08/09/2021
La Campaña de Bélgica, conocida también como la Batalla de Bélgica o la Campaña de los 18 días, fue un capítulo decisivo y trágico en el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Desarrollada entre el 10 y el 28 de mayo de 1940, esta ofensiva alemana, parte del plan operacional Fall Gelb, resultó en la rápida ocupación del país y la rendición de su ejército. Comprender la postura defensiva belga y las circunstancias que llevaron a esta situación es crucial para apreciar la complejidad de los eventos y la relación con sus aliados.

Desde antes del estallido de la guerra, la estrategia militar belga se encontraba en una encrucijada compleja, marcada por problemas tanto políticos como militares. La declaración abierta de neutralidad del rey Leopoldo III en octubre de 1936, si bien buscaba proteger al país de ser arrastrado a un conflicto, generó desconfianza en Francia. Los franceses temían no poder contar con una cooperación estrecha para defender las fronteras orientales belgas, lo que dejaría su propia frontera vulnerable. Bélgica, por su parte, desconfiaba de Francia, recordando sugerencias de un ataque a la región del Ruhr a través de su territorio y temiendo ser arrastrada a una guerra por pactos como el franco-soviético.
Militarmente, los belgas no querían apostar su defensa únicamente en una extensión de la Línea Maginot en su frontera con Alemania, pues esto los haría vulnerables a un ataque desde los Países Bajos. Además, esta estrategia dependía en gran medida de la capacidad francesa para movilizar tropas en su auxilio. A pesar de que los belgas secretamente compartieron información defensiva con el agregado militar francés, la falta de una alianza formal y la desconfianza mutua impidieron una planificación coordinada eficaz. Bélgica, creyendo que la Wehrmacht era superior a los Aliados occidentales, especialmente al Ejército Británico, optó por fortalecer sus propias defensas fronterizas a lo largo del canal Alberto y el Mosa, determinadas a no retirarse hasta la llegada del auxilio francés, una información que Gamelin, el comandante francés, no siempre manejó.
La Estrategia Defensiva Belga y el Plan Dyle
Tras la remilitarización de Renania y la percibida falta de oposición de Francia y Reino Unido, Bélgica se convenció de que debía luchar por sus propios intereses, incluso en solitario. Reforzaron fortificaciones en Namur y Lieja, y establecieron nuevas líneas defensivas a lo largo de los canales y ríos clave. El rey Leopoldo III, en 1936, instó a un rearmamento y a fortalecer la protección de la frontera oriental, aunque las defensas completadas en 1935 se consideraban inadecuadas y faltaba una reserva móvil significativa.
El Plan Dyle, la estrategia aliada para el auxilio de Bélgica, preveía el avance de las mejores fuerzas aliadas hacia el río Dyle en respuesta a un ataque alemán. Para los belgas, este plan tenía ventajas: reduciría el frente aliado en el centro de Bélgica en 70 kilómetros, liberando fuerzas de reserva y salvando más territorio industrial. También absorbería formaciones del Ejército Belga y Neerlandés, incluyendo unas 20 divisiones belgas. Sin embargo, el plan tenía una debilidad política: dejaba gran parte del este de Bélgica en manos alemanas. Militarmente, posicionaba la retaguardia aliada en ángulos rectos con las defensas fronterizas francesas, lo que presentaba una vulnerabilidad ante una maniobra de flanco.
Un factor clave fue el Incidente Mechelen en enero de 1940, cuando un oficial alemán aterrizó de emergencia con los primeros planes de invasión. Estos planes, que emulaban el Plan Schlieffen de 1914, implicaban un avance a través de Bélgica y los Países Bajos. Aunque los belgas sospecharon un ardid, su inteligencia predijo correctamente un ataque a través de las Ardenas y un envolvimiento (Kesselschlacht) de las fuerzas aliadas en Bélgica, tal como lo presentó Erich von Manstein. A pesar de las advertencias del rey Leopoldo y del general Raoul Van Overstraeten a Gamelin sobre los peligros del Plan Dyle, sus avisos fueron ignorados.
Limitaciones Operacionales y Tácticas Defensivas
El Ejército Belga, una vez completada su movilización, contaba con 22 divisiones, incluyendo 18 de infantería, dos de Chasseurs Ardennais y dos de caballería motorizada, sumando unos 600.000 soldados con reservas de hasta 900.000 hombres. Sin embargo, adolecía de una severa carencia de vehículos blindados modernos y armas antiaéreas. Poseían 1338 piezas de artillería y algunos tanques AMC 35, pero sus vehículos de combate más numerosos eran los destructores de tanques T-13 y T-15, que, aunque útiles, no eran equivalentes a los tanques de asalto alemanes.
La Aéronautique Militaire Belge también estaba en proceso de modernización, con solo 118 aviones útiles (78 cazas y 40 bombarderos) de un total de 377 el 10 de mayo de 1940. Esta fuerza aérea era abrumadoramente superada por la Luftwaffe alemana, que desplegó 1375 aviones (957 utilizables) en la campaña belga. Esta disparidad aérea fue un factor determinante, ya que los ataques alemanes contra aeródromos y centros de comunicación belgas tuvieron un impacto devastador desde el primer día, limitando severamente la capacidad belga para proporcionar apoyo aéreo o realizar operaciones ofensivas.
| Fuerza | Unidades Principales | Equipamiento Clave | Capacidades |
|---|---|---|---|
| Ejército Belga | 22 Divisiones (600.000 soldados) | 1338 piezas de artillería, 10 tanques AMC 35, 200 destructores T-13, 42 T-15 | Defensa estática, falta de blindados y AA |
| Aéronautique Militaire Belge | 3 Regimientos (118 aviones útiles) | Fiat C.R.42, Hawker Hurricane, Fairey Battle (pocos y en modernización) | Defensa aérea limitada, superada por Luftwaffe |
| Ejército Francés | Primer, Séptimo, Noveno Ejércitos; Cuerpo de Caballería Prioux | Tanques Somua S-35, Hotchkiss H35, Panhard 178 (superiores en blindaje/potencia) | Movilidad y capacidad ofensiva, pero despliegue rígido |
| Fuerza Expedicionaria Británica (BEF) | 10 Divisiones (394.165 hombres) | 1280 piezas de artillería, 310 tanques | Apoyo central, pero atrasados en rearmamento |
| Wehrmacht (Alemania) | Grupo de Ejércitos B, Grupo de Ejércitos A, 3ª y 4ª Divisiones Panzer, 6º Ejército | Panzer III, Panzer IV (superiores en táctica), Panzer I y II (numerosos pero débiles) | Guerra relámpago, tácticas de armas combinadas |
| Luftwaffe (Alemania) | IV Cuerpo Aéreo, VIII Cuerpo Aéreo, Jagdfliegerführer 2 | 1375 aviones (bombarderos, cazas, transporte, planeadores) | Superioridad aérea abrumadora, apoyo táctico |
La postura defensiva del rey Leopoldo III no era una falta de voluntad para luchar, sino un reconocimiento pragmático de las limitaciones de su ejército. El 20 de mayo de 1940, Leopoldo dejó en claro que el Ejército Belga no podía realizar operaciones ofensivas debido a su escasez de tanques y aviones, y que su única función viable era la defensa. Advertió a los británicos que una ofensiva aliada hacia el sur, sin el apoyo belga, podría llevar al colapso de su ejército y sugirió que lo mejor era establecer una cabeza de playa que cubriera Dunkerque y los puertos belgas del canal. La falta de munición y el agotamiento de las tropas belgas tras nueve días de combate ininterrumpido reforzaron esta decisión.

Batallas Clave y la Retirada Inevitable
La Batalla de Hannut (12-14 de mayo) fue la primera gran batalla de tanques de la guerra, donde el XVI Cuerpo Motorizado Panzer alemán chocó con el Cuerpo de Caballería francés. Aunque los tanques franceses eran individualmente superiores en blindaje y potencia de fuego a la mayoría de los Panzer I y II alemanes, la superioridad táctica alemana en comunicaciones por radio y el uso de armas combinadas les permitieron prevalecer. El despliegue rígido y lineal de los franceses, sumado a la falta de radios en sus tanques, les impidió explotar sus ventajas. Pese a las victorias tácticas francesas iniciales, la batalla de Hannut y la subsiguiente de Gembloux desviaron al Primer Grupo de Ejércitos Aliado de la zona de las Ardenas, un objetivo operacional clave para los alemanes.
La captura del fuerte Eben-Emael, una fortificación clave belga, fue un golpe devastador. Mediante una innovadora operación aerotransportada utilizando planeadores y explosivos especiales (Hohlladungwaffe), los paracaidistas alemanes neutralizaron el fuerte en 24 horas, abriendo el camino para el avance del 18º Ejército alemán. La ruptura de esta línea defensiva principal obligó a las divisiones belgas 4ª y 7ª a retirarse del canal Alberto, temiendo ser rodeadas. Estos eventos, junto con el avance alemán a través de las Ardenas, forzaron una retirada general aliada. El 16 de mayo, se ordenó la retirada del Ejército Belga, la BEF y el Primer Ejército Francés para evitar ser flanqueados.
La resistencia belga, aunque formidable en puntos como la defensa de Lieja y Amberes, fue minada por la falta de apoyo aéreo y la rápida desintegración del frente aliado a su alrededor. La Luftwaffe dominó los cielos, dificultando las labores logísticas y de reabastecimiento belgas. El 24 de mayo, el 6º Ejército de Reichenau lanzó un ataque masivo contra el IV Cuerpo belga en la Batalla del río Lys. A pesar de la feroz resistencia y las múltiples bajas infligidas a los alemanes, la superioridad numérica y aérea alemana obligó a los belgas a ceder terreno. La situación se volvió crítica, con un espacio peligroso abriéndose entre las fuerzas belgas y británicas. El 27 de mayo, el frente central belga colapsó, y el ejército, agotado y sin medios de resistencia, se vio forzado a la rendición el 28 de mayo. La decisión del rey Leopoldo III fue vista como una traición por algunos aliados, aunque en retrospectiva, era la única opción viable para evitar una aniquilación total.
La Marina Belga: Una Historia de Renacimientos y Solidaridad Británica
La historia de la marina de guerra belga es una de intermitencia y resurgimiento, a menudo ligada a las necesidades impuestas por conflictos mayores. Fundada como Marina Real en 1831, fue suprimida en 1845 debido a los altos costos de mantenimiento. Esto significó que, para la Primera Guerra Mundial, Bélgica no contaba con una Armada propia. Sin embargo, la guerra cambió esta política, y la armada fue recreada en 1917. El Tratado de Versalles asignó a Bélgica 11 torpederos y 25 rastreadores de minas, pero nuevamente, por razones presupuestarias, la marina fue suprimida.
No fue sino hasta 1939, ante la inminente guerra con Alemania, que Bélgica resucitó su marina bajo el nombre de Cuerpo de Marina. Esta nueva encarnación, sin embargo, duró apenas un año hasta la invasión alemana en mayo de 1940. A pesar de la rápida ocupación, muchos miembros de este cuerpo naval, junto con pescadores y marineros mercantes, lograron huir al Reino Unido con la explícita intención de continuar la lucha contra la ocupación alemana.
La Donación Británica: Un Acto de Confianza y Reconstrucción
Durante la Batalla de Inglaterra, la Royal Navy, en un acto de solidaridad con la resistencia belga, les confió la responsabilidad de manejar algunos buques de combate. Esto permitió a los marineros belgas exiliados seguir contribuyendo al esfuerzo bélico aliado. De 1940 a 1946, la sección belga de la Royal Navy británica tripuló dos corbetas (Buttercup y Godetia), un escuadrón de rastreadores de minas MMS y tres lanchas patrulleras (Phrontis, Electra y Kernot). Esta experiencia fue invaluable para mantener viva la capacidad naval belga, aunque bajo bandera británica.
El punto culminante de esta colaboración y un acto de profunda solidaridad se produjo en 1946. En un gesto de apoyo a la reconstrucción de las fuerzas armadas de una nación aliada devastada por la guerra, el Reino Unido donó a Bélgica estos mismos buques, junto con su experimentada tripulación belga. Esta donación fue fundamental porque permitió formar la columna vertebral de la nueva Marina Belga, que en 1946 adoptaría el nombre de Fuerza Naval. No fue una donación de caridad, sino un reconocimiento práctico de la contribución belga a la causa aliada y una inversión en la estabilidad y seguridad de la posguerra. Los británicos entendieron que una Bélgica con capacidad de defensa, incluyendo una marina funcional, era vital para la seguridad colectiva de Europa Occidental.
Después de la Guerra Fría, la Marina Belga (que cambió su nombre a Componente Marítimo en 2002 y Componente Marino en 2007) se reestructuró y se integró en una estructura única dentro del Ministerio de Defensa, reflejando los cambios geopolíticos y las nuevas amenazas. La donación británica, sin embargo, marcó un precedente de cooperación y ayudó a Bélgica a reconstruir una fuerza naval desde cero, demostrando el valor de la asistencia militar entre aliados en tiempos de necesidad extrema y en la fase de posguerra.
Preguntas Frecuentes (FAQs)
- ¿Por qué el Ejército Belga no realizó movimientos ofensivos durante la Batalla de Bélgica?
- Principalmente porque el rey Leopoldo III consideraba que el Ejército Belga carecía de los recursos necesarios (especialmente tanques y aviones) para llevar a cabo operaciones ofensivas exitosas. Su estrategia se centró en una defensa estática para retrasar el avance alemán el tiempo suficiente para que los aliados llegaran, pero la velocidad y fuerza del ataque alemán, sumadas a las limitaciones de su propio ejército, hicieron imposible cualquier acción ofensiva significativa.
- ¿Cuál fue la importancia de la Batalla del fuerte Eben-Emael?
- Fue la primera operación aérea estratégica de la historia que involucró paracaidistas y el uso de explosivos especiales. Su rápida caída fue crucial porque abrió la principal línea defensiva belga, permitiendo a las fuerzas alemanas avanzar rápidamente y establecer cabezas de puente a lo largo del canal Alberto, desbaratando los planes defensivos aliados.
- ¿Por qué el Reino Unido donó buques a Bélgica después de la Segunda Guerra Mundial?
- El Reino Unido donó los buques como un acto de solidaridad y apoyo a la resistencia belga durante la guerra. Los marineros belgas ya habían estado operando estos buques bajo la Royal Navy. La donación en 1946 permitió a Bélgica formar la columna vertebral de su nueva marina de guerra, reconociendo su contribución al esfuerzo bélico y ayudando a reconstruir su capacidad de defensa naval en la posguerra.
- ¿Qué fue el Plan Dyle y por qué se adoptó?
- El Plan Dyle fue la estrategia aliada para el auxilio de Bélgica, que implicaba el avance de las fuerzas aliadas hacia el río Dyle en el centro de Bélgica. Se adoptó porque, para los belgas, reducía el frente en 70 kilómetros, liberando fuerzas de reserva y protegiendo más territorio industrial. Para los aliados, era la opción preferida de Gamelin, aunque presentaba riesgos estratégicos como la vulnerabilidad a un flanqueo.
- ¿Cómo afectó la falta de cooperación franco-belga a la defensa de Bélgica?
- La falta de confianza y la renuencia de Bélgica a comprometer su neutralidad impidieron una planificación militar conjunta y eficaz antes de la invasión. Aunque se compartía información secretamente, la ausencia de una alianza formal y la confusión sobre las expectativas mutuas llevaron a un despliegue y una coordinación deficientes que fueron explotados por la rápida y bien coordinada ofensiva alemana.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a El Ejército Belga en 1940: Defensa y Solidaridad puedes visitar la categoría Entrenamiento.
