15/09/2022
La cuestión de si un cristiano puede unirse al ejército y luchar en la guerra es una de las más delicadas y debatidas dentro de la fe. En el corazón de esta discusión yace un principio fundamental para todo creyente: la primacía de obedecer a Dios antes que a los hombres. Este precepto, valientemente proclamado por Pedro en Hechos 5:29, resuena a lo largo de los siglos, desafiando a los cristianos a examinar si sus acciones se alinean con la voluntad divina o con los mandatos de las autoridades terrenales. En un mundo cada vez más alejado de la Verdad, donde la complacencia y el compromiso con la Palabra de Dios son tentaciones constantes, es vital comprender lo que significa ser un cristiano intransigente en todos los aspectos de la vida, incluyendo el servicio militar, la participación política y la obediencia a las leyes humanas.

- Oración por los Líderes Gubernamentales: ¿Cómo y Por Qué?
- Dadle al Emperador… Pero a Dios lo que es de Dios
- ¿De qué Manera no Deben Temerse a los Gobernantes por las Buenas Obras?
- ¿De qué Manera son los Funcionarios de Gobierno “Ministros de Dios”?
- ¿Cuándo se Establecen los Funcionarios de Gobierno como “Ministros de Dios”?
- ¿Es Pecado Votar en las Elecciones del Gobierno?
- ¿Es Pecado para un Cristiano Ser Parte de un Jurado?
- ¿Es Pecado para un Cristiano Unirse al Ejército y Luchar en la Guerra?
- ¿Qué es la Marca de la Bestia?
- Preguntas Frecuentes
Oración por los Líderes Gubernamentales: ¿Cómo y Por Qué?
La manera en que los cristianos deben orar por sus líderes gubernamentales es frecuentemente malinterpretada. No se trata de bendecir sus acciones pecaminosas, sino de interceder para que se establezcan condiciones que permitan a los creyentes vivir "quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad" (1 Timoteo 2:1-7). Pablo, escribiendo en tiempos del cruel emperador Nerón, no pedía la conversión de los gobernantes, sino que Dios influyera en sus decisiones para que facilitaran la predicación libre y sin restricciones del evangelio (2 Tesalonicenses 3:1). El objetivo es la paz que permite la vida cristiana y la propagación de la Verdad, no la recompensa de la iniquidad.
Incluso por nuestros enemigos, la oración debe ser para que cambien su conducta, no para que sean bendecidos en su pecado (Mateo 5:44; Romanos 12:20). El ejemplo de Nínive, que se arrepintió ante la advertencia de Jonás, ilustra el poder de la oración para el cambio. En tiempos de crisis, también oramos para que los líderes tomen decisiones que permitan al pueblo de Dios congregarse en Sus días santos, y para que eviten la guerra, promoviendo la paz en un mundo de odio y violencia. Sin embargo, hay momentos en que Dios condena a un líder, como en el caso del rey Saúl, y la oración por su éxito deja de ser apropiada.
Dadle al Emperador… Pero a Dios lo que es de Dios
Jesús enseñó el principio de dar a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios (Mateo 22:15-22). Esto implica que los cristianos están sujetos a las leyes del hombre, incluyendo el pago de impuestos, siempre que estas no entren en conflicto con la Ley de Dios. Pablo reiteró este principio en Tito 3:1 y 1 Pedro 2:13-17, exhortando a la sumisión a las autoridades.
Sin embargo, esta sumisión no es acrítica. Pedro y Juan, cuando las autoridades les ordenaron dejar de predicar en el nombre de Jesús, respondieron: "Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios" (Hechos 4:19). Ellos desobedecieron las órdenes seculares para cumplir la voluntad divina, aceptando las consecuencias sin recurrir a la violencia. Este es un punto crucial: la sumisión a las autoridades humanas tiene un límite cuando sus mandatos contradicen la Palabra de Dios.
La Iglesia de Dios tiene la comisión de predicar el evangelio y alimentar al rebaño. Si las leyes humanas impiden esta comisión o cualquier otro mandato divino, la desobediencia se vuelve un deber. Romanos 13:1-2, que afirma que "no hay autoridad sino de parte de Dios", no significa que Dios designe directamente a cada autoridad humana para ser obedecida en todo, sino que Él permite la existencia de la autoridad como principio para evitar la anarquía. La obediencia ciega a leyes inmorales es una trampa.
¿De qué Manera no Deben Temerse a los Gobernantes por las Buenas Obras?
Cuando Pablo dice que "los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo" (Romanos 13:3), se refiere a los gobernantes en su función general de mantener el orden civil y penal. No habla de tiranos como Hitler o Stalin, que promueven el mal. Cristo mismo no obedeció a los fariseos en todo, especialmente en sus reglas que contradecían la Ley de Dios.
La verdad es que Satanás es el "príncipe de la potestad del aire" (Efesios 2:2) y el "Dios de este mundo" (2 Corintios 4:4), quien gobierna los reinos de este mundo (Lucas 4:6). Dios permite el reinado temporal de Satanás para que la humanidad descubra su necesidad de Dios, y a veces interviene directamente para cumplir Su plan general. Por lo tanto, aunque "no hay autoridad sino de parte de Dios" (Romanos 13:1) en el sentido de que Dios lo permite, no debemos seguir a los gobernantes ni sus leyes cuando se oponen a Dios. Como embajadores del futuro Reino de Dios, estamos sujetos a las leyes humanas solo si no entran en conflicto con las leyes divinas.
¿De qué Manera son los Funcionarios de Gobierno “Ministros de Dios”?
La afirmación de Pablo de que los funcionarios políticos son "ministros de Dios" (Romanos 13:4, 6) se entiende en el contexto de que Dios los usa para llevar a cabo Su plan. Esto no implica que sean justos o que debamos obedecerles acríticamente. Dios puede designar al "más bajo de los hombres" (Daniel 4:17) o usar a reyes rebeldes (Faraón en Éxodo 9:16) o idólatras (Ciro en Isaías 44:28) para cumplir Sus propósitos.
Los cristianos entienden que el gobierno reglamentario es parte del propósito de Dios, incluso en un mundo malvado, pero esto no justifica la obediencia a normas inmorales o anticristianas. Si debemos desobedecer por razones de conciencia, debemos estar preparados para sufrir las consecuencias, pero sin recurrir a la violencia. La Biblia de aplicación de vida destaca tres interpretaciones de Romanos 13:
- Algunos creen que el Estado es tan corrupto que los cristianos deben tener el mínimo contacto posible, evitando trabajar para el Estado, participar en elecciones o servir en el ejército.
- Otros creen que Dios ha dado autoridad al Estado en ciertas áreas y a la Iglesia en otras, y los cristianos pueden ser leales a ambos sin confundirlos.
- Un tercer grupo cree que los cristianos tienen la responsabilidad de mejorar el Estado a través de la política o la influencia moral.
Un verdadero cristiano se alinea con la primera visión, al menos en cuanto a la participación en elecciones y servicio militar, y en áreas gubernamentales que comprometan sus creencias. No debemos intentar "mejorar" el mundo de Satanás ni votar por candidatos que promuevan leyes inmorales, ya que la compañía malvada corrompe (1 Corintios 15:33). Los cristianos deben salir de este mundo (2 Corintios 6:17; Apocalipsis 18:4) y concentrarse en el Reino de Dios.
¿Cuándo se Establecen los Funcionarios de Gobierno como “Ministros de Dios”?
La pregunta sobre cuándo una autoridad, como la surgida de una rebelión exitosa, se establece a los ojos de Dios, es compleja. El término "someterse" (Romanos 13:1) contrasta con "resistir" (Romanos 13:2), implicando lealtad a la autoridad soberana. Incluso cuando los gobernantes actúan independientemente de Dios, solo ejercen el poder que Él les permite. Dios puede usar guerras y desgobiernos para cumplir Su plan, como la preparación del Imperio Romano para el venidero Reino de Dios.
La Biblia no apoya el asesinato de un gobernante malvado, por muy nobles que sean los motivos. Un verdadero cristiano no debe participar en acciones violentas. La independencia de la República Americana o la usurpación de Napoleón, aunque éxitos humanos, son vistos como parte de la providencia divina para cumplir profecías. Sin embargo, la sumisión a una rebelión no es obligatoria hasta que su éxito sea plenamente establecido. La rebelión de Absalón contra David, aunque permitida por Dios como castigo por los pecados de David, no justificaba la lealtad a Absalón.

Dios a veces usa levantamientos rebeldes para reemplazar a un gobernante, pero esto no justifica el apoyo activo del cristiano a tales levantamientos o la votación por los rebeldes. El papel del cristiano es ser un observador, embajador y anunciador, no un participante. La violencia, incluso ante la ilegalidad del gobierno o los rebeldes, está prohibida por Cristo (Mateo 5:38-41). Las palabras de Pablo en Romanos 13:1-7 son "difíciles de entender" (2 Pedro 3:16) y no deben interpretarse como una justificación para la participación en rebeliones violentas, la obediencia a leyes contrarias a Dios, o la participación en campañas políticas.
¿Es Pecado Votar en las Elecciones del Gobierno?
Votar en las elecciones nacionales y presidenciales constituye un pecado grave para el cristiano. Manifiesta una ausencia de fe en Dios, una incomprensión del papel del cristiano y una ignorancia sobre quién gobierna este mundo. Demasiados cristianos han sido seducidos por la idea de que sirven a Dios y a su país al participar en elecciones, incluso aquellos que se niegan a servir en el ejército.
Es inconsecuente negarse a servir en el ejército como embajador de Cristo, pero al mismo tiempo votar por un Comandante en Jefe que tiene el derecho y la obligación de declarar la guerra. Satanás es quien gobierna este mundo y, con el permiso general de Dios, nombra a ciertos candidatos para ocupar cargos. Si votamos, nos involucramos directamente en el sistema de Satanás. Dios advierte: "Ellos establecieron reyes, pero no escogidos por mí" (Oseas 8:4). Nuestro voto podría contradecir la voluntad de Dios, quien "quita reyes y pone reyes" (Daniel 2:21).
La profecía bíblica revela que líderes malvados como la "bestia" del Imperio Romano resucitado, o Adolf Hitler en el pasado, llegaron al poder por permiso de Dios para cumplir profecías, no para ser apoyados por los creyentes. La votación humana por líderes gubernamentales es sin sentido y contraria a la voluntad de Dios, quien "constituye sobre el MÁS BAJO de los hombres" (Daniel 4:17) si Su plan lo requiere. Jesús mismo no disputó la afirmación de Satanás de que los reinos del mundo le habían sido entregados (Lucas 4:5-6). Este no es el mundo de Dios, ni el de los verdaderos cristianos. Si votamos, olvidamos nuestra verdadera responsabilidad de ser EMBAJADORES de Cristo y de Su venidero Reino, cometiendo pecado.
¿Es Pecado para un Cristiano Ser Parte de un Jurado?
Participar en un jurado es también una conducta pecaminosa para el cristiano. Como forasteros, extranjeros y peregrinos (1 Pedro 2:11; Hebreos 11:13), y embajadores de Jesucristo (2 Corintios 5:20), los cristianos no participan en los asuntos gubernamentales o políticos de este mundo, que actualmente está bajo el gobierno de Satanás (Apocalipsis 2:13; Lucas 4:5-6).
Cristo se negó a juzgar un litigio privado (Lucas 12:14), y Pablo prohibió juzgar a los "que están fuera" de la iglesia (1 Corintios 5:12). El juicio humano se basa en la letra de la ley, mientras que Dios mira el corazón y considera el arrepentimiento y el perdón (Hechos 2:38). Un jurado podría verse obligado a aplicar leyes humanas en contradicción con la Ley de Dios. La Ley de Dios requiere al menos dos testigos para condenar a una persona (Mateo 18:16; Números 35:30), lo que a menudo se contradice con la evidencia circunstancial en los juicios modernos. Prestar juramento en un jurado podría implicar comprometerse a obedecer a los hombres antes que a Dios, lo que llevaría a un conflicto de conciencia y sería culpable de pecado (Romanos 14:23; 1 Juan 3:4).
¿Es Pecado para un Cristiano Unirse al Ejército y Luchar en la Guerra?
Unirse al servicio militar que implica el uso de armas y participar en la guerra es, sin duda, un pecado para el cristiano. Los principios del Nuevo Testamento son claros:
- Debemos vencer el mal con el bien, no vengarnos y amar a nuestros enemigos (Romanos 12:17-21; Mateo 5:44; Lucas 6:27-28).
- Estamos llamados a seguir las cosas que contribuyen a la paz y a ser pacificadores (Romanos 14:19; 1 Pedro 3:11; Mateo 5:9; Santiago 3:18).
- Juan el Bautista exhortó a los soldados a no hacer extorsión (Lucas 3:14), y Jesús predicó la paz (Hechos 10:36).
- Las guerras se originan en los deseos pecaminosos del hombre (Santiago 4:1-4).
- Cristo ordenó a Pedro guardar su espada (Mateo 26:52) y advirtió que quienes usan la espada perecerán por ella (Apocalipsis 13:10).
- Cristo afirmó que Su reino no era de este mundo, por lo tanto, Sus siervos no pelearían (Juan 18:36).
Aunque el antiguo Israel luchó en guerras, esto fue a menudo por falta de fe y fue pecaminoso (Éxodo 17:7; Salmo 78:41). Dios pretendía luchar por ellos (Éxodo 14:14). David, aunque un hombre conforme al corazón de Dios, fue castigado por sus guerras y no se le permitió construir el templo debido al derramamiento de sangre (1 Crónicas 22:6-10). Dios "permitió" la guerra en el Antiguo Testamento debido a la dureza de los corazones, similar al divorcio, pero no era Su intención original.
En lugar de matar a nuestros enemigos, debemos hacerles el bien (2 Reyes 6:14-23). Si Dios elige no protegernos, aún así no debemos violar Su Ley matando a otro ser humano. La historia de los tres amigos de Daniel (Daniel 3:14-18) y la de Daniel en el foso de los leones (Daniel 6:22) demuestran que la obediencia a Dios es primordial, incluso ante la muerte. La Iglesia primitiva, antes de Constantino, se negó a que los cristianos participaran en la guerra; a los soldados se les negaba la membresía en la Iglesia. Por lo tanto, un cristiano no debe matar en la guerra ni empuñar un arma en el servicio militar, aunque puede desempeñar funciones civiles no violentas.
¿Qué es la Marca de la Bestia?
En Apocalipsis 13, se describen dos "bestias": una política y militar (el Imperio Romano y sus renacimientos) y otra religiosa (el falso profeta). La segunda bestia, que parece un cordero pero habla como un dragón, influye a la primera para crear una "imagen" que obligará a las personas a aceptar una "marca" en su mano derecha o en su frente, sin la cual no podrán comprar ni vender (Apocalipsis 13:16-17).
La marca de la bestia es la violación del mandamiento de Dios de guardar el sábado semanal y los días Santos anuales (Éxodo 31:13; Ezequiel 20:20). La "mano derecha" se asocia con el trabajo, y la "frente" con los pensamientos, simbolizando la obediencia de acción y pensamiento. El "cuerno pequeño" (la Iglesia Católica Romana) intentó "cambiar los tiempos y la ley" (Daniel 7:25), estableciendo el domingo como día de reposo y prohibiendo el trabajo en sábado.
Históricamente, la Iglesia Católica Romana admitió haber cambiado el día de reposo del sábado al domingo. Concilios como el de Laodicea (364 D.C.) y Papas como Gregorio I (597 D.C.) condenaron la observancia del sábado. Aquellos que no se sometían a estas directivas, a menudo eran privados del derecho de comprar o vender, y perseguidos, lo que es una prefiguración de la marca de la bestia en su forma más violenta (Apocalipsis 14:9-10).

La marca de la bestia es una filosofía política y religiosa opuesta a la verdadera adoración de Dios. Incluye la celebración obligatoria de fiestas paganas como la Navidad y la Pascua, y el rechazo de los días santos de Dios. También implica apoyar conceptos humanos impíos como la participación en la guerra o un evangelio incorrecto. Es un llamado a salir de la "Babilonia" moderna de confusión religiosa y política (Apocalipsis 18:4).
Aplicación Amplia de la Marca de la Bestia
La marca de la bestia, en su aplicación más amplia, representa la adhesión a sistemas humanos que contradicen la Verdad de Dios. Esto se manifiesta en diversas situaciones:
La Unción de los Enfermos: Los ministros de Dios tienen el deber de ungir a los enfermos con aceite e imponer manos (Santiago 5:14). Si un gobierno prohibiera estas prácticas debido a temores de contagio, los ministros no podrían consentir, ya que Dios ha demostrado que protege a Sus siervos de enfermedades al ungir. Abandonar a los enfermos en tiempos de pandemia, como algunos hicieron, es contrario al espíritu cristiano.
Bautismos y Ordenaciones: Procedimientos como el bautismo y la ordenación requieren la imposición de manos. Si un gobierno prohibiera estas prácticas, los ministros de Dios no podrían obedecer, ya que violaría un mandamiento divino.
La Predicación del Evangelio: Si un gobierno prohibiera la predicación del evangelio o la limitara a temas "políticamente correctos", los ministros de Dios no podrían ceder. Deben predicar "todo el consejo de Dios" (Hechos 20:27), sin importar cuán ofensivo pueda ser para algunos.
Adorar y Servir a Dios y Solo a Dios: Si se ordena la adoración de un "Dios" dictado por el gobierno o se prohíbe la adoración del Dios verdadero, los cristianos deben negarse, como hicieron Daniel y sus amigos (Daniel 3:16-18; 6:22). Policarpo, discípulo del apóstol Juan, a sus 86 años, se negó a maldecir a Cristo y declaró: "Ochenta y seis años le he servido y nunca me hizo nada malo. ¿Cómo podría entonces blasfemar a mi Rey, quien me salvó?" La obediencia a Dios es absoluta, incluso ante la tortura y la muerte.
¿Cuándo NO hay que Obedecer?
El principio de obedecer a Dios antes que a los hombres se aplica a múltiples esferas de la vida:
En el Matrimonio: Las esposas deben someterse a sus maridos "como conviene en el Señor" (Colosenses 3:18; Efesios 5:22). Esto significa que si el marido pide algo que viola la voluntad de Dios, la esposa no debe obedecer. La sumisión no implica pecar o violar la conciencia basada en la Biblia.
En la Familia: Los hijos deben obedecer a sus padres "en el Señor" (Efesios 6:1-3; Colosenses 3:20). No deben obedecer si la instrucción contradice los mandamientos de Dios, como mentir, robar o celebrar fiestas paganas. Una vez que un niño comprende el camino de Dios, debe seguir a Dios.
En la Educación: Los padres cristianos deben negarse a enviar a sus hijos a la escuela en sábado o días santos, incluso si esto implica multas. Deben agotar todas las vías legales para defender sus derechos religiosos.
En el Trabajo: Un empleado cristiano debe rechazar la orden de su jefe de trabajar en sábado, incluso si esto significa la pérdida del empleo.
Obedecer o Someterse al Castigo: ¿Qué NO Significa?
La sumisión al castigo por desobedecer leyes impías no significa que el cristiano no pueda buscar vías legales o escapar de la persecución. La Biblia no enseña una aceptación pasiva de la injusticia cuando hay una oportunidad de huir:
- José y María huyeron a Egipto para proteger a Jesús de Herodes.
- David se escondió y escapó de Saúl.
- El profeta Elías huyó de Jezabel.
- Cristo mismo evitó ser arrestado antes de Su tiempo.
- Los padres de Moisés lo salvaron de la matanza de infantes.
- Rahab ayudó a los espías a escapar de Jericó.
- Pedro y los apóstoles fueron liberados de la prisión por un ángel y se les ordenó seguir predicando, y en otra ocasión Pedro fue liberado milagrosamente y se escondió.
Estos ejemplos demuestran que Dios a menudo interviene para permitir que Sus siervos escapen del castigo impío. En el futuro, la Iglesia de Dios huirá a un lugar de seguridad en la tierra. Pensar que desobedecer las órdenes del gobierno al huir es pecado sería una "idea equivocada y desviada" que llevaría a sufrir terribles consecuencias.
Preguntas Frecuentes
- ¿Está permitido que un cristiano vote en las elecciones?
- No, la Biblia indica que votar en las elecciones gubernamentales es un pecado para el cristiano. Se considera una falta de fe en Dios, una incomprensión del rol cristiano como embajador del Reino de Dios, y una participación en el sistema de Satanás, quien actualmente gobierna este mundo.
- ¿Puede un cristiano ser parte de un jurado?
- No, para un cristiano es pecaminoso formar parte de un jurado. Como embajadores de Cristo y ciudadanos del Reino de Dios, no deben participar en los asuntos gubernamentales de este mundo. Además, el juicio humano difiere del divino (no considera arrepentimiento, perdón) y la Ley de Dios requiere al menos dos testigos para condenar, lo cual a menudo no se cumple en los juicios modernos.
- ¿Es pecado para un cristiano unirse al ejército y luchar en la guerra?
- Sí, es un pecado para un cristiano unirse al servicio militar que implica el uso de armas y la participación en la guerra. El Nuevo Testamento enseña a amar a los enemigos, vencer el mal con el bien y buscar la paz. Jesús mismo se negó a usar la violencia, y la Iglesia primitiva inicialmente prohibió a los cristianos participar en la guerra. Aunque Israel luchó en el Antiguo Testamento, esto fue a menudo por falta de fe y no la intención original de Dios.
- ¿Qué significa "obedecer a Dios antes que a los hombres"?
- Significa que la autoridad de Dios siempre prevalece sobre cualquier mandato o ley humana. Si un gobierno, un cónyuge o un padre ordena algo que contradice la Ley de Dios (ya sea literal o en espíritu), el cristiano debe negarse a obedecer, incluso si esto conlleva consecuencias como persecución o castigo. Sin embargo, esto no justifica el uso de la violencia contra las autoridades.
- ¿Qué es la marca de la bestia y cómo se relaciona con la vida cristiana?
- La marca de la bestia es una filosofía política y religiosa que se opone a la verdadera adoración de Dios. Simboliza la aceptación de sistemas humanos que contradicen la Verdad de Dios, como la observancia obligatoria del domingo en lugar del sábado bíblico, o la celebración de fiestas paganas. Aceptar la marca implica una lealtad a este sistema anticristiano, que en el futuro podría implicar persecución para quienes se nieguen a conformarse.
En conclusión, a medida que el regreso de Cristo se acerca, la humanidad se alejará cada vez más de la Verdad de Dios. Es imperativo que los cristianos se mantengan firmes en la fe, obedeciendo a Dios antes que a los hombres en todas las circunstancias. La comprensión de nuestra posición como embajadores del Reino de Dios, que no es de este mundo, nos guiará en decisiones cruciales sobre el servicio militar, la participación política y la fidelidad a los mandamientos divinos. La fidelidad a Dios, incluso frente a la persecución, es la clave.
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