Primer Cuerpo de Ejército: La Estructura del Terror

26/09/2018

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Cuando se investiga la historia de períodos complejos, como las dictaduras militares, es común buscar el “organigrama” de las fuerzas involucradas. Sin embargo, en el caso del Primer Cuerpo de Ejército Argentino, la información disponible no se refiere a un organigrama formal de su estructura militar interna, con sus batallones, compañías y cadenas de mando tradicionales. En cambio, lo que los documentos judiciales y testimonios históricos revelan es el escalofriante “organigrama” de su operación represiva, una red de acciones clandestinas y sistemáticas que se tejieron en la sombra para llevar a cabo crímenes de lesa humanidad. El extenso expediente judicial de la causa nro. 1668 y 1673 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 2 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, de donde se extrae la información, no detalla una estructura militar, sino que expone la instrumentalización de ciertas unidades para la privación ilegal de la libertad, la tortura y la desaparición forzada de personas, bajo la órbita operacional de este Cuerpo.

¿Qué es el organigrama del cuerpo primero de Ejército?
En lo que se refiere al organigrama del Cuerpo Primero de Ejército, declaró que había un "cuadro de organización de Ejército", COE, que era donde estaban todos los integrantes del Cuerpo, un organigrama, con cuadritos.

Este documento legal, una sentencia que busca esclarecer los hechos ocurridos durante la última dictadura cívico-militar en Argentina (1976-1983), se adentra en la plataforma fáctica de más de 160 casos de víctimas que fueron secuestradas, torturadas y, en muchos casos, desaparecidas. La clave de su relevancia para entender el “organigrama” operacional del Primer Cuerpo de Ejército radica en la constante mención de que las acciones fueron llevadas a cabo por “personal que respondía operacionalmente al Ejército Argentino” o directamente por “fuerzas que dependían operacionalmente del Primer Cuerpo del Ejército”. Esto nos permite inferir una estructura de terror que no se reflejaba en los cuadros militares públicos, sino en la coordinación de centros clandestinos de detención (CCD) y la ejecución de un plan sistemático de represión.

Índice de Contenido

El Primer Cuerpo de Ejército: Más Allá del Organigrama Formal

El Primer Cuerpo de Ejército fue una de las cinco grandes unidades en las que se dividía el territorio argentino durante la dictadura, con jurisdicción sobre la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires. Esta área fue el epicentro de la represión ilegal, debido a su densidad poblacional y su importancia política y económica. Aunque el documento judicial no ofrece un diagrama jerárquico tradicional, sí describe con detalle las actividades ilícitas que se llevaron a cabo bajo su supervisión operativa. Se trataba de una estructura paralela y secreta, diseñada para el secuestro, la reclusión forzada y el exterminio de opositores políticos o cualquier persona considerada “subversiva”.

La mención recurrente de que las detenciones eran realizadas por “personal dependiente al Ejército Argentino” o “fuerzas conjuntas” sugiere una cadena de mando y una coordinación que, aunque no explícitamente detallada como un organigrama, sí revela la naturaleza jerárquica y organizada de la represión. Los imputados en la causa, que incluyen a ex-subcomisarios, comisarios, oficiales de policía y gendarmería, y ex-agentes de inteligencia del Ejército, demuestran la amplitud de la colaboración inter-fuerzas bajo la égida del Primer Cuerpo de Ejército.

Los Centros Clandestinos de Detención: Ejes de la Represión

El corazón de este “organigrama” operacional lo constituyeron los Centros Clandestinos de Detención (CCD). El documento judicial pone el foco en tres de los más tristemente célebres: “El Club Atlético”, “El Banco” y “El Olimpo”. Estos lugares no eran meros sitios de encierro; eran eslabones de una cadena de horrores, donde se aplicaban torturas sistemáticas y se decidía el destino final de los secuestrados. La interconexión entre estos centros es un patrón constante en los testimonios, revelando un flujo de víctimas y una coordinación logística entre ellos.

A continuación, una tabla comparativa de estos tres CCDs, basada en los patrones de los casos descritos en el documento judicial:

Nombre del CCDRol Operacional (según los casos)Ejemplos de Casos (mencionados en el texto)
El Club AtléticoFrecuentemente el primer punto de detención, lugar de tormentos físicos intensos y prolongados. Muchas víctimas fueron vistas por última vez allí o trasladadas a otros CCDs.Pablo Pavich, Mónica Marisa Córdoba, Adriana Marandet de Rubial, Roxana Verónica Giovannoni, Teresa Alicia Israel, Carmen Aguiar de Lapacó y flia., María del Carmen Reyes, Sergio Enrique Nocera, Carlos Rodolfo Cuellar, Lea Machado, Silvia Liliana Cantis, Marcelo Daelli, Guillermo Daniel Cabrera Cerochi, María Rosa Graciela Giganti, Juan Patricio Maroni, Daniel Alberto Dinella, Marco Bechis, Susana Isabel Diéguez, Nilda Haydeé Orazi, Gabriela Beatriz Funes de Peidró, Ricardo Hugo Peidró, Pablo Rieznik, María Isabel Valoy de Guagnini, Electra Irene Lareu, José Rafael Beláustegui Herrera, Gustavo Alberto Groba, Graciela Nicolía, Jorge Alberto Allega, Luis Federico Allega, José Daniel Tocco, Ana María Careaga, Liliana Clelia Fontana, Miguel Angel D'Agostino, Edith Zeitlin, Juan Francisco La Valle, Juan Marcos Herman, Eduardo Raúl Castaño, Delia Barrera y Ferrando, Hugo Alberto Scutari Bellicci, Rolando Víctor Pisoni, Irene Inés Bellocchio, Cecilia Laura Minervini, Daniel Eduardo Fernández, Pedro Miguel Antonio Vanrell, Juan Carlos Seoane, David Daniel Vázquez, Rubén Orlando Córdoba, Angel Reartes, Norma Lidia Puerto de Risso, Daniel Jorge Risso, Susana Stremiz, Osvaldo Manuel Alonso, Lisa Levenstein de Gajnaj, Salomón Gajnaj, Alejandro Víctor Pina, Mirta González, Juan Carlos Fernández Pereyra, Mirta Edith Trajtemberg, Marcos Jorge Lezcano, Donato Martino, Adolfo Ferraro, Alberto Rubén Alvaro, Antonio Atilio Migliari, Marta Barracosa de Migliari, Fernando José Angel Ulibarri, Susana Ivonne Copetti de Ulibarri, Horacio Cid de la Paz, Gustavo Adolfo Chavarino Cortés, Mario César Villani, Daniel Aldo Merialdo, Jorge Israel Gorfinkel, Lucía Rosalinda Victoria Tartaglia, Mariano Carlos Montequín, Armando Angel Prigione.
El BancoCentro de detención clandestina intermedio o principal, también con aplicación de tormentos. Frecuentemente, las víctimas eran trasladadas a este lugar desde “El Atlético” o directamente aquí, para luego ser llevadas a “El Olimpo” o desaparecer.Pablo Pavich, Isabel Marta Mester, Jorge Oscar Casalli Urrutia, Miguel Angel Benítez, Julio Lareu, Horacio Cid de la Paz, Gustavo Adolfo Chavarino Cortés, Mario César Villani, Daniel Aldo Merialdo, Jorge Israel Gorfinkel, Lucía Rosalinda Victoria Tartaglia, Mariano Carlos Montequín, Gustavo Ernesto Fraire Laporte, Rubén Omar Salazar, Laura Lía Crespo, Ricardo Alfredo Moya, Stella Maris Pereiro de González, Guillermo Pagés Larraya, Luis Rodolfo Guagnini, Gabriel Alegre, Nelva Alicia Méndez de Falcone, Jorge Ademar Falcone, Juan Héctor Prigione, Ana María Arrastía Mendoza, Gabriel Miner, Irene Nélida Mucciolo, Nora Beatriz Bernal, Jorge Daniel Toscano, Patricia Bernal, Armando Angel Prigione, Marcelo Weisz, Susana Mónica González Weisz, Juana María Armelín, Nélida Isabel Lozano, Osvaldo Acosta, Marcelo Walterio Senra, Julio Eduardo Lareu, María del Carmen Rezzano de Tello, Mariana Patricia Arcondo de Tello, Rafael Armando Tello, Pablo Daniel Tello, Roberto Alejandro Zaldarriaga, Guillermo Marcelo Moller, Julio Fernando Rearte, Jorge Rufino Almeida, Claudia Graciela Estévez, Raúl Pedro Olivera Cancela, Fernando Díaz de Cárdenas, Hebe Margarita Cáceres, Oscar Alberto Elicabe Urriol, Edison Oscar Cantero Freire, Jorge César Casalli Urrutia, José Alberto Saavedra, Irma Niesich, Roberto Omar Ramírez, Jesús Pedro Peña, Helios Hermógenes Serra Silveira, Ana María Piffaretti, Carlos Gustavo Mazuelo, Elena Cario de Mazuelo, Mabel Verónica Maero, Isidoro Oscar Peña, Cristina Magdalena Carreño Araya, Abel Héctor Mateu Gallardo, Isabel Teresa Cerruti, Santiago Villanueva, Norma Teresa Leto, Graciela Irma Trotta, Jorge Augusto Taglioni, Susana Leonor Caride, Rebeca Sacolasky, Isabel Mercedes Fernández Blanco de Ghezan, Enrique Carlos Ghezan, Elsa Ramona Lombardo, Claudia Leonor Pereyra, Edgardo Gastón Zecca, Miguel Angel Benítez, Mario Osvaldo Romero, María del Carmen Judit Artero de Jurkiewicz.
El OlimpoFrecuentemente la última escala en el circuito represivo, a menudo antes de la desaparición final. También con aplicación de tormentos.Alberto Próspero Barret Viedma, Horacio Cid de la Paz, Mario César Villani, Daniel Aldo Merialdo, Lucía Rosalinda Victoria Tartaglia, Juan Carlos Guarino, María Elena Varela de Guarino, León Gajnaj, Juan Carlos Fernández Pereyra, Mirta Edith Trajtemberg, Jorge Toscano, Marcelo Weisz, Susana Mónica González Weisz, Juana María Armelín, Osvaldo Acosta, Julio Eduardo Lareu, Rafael Armando Tello, Pablo Daniel Tello, Roberto Alejandro Zaldarriaga, Guillermo Marcelo Moller, Jesús Pedro Peña, Helios Hermógenes Serra Silveira, Ana María Piffaretti, Carlos Gustavo Mazuelo, Elena Cario de Mazuelo, Mabel Verónica Maero, Isidoro Oscar Peña, Cristina Magdalena Carreño Araya, Franklin Lucio Goizueta, Isabel Teresa Cerruti, Santiago Villanueva, Graciela Irma Trotta, Jorge Augusto Taglioni, Susana Leonor Caride, Rebeca Sacolasky, Isabel Mercedes Fernández Blanco de Ghezan, Enrique Carlos Ghezan, Elsa Ramona Lombardo, Claudia Leonor Pereyra, Edgardo Gastón Zecca, Miguel Angel Benítez, Jorge Alberto Tornay Nigro, Porfirio Fernández, Alberto Próspero Barret Viedma, Jorge Osvaldo Paladino, Sergio Víctor Cetrángolo, Jorge Claudio Lewi, Ana María Sonder de Lewi, María del Carmen Judit Artero de Jurkiewicz, Carlos Alberto Squerri, Alfredo Amílcar Troitero, Marta Elvira Tilger, Luis Gerardo Torres, Horacio Martín Cuartas, Eduardo Alberto Martínez, Susana Alicia Larrubia, Jorge Enrique Robasto.

La operación de estos CCDs se caracterizaba por la clandestinidad. Las víctimas eran secuestradas por grupos de personas armadas, a menudo vestidas de civil pero identificándose como miembros de “fuerzas conjuntas” o del “Ejército Argentino”. Los secuestros ocurrían en domicilios particulares, en la vía pública o en lugares de trabajo. Una vez en los CCDs, los detenidos eran vendados, incomunicados y sometidos a interrogatorios bajo torturas físicas, con el objetivo de obtener información o simplemente infligir sufrimiento. La falta de registro legal de estas detenciones y la ausencia de paradero de muchas víctimas son la esencia de la política de desaparición forzada, una práctica atroz que buscaba eliminar toda evidencia y aterrorizar a la sociedad.

Modus Operandi: Patrones de la Violación de Derechos Humanos

El análisis de los 162 casos detallados en el expediente revela un patrón de operación constante y coordinado. Los secuestros se producían de manera violenta, sin orden judicial, y las víctimas eran inmediatamente sometidas a un régimen de detención ilegal. La descripción de los “tormentos físicos” es una constante, lo que subraya la brutalidad de la metodología represiva. El destino de las víctimas variaba: algunos eran liberados después de días o meses de cautiverio y tortura, otros eran “blanqueados” (puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y trasladados a prisiones legales), pero un número alarmante de ellos permanecía desaparecido, sin que se conociera nunca su destino final.

Las fechas de los secuestros abarcan un período significativo, desde 1976 hasta 1978, lo que indica la persistencia y continuidad de estas operaciones a lo largo de los años más oscuros de la dictadura. La geografía de los secuestros también es amplia, abarcando la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y diversas localidades de la Provincia de Buenos Aires (Martínez, Castelar, Ciudadela, Lanús, Ituzaingó, Hurlingham, Lomas del Mirador, Olivos, San Martín, Morón, Isidro Casanova, Avellaneda, La Plata, José C. Paz, Quilmes), e incluso casos con origen en otras provincias como Río Negro (Bariloche) o Misiones (Posadas) que terminaron en estos centros, lo que refuerza la idea de una red operativa extensiva bajo el mando del Primer Cuerpo de Ejército.

¿Qué es el organigrama del cuerpo primero de Ejército?
En lo que se refiere al organigrama del Cuerpo Primero de Ejército, declaró que había un "cuadro de organización de Ejército", COE, que era donde estaban todos los integrantes del Cuerpo, un organigrama, con cuadritos.

El Legado Judicial: Un Esfuerzo por la Verdad y Justicia

El documento del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 2 es un testimonio del inquebrantable esfuerzo por la justicia y la verdad en Argentina. La mención constante de la “causa N° 13/84” (el Juicio a las Juntas Militares) y las referencias a las declaraciones ante la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) demuestran la continuidad de la búsqueda de la verdad y la responsabilidad penal a lo largo de las décadas. Este proceso judicial no solo busca condenar a los responsables, sino también reconstruir la historia de lo sucedido con cada víctima, brindando un marco de reconocimiento y reparación simbólica para sus familiares y para la sociedad en su conjunto.

La detallada enumeración de los casos, con nombres, fechas y lugares, lejos de ser un mero listado, es la manifestación de la voluntad de la justicia de que cada vida arrebatada y cada sufrimiento infligido sean reconocidos y juzgados. Es a través de estos expedientes que se puede vislumbrar el verdadero “organigrama” de la represión: una estructura diseñada para operar fuera de la ley, con una jerarquía de mando que permitía la ejecución de crímenes aberrantes, y una red de centros clandestinos que funcionaban como los engranajes de una maquinaria de terror.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Qué era el Primer Cuerpo de Ejército en el contexto de la dictadura argentina?

El Primer Cuerpo de Ejército era una de las principales unidades militares territoriales de Argentina, con jurisdicción sobre la Capital Federal y una gran parte de la Provincia de Buenos Aires. Durante la última dictadura militar (1976-1983), fue una de las estructuras clave en la implementación del plan sistemático de represión ilegal, coordinando operaciones de secuestro, tortura y desaparición forzada de personas.

¿Cuál es el “organigrama” del Primer Cuerpo de Ejército según el documento proporcionado?

El documento judicial no presenta un organigrama formal militar con divisiones y rangos. En cambio, lo que se infiere es un “organigrama operacional” de la represión. Este se manifiesta a través de las acciones de “personal que respondía operacionalmente al Ejército Argentino” o “fuerzas que dependían operacionalmente del Primer Cuerpo del Ejército”, que coordinaban secuestros y el funcionamiento de Centros Clandestinos de Detención como “El Club Atlético”, “El Banco” y “El Olimpo”. Se revela una estructura funcional y jerárquica dedicada a la clandestinidad y la violación de derechos humanos.

¿Qué eran “El Club Atlético”, “El Banco” y “El Olimpo”?

Eran Centros Clandestinos de Detención (CCD) que operaban bajo la órbita del Primer Cuerpo de Ejército en la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores. Eran lugares secretos donde las personas secuestradas eran retenidas ilegalmente, torturadas y, en muchos casos, desaparecidas. El documento judicial muestra que estaban interconectados, funcionando como diferentes etapas en el circuito represivo.

¿Qué tipo de crímenes se imputan a las fuerzas dependientes del Primer Cuerpo de Ejército en este documento?

Los crímenes imputados incluyen la privación ilegal de la libertad, la aplicación de tormentos físicos (torturas) y la desaparición forzada de personas. El documento detalla más de 160 casos específicos con nombres, fechas y lugares de secuestro y cautiverio, evidenciando un patrón sistemático de estas violaciones a los derechos humanos.

¿Cómo contribuye este tipo de documentos judiciales a la comprensión de la historia?

Estos documentos son fundamentales para la reconstrucción histórica de la dictadura y la lucha por los derechos humanos. Al detallar los casos individuales y la operación de las estructuras represivas, permiten visibilizar la magnitud de los crímenes, la sistematicidad de la represión y el compromiso de la justicia en la búsqueda de la verdad y la responsabilidad de los perpetradores. Son una parte crucial del legado de memoria, verdad y justicia.

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