¿Qué armas tenían los carros soviéticos capturados por Franco?

El Archivo 545 y las Armas Soviéticas de Franco

13/06/2021

Valoración: 4.28 (15240 votos)

La Guerra Civil Española (1936-1939) fue un conflicto que trascendió las fronteras de la Península Ibérica, atrayendo la atención y la intervención de potencias internacionales. Mientras la Alemania nazi y la Italia fascista apoyaban al bando sublevado, la Unión Soviética se erigió como el principal valedor de la Segunda República. Esta ayuda, fundamental para el sostenimiento del esfuerzo bélico republicano, dejó un legado documental y material de una riqueza incalculable. Curiosamente, gran parte de este legado no solo fue vital para el bando republicano, sino que, tras la victoria franquista, se convirtió en una pieza fundamental del equipamiento del nuevo ejército español, un hecho que, aunque conocido, sigue sorprendiendo por la paradoja ideológica que encierra. Exploraremos dos aspectos clave de esta historia: el tesoro documental del Fondo 545 del Archivo Estatal Ruso de Historia Político-Social y la sorprendente reutilización del armamento soviético por parte del régimen de Franco.

¿Qué contiene el Archivo Estatal Ruso de Historia político-social?
Pero es una de las partes a completar para su libre acceso en el Archivo Estatal Ruso de Historia Político-Social con sede en Moscú. El último apartado es un resumen de archivos personales de los soldados donde cabe una carta, repleta de siglas, enviada a las “organisations de Front Populaire”.
Índice de Contenido

El Tesoro Escondido: El Fondo 545 del RGASPI

Bajo el epígrafe Fondo 545, el Archivo Estatal Ruso de Historia Político-Social (RGASPI, por sus siglas en ruso) alberga una colección documental inédita y de vital importancia para comprender la intervención de las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española. Estos legajos, trasladados de forma clandestina a la antigua URSS mientras las tropas franquistas avanzaban, representaron durante décadas la única vía para consultar unos fondos que hoy, digitalizados, están disponibles para su libre consulta en la web de la institución bajo el título Документы советской эпохи (Documentos de la época soviética).

La publicación de este archivo, que coincidió con el 80 aniversario del estallido golpista, fue un homenaje de las autoridades rusas, acompañado de una conferencia internacional y una exposición. El director del RGASPI, Andréi Sorokin, destacó en declaraciones al rotativo Pravda Internacional que es “imposible que toda la cantidad de nuevos documentos no aporte ningún descubrimiento histórico”.

Los expedientes, digitalizados durante años, se dividen en seis catálogos con millares de entradas, ofreciendo una visión detallada del desarrollo de la guerra civil española, la cooperación internacional materializada en miles de voluntarios antifascistas y el esfuerzo del Ejército de la República por contener el avance rebelde.

  • Inventario 1: La memoria del comisariado de las Brigadas Internacionales (BI). Contiene páginas mecanografiadas que narran escaramuzas en el frente de la Sierra de Guadarrama, ataques fascistas “provenant de Brunete” o las ofensivas para conquistar Villanueva de la Cañada. También incluye el Proyecto de Estatuto para estas tropas (Madrid, 11 de agosto de 1938), recuentos de combatientes (efectivos disponibles, muertos, heridos, desaparecidos), datos sobre el escaso armamento y las “proposiciones de reorganización” del Comisario Delegado de Guerra e Inspector de las BI, Luigi Gallo (Longo).
  • Segunda compilación: Administración Militar Central de las fuerzas brigadistas y del Ministerio de Defensa Nacional. Se encuentran documentos como un organigrama de la base de Albacete dibujado a mano en alemán, instrucciones, directivas y la orden del 6 de enero de 1937, una representación gráfica de los ‘Uniformes e insignias de los comisarios de guerra en las filas del Ejército Popular’. Además, recoge contraseñas (por ejemplo, “fascismo” como respuesta a “asesino” para la noche del 4-5 de agosto de 1937), salvoconductos y misivas, como la del 19 de abril de 1938, que insiste en la necesidad de organizar las “diversas unidades de los grupos de activistas”.
  • Inventario 4: Documentos de combatientes, soldados y comandantes de las Brigadas Internacionales internados en campos de concentración en Francia y el norte de África. Este es uno de los inventarios más llamativos, con joyas archivísticas como ‘Azi si Maine’ (‘Hoy y Mañana’), un diario de campo colorista y expresivo elaborado por voluntarios rumanos apresados en Saint-Cyprien. También incluye el boletín fabricado a mano por el grupo de húngaros confinados en Gurs o recortes de revistas en inglés sobre las desventuras vitales de los internos.
  • Quinta compilación: Documentos fotográficos de las Brigadas Internacionales. Promete imágenes inéditas e impactantes, aunque es una de las partes aún por completar para su libre acceso en el Archivo.
  • Último apartado: Resumen de archivos personales de los soldados. Contiene cartas (como una repleta de siglas enviada a las “organisations de Front Populaire”), misivas de la Amicale des Volontaires de L’Espagne Republicaine con listados de personalidades (profesores, médicos, diputados) y memorias sobre la creciente implicación de la URSS en el conflicto español mientras otras potencias se desentendían.

Entre los millares de documentos desvelados, se despliega un carrusel de profesiones y nacionalidades: americanos, ingleses, yugoslavos, palestinos, cubanos; mecánicos, panaderos, albañiles, cerrajeros, periodistas. Y los nombres que conformaban las diferentes brigadas y batallones, como Josef Raputmann, Benjamin Richman, Vittori, Mazlevitch, Barwinski, Hans, o la sección política con “camaradas” como Stephan, Leemans, Richard, Knout, Lampe, Cypora y Monnier. Se encuentran descripciones detalladas de combatientes, como “287 ZYSMAN Mayer. Sastre. PC. Cuadro, bueno, valiente, disciplinado, serio, políticamente activo, un poco nervioso”. Es el Fondo 545, el otro ‘oro de Moscú’.

La Paradoja de Hierro: Armamento Soviético en Manos Franquistas

Aunque es un secreto a voces, el régimen nacido de la Guerra Civil bajo el mando del general Franco utilizó durante más de una década material soviético en sus incipientes fuerzas armadas. El final de la contienda dejó un ejército español con cientos de miles de hombres movilizados y grandes carencias materiales. La ayuda militar de potencias fascistas como Italia y Alemania fue relevante, y su material quedó en manos españolas. Sin embargo, el gobierno republicano, con el apoyo vital de la Unión Soviética, también importó una cantidad notable de armamento. Al finalizar la guerra, todo este material que no pudo ser ocultado fue capturado en cantidades gigantescas por el nuevo ejército español, que no dudó en adoptarlo oficialmente.

El nuevo régimen, decididamente anticomunista, se vio obligado a utilizar armamento y material que había sido empleado contra ellos mismos y que había pertenecido a sus acérrimos enemigos, la denominada “Antiespaña”. A pesar de ser uno de los pilares fundamentales del régimen, el ejército franquista de la primera década era realmente pobre en comparación con otras potencias, una situación que no se solucionó de manera idónea hasta la década de 1960. La modernización fue dual: la industria armamentística nacional buscó la estandarización con diseños propios, mientras que las inversiones y pactos con Estados Unidos proporcionaron vehículos aéreos y terrestres. No obstante, en las décadas de 1940 e inicios de la siguiente, la pobreza material se evidenció en la adopción masiva de armamento soviético que, para 1942, estaba obsoleto y para 1950, era material de museo. Este material incluía desde fusiles y ametralladoras hasta vehículos terrestres y aéreos.

Fusiles y Ametralladoras: Los 'Mausine' y 'Napot'

Fusiles Antifascistas en Manos Franquistas

Las fuerzas republicanas derrotadas dejaron miles de fusiles y ametralladoras, que el ejército rebelde recogió gustosamente. La Unión Soviética no solo entregó fusiles de fabricación propia, sino también una mezcla de modelos que, en muchos casos, databan de finales del siglo XIX o principios del XX. Los más destacados fueron los miles de fusiles Mosin-Nagant M1891 y M1930 Dragon, reglamentarios en el Ejército Rojo de la época. Junto a ellos, miles de ametralladoras Máxim M1910, Maxim-Tokarev M1917/29 y fusiles ametralladores DP-28, que se convirtieron en los modelos más abundantes en el ejército español de 1940.

¿Qué informaban los agentes soviéticos a Moscú?
Durante el verano de 1936 los agentes soviéticos en la península ibérica mantuvieron bien informado a Moscú del desarrollo de los acontecimientos. El gobierno soviético tenía a su disposición dos fuentes independientes de inteligencia que informaban desde España.

El fusil Mosin-Nagant, diseñado a finales del siglo XIX, fue utilizado primero por el Imperio Ruso y luego por la Unión Soviética. La II República importó oficialmente los modelos de 1891 y 1930. Según Howson (2000), se recibieron entre 209.160 y 283.170 fusiles Mosin-Nagant. Si la II República dispuso de aproximadamente 500.000 fusiles de distintas clases, el Mosin-Nagant equipó a cerca de la mitad de la tropa republicana en algún momento. El Servicio de Recuperación Nacional franquista contabilizó 576.301 rifles de todas las clases, de los cuales entre el 36,29% y el 49,13% eran Mosin.

Una vez clasificados, los Mosin-Nagant no fueron desechados. Eran armas robustas y bien fabricadas, por lo que las autoridades militares decidieron utilizarlos. Aunque el Ejército de Tierra se equipó con Mauser M1893 y M1916 para estandarizar, la Guardia Civil fue dotada con grandes cantidades de rifles Mosin soviéticos, que pasaron a denominarse Mausine. En 1939, el Servicio de Recuperación de Material de Guerra publicó un folleto detallando las partes del fusil soviético, y en 1943, se editó un “Manual de descripción e instrucción para el manejo del fusil de repetición sistema Mausine, calibre 7,62 mm”. La munición para el Mausine procedía de la Guerra Civil (recuperada o fabricada en zona republicana), y luego se produjo en Toledo y Sevilla. Irónicamente, el Mausine se volvió contra sus antiguos propietarios, siendo utilizado por la Guardia Civil contra los guerrilleros antifranquistas. Fue reemplazado por el Mauser M1943 de 7,92 mm a mediados de la década de 1940.

Tabla 1: Armas soviéticas importadas por la II República y reutilizadas por el Ejército Español
ModeloCantidad importada
Fusil Mosin-Nagant M1891/30 Mausine209.160 – 283.170
Fusil ametrallador DP-28 Napot5.146
Ametralladora Maxim-Tokarev2.450 (3.750)
Ametralladora Maxim M19103.220

Fusiles Ametralladores y Ametralladoras

La II República importó 5.146 fusiles ametralladores del modelo Degtyarev DP 1928, conocidos en España como Napot, debido a la indicación “47 Natpoh” (47 cartuchos) en sus cajas de munición. Este fusil, con cargadores en forma de tambor (“sartenes”) y una cadencia de 500-600 disparos por minuto, era un arma eficaz. Al igual que los Mosin-Nagant, fue destinado en grandes cantidades a las comandancias de la Guardia Civil y permaneció en servicio hasta bien entrada la década de 1950. Un manual detallaba su funcionamiento, destacando su cierre semirrígido como antecedente a los rodillos de la MG 42 y el Cetme. Tácticas de escuadra con un cabo y cinco guardias civiles se desarrollaron para su uso. Finalmente, fue sustituido por el fusil ametrallador F.A.O. de fabricación nacional.

En cuanto a las ametralladoras, el ejército y la Guardia Civil dispusieron de la Maxim M1910 “de carrito” (por su soporte Sokolov) y, durante un tiempo, del modelo refrigerado por aire y portátil Maxim-Tokarev M1925. Se importaron aproximadamente 3.220 unidades de la Maxim M1910, constituyendo más del 37% de las ametralladoras del Ejército Popular Republicano. Se publicaron dos folletos para su manejo, describiéndola como un arma de gran alcance, equivalente al trabajo de 60 a 70 soldados fusileros, con un peso de 60 kg y requiriendo cinco hombres para su servicio. A mediados de la década de 1940, la industria armamentística española comenzó a entregar la Alfa M44, que finalmente reemplazó a la Maxim en los arsenales hacia 1955. Las Maxim-Tokarev, por su parte, fueron vendidas como chatarra bien avanzada la década de 1960.

Cadenas y Alas Rojas: Vehículos Terrestres y Aéreos

Más allá del armamento portátil, el uso de aeronaves y vehículos terrestres soviéticos por parte del ejército español fue evidente. Una cantidad interesante de material fue capturada y puesta de inmediato al servicio de la causa sublevada, constituyendo una parte fundamental del equipamiento de las fuerzas armadas del nuevo estado.

Vehículos Terrestres: Los Tanques 'Rojos' de Franco

Las divisiones acorazadas españolas de la década de 1940 se nutrieron de los restos italianos y alemanes, pero el material soviético capturado proporcionó carros con una composición moderna para la época, equipados con cañones de 45 mm y varias ametralladoras. Estos eran el T-26B y el carro de caballería BT-5, que, aunque activos en la URSS hasta 1941, quedaron rápidamente desfasados en España. El T-26B, de 9,5 toneladas y 28 km/h, estaba armado con un cañón de 45 mm y una ametralladora de 7,62 mm, con un blindaje de 10-15 mm. La II República recibió 331 carros blindados (281 T-26B y 50 BT-5). De estos, 139 T-26B fueron clasificados como Tipo II en la época franquista, convirtiéndose en la pieza central de las fuerzas acorazadas españolas de posguerra. La falta de piezas y repuestos fue un talón de Aquiles para estas fuerzas. Su situación solo mejoró a finales de 1943 con la compra de 18 Panzer IV Ausf. H al Tercer Reich, y definitivamente en la década de 1950 con la llegada de carros M24 Chaffee y M47 Patton de Estados Unidos.

Los vehículos blindados BA-3 y BA-6, importados en escasas cantidades (apenas 40 unidades), también tuvieron su participación. El BA-6, modelo 1935, estaba armado con el mismo cañón de 45 mm que el T-26 y dos ametralladoras de 7,62 mm, con neumáticos antibala. Aunque las pruebas del Estado Mayor fueron satisfactorias, el escaso número llevó a buscar alternativas, siendo finalmente reemplazados por material norteamericano.

¿Qué contiene el Archivo Estatal Ruso de Historia político-social?
Pero es una de las partes a completar para su libre acceso en el Archivo Estatal Ruso de Historia Político-Social con sede en Moscú. El último apartado es un resumen de archivos personales de los soldados donde cabe una carta, repleta de siglas, enviada a las “organisations de Front Populaire”.
Tabla 3: Material blindado importado por la II República, recuperado y puesto en servicio por el ejército franquista
ModeloCantidad importadaRecuperada por el ejército
Carro de caballería BT-550Sin datos
Carro blindado T-26B331139
Vehículo blindado BA-3 y BA-640Sin datos muy escasos
Cañón contracarro M1932 (Anexo 1)135Sin datos, abundante

De la Escarapela Tricolor a la Cruz de San Andrés: La Aviación

El Ejército del Aire también tuvo que utilizar durante largo tiempo material requisado a sus enemigos, incluyendo una gran cantidad de aviones soviéticos, junto a los italianos y alemanes. La columna vertebral de estas aeronaves soviéticas estaba compuesta por los cazas I-15 Chato (y sus dos versiones), I-16 Mosca, los bombarderos Polikarpov R-Z y R-5, y los bombarderos Tupolev SB. Estos siete modelos tuvieron una actividad muy intensa en las fuerzas aéreas de la II República.

Tabla 4: Aeronaves soviéticas importadas y recuperadas por el Ejército del Aire
Modelo de aviónCantidad importadaRecuperados por el Ejército del Aire
Polikarpov I-15 Chato131 + 237 fabricados185 (96 en vuelo)
Polikarpov I-15bis Super Chato3129 (21 en vuelo)
Polikarpov I-16 Tip. 5 y 6 Mosca155¿? (23 en vuelo)
Polikarpov I-16 Tip. 10 Super Mosca121
Polikarpov R-5 Rasante31Sin datos
Polikarpov R-Z Natacha9337
Tupolev SB-2 Katiuska9225 (18 en vuelo)
Total:891299 (195 en vuelo)

Las pérdidas del conflicto y la falta de repuestos mermaron el material soviético en este ámbito. Los Polikarpov I-15 Chato e I-15Bis Super Chato, aunque buenos aviones, quedaron obsoletos en la década de 1940. Los I-15 fueron destinados a grupos de Regimientos en La Rabasa (Alicante) y Villanubla (Valladolid), y en 1946 recibieron el código A4 “Asalto, cuarto tipo”. Los Super Chato, recuperados de Francia, estuvieron en servicio hasta 1950. Los cazas I-16 Mosca y Super Mosca, aunque pocos (23 unidades), fueron repintados y usados. Los Polikarpov R-Z Natacha, de los que en 1940 había 37, formaron parte del Grupo 43 en Auámara (Marruecos) y las últimas seis unidades fueron dadas de baja en junio de 1950. Finalmente, el bombardero Tupolev SB-2 Katiuska, del que se capturaron 25 unidades (18 de ellas volvieron a volar), fue encuadrado en el Grupo 16 en Los Llanos (Albacete), siendo dados de baja en la fuerza aérea entre 1945 y 1948.

Anexo: Cañón Contracarro M1932 de 45 mm

El cañón contracarro M1932, fabricado en la Unión Soviética, fue una de las piezas antitanque del Ejército Popular Republicano. Se importaron entre 135 y 145 unidades, llegando las primeras a Cartagena en abril de 1937. Este material capturado por los sublevados sirvió a sus propias filas. La estima de Franco por esta arma fue tal que, además de ordenar su copia en fábricas propias, mandó que los cañones de 45 mm de los vehículos blindados (T-26, BT-5 o BA-6) fueran colocados en afustes similares a los de esta pieza. Tras la guerra, la producción del Cañón M1932 de 45 mm continuó en la fábrica de armas de Soraluze-Placencia (Guipúzcoa). El ejército español le dio la nueva denominación de Cañón contracarro de 45/44 Placencia – CCC. 45/44 – y estuvo en servicio hasta finales de la década de 1950, incluso en el conflicto de Ifni-Sáhara. Fue la única arma soviética que el régimen de Franco copió, fabricó y adoptó para el Ejército Español, aunque su misión contracarro quedó obsoleta rápidamente debido al incremento de los blindajes tras la Segunda Guerra Mundial.

Preguntas Frecuentes

¿Qué es el Fondo 545 del RGASPI?
Es una colección documental inédita en el Archivo Estatal Ruso de Historia Político-Social que custodia el relato de la intervención de las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española, incluyendo documentos militares, fotografías, listas de voluntarios y más, ahora digitalizados para consulta pública.
¿Por qué el régimen de Franco utilizó armamento soviético?
A pesar de su ideología anticomunista, el nuevo ejército español de posguerra era muy pobre en material. La gran cantidad de armamento soviético capturado al ejército republicano al final de la guerra, que era robusto y funcional, fue reutilizado por necesidad para equipar a sus fuerzas durante más de una década.
¿Qué era el 'Mausine'?
Era la denominación que recibió el fusil soviético Mosin-Nagant (modelos M1891 y M1930) una vez fue adoptado por la Guardia Civil española tras la Guerra Civil. Fue un arma reglamentaria en este cuerpo durante años debido a la escasez de material.
¿Qué era el 'Napot'?
Era el nombre que se le dio en España al fusil ametrallador soviético Degtyarev DP 1928, utilizado principalmente por la Guardia Civil. El nombre provenía de la inscripción “47 Natpoh” (47 cartuchos) en las cajas de sus característicos cargadores de tambor.
¿Qué aeronaves soviéticas utilizó el Ejército del Aire de Franco?
La columna vertebral de las aeronaves soviéticas reutilizadas incluía cazas como el Polikarpov I-15 Chato y el I-16 Mosca, y bombarderos como el Polikarpov R-Z Natacha y el Tupolev SB-2 Katiuska. Aunque obsoletos para la década de 1940, fueron importantes para la incipiente fuerza aérea franquista.
¿Hasta cuándo estuvo en servicio el material soviético en España?
Gran parte del armamento ligero y los vehículos terrestres y aéreos soviéticos capturados permanecieron en servicio en el ejército y la Guardia Civil española durante más de una década, hasta finales de los años 40 y mediados de los 50, cuando la ayuda estadounidense y la producción nacional comenzaron a modernizar las fuerzas armadas.

Conclusiones

La presencia del material soviético en el ejército español de posguerra, entre 1940 y 1950, fue de una importancia innegable, aunque en grados diversos. Destacó especialmente en dos áreas: el equipamiento de la Benemérita y las fuerzas acorazadas. En este último ámbito, el material soviético, y en particular el T-26B, fue una pieza clave que permitió a unas fuerzas armadas considerablemente pobres contar con vehículos blindados, supliendo la carencia de material moderno. La Guardia Civil, que siempre estuvo un paso por detrás del ejército regular en términos de modernización, también se benefició enormemente de este armamento, tardando unos años más en equiparse con material moderno de fabricación nacional, como los subfusiles Z-45 y los fusiles de asalto CETME en décadas posteriores.

Las unidades acorazadas, con los T-26B como pieza angular, no vieron una mejora significativa hasta la llegada de los Panzer IV alemanes y, fundamentalmente, los primeros lotes de carros M24 Chaffee estadounidenses en la década de 1950, seguidos por los M47 Patton. El Ejército del Aire, por su parte, dependió en menor proporción de este material, pero los aviones soviéticos constituyeron una parte considerable de su flota inicial. Sin embargo, el desgaste y la falta de mantenimiento de este material soviético provocaron numerosos fallos y accidentes.

En definitiva, solo la firma de los pactos con Estados Unidos y la consiguiente apertura económica de España permitieron que el ejército experimentara una renovación gradual hacia la modernidad. La llegada de los primeros cazas con motor a reacción F-86 Sabre estadounidenses en 1953 marcó el fin de los últimos vestigios del material soviético en servicio activo en las fuerzas armadas españolas, cerrando un capítulo paradójico y fascinante de la historia militar de España.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a El Archivo 545 y las Armas Soviéticas de Franco puedes visitar la categoría Entrenamiento.

Subir