12/05/2016
El ejército francés, a lo largo de la historia, ha sido una fuerza determinante en el escenario europeo, protagonizando campañas que han redefinido fronteras y equilibrios de poder. Desde los asedios estratégicos en la Península Ibérica hasta las complejas maniobras en el corazón de Europa durante la Guerra de los Treinta Años, sus acciones han dejado una huella indeleble. Este artículo explora algunas de estas campañas cruciales, destacando el papel de sus comandantes, las tácticas empleadas y las consecuencias de sus movimientos.

- El Asedio de Ciudad Rodrigo (1810): La Puerta a Portugal
- Campañas en Alemania: La Guerra de los Treinta Años (1644-1648)
- Desafíos y Revanchas: Turena y Enghien
- La Derrota de Mergentheim (Mariendal) y la Resiliencia Francesa
- La Segunda Batalla de Nördlingen (Alerheim): Un Triunfo Costoso
- La Invasión de Baviera y la Batalla de Zusmarhausen
- La Batalla de Lens (1648): El Golpe Final en Flandes
- La Paz de Westfalia (1648): El Legado Territorial y Político
- El Mando del Ejército Francés: Diversidad de Épocas y Fuerzas
- Análisis Comparativo de las Campañas
- Preguntas Frecuentes (FAQs)
El Asedio de Ciudad Rodrigo (1810): La Puerta a Portugal
En el contexto de la Guerra Peninsular, las fuerzas francesas, bajo el mando del VI Cuerpo del Mariscal Ney, emprendieron el crucial asedio de Ciudad Rodrigo en 1810. Este objetivo era vital para la invasión de Portugal por parte del Mariscal francés André Masséna. Las fuerzas de Ney, que totalizaban unos 20.000 hombres, incluyendo las divisiones de Jean Marchand, Julien Mermet y Louis Loison, junto con brigadas de caballería y una considerable artillería de 60 cañones, se enfrentaron a una defensa española valiente pero superada en número.
Los 5.500 defensores españoles, al mando de Herrasti, resistieron con tenacidad. Sin embargo, la superioridad de la artillería francesa fue decisiva, logrando abrir una brecha significativa en las murallas de la ciudad. Tras intensos bombardeos, la infantería francesa lanzó el asalto final, logrando tomar la ciudad y, lamentablemente, procediendo a su saqueo. Las bajas españolas fueron elevadas, con 461 muertos, 994 heridos y la captura de 4.000 hombres y 118 cañones. Por el lado francés, las pérdidas ascendieron a 180 soldados muertos y más de 1.000 heridos durante el sitio, un testimonio de la feroz resistencia. A pesar de la victoria francesa, el asedio de Ciudad Rodrigo retrasó la invasión de Portugal de Masséna por más de un mes, un tiempo valioso para los defensores. Las siguientes acciones destacadas del ejército francés en esta campaña incluyeron el asedio de Almeida (con victoria francesa del 15 al 28 de agosto) y la posterior Batalla del Coa. Es importante señalar que Ciudad Rodrigo sería asediada nuevamente en enero de 1812, en un episodio posterior de la guerra.
La significancia de esta victoria para Francia fue tal que el triunfo de Ciudad Rodrigo se encuentra grabado en el pilar Oeste del Arco de Triunfo de París, como un recordatorio de la campaña napoleónica en la Península.
Campañas en Alemania: La Guerra de los Treinta Años (1644-1648)
El ejército francés jugó un papel fundamental en las etapas finales de la devastadora Guerra de los Treinta Años, enfrentándose a las fuerzas imperiales y bávaras en una serie de batallas cruciales que culminarían en la Paz de Westfalia. Durante este periodo, varios comandantes franceses dejarían su marca.
Desafíos y Revanchas: Turena y Enghien
En 1644, con las principales fuerzas suecas ausentes del Imperio debido a la guerra sueco-danesa, el ejército francés se encontró debilitado y aislado en Alemania. El Mariscal lorenés Franz von Mercy, al mando de las fuerzas bávaras, aprovechó la oportunidad para lanzar una ofensiva. El vizconde de Turena, al frente del ejército francés, se vio en una posición precaria. Su ejército era demasiado débil para enfrentarse a los bávaros en una batalla campal, lo que le obligó a observar con impotencia cómo Friburgo era sitiada y caía el 28 de julio de 1644.

Ante esta situación crítica, el Cardenal Mazarino despachó refuerzos bajo el mando del joven e impetuoso Luis II de Condé, duque de Enghien. Aunque llegaron tarde para salvar Friburgo, Enghien, asumiendo el mando, determinó lanzar un ataque frontal contra las bien atrincheradas posiciones bávaras en las montañas alrededor de Friburgo. Los ataques, que tuvieron lugar el 3 y 5 de agosto de 1644 y por ello conocida como la Batalla de los Tres Días, fueron extremadamente sangrientos. Aunque los bávaros fueron expulsados de sus defensas y obligados a retirarse, el precio para los atacantes franceses fue altísimo, con alrededor de 8.000 bajas, lo que la convierte en una de las batallas más mortíferas de la guerra. A pesar de la retirada bávara, Friburgo permaneció en sus manos, lo que subraya el elevado costo de la victoria francesa.
La Derrota de Mergentheim (Mariendal) y la Resiliencia Francesa
Tras la victoria pírrica en Friburgo, las fuerzas francesas continuaron sus operaciones en Alemania. Sin embargo, en mayo de 1645, el vizconde de Turena sufrió una aplastante derrota en la Batalla de Mergentheim (también conocida como Mariendal). Después de invernar en Espira, Turena, al mando de unos 10.000 hombres (5.000 jinetes, 6.000 infantes y 15 cañones), intentó atacar a Franz von Mercy, cuyas fuerzas se habían debilitado. Turena se alojó en Mergentheim, permitiendo a sus tropas dispersarse para buscar forraje, creyendo que el enemigo estaba a una distancia segura.
Esta decisión resultó ser un grave error. En la madrugada del 2 de mayo, Mercy lanzó un ataque sorpresa. Turena intentó reagrupar sus fuerzas en Herbsthausen, pero la caballería francesa estaba dispersa. El ejército de Mercy atacó la derecha francesa, superando en número a la infantería. Aunque Turena logró un éxito inicial en el ala izquierda, rompiendo la primera línea bávara, fue flanqueado por la caballería de Jan von Werth. El resultado fue una desastrosa derrota para Turena, cuyo ejército se redujo a una columna en fuga de apenas 1.500 jinetes, perdiendo toda su infantería y artillería. Turena se retiró a Renania, buscando desesperadamente refuerzos y apoyo.
La Segunda Batalla de Nördlingen (Alerheim): Un Triunfo Costoso
A pesar de la derrota en Mergentheim, el Cardenal Mazarino envió importantes refuerzos al ejército francés. Luis II de Borbón, duque de Enghien, se unió a Turena y asumió el mando principal, formando una fuerza combinada de aproximadamente 18.000 efectivos. El ejército imperial-bávaro, bajo el Mariscal Franz von Mercy, se atrincheró en un terreno elevado cerca de Alerheim, cerca de Nördlingen, con 16.000 hombres. A pesar de la superioridad numérica francesa, Mercy decidió presentar batalla.
El 3 de agosto de 1645, Enghien optó por una carga frontal brutal contra las posiciones imperiales. La batalla fue feroz y sangrienta. El ala izquierda imperial, al bajar del castillo de Alerheim, rompió el vacilante ala derecha de Enghien, obligando a los franceses a suspender su ataque central. Sin embargo, Turena atacó el Wennenberg, una elevación clave, y cuando esta cayó, el ala derecha imperial se desmoronó. La lucha continuó con intensidad, y el propio Mariscal Mercy fue muerto por un disparo de mosquete. Ambos ejércitos permanecieron en el campo al anochecer, pero en la oscuridad, las tropas imperiales en la aldea, creyéndose rodeadas, capitularon. El ejército imperial aceptó la derrota y se retiró. La victoria francesa fue decisiva pero extremadamente costosa, con 5.000 muertos y 1.500 heridos en el lado francés, frente a 3.000 muertos y 2.000 heridos en el lado alemán. A pesar de las grandes pérdidas, la batalla permitió a los franceses ocupar Nördlingen y Dinkelsbuhl, aunque quedaron demasiado debilitados para explotar plenamente su ventaja.

La Invasión de Baviera y la Batalla de Zusmarhausen
En 1646, la estrategia francesa buscaba presionar a Maximiliano I de Baviera para que abandonara su alianza con el Emperador. Aunque inicialmente Mazarino se mostró reacio a un ataque directo que pudiera interrumpir las negociaciones, Turena finalmente recibió permiso para unirse a las fuerzas suecas de Wrangel. Mediante una marcha forzada de 14 días, Turena logró unirse a Wrangel el 10 de agosto de 1646. Juntos, flanquearon las posiciones del ejército imperial de Leopoldo-Guillermo y se dirigieron al sur, cortando sus comunicaciones con Baviera. La fuerza sueco-francesa avanzó a través de Suabia y cruzó el río Lech, devastando sistemáticamente Baviera, con la excepción de Múnich y la fortaleza de Ingoldstadt.
Esta devastación forzó a Maximiliano I a firmar el Tratado de Ulm el 15 de marzo de 1647, estableciendo un cese de hostilidades entre Francia, Suecia y Baviera, y otorgando a los franceses y suecos derechos de guarnición en varias ciudades bávaras. Sin embargo, en septiembre de 1647, Maximiliano decidió regresar a la alianza imperial, lo que llevó a nuevas hostilidades.
La última gran campaña de la guerra se abrió en marzo de 1648 con Turena y Wrangel uniendo fuerzas en Ansbach para un nuevo ataque contra Baviera. El 17 de mayo de 1648, tuvo lugar la Batalla de Zusmarhausen. Turena y Wrangel, con una considerable superioridad numérica (14.500 de caballería y 7.500 de infantería), se enfrentaron a las fuerzas imperiales y bávaras de Melander y Gronsfeld. La batalla se desarrolló como una acción de retaguardia continua mientras el ejército imperial intentaba retirarse a través de un terreno boscoso. La vanguardia aliada atacó a la retaguardia de Montecuccoli. En la confusión de la retirada, el comandante imperial Melander fue alcanzado por un disparo de pistola y murió poco antes del mediodía. Aunque las fuerzas imperiales lograron evitar la destrucción total y Gronsfeld pudo retirarse a Augsburgo, la batalla fue una victoria francesa-sueca, que debilitó aún más al ejército imperial y dejó Baviera expuesta a una devastación continuada.
La Batalla de Lens (1648): El Golpe Final en Flandes
Mientras las negociaciones de paz se desarrollaban en Westfalia, la guerra entre Francia y España continuaba. En 1648, el Príncipe de Condé fue llamado de Cataluña para tomar el mando en Flandes. Lens, una ciudad fortificada capturada por los franceses en 1647, había caído nuevamente en manos españolas, lideradas por el Archiduque Leopoldo Guillermo de Habsburgo, quien contaba con 18.000 efectivos. Condé, al mando de 16.000 hombres, se encontró con los españoles en una posición ventajosa en terreno elevado y decidió no atacar directamente.
En su lugar, Condé ideó una audaz táctica: simular una retirada para incitar a los españoles a abandonar su posición. La caballería española persiguió la retaguardia francesa, y el combate se intensificó hasta que ambos ejércitos se enfrascaron en una batalla a gran escala el 20 de agosto de 1648. Condé, liderando el ala derecha francesa, se enfrentó al ala izquierda española del Duque de Lorena, Carlos III. La primera línea española fue rápidamente derrotada, y aunque la segunda línea resistió tenazmente, Condé, con el apoyo de valientes suecos, cargó repetidamente hasta lograr el triunfo. Los lorenos huyeron, arrastrando consigo a toda el ala izquierda y el cuerpo de reserva, donde los franceses causaron una gran carnicería.

En el ala izquierda francesa, el Mariscal de Grammont tuvo menos dificultades para imponerse al ala derecha del Archiduque. Una vez que la caballería española e italiana fue puesta en fuga, atacaron la infantería central. El general Jean de Beck, héroe español, luchó con valor hasta la muerte. La victoria fue abrumadora para los franceses: 3.000 muertos españoles y 5.000 prisioneros, incluyendo 800 oficiales, junto con la captura de toda la artillería, bagajes, y 120 banderas. Los franceses perdieron 3.500 hombres. Esta victoria, decidida en apenas una hora, consolidó la reputación de Condé como un maestro de campaña y fue el golpe final que llevó al fin de la Guerra de los Treinta Años.
La Paz de Westfalia (1648): El Legado Territorial y Político
Los desastres militares sufridos por el Emperador, junto con la incipiente rebelión de la Fronda en Francia y el agotamiento sueco, llevaron a la firma de los tratados de Münster y Osnabrück el 24 de octubre de 1648, colectivamente conocidos como la Paz de Westfalia. Para Francia, este acuerdo representó una consolidación significativa de su poder y estatus en Europa.
En términos territoriales, Francia recibió los obispados loreneses de Metz, Toul y Verdún, así como la parte meridional de Alsacia, que eran territorios imperiales estratégicos. También adquirió Breisgau, Sundgau y la fortaleza de Breisach, además de derechos de guarnición en Philipsburg. Estas adquisiciones no solo expandieron el territorio francés, sino que también le otorgaron votos en la Dieta Imperial, lo que le dio una influencia directa en los asuntos del Sacro Imperio. Políticamente, Francia y Suecia reforzaron su presencia en el Imperio Germánico, asegurando la neutralidad del Emperador en la guerra continuada de Francia contra España.
El Mando del Ejército Francés: Diversidad de Épocas y Fuerzas
A lo largo de su historia, la composición y el liderazgo del ejército francés han variado enormemente. En ciertas ocasiones, como se menciona en una de las fuentes, el ejército francés estuvo bajo el mando del General Forez, y estaba compuesto en gran parte por reclutas novatos procedentes de Alemania. Esta descripción contrasta con las fuerzas veteranas y los comandantes experimentados como Ney, Turena, Enghien y Condé que lideraron las campañas detalladas anteriormente. Esto subraya la diversidad de situaciones y la capacidad del ejército francés para adaptarse y operar con diferentes tipos de tropas y bajo distintos liderazgos a lo largo de los siglos.
Análisis Comparativo de las Campañas
| Campaña/Batalla | Comandante(s) Francés(es) Clave | Fuerzas Francesas (aprox.) | Resultado para Francia | Impacto Estratégico |
|---|---|---|---|---|
| Asedio de Ciudad Rodrigo (1810) | Mariscal Ney | 20.000 hombres, 60 cañones | Victoria francesa, captura de la ciudad | Retrasó la invasión de Portugal; victoria grabada en el Arco de Triunfo. |
| Batalla de Friburgo (1644) | Vizconde de Turena, Duque de Enghien | Debilitadas, luego reforzadas | Victoria pírrica, bávaros expulsados pero con altas bajas francesas | Demostró la resiliencia francesa pero a un alto costo. |
| Batalla de Mergentheim (1645) | Vizconde de Turena | 10.000 hombres | Derrota aplastante francesa | Obligó a Turena a reorganizarse y buscar refuerzos. |
| Segunda Batalla de Nördlingen (1645) | Duque de Enghien, Vizconde de Turena | 18.000 hombres | Victoria francesa costosa | Ocupación de Nördlingen, muerte de Mercy, debilitamiento imperial. |
| Invasión de Baviera (1646-1647) | Vizconde de Turena | Fuerzas combinadas con suecos | Éxito en la devastación y firma del Tratado de Ulm | Forzó la paz separada de Baviera con Francia y Suecia. |
| Batalla de Zusmarhausen (1648) | Vizconde de Turena | 22.000 hombres | Victoria francesa-sueca | Debilitamiento crítico del ejército imperial, muerte de Melander. |
| Batalla de Lens (1648) | Príncipe de Condé | 16.000 hombres | Victoria francesa decisiva | Fin de la Guerra de los Treinta Años (para Francia), consolidación del poder francés. |
Preguntas Frecuentes (FAQs)
- ¿Quiénes fueron los principales comandantes franceses mencionados en estas campañas?
- Los principales comandantes fueron el Mariscal Ney (Guerra Peninsular), el Vizconde de Turena (Guerra de los Treinta Años), el Duque de Enghien (Guerra de los Treinta Años) y el Príncipe de Condé (Guerra de los Treinta Años). También se menciona al General Forez en otro contexto.
- ¿Cuál fue la importancia del asedio de Ciudad Rodrigo para los franceses?
- El asedio de Ciudad Rodrigo en 1810 fue crucial para el ejército francés, ya que su captura era necesaria para permitir la invasión de Portugal por parte del Mariscal Masséna. Aunque la victoria fue costosa en términos de bajas, el éxito táctico se considera un logro significativo y está grabado en el Arco de Triunfo de París.
- ¿Qué impacto tuvo la batalla de Mergentheim en Turena?
- La batalla de Mergentheim fue una derrota aplastante para el Vizconde de Turena. Perdió la mayor parte de su infantería y artillería, lo que lo obligó a retirarse y buscar urgentemente refuerzos y el apoyo de sus aliados para poder continuar la campaña.
- ¿Cómo contribuyó la batalla de Lens al fin de la Guerra de los Treinta Años?
- La Batalla de Lens, una victoria decisiva del Príncipe de Condé sobre las fuerzas españolas en 1648, fue uno de los últimos y más importantes enfrentamientos de la Guerra de los Treinta Años. Su impacto fue tan contundente que aceleró las negociaciones de paz en Westfalia, poniendo fin al conflicto para Francia y consolidando su posición como potencia europea.
- ¿Qué territorios ganó Francia con la Paz de Westfalia?
- Con la Paz de Westfalia, Francia obtuvo importantes ganancias territoriales, incluyendo los obispados de Metz, Toul y Verdún, así como la parte meridional de Alsacia. También se le concedieron Breisgau, Sundgau y la fortaleza de Breisach, además de derechos de guarnición en Philipsburg, lo que expandió significativamente su territorio e influencia en el Sacro Imperio Romano Germánico.
En resumen, las acciones del ejército francés, lideradas por figuras militares de la talla de Ney, Turena, Enghien y Condé, demuestran una rica historia de adaptabilidad, ambición estratégica y, en ocasiones, un alto costo humano. Desde las campañas napoleónicas que buscaban dominar la Península Ibérica hasta las complejas y sangrientas maniobras de la Guerra de los Treinta Años, el ejército francés ha sido un actor central en la configuración del panorama europeo. Sus victorias, aunque a menudo arduas, no solo aseguraron ganancias territoriales y políticas, sino que también cimentaron la reputación de Francia como una potencia militar formidable.
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