11/04/2026
En el vibrante universo del fútbol, donde la presión y el resultado a menudo eclipsan la esencia del juego, emerge la figura de Pablo Aimar, un nombre sinónimo de talento, visión y, sobre todo, disfrute. Conocido como "El Payaso" por la magia que desplegaba en cada gambeta, Aimar nunca se sintió cómodo con ese apodo, prefiriendo ser recordado como un apasionado que entendió el fútbol desde su raíz más pura: un juego. Desde sus inicios gambeteando defensores en River Plate a los 16 años, hasta su actual rol como entrenador de la Selección Argentina Sub 17, su trayectoria es un testimonio de una filosofía única que prioriza la diversión, la técnica y la inteligencia por encima de la intensidad desmedida. Este artículo se sumerge en la mente de un genio que, a sus 40 años, sigue inspirando a nuevas generaciones con su particular visión del deporte rey.

La Filosofía del Juego y los Medios
Para Pablo Aimar, el fútbol siempre fue una forma de expresión, un lienzo donde pintar jugadas y desparramar talento. A sus 14 años, en su primera prueba en River, ya mostraba ese carácter particular: prefería eludir y pedir la pelota antes que recurrir a la agresividad. "Para mí, el carácter es pedirla siempre pero para otros es pegar 10 patadas", reflexionaba a sus 18. Esta visión se mantuvo intacta a lo largo de su carrera, convencido de que los verdaderos cracks son aquellos que "eligen bien, entienden cuándo ir para adelante y cuándo para atrás", y que "los grandes jugadores de toda la historia nunca dejaron de ver al fútbol como a un juego".
Su relación con los medios de comunicación siempre fue particular. Aimar comprendió desde muy joven la volatilidad de la opinión pública, donde un resultado deportivo puede elevarte a los altares o hundirte en el infierno mediático en cuestión de días. "De un domingo al otro – según Aimar-, pasas de ser el mejor de los dioses al peor de los diablos en base a un resultado deportivo". Criticaba la sobre-análisis de 90 minutos de juego, la búsqueda incesante de polémicas y el despotricar contra los jugadores. Su estrategia era simple: evitar dar titulares sensacionalistas. "Yo soy un embole para dar notas", reconocía, aunque sabía que en una entrevista, la "gambeta verbal" era tan importante como la del campo. Siempre buscó la contundencia para evitar malentendidos, consciente de la "gran responsabilidad" de tener voz y la necesidad de practicar un periodismo respetuoso.
Aimar también se mostraba escéptico ante las comparaciones entre jugadores de diferentes épocas, aunque reconocía que eran discusiones "divertidas entre amigos". Para él, el fútbol acepta todas las opiniones, sin necesidad de llegar a una única resolución. Su hermana Laura confirmaba su aversión a los puntajes de los diarios, y su hermano Andrés admitía que evitaban hablar de fútbol para no verlo de mal humor. Sin embargo, la exposición le brindó la plataforma para expresar lo que consideraba necesario en el momento justo, siempre con respeto y sin buscar el protagonismo fácil.
Del Campo a la Formación: El Entrenador de Juveniles
Desde 2018, Pablo Aimar ha asumido un rol fundamental en el futuro del fútbol argentino: el de entrenador de juveniles en la Selección. Su enfoque es claro y se extiende más allá de lo táctico: que los chicos se diviertan. No le gusta llamar "trabajo" a su labor, sino que busca "retrasarles el momento en el que esto deja de ser un juego puro". Esta filosofía, influenciada por sus entrenadores favoritos, Marcelo Bielsa y Jorge Jesús, quienes a su criterio "más potenciaron a los planteles", busca desdramatizar el deporte desde edades tempranas, algo que considera difícil de lograr una vez que los jugadores llegan a Primera División.
En el complejo mundo de la estrategia, Aimar persigue un fútbol de posesión, cuidando el balón y asumiendo los riesgos necesarios para que el juego se desarrolle por el piso. Se indigna cuando esta metodología es criticada, entendiendo que es más difícil concretar un gol que evitarlo. Esta discrepancia la vivió con su ex entrenador Claudio Ranieri en Valencia (2004), quien prefería un juego más defensivo y menos posesión. Aimar, si bien no compartía la visión, nunca la desmereció, demostrando su respeto por las distintas aproximaciones al fútbol.
Su objetivo con los juveniles va más allá de lo meramente futbolístico. Inculca la noción de "el otro", la importancia de no pensar siempre en uno mismo. "Hacemos hincapié en cosas básicas porque cuando uno incorpora en la vida que hay un otro, es más fácil entender todo. Si llegamos al vestuario con los botines llenos de barro, el que limpia es una persona, no un extraterrestre", subraya. Busca que sus dirigidos se vinculen más entre sí, aprovechando incluso la tecnología moderna, como los celulares, para fomentar la conexión y el conocimiento mutuo. Su trabajo ya dio frutos, coronándose campeón en el Sudamericano Sub 17 de 2019 en Perú, una muestra del éxito de su formación integral.
Comparativa de Filosofías de Juego: Aimar vs. Otros Enfoques
| Aspecto | Filosofía Pablo Aimar (Entrenador) | Enfoque Tradicional/Resultadista |
|---|---|---|
| Visión del Fútbol | Juego, disfrute, expresión, diversión. | Negocio, trabajo, obligación, resultado a toda costa. |
| Estilo de Juego Preferido | Posesión del balón, juego por el piso, creatividad, riesgo calculado. | Defensa sólida, contragolpe, pragmatismo, minimización de riesgos. |
| Rol del Entrenador | Formador integral, desdramatizador, potenciador del talento individual. | Táctico principal, estratega de resultados, corrector de errores. |
| Relación con Jugadores | Fomenta la autonomía, el compañerismo, el "sentido común" y el respeto por el otro. | Disciplina estricta, obediencia táctica, enfoque en el rendimiento individual. |
| Objetivo con Juveniles | Retrasar el momento en que deja de ser un juego; desarrollo integral, preparación para la Selección mayor. | Ganar a toda costa en categorías inferiores; enfoque en la promoción rápida de talentos. |
El 'Payaso' que Nunca Fue: Apodos e Infancia
A Pablo Aimar nunca le gustó el apodo de "Payaso", que le fue asignado por la prensa en el Sudamericano Sub 17 de Chile en 1997. Para él, ese sobrenombre, que aludía a su capacidad de divertir con su juego, lo asociaba a los protagonistas del circo. Curiosamente, otro apodo, "Payito", sí tenía un origen familiar: su padre, Ricardo Tomás Aimar, era conocido como "Payo" en Córdoba por su cabellera rubia. "Yo soy el hijo de en Río Cuarto", afirmaba Pablo, orgulloso de su linaje futbolero. Su padre, tan apasionado, convenció a su madre, Estela María, de llamarlo César en honor a César Luis Menotti, el técnico campeón del mundo en 1978.
El futuro "10" de River Plate forjó su talento pateando la pelota sin cesar en Estudiantes de Río Cuarto, junto a su hermano Andrés, hoy manager de la institución. En febrero de 1994, con apenas 14 años, llegó a Núñez para probarse en River. La decisión de quedarse fue compleja; sus padres no tenían grandes expectativas y el plan inicial era que regresara a terminar el secundario. Sin embargo, fue el mismísimo Daniel Passarella quien llamó a su padre para convencerlo de que permaneciera. Su ídolo de juventud era Néstor Gorosito.
La adaptación a la pensión de River fue dura para un niño a 600 kilómetros de su hogar. "El primer año se me hizo larguísimo", recordaba. Compartía habitación con seis compañeros, todos persiguiendo un sueño incierto. La rutina de entrenamientos diarios y partidos los sábados los dejaba exhaustos, lo que, paradójicamente, les ayudaba a mitigar la nostalgia. Sus padres lo visitaban una vez al mes. Poco después de su llegada, en septiembre de 1994, recibió el llamado de José Néstor Pekerman, entrenador de selecciones juveniles, para el Mundial Sub 17 de Ecuador en 1995. Dos años más tarde, con la Sub 20, se consagró campeón en el Sudamericano de Chile, siendo galardonado como el mejor jugador, y meses después, ganó el Mundial Sub 20 en Malasia junto a talentos como Riquelme y Cambiasso, consolidando un legado de éxito en las categorías juveniles.
Fue a los 16 años cuando Carlos Babignton, ex entrenador de juveniles del conjunto riverplatense, lo hizo entrenar con la Primera División, junto a figuras de la talla de Enzo Francescoli, Ariel Ortega, Hernán Crespo y Marcelo Gallardo, bajo la atenta mirada de Ramón Díaz. Aimar no esquivó la adversidad, enfrentando con gambetas la vehemencia de Ricardo "Negro" Altamirano durante toda la práctica, demostrando su carácter desde muy joven.
Un Último Baile: La Despedida Soñada
La carrera profesional de Pablo Aimar tuvo un epílogo cargado de emoción y simbolismo. El 23 de enero de 2018, con 38 años, se calzó los botines una vez más para despedirse del fútbol en Estudiantes de Río Cuarto, el club que lo vio dar sus primeras gambetas. No era un partido de homenaje, sino la vuelta de una fase de la Copa Argentina contra Sportivo Belgrano. El estadio Antonio Candini estaba repleto, con la presencia destacada de Marcelo Bielsa, quien viajó para ver el último "show" de uno de sus pupilos del Mundial 2002.
Antes de salir a la cancha, Aimar hilvanó una arenga memorable a sus compañeros, incluyendo a su hermano Andrés, con una camiseta que rezaba "El final es donde partí", un guiño a la banda La Renga. "Les voy a decir una cosa: esas 9.000 o 10.000 personas que están acá quieren ser uno de ustedes. Yo quiero ser uno de ustedes mañana. Se van a levantar para ir a entrenar, los voy a envidiar con maldad. La sensación que vamos a sentir ahora al salir a la cancha llena no está en otro lado. No está. Búsquenla en donde quiera: no está en la falopa, ni en la noche, ni en las minas. No está en ningún lado. No tiene igualdad. Disfrútenlo. Y háganme disfrutar a mí", palabras que encapsulan su profunda conexión con la esencia del juego.
En el campo, Aimar dejó destellos de su magia, como un caño y un remate desde fuera del área que el arquero Federico Consentino logró tapar, calificándolo como "soñado". Su participación duró solo cinco minutos del segundo tiempo, cuando fue sustituido por decisión del entrenador Marcelo Vázquez, marcando el fin de su carrera profesional. Aunque Estudiantes de Río Cuarto fue eliminado, la noche quedó grabada por el emotivo adiós del "Payito".
Al finalizar el partido, Aimar, con su habitual calma, compartió sus reflexiones: "Pudimos jugar un rato junto a mi hermano con mi familia en la tribuna. Sé que vino Marcelo Bielsa, uno de los mejores entrenadores que he tenido y que no ponía el resultado por delante de otras cosas menos importantes. No tenía ni idea de que iba a venir, es una emoción muy grande para mí. Hubiese estado mejor pasar de ronda para que los muchachos puedan seguir jugando partidos pero tienen con qué ascender a Estudiantes. No sé si hay algún futbolista que se despida del deporte sin cuentas pendientes, hasta a Messi puede ser que le falte algo, pero nos llevamos un buen recuerdo, sobre todo la gente que conoces acá. Este es mi último partido, no me voy a olvidar nunca más de esto". Así, Pablo Aimar, el artista del balón, se despidió del profesionalismo, reafirmando su filosofía de disfrutar el proceso, tal como alguna vez le enseñó su gran maestro, Marcelo Bielsa.
Preguntas Frecuentes sobre Pablo Aimar
Aquí respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre la vida y carrera de Pablo Aimar:
¿Quién es Pablo Aimar?
Pablo César Aimar es un exfutbolista argentino, reconocido por su habilidad como enganche. Tras una exitosa carrera en clubes como River Plate, Valencia y Benfica, y en la Selección Argentina, actualmente se desempeña como entrenador de las selecciones juveniles de Argentina, específicamente la Sub 17.
¿Cuál fue el apodo de Pablo Aimar?
El apodo más conocido de Pablo Aimar fue "El Payaso", asignado por la prensa debido a la alegría y el espectáculo que generaba con su juego. Sin embargo, a él nunca le gustó este sobrenombre. También era conocido como "Payito", un diminutivo del apodo de su padre, "Payo".
¿Qué equipos entrenó Pablo Aimar a nivel de clubes?
Según la información disponible, Pablo Aimar no ha entrenado equipos a nivel de clubes. Su experiencia como entrenador se ha centrado exclusivamente en las selecciones juveniles de Argentina, donde comenzó en 2018 y actualmente dirige la Sub 17.
¿Quién fue el ex entrenador de juveniles de River Plate que hizo debutar a Aimar?
Fue Carlos Babignton, ex entrenador de juveniles de River Plate, quien a sus 16 años hizo que Pablo Aimar entrenara por primera vez con la Primera División del club, bajo la supervisión de Ramón Díaz.
¿Cuándo se retiró Pablo Aimar del fútbol profesional?
Pablo Aimar se retiró oficialmente del fútbol profesional el 23 de enero de 2018, en un partido de la Copa Argentina con Estudiantes de Río Cuarto, el club de su ciudad natal, contra Sportivo Belgrano.
¿Por qué Pablo Aimar es importante para el fútbol argentino?
Pablo Aimar es importante no solo por su talento como jugador y los títulos que ganó, sino también por su particular filosofía del fútbol, que prioriza el disfrute, la técnica y la inteligencia del juego. Como entrenador de juveniles, está inculcando estos valores a las nuevas generaciones, buscando formar no solo futbolistas, sino también mejores personas.
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