22/10/2023
El deporte, en su esencia más pura, es un vehículo de valores, disciplina y crecimiento personal. Sin embargo, como cualquier ámbito humano, no está exento de desafíos y, lamentablemente, de oscuras realidades. Recientemente, una noticia ha sacudido los cimientos del voleibol madrileño, poniendo en el centro del debate la crucial responsabilidad que recae sobre los hombros de los entrenadores, especialmente cuando trabajan con menores de edad. Este incidente nos obliga a reflexionar no solo sobre la importancia de la supervisión y la protección, sino también sobre la formación integral y el compromiso ético que debe definir a cada profesional del deporte.

- Un Escándalo que Sacude los Cimientos del Deporte Base
- La Formación como Pilar Fundamental: El Curso Nacional de Nivel III
- Habilidades Esenciales de un Entrenador: Más Allá del Talento en la Cancha
- El Legado de la Excelencia: Recordando a Entrenadores Inspiradores
- El Voleibol en Madrid: Un Ecosistema en Crecimiento
- Preguntas Frecuentes sobre el Rol del Entrenador de Voleibol
- Conclusión
Un Escándalo que Sacude los Cimientos del Deporte Base
La detención de un entrenador de un club de voleibol de Madrid, acusado de abusar sexualmente de dos jugadoras en 2019 cuando estas tenían apenas 16 años, ha generado una profunda consternación. La investigación, iniciada por la denuncia valiente de la madre de una compañera de equipo, reveló un patrón de conducta alarmante. El entrenador, aprovechándose de su posición de superioridad, amenazaba a las víctimas con la expulsión del equipo y el fin de su carrera deportiva si se negaban a sus peticiones, mientras que, paradójicamente, les ofrecía recompensas y reconocimiento deportivo si accedían. Este abuso de poder es una de las traiciones más graves a la confianza que los jóvenes deportistas y sus familias depositan en sus formadores.
Además, el análisis del teléfono móvil del detenido no solo acreditó su supuesta participación en dos delitos de abuso sexual agravados, sino que también desveló una práctica aún más preocupante: la incitación al consumo de alcohol por parte de las menores durante competiciones y viajes de concentración. Esta manipulación buscaba propiciar la desinhibición de las jóvenes, con el claro objetivo de vencer su resistencia y satisfacer su ánimo libidinoso. Es un recordatorio sombrío de cómo los ambientes deportivos, si no son monitoreados y regulados con firmeza, pueden convertirse en escenarios de vulnerabilidad. La colaboración de personas del ámbito de la Federación de Voleibol de Madrid, que conocían los hechos, subraya la necesidad imperativa de establecer canales de denuncia seguros y protocolos de actuación rápidos y eficientes para proteger a los deportistas.

La Formación como Pilar Fundamental: El Curso Nacional de Nivel III
Frente a estas realidades, se hace aún más evidente la importancia de la formación rigurosa y la certificación en el ámbito del entrenamiento deportivo. El Curso Nacional de Entrenador de Voleibol Nivel III, organizado por la Real Federación Española de Voleibol (RFEVB) en colaboración con entidades académicas como la Universidad Europea de Madrid, representa el escalón más alto en la titulación federativa. Este programa intensivo, que combina fases online con una formación teórico-práctica presencial en instalaciones de primer nivel, está diseñado para preparar a los futuros líderes del voleibol de alto rendimiento.
Durante estas semanas de formación, los aspirantes a entrenadores de élite abordan un currículo exhaustivo que incluye asignaturas cruciales como táctica avanzada, dirección de equipo, planificación estratégica, reglamento y preparación física especializada. La calidad del equipo docente, con figuras destacadas como Aurelio Ureña y Francisco Hervás, asegura una experiencia de aprendizaje de primer nivel. El objetivo no es solo impartir conocimientos técnicos, sino también desarrollar habilidades de liderazgo y gestión de equipos de alto rendimiento. Obtener esta titulación, que culmina con exámenes presenciales y una temporada de prácticas al frente de un equipo federado, es un requisito indispensable para dirigir en categorías nacionales y de alto rendimiento. Este nivel de profesionalismo es el que garantiza que los entrenadores no solo dominen el juego, sino que también comprendan la inmensa responsabilidad que conlleva su rol.
Habilidades Esenciales de un Entrenador: Más Allá del Talento en la Cancha
Una pregunta recurrente entre quienes aspiran a dedicarse al entrenamiento es si es necesario haber sido un jugador sobresaliente para ser un buen entrenador. La respuesta es compleja, pero el consenso es claro: si bien tener experiencia como jugador de alto nivel puede ser una ventaja, no es la característica principal ni la única determinante. Lo fundamental para un entrenador son los amplios conocimientos sobre su deporte, tanto teóricos como prácticos, y una serie de habilidades complementarias que facilitan el desarrollo de los entrenamientos y la gestión del equipo.

Un entrenador de voleibol debe ser un gran conocedor de la teoría del juego: su compleja reglamentación, las intrincadas tácticas y las estrategias que rigen cada punto. Esto exige una formación continua a través de cursos y seminarios, y una actualización constante para mantenerse al día con las evoluciones del deporte. Sin embargo, el conocimiento teórico por sí solo no es suficiente. La capacidad de adaptación es crucial, ya que cada equipo es único, con jugadores de diferentes niveles, culturas, y con recursos materiales que varían. Un buen entrenador sabe cómo optimizar las circunstancias para sacar el máximo rendimiento.
En cuanto a las habilidades prácticas, aunque no es fundamental poseer una gran condición física o dominar la técnica del voleibol al nivel de un profesional, sí es de gran ayuda. Si un entrenador puede explicar y demostrar los gestos técnicos con calidad, es un punto a favor. Pero, si no puede ejecutar una acción correctamente, es preferible no recurrir a la demostración y utilizar otros recursos pedagógicos para transmitir los contenidos a los deportistas. Lo que sí es indispensable, y se evalúa en cursos como los internacionales FIVB, es un control mínimo en ciertas habilidades con el balón, esenciales para la dirección del entrenamiento:
- Lanzar balones: Con precisión y sin rotación, simulando colocaciones para ataques o para facilitar la ejecución de gestos técnicos.
- Enviar el balón mediante un golpeo controlado: Similar a un saque de mano baja, con suficiente control para dirigir el balón a la zona o jugador deseado. Se recomienda evitar el envío con una sola mano para no imprimir rotación indeseada.
- Ataques controlados: Fundamentales para trabajos de defensa y bloqueo, ya sea desde tarimas o desde el suelo. En equipos de élite, esta labor puede ser realizada por ayudantes especializados o máquinas, pero en la mayoría de los casos recae en el entrenador.
- Saques efectivos de diferentes tipos: Dominar el saque flotante o en potencia, desde la tarima o desde el suelo, es necesario para realizar trabajos específicos de recepción.
Aunque la tecnología ofrece herramientas para paliar estas necesidades, la realidad de la mayoría de los clubes es que no disponen de recursos para invertir en máquinas de ataque o saque. Por lo tanto, la dedicación a desarrollar estas habilidades prácticas sigue siendo vital, especialmente para entrenadores asistentes y de base, quienes a menudo deben realizar estas tareas directamente durante los entrenamientos.
El Legado de la Excelencia: Recordando a Entrenadores Inspiradores
Mientras que el reciente incidente en Madrid nos recuerda las responsabilidades éticas, la historia del voleibol español también está marcada por la inspiración de grandes figuras que han dejado un legado imborrable. Uno de ellos es José Antonio Santos del Campo, conocido cariñosamente como Toño Santos. Profesor de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad de Granada, Toño fue mucho más que un entrenador; fue un visionario que llevó al CDU de Granada a lo más alto y sentó las bases de un modelo de promoción deportiva reconocido en toda España.

Su filosofía, plasmada en su libro "Voleibol" (1996), se basaba en la idea de que "a jugar se aprende jugando", un enfoque innovador para la iniciación en el voleibol que chocaba con las metodologías más establecidas de su época. Toño Santos no solo formó a jugadores de la talla de Guillermo Hernán, colocador campeón de Europa con la Selección, sino que fue un verdadero "entrenador de entrenadores". Prácticamente la totalidad de los técnicos españoles recibieron sus lecciones en cursos nacionales, lo que da una idea de su enorme repercusión en la progresión de este deporte en las últimas décadas. Su compromiso con el voleibol fue absoluto, manteniendo su ritmo de trabajo y dirigiendo a su equipo hasta el último momento, a pesar de una grave enfermedad. La trayectoria de Toño Santos es un testimonio de cómo la pasión, la innovación y una personalidad única pueden transformar y elevar un deporte, dejando una huella profunda en incontables vidas.
El Voleibol en Madrid: Un Ecosistema en Crecimiento
Madrid, como epicentro deportivo, cuenta con un vibrante ecosistema de voleibol. El panorama actual incluye 73 equipos de voleibol masculino, femenino y mixto, organizados en diversas categorías que se dividen según la edad o fecha de nacimiento del jugador. Además, se está haciendo un esfuerzo significativo por la equidad de género con la creación de nuevos equipos mixtos, lo que fomenta la inclusión y amplía las oportunidades para todos los amantes de este deporte.
Esta diversidad y la cantidad de equipos reflejan la popularidad y el crecimiento continuo del voleibol en la región. Un entorno tan dinámico requiere no solo infraestructura y talento, sino, sobre todo, una sólida red de entrenadores bien formados, éticos y comprometidos con el desarrollo integral de sus atletas. La existencia de tantos equipos subraya la necesidad de una vigilancia constante y de la aplicación rigurosa de los protocolos de seguridad para garantizar que todos los participantes puedan disfrutar del deporte en un ambiente seguro y enriquecedor.

Preguntas Frecuentes sobre el Rol del Entrenador de Voleibol
¿Es imprescindible saber jugar voleibol para ser un buen entrenador?
No es estrictamente necesario haber sido un jugador de élite, pero sí es fundamental poseer amplios conocimientos teóricos y prácticos del deporte. Esto incluye entender la reglamentación, la táctica y la estrategia, además de habilidades para la gestión de equipo y la adaptación a diferentes contextos. Si bien tener la capacidad de demostrar gestos técnicos con calidad es un plus, no es un requisito excluyente. Lo más importante es la capacidad de transmitir conocimientos y guiar a los jugadores de manera efectiva.
¿Qué tipo de formación es necesaria para entrenar a alto nivel en voleibol?
Para entrenar en categorías nacionales o de alto rendimiento en España, es indispensable obtener el Nivel III de la titulación oficial de la RFEVB. Este curso es intensivo y riguroso, abarcando desde táctica y dirección de equipo hasta planificación y preparación física. Incluye una fase teórica y práctica, y culmina con exámenes y una temporada de prácticas obligatorias al frente de un equipo federado.
¿Cuáles son las responsabilidades éticas clave de un entrenador de voleibol, especialmente con menores?
Las responsabilidades éticas son primordiales. Un entrenador debe garantizar un entorno seguro y libre de abusos, respetar los límites personales de los atletas, nunca aprovecharse de su posición de poder y evitar cualquier tipo de manipulación o amenaza. Es crucial promover hábitos saludables, reportar cualquier indicio de conducta inapropiada y actuar siempre en el mejor interés y bienestar de los deportistas, especialmente si son menores de edad.

¿Cuántos equipos de voleibol existen en Madrid?
En Madrid, se cuenta con 73 equipos de voleibol, incluyendo categorías masculinas, femeninas y mixtas. Esta gran cantidad de equipos demuestra la vitalidad y el alcance del voleibol en la región, ofreciendo numerosas oportunidades para la práctica de este deporte en diferentes niveles y edades.
Conclusión
El rol del entrenador en el voleibol, y en el deporte en general, es una espada de doble filo. Por un lado, ofrece una oportunidad inigualable para moldear el carácter, fomentar el desarrollo de habilidades y construir sueños en los jóvenes atletas. Por otro, conlleva una inmensa responsabilidad, que exige no solo dominio técnico y táctico, sino, sobre todo, una ética inquebrantable y una profunda integridad personal. El reciente caso en Madrid es un doloroso recordatorio de la vulnerabilidad que puede existir y la necesidad urgente de mantener una vigilancia constante, fortalecer los sistemas de protección y asegurar que cada persona que asume el rol de entrenador sea un verdadero guardián del bienestar y el futuro de sus deportistas. Solo así podremos garantizar que el voleibol siga siendo un espacio de crecimiento seguro, inspirador y enriquecedor para todos.
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