11/04/2018
En el verano de 1969, el periódico francés L’Aurore publicó una entrevista que dejó perplejos a muchos. Su periodista, Roland Faure, dialogaba con el dictador portugués António Salazar, quien, al ser consultado sobre su sucesor, Marcelo Caetano, respondió con una lucidez desconcertante: “Es inteligente y tiene autoridad, pero se equivoca al no querer trabajar con nosotros en el Gobierno. Porque, como ustedes saben, él no es parte del Gobierno. Sigue dando clases de Derecho en la universidad y a veces me escribe diciéndome lo que piensa de mis iniciativas”. Lo que podría parecer un síntoma de senilidad, era en realidad el epicentro de una de las farsas políticas más extraordinarias de la historia. A su alrededor, la élite portuguesa había orquestado un elaborado engaño para hacerle creer que seguía al mando del país, a pesar de que Marcelo Caetano ya presidía el Gobierno desde septiembre de 1968. Esta situación absurda, que se prolongó por dos años hasta la muerte de Salazar el 27 de julio de 1970, comprometió a toda la clase dominante de Portugal, revelando una historia tan increíble que parece sacada de la ficción.

Esta fascinante trama ha sido desentrañada por el periodista italiano Marco Ferrari en su libro La increíble historia de António Salazar, el dictador que murió dos veces, un título que encapsula perfectamente la dualidad de su existencia final: la de un líder real y la de una figura decorativa inconsciente de su propio destronamiento. Para comprender la magnitud de este engaño, es fundamental adentrarnos en la figura de Salazar y el régimen que construyó.
El Arquitecto del Estado Novo: Cuatro Décadas de Poder Absoluto
António de Oliveira Salazar gobernó Portugal con mano de hierro desde 1932 hasta 1968, un periodo que abarcó desde el ascenso de Hitler hasta la eclosión de los Beatles. Su régimen, conocido como el Estado Novo, fue una dictadura autoritaria formalizada con una Constitución en 1933, que suprimió implacablemente cualquier forma de oposición política o disidencia. Salazar mantuvo el poder gracias al apoyo incondicional de la Iglesia y de los sectores agrarios, eliminando sindicatos y controlando férreamente la libertad de prensa. Su visión de Portugal era la de una nación rural, católica y corporativista, aislada de las turbulencias del mundo moderno.
Bajo su mandato, Portugal mantuvo el imperio colonial más extenso de la época, una vasta extensión de territorios que, curiosamente, Salazar nunca visitó ni mostró un interés genuino en mejorar. La estabilidad y el orden, a costa de las libertades individuales, fueron las piedras angulares de su dictadura. Para garantizar el cumplimiento de sus directrices y sofocar cualquier atisbo de rebelión, Salazar se apoyó en un aparato represor temible: la PIDE (Polícia Internacional de Defesa do Estado). Esta fuerza de seguridad, compuesta por 20.000 agentes y una red de 200.000 informantes, espiaba a la población, persiguiendo y encarcelando a opositores. En las cuatro décadas de la dictadura salazarista, se estima que 22.800 personas fueron asesinadas, un testimonio brutal de la represión ejercida. Marco Ferrari, en su investigación, ha dado voz por primera vez a muchas de las víctimas de este régimen opresivo.
El Incidente que lo Cambió Todo: El Inicio de la Farsa
El punto de inflexión en la vida de Salazar, y el detonante de la increíble farsa, ocurrió en el verano de 1968. Durante una visita de un callista a su palacete de São Bento, el dictador sufrió una caída accidental. Este incidente, que inicialmente parecía menor, provocó la necesidad de una intervención médica y fue seguido por una serie de crisis vasculares que lo dejaron en coma. La cúpula del Estado Novo se enfrentó a un dilema crucial: la ausencia de un líder fuerte y la inminente inestabilidad. Conscientes de la fragilidad del régimen sin su figura central, decidieron actuar rápidamente.
La solución fue drástica y secreta: sustituir a Salazar. El elegido para tomar las riendas del país fue Marcelo Caetano, un académico y político que había sido colaborador cercano de Salazar. Caetano asumió la presidencia del Gobierno en septiembre de 1968, marcando el fin de la era Salazar, al menos en la realidad. Sin embargo, para Salazar, la historia aún no había terminado.

Un Mundo de Ilusión: La Vida Paralela del Dictador
Cuando António Salazar se recuperó de su coma y regresó a su residencia, la élite portuguesa ya había puesto en marcha un elaborado plan. El dictador retomó su actividad oficial, pero lo hizo en un universo fabricado cuidadosamente para él. Cada aspecto de su vida diaria fue una pantomima: las audiencias, las reuniones, incluso la lectura del periódico.
El Diário de Notícias que recibía cada mañana era una réplica falsificada, adaptada para reflejar una realidad alternativa en la que él seguía siendo el jefe del Gobierno. Ministros, gobernadores y miembros del aparato represor de la PIDE desfilaban por su despacho, fingiendo estar ante el líder supremo. Esta operación fue urdida y supervisada por el propio ministro del Interior, quien se aseguró de que cada detalle contribuyera a la verosimilitud de la farsa. Para hacerla aún más creíble, como relata Marco Ferrari en su libro, "a veces los interlocutores hablaban mal de Marcelo Caetano", alimentando la ilusión de que Salazar seguía siendo el árbitro del poder y que Caetano era simplemente un colaborador más.
Durante dos años, desde septiembre de 1968 hasta julio de 1970, el dictador vivió en esta burbuja de engaño. Creía seguir al frente de un vasto imperio que se desmoronaba por doquier, sin saber que el país ya estaba bajo un nuevo liderazgo. La farsa no solo fue un acto de engaño a un moribundo, sino también una estrategia para gestionar una transición de poder delicada, evitando el caos y la inestabilidad en un régimen que dependía completamente de la figura de su fundador.
La Propaganda y la Imagen del Dictador
La manipulación de la imagen pública no era algo nuevo para el régimen de Salazar. Desde sus inicios, el Estado Novo invirtió considerablemente en propaganda para moldear la percepción del dictador y de su gobierno. Un ejemplo notable fue el libro Vacaciones con Salazar, publicado en 1952 por la periodista francesa Christine Garnier, basado en varios encuentros con el dictador. Como señala Filomena Serra en su libro Fotografia impressa e propaganda em Portugal no Estado Novo, estas entrevistas tenían una clara intención propagandística.
El objetivo era "cambiar la imagen austera y sombría del dictador, dándole una humanidad desconocida", especialmente en un contexto de posguerra mundial donde Portugal necesitaba ser reconocido y aceptado en el bloque occidental europeo. En este entramado de construcción de imagen, un personaje singular fue António Rosa Casaco, un policía que no solo utilizaba el crimen para proteger a la dictadura, sino también la fotografía para ensalzar al dictador. Sus imágenes, presentes en el álbum Portugal 1934 publicado por el Secretariado de Propaganda Nacional, y su colaboración en el libro de Garnier, demuestran la sofisticación del aparato propagandístico salazarista.
Realidad vs. La Gran Farsa de Salazar
Para comprender mejor la magnitud del engaño, la siguiente tabla comparativa ilustra la dualidad de la situación de Salazar durante sus últimos dos años de vida:
| Aspecto | Realidad (Sept. 1968 - Julio 1970) | La Farsa (Lo que Salazar creyó) |
|---|---|---|
| Jefe de Gobierno | Marcelo Caetano | António Salazar |
| Actividad Diaria | Recuperación física, vida privada bajo supervisión médica. | Audiencias oficiales, reuniones de gabinete, despacho de documentos. |
| Noticias y Prensa | El Diário de Notícias publicaba la realidad política del país. | Recibía un Diário de Notícias falso, modificado para su consumo. |
| Interlocutores | Familiares, personal médico y de servicio. | Ministros, gobernadores, jefes de policía, todos actuando un papel. |
| Poder Real | Nulo; era una figura depuesta e inconsciente de ello. | Completo; creía seguir al mando de un vasto imperio colonial. |
Preguntas Frecuentes sobre António Salazar y la Farsa
A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre este extraordinario episodio histórico:
¿Quién fue António Salazar?
António de Oliveira Salazar fue un político, economista y profesor portugués que gobernó Portugal como primer ministro desde 1932 hasta 1968. Fue el arquitecto del régimen autoritario conocido como Estado Novo, una dictadura corporativista, nacionalista y conservadora que suprimió las libertades civiles y mantuvo un estricto control social y económico sobre el país.

¿Por qué se le considera el "dictador que murió dos veces"?
Esta denominación, popularizada por el libro de Marco Ferrari, se refiere a que Salazar "murió" políticamente en 1968 al ser sustituido por Marcelo Caetano tras un accidente, pero siguió viviendo durante dos años más en la creencia de que aún era el jefe de Estado, gracias a una elaborada farsa orquestada por la élite de su régimen. Su muerte física en 1970 fue la "segunda" muerte, la que puso fin a su existencia biológica y a la ilusión de su poder.
¿Cuánto tiempo duró la farsa del engaño a Salazar?
La farsa duró aproximadamente dos años. Comenzó en septiembre de 1968, cuando Marcelo Caetano asumió la presidencia del Gobierno tras el accidente de Salazar, y finalizó con la muerte de António Salazar el 27 de julio de 1970.
¿Quiénes participaron en el engaño a Salazar?
La farsa fue orquestada por la cúpula del Estado Novo, incluyendo al ministro del Interior y a otros miembros prominentes de la clase dominante portuguesa. Ministros, gobernadores y funcionarios del aparato represor (PIDE) participaron activamente en las audiencias y simulaciones diarias para mantener la ilusión de que Salazar seguía gobernando.
¿Qué fue el Estado Novo y la PIDE?
El Estado Novo fue el régimen autoritario que gobernó Portugal bajo el liderazgo de António Salazar desde 1933 hasta la Revolución de los Claveles en 1974. Se caracterizó por ser un estado corporativista, nacionalista y conservador, con una fuerte censura y represión política. La PIDE (Polícia Internacional de Defesa do Estado) fue la policía política del régimen, responsable de la represión, la vigilancia y la persecución de opositores, siendo el principal instrumento de control y terror del Estado Novo.
Conclusión: Un Engaño Monumental para la Historia
La historia de António Salazar y la farsa orquestada en sus últimos años de vida es un testimonio escalofriante de la manipulación del poder y la fragilidad de la realidad cuando se entremezcla con la ambición política. El hecho de que un dictador tan longevo y autoritario muriera creyendo que aún dirigía un imperio que se desintegraba, revela la profundidad del engaño y la complicidad de toda una élite. Marco Ferrari ha logrado sacar a la luz los detalles de una de las conspiraciones más bizarras y extensas de la historia moderna, ofreciendo una perspectiva única sobre el final de un régimen que marcó profundamente a Portugal. Esta narrativa, más allá de la anécdota, nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del poder, la verdad y las complejas dinámicas que pueden operar detrás de las cortinas del gobierno.
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