¿Cuánto tardó el Deportivo en cambiar de entrenador?

Amancio Amaro: La Clave de su Explosión en el Dépor

04/10/2012

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En el vasto universo del fútbol, la relación entre un jugador y su entrenador es a menudo una danza compleja, una alquimia que puede forjar leyendas o truncar promesas. Pocos casos ilustran esto tan vívidamente como la historia de Amancio Amaro, el inolvidable 'Brujo' gallego, y sus inicios en el Deportivo de La Coruña. Antes de deslumbrar al mundo con el Real Madrid, Amancio transitó un camino de adaptación y espera en Riazor, un período en el que su brillantez parecía contenida, aguardando el momento propicio. Ese momento llegó, de manera decisiva, con un cambio en el banquillo, un giro táctico y de confianza que desataría un torbellino de regates y goles, marcando el inicio de una de las carreras más esplendorosas del balompié español.

¿Cuánto tardó el Deportivo en cambiar de entrenador?
El joven extremo tardó en explotar lo que tardó el Deportivo en cambiar de entrenador la temporada 1958-59. En realidad, fueron tres técnicos los que pasaron por el banquillo. Los dos primeros, Eduardo Toba y Ernesto Pons, no confiaron mucho en Amancio. El tercero y definitivo, Hilario Marrero, sí lo hizo.

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El Nacimiento de un Talento Inquieto: De las Calles al Victoria CF

Amancio Amaro Varela, nacido en octubre de 1939 en A Coruña, no fue un niño predestinado por la cuna. Su infancia, marcada por la humildad y los difíciles tiempos de posguerra, forjó en él una resiliencia y una pasión inextinguible por el fútbol. Mientras su padre, pintor de profesión, luchaba por sacar a la familia adelante, un joven Amancio se sumergía en su paraíso particular: los partidos informales de barrio. Con apenas diez años, y tras una breve incursión en la academia para aprender cultura general, sus padres optaron por una formación más práctica, ingresando a Amancio en la Escuela de Formación Profesional Obrera, con el objetivo de convertirse en mecánico ajustador. Sin embargo, su verdadera vocación ya había echado raíces profundas en el corazón de aquel muchacho menudo y veloz.

En los improvisados campos de su barrio, vistiendo la camiseta del Vizcaya, Amancio destacaba con una facilidad pasmosa. Su habilidad para regatear y su velocidad endiablada eran un presagio de lo que estaba por venir. Cuatro años después de su feliz descubrimiento del fútbol organizado, su talento innato lo llevó a firmar por el equipo juvenil del Victoria CF, cuyo nombre, curiosamente, se convertiría en un augurio de su futura carrera. En el Victoria, Amancio perfeccionó su arte, llamando la atención de los ojeadores y siendo convocado en repetidas ocasiones para vestir la camiseta de la selección juvenil gallega. Su juego era un espectáculo de vértigo, una constante amenaza para las defensas rivales, caracterizado por su tendencia a recibir el balón en la banda y lanzarse en diagonales imparables hacia la portería, superando obstáculos con una destreza asombrosa.

Su estilo era tan distintivo que el propio Amancio lo describía así: "He jugado en la banda con el '7', pero mis acciones siempre han sido entrando en diagonal. Recibía el balón e iba directamente como un tiro hacia la portería, lógicamente salvando obstáculos, recibiendo tu merecido y buscando al compañero para hacer la pared". Quienes compartieron vestuario con él, como García Remón, Zoco o De Felipe, corroboraban su genio: "Amancio era un fenómeno del regate, algo fabuloso", recordaba García Remón. Era, en muchos aspectos, un precursor de los extremos modernos, con un acento gallego que, para muchos, tenía una musicalidad similar al portugués, y una velocidad diabólica que enloquecía a los defensas.

El Deportivo: Un Camino de Obstáculos y el Punto de Inflexión

La progresión de Amancio era imparable. No sorprendió que clubes de la talla del Celta de Vigo y el propio Deportivo de La Coruña, que por entonces militaba en Segunda División, se interesaran por sus servicios. A igualdad de condiciones, Amancio Amaro, ya un joven hecho y derecho, se decantó por el equipo de su ciudad, el Deportivo, un gesto de arraigo que sus aficionados siempre le agradecerían. Sin embargo, su explosión en el primer equipo del Dépor no fue inmediata. El talento innato estaba ahí, pero necesitaba el entorno y la confianza adecuados para florecer en toda su magnitud.

La temporada 1958-59 fue crucial en la carrera de Amancio en el Deportivo, y la respuesta a la pregunta de cuánto tardó el club en cambiar de entrenador para que Amancio explotara se encuentra precisamente en este período. En realidad, fueron tres los técnicos que pasaron por el banquillo blanquiazul durante aquella convulsa campaña. Los dos primeros, Eduardo Toba y Ernesto Pons, a pesar de la promesa que Amancio representaba, no depositaron en él la confianza necesaria para que se afianzara en la titularidad y mostrara todo su potencial. Bajo su dirección, Amancio tuvo apariciones esporádicas, pero no el protagonismo que su calidad merecía.

Fue con la llegada del tercer y definitivo entrenador de esa temporada, Hilario Marrero, cuando el destino de Amancio en el Deportivo dio un giro radical. Marrero, con una visión más aguda o quizás una filosofía de juego más acorde con las características del joven extremo, confió plenamente en él. Le brindó la continuidad y la libertad necesarias para que "O Bruxo" empezara a tejer sus hechizos en el campo. A partir de ese momento, Amancio se afianzó en la titularidad y comenzó a desplegar todo su repertorio de regates imposibles y goles decisivos, embrujando a los rivales y deleitando a la afición deportivista.

En sus cuatro años como jugador del Deportivo, Amancio disputó 92 partidos de Liga y marcó la impresionante cifra de 54 goles. Su temporada más destacada fue la 1961-62, en la que se proclamó máximo realizador de la categoría de plata con 25 tantos en 26 partidos. Su contribución fue fundamental para que el Deportivo se alzara con el campeonato de Segunda División y consiguiera el ansiado ascenso a Primera. Fue el último hechizo mágico de 'O Bruxo' en su tierra, un adiós triunfal antes de embarcarse en la siguiente gran aventura de su carrera.

Tabla: Los Entrenadores del Deportivo en la Temporada 1958-59 y su Impacto en Amancio

EntrenadorPeriodo (Temporada 1958-59)Confianza en AmancioImpacto en su Rendimiento
Eduardo TobaInicio de temporadaBaja/LimitadaPoco protagonismo, escasas oportunidades para brillar.
Ernesto PonsMediados de temporadaBaja/LimitadaMantuvo un rol secundario para Amancio.
Hilario MarreroFinal de temporadaAlta y ContinuaAfianzamiento en la titularidad, explosión de talento, goles y regates decisivos.

De Riazor al Bernabéu: El Vértigo de los Grandes Escenarios

El verano de 1962 marcó un antes y un después en la carrera de Amancio. Su deslumbrante rendimiento en el Deportivo no pasó desapercibido para los grandes clubes de España. El Real Madrid, bajo la perspicaz mirada de su presidente, Santiago Bernabéu, se adelantó a sus competidores, incluido el FC Barcelona, y pagó una cifra entonces astronómica: 10 millones de pesetas (equivalentes a unos 60.000 euros actuales) por el traspaso del gallego. La oferta personal del Madrid también era irrechazable: 750.000 pesetas de ficha anual más un sueldo mensual de 7.000 pesetas.

La adaptación de Amancio al Real Madrid fue casi instantánea. En su primera temporada de blanco, jugó 28 partidos y marcó 14 goles, contribuyendo a la conquista de su primera Liga con el club de la capital. La temporada siguiente traería consigo un logro aún mayor: el título de campeón de Europa con la selección española. El 21 de junio de 1964, en el estadio Santiago Bernabéu, España derrotó 2-1 a la Unión Soviética en la final de la Eurocopa. Amancio, pieza clave en aquel equipo dirigido por José Villalonga, fue protagonista en la jugada que culminaría con el histórico gol de Marcelino, con un taconazo suyo en la banda izquierda que inició la brillante acción.

Su idilio con el éxito continuaría en el Real Madrid. Tras encadenar tres Ligas consecutivas, la temporada 1965-66 le vería levantar el trofeo más codiciado: la Copa de Europa. En la final disputada el 11 de mayo de 1966 en el estadio Heysel de Bruselas, el Real Madrid se impuso al Partizán de Belgrado. Amancio fue el encargado de empatar el partido en el minuto 70, antes de que Serena certificara la remontada, sellando la sexta Copa de Europa para el club blanco. Amancio, además, compartió el título de máximo goleador del torneo con cinco tantos.

Su trascendencia fue tal que el 7 de noviembre de 1968, Amancio fue el único representante español en una selección de ensueño, un combinado de los mejores futbolistas del mundo convocado por el propio Pelé para un amistoso ante Brasil en el Maracaná, con motivo del décimo aniversario del Mundial de Suecia 1958. Compartió camiseta y escudo de la FIFA con leyendas como Yashin, Beckenbauer y Rocha, una prueba irrefutable de su estatus global.

Un Legado Más Allá del Terreno de Juego: Resiliencia y Liderazgo

La carrera de Amancio no estuvo exenta de desafíos. El fútbol de su época era mucho más físico y menos protector con las estrellas. Los delanteros no solo debían ser hábiles con el balón, sino también expertos en el arte de esquivar entradas salvajes. Amancio sufrió lesiones graves que pusieron a prueba su resiliencia. La primera seria llegó en febrero de 1965, tras una entrada de Torrent, defensa del Barcelona, que lo mantuvo siete meses alejado de los terrenos de juego.

Sin embargo, la más recordada y escalofriante se produjo el 9 de junio de 1974, en Los Cármenes, en un partido contra el Granada. Alfredo Relaño, en su libro '366 historias del fútbol mundial', relata cómo Pedro Fernández, defensa uruguayo del Granada, se la tenía jurada a Amancio por un incidente previo. En el minuto 16, Fernández le propinó una brutal patada que le partió el cuádriceps, el músculo más fuerte del cuerpo. Las declaraciones de Amancio tras la agresión reflejaron su dolor y su preocupación: "Gente como Fernández no debería entrar en el fútbol español. Yo quizá no vuelva a jugar, pero ya tengo 34 años, pero, ¿y si le hace algo así a uno de los chicos que empiezan?". A pesar de la gravedad de la lesión y la sanción de quince partidos para Fernández, Amancio, tras ser operado, demostró una fortaleza admirable y pudo jugar dos temporadas más antes de retirarse en 1976.

Tras colgar las botas, Amancio Amaro siguió ligado al fútbol y, de manera especial, al Real Madrid. Su faceta como entrenador fue igualmente destacada. En la temporada 1983-84, dirigió al Castilla, el equipo filial blanco, y lo llevó a proclamarse campeón de Segunda División, un hito sin precedentes para un filial. Más allá del título, Amancio fue el artífice del nacimiento de una generación dorada de futbolistas, la célebre Quinta del Buitre, integrada por Butragueño, Míchel, Pardeza, Sanchís y Martín Vázquez, quienes marcarían una época en el fútbol español.

Su legado y su compromiso con el Real Madrid fueron reconocidos una vez más hace pocos meses, cuando fue nombrado presidente de honor en la Asamblea Extraordinaria celebrada el 2 de octubre de 2022, tomando el testigo de otras dos leyendas inmortales: Alfredo Di Stéfano y Paco Gento. Amancio, con su habitual humildad y sabiduría, dejó una frase para la posteridad que resume su filosofía y la grandeza del club: "Es para mí un honor ocupar este cargo porque por encima de cualquier nombre siempre estuvo y estará el equipo. Y esa es la grandeza del Real Madrid".

Preguntas Frecuentes (FAQs)

¿Cuánto tiempo tardó el Deportivo en cambiar de entrenador para que Amancio explotara su talento?

Amancio Amaro tardó en explotar lo que tardó el Deportivo en cambiar de entrenador durante la temporada 1958-59. Fueron tres técnicos los que pasaron por el banquillo esa campaña. Los dos primeros, Eduardo Toba y Ernesto Pons, no le dieron la confianza necesaria. Fue con la llegada del tercer entrenador, Hilario Marrero, cuando Amancio se afianzó en la titularidad y mostró todo su potencial.

¿Quiénes fueron los entrenadores del Deportivo que no confiaron en Amancio inicialmente?

Los entrenadores del Deportivo de La Coruña que inicialmente no confiaron plenamente en Amancio Amaro durante la temporada 1958-59 fueron Eduardo Toba y Ernesto Pons.

¿Qué apodo recibió Amancio Amaro por su estilo de juego?

Amancio Amaro fue conocido popularmente como 'O Bruxo' (El Brujo), debido a su habilidad mágica para regatear, su velocidad y su capacidad para desequilibrar a los rivales.

¿Cuántos goles marcó Amancio en su etapa con el Deportivo de La Coruña?

En sus cuatro temporadas con el Deportivo de La Coruña, Amancio Amaro disputó 92 partidos de Liga y marcó un total de 54 goles.

¿Cuándo ascendió el Deportivo a Primera División con Amancio como figura clave?

El Deportivo de La Coruña ascendió a Primera División en la temporada 1961-62, con Amancio Amaro como máximo goleador de la categoría y pieza fundamental para la consecución del campeonato de Segunda División.

La historia de Amancio Amaro es un testimonio elocuente de cómo el contexto y la confianza pueden ser tan cruciales como el propio talento. Su paso por el Deportivo de La Coruña, marcado por la paciencia y finalmente por el acierto en el banquillo, no solo le permitió pulir sus habilidades y convertirse en el 'Brujo' que todos admiramos, sino que también sentó las bases para una carrera legendaria. Su legado perdura, no solo en los récords y los títulos, sino en la memoria de un fútbol que supo reconocer y nutrir a uno de sus más grandes artistas.

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