¿Cómo entrenar a un dogo argentino?

Dogo Argentino: Peso, Poder y su Rol en la Caza

26/12/2013

Valoración: 4.32 (16606 votos)

El Dogo Argentino es una raza que evoca respeto y admiración. Conocido por su impresionante físico y su temperamento valiente, este can ha forjado una leyenda, especialmente en el ámbito de la caza mayor. Pero más allá de su fuerza, se esconde una historia de diseño genético y un vínculo inquebrantable con el ser humano. En este artículo, exploraremos su peso, sus orígenes, su papel en la controvertida pero necesaria caza del jabalí, y la profunda lealtad que lo convierte en mucho más que un simple perro de combate.

¿Cómo cuidar a un dogo argentino?
Y si bien existe la creencia de que esta raza requiere pocas atenciones, lo cierto es que su manto demanda unos cuidados especiales. ¿Cómo se cepilla a un Dogo argentino? Para cuidar el pelo de estos perros es imprescindible cepillarlo entre dos y tres veces por semana. De esta forma, el manto permanecerá libre de suciedad y pelos muertos.
Índice de Contenido

El Imponente Dogo Argentino: Peso y Poder

Una de las primeras preguntas que surgen al hablar del Dogo Argentino es sobre sus características físicas, y en particular, su peso. Un Dogo Argentino macho adulto puede pesar alrededor de 55 kilogramos, una cifra que, por sí sola, ya da una idea de su robustez y potencia. Esta masa muscular, combinada con una estructura ósea sólida y una agilidad sorprendente, lo convierte en un atleta natural, perfectamente adaptado para tareas que demandan una gran resistencia y fuerza.

Su tamaño es crucial para el propósito para el que fue desarrollado: enfrentarse a presas de gran envergadura. Mientras que un Dogo puede pesar 55 kilos, un jabalí macho adulto, su principal oponente en la caza, puede alcanzar los 130 kilos, más del doble de su peso. Esta diferencia subraya la valentía y la tenacidad innata del Dogo, que no duda en enfrentar a un adversario que lo supera en tamaño, confiando en su técnica de agarre y su inquebrantable determinación. Su constitución física no es un accidente, sino el resultado de décadas de selección y crianza enfocadas en la excelencia funcional.

Caza Mayor con Jauría: Una Tradición Argentina

En Argentina, la caza del jabalí con perros, conocida técnicamente como caza mayor con jauría, es una práctica ancestral y profundamente arraigada, aunque a menudo envuelta en debates sobre su legalidad y ética. Esta disciplina es un reflejo de la necesidad de controlar una especie invasora y, para quienes la practican, una manifestación de habilidad, resistencia y conexión con la naturaleza salvaje.

La cacería se inicia al caer la noche, cuando el campo vasto y desolado se convierte en el escenario de una búsqueda silenciosa. Los cazadores, acompañados por sus Dogos Argentinos, se internan en la oscuridad, moviéndose con sigilo, sin encender linternas para no alertar a los jabalíes. La capacidad de escuchar los ruidos lejanos que trae el viento se vuelve fundamental. Los primeros en entrar en acción son los "punteros", los Dogos más experimentados, que se lanzan en la dirección que les indica su olfato, perdiéndose rápidamente de vista entre el pasto alto. El cazador avanza, siguiendo el eco difuso de los ladridos que anuncian el encuentro con la presa. Este rastreo puede durar horas, atravesando terrenos difíciles, incluso zonas pantanosas.

Una vez que los punteros localizan al jabalí, la pelea comienza. Estos perros pueden combatir durante dos, tres o incluso cuatro horas, agotando a la presa. Es un espectáculo de resistencia y coraje, donde la vida y la muerte se entrelazan. Cuando el cazador se reúne con sus perros, evalúa la situación y, si es necesario, suelta a los otros Dogos, los "relevos", para que asistan a los punteros, que a pesar del cansancio, no abandonan la presa. La finalidad es inmovilizar al jabalí para que el "rematador" pueda realizar la estocada final con un cuchillo, un acto que exige precisión y valentía extrema.

La Batalla Cruenta: Dogo vs. Jabalí

La confrontación entre el Dogo Argentino y el jabalí es un testimonio de la fuerza bruta y la tenacidad de ambas especies. El jabalí, con sus hasta 130 kg de peso y sus temibles colmillos, es un adversario formidable capaz de infligir heridas mortales a un hombre o un perro. Embiste con todo su cuerpo y gira rápidamente sobre su propio eje, intentando enganchar a sus atacantes.

Por su parte, el Dogo Argentino demuestra una agresividad controlada y una persistencia asombrosa. Av anza sobre el enemigo una y otra vez, buscando la oportunidad de morder y sujetar. Su genética lo condiciona a no soltar la presa una vez que la ha prendido, preferentemente en el cuello, a menos que el jabalí lo obligue a soltarse revolviéndolo por el aire. A pesar de la ferocidad del combate, el Dogo mantiene su determinación, e incluso puede agitar la cola con alegría, una muestra de su espíritu indomable y su absoluta dedicación a la tarea. Esta increíble resistencia y el implacable ataque del Dogo son lo que, finalmente, logran someter al jabalí, que, aunque exhausto, lucha hasta su último aliento.

CaracterísticaDogo Argentino (Macho Adulto)Jabalí (Macho Adulto)
Peso Promedio55 kgHasta 130 kg
Temperamento en CombateImplacable, no suelta, busca cuello, leal, persistente.Embiste con fuerza, giros rápidos, usa colmillos, lucha hasta el final.
Velocidad de RecuperaciónContinúa atacando a pesar del cansancio extremo.Busca recuperar aliento y, si puede, escapar.
Habilidades ClaveAgarre firme, resistencia, valentía, trabajo en equipo.Fuerza bruta, agilidad, colmillos afilados, piel gruesa.
Objetivo PrincipalSujetar y someter a la presa.Defenderse y sobrevivir.

Orígenes del Dogo Argentino: Una Obra de Ingeniería Genética

La historia del Dogo Argentino es la de un diseño deliberado, una verdadera obra de ingeniería genética canina. Su creación se le atribuye al médico argentino Antonio Nores Martínez, quien en 1925, con tan solo dieciocho años, inició un ambicioso proyecto junto a su hermano Agustín. Su sueño era modernizar y perfeccionar una raza local ya existente, el Perro de Pelea Cordobés (PPC), para crear un perro más ágil, resistente y versátil, capaz de cazar grandes presas y, al mismo tiempo, ser un leal compañero.

El PPC, conocido también como el "perro de los carniceros", era un animal de gran porte y agresividad extrema, con una notoria falta de instinto de supervivencia que lo llevaba a combatir sin reparos, incluso contra sus propios congéneres, lo que eventualmente contribuyó a su extinción. Nores Martínez tomó esta base genética y la enriqueció con el aporte de otras razas europeas, cuidadosamente seleccionadas por sus características específicas: el Gran Danés para ganar talla, el Bulldog para la tenacidad y el valor, el Mastín de los Pirineos para la robustez, el Bull Terrier para la inquebrantable voluntad de combate, y el Bóxer para la agilidad y el temperamento más amigable.

Este proceso de cruza y selección duró cuarenta años, culminando en 1964 con el reconocimiento oficial de la nueva raza por parte de la Sociedad Rural Argentina y la Federación Cinológica Argentina. El Dogo Argentino es, en esencia, un crisol genético, un símbolo de la mezcla y la adaptabilidad que caracterizan a la nación argentina, un perro modernista que no es producto de la decantación natural, sino de una visión y un trabajo deliberado para crear el perro de caza mayor por excelencia.

Del PPC al Dogo: Evolución de un Carácter

La transformación del Perro de Pelea Cordobés en el Dogo Argentino no fue solo física, sino también de temperamento. Si bien el PPC era un animal con una agresividad desmedida, que incluso prefería combatir antes que reproducirse y no servía para cazar en manada, el Dogo fue diseñado con un carácter más equilibrado y funcional. La visión de Nores Martínez era la de un perro que, si bien poseía el valor y la fuerza de sus ancestros, también fuera capaz de trabajar en equipo y, fundamentalmente, de amar a su dueño y ser un compañero confiable.

Según el estándar de la raza establecido por la Federación Cinológica Internacional (FCI), el Dogo Argentino debe ser "alegre, franco, humilde, amigable y poco ladrador, consciente de su poder". La agresividad excesiva, el recelo o la falta de aplomo en situaciones de estrés son considerados fallas graves de carácter, indicando un Dogo imperfecto o con defectos de crianza. Este cambio de enfoque subraya la intención de crear no solo un cazador formidable, sino también un animal con una sociabilidad y un temperamento que lo hicieran apto para la convivencia familiar, un perro de combate que, paradójicamente, es también una "máquina de amar".

Más Allá de la Caza: La Versatilidad y Lealtad del Dogo

Aunque el Dogo Argentino fue concebido para la caza mayor, su excepcional temperamento y sus múltiples habilidades lo han convertido en un perro versátil, apreciado en diversos campos. Lejos del estigma de ser un perro puramente agresivo, el Dogo es reconocido por su lealtad inquebrantable, su devoción a su familia y su gran paciencia con los niños. Estas cualidades lo hacen un excelente perro guardián, protector de su hogar y sus seres queridos.

Además de su rol como compañero y protector, el Dogo Argentino es cada vez más utilizado en tareas de asistencia terapéutica, demostrando una sensibilidad y empatía sorprendentes. También se destaca en equipos de rescate, donde su olfato, resistencia y fuerza son invaluablemente útiles para localizar personas en situaciones de emergencia o desastres. Esta capacidad de adaptación y su disposición a servir al ser humano en diferentes contextos, más allá de su instinto de presa, refuerzan la idea de que el Dogo es una raza con un potencial extraordinario.

La relación entre un Dogo y su dueño es, para muchos, radicalmente profunda. Existe una certeza implícita de que este perro está dispuesto a dar su vida por la de su humano. Esta lealtad incondicional, arraigada en sus genes, lo convierte en un ser que ama sin importar los defectos o imperfecciones de su amo. Es esta conexión emocional, más allá de sus habilidades físicas, lo que eleva al Dogo Argentino a la categoría de criatura fantástica, un reflejo del amor y la devoción en su forma más pura.

La Caza del Jabalí en Argentina: Necesidad y Controversia

La presencia del jabalí en Argentina, y por ende la práctica de su caza, tiene un origen particular. Introducido a principios del siglo XX en un predio cercado de La Pampa con fines cinegéticos controlados, una fuga masiva en 1914 provocó su expansión descontrolada por vastas regiones del país. Sin depredadores naturales en estas tierras, el jabalí se convirtió rápidamente en una plaga, afectando gravemente la agricultura y la fauna nativa.

Estos animales son voraces destructores de cultivos, como maíz, trigo y soja, pudiendo un adulto arrasar más de un metro cuadrado de sembrado por día. Además, sus hábitos alimenticios han evolucionado, y ahora se les conoce por atacar y alimentarse de cachorros de venados y carpinchos, afectando el equilibrio ecológico. El control poblacional del jabalí se ha vuelto una necesidad imperante, dada su alta tasa de reproducción y su capacidad de desplazamiento en zonas de difícil acceso.

En este contexto, la caza con Dogos Argentinos es defendida por sus practicantes como la única forma efectiva de controlar a estos animales en ciertos terrenos, como maizales densos, donde el uso de armas de fuego resulta inviable o peligroso. Aunque la caza en sí está legislada y permitida en ciertas épocas del año, el entrenamiento específico de los perros con jabalíes en corrales (la “prueba de campo”) está prohibido, lo que genera un conflicto constante con grupos proteccionistas. Sin embargo, los cazadores argumentan que sin este entrenamiento, los Dogos no estarían preparados para enfrentar la peligrosidad de un jabalí salvaje, poniendo en riesgo sus vidas.

Preguntas Frecuentes sobre el Dogo Argentino y la Caza

¿Cuánto pesa un Dogo Argentino adulto?
Un Dogo Argentino macho adulto puede pesar alrededor de 55 kilogramos, mientras que las hembras suelen ser ligeramente más pequeñas.
¿Para qué fue creado el Dogo Argentino?
Fue creado principalmente para la caza mayor de animales peligrosos como el jabalí y el puma, pero también para ser un leal compañero, guardián y perro de familia.
¿Es legal la caza con Dogos Argentinos en Argentina?
La caza mayor con jauría está legislada y es legal en Argentina, siempre que se respeten las temporadas, zonas y límites establecidos por las autoridades provinciales. No obstante, algunas prácticas de entrenamiento específicas, como la "prueba de campo" (perros contra jabalíes encerrados), están prohibidas.
¿El Dogo Argentino es un perro agresivo por naturaleza?
Aunque tiene un gran poder y un pasado ligado a razas de pelea, el estándar moderno de la raza Dogo Argentino busca un temperamento equilibrado, siendo descrito como "alegre, franco, humilde, amigable y poco ladrador". La agresividad excesiva hacia las personas o perros es considerada una falla de carácter.
¿Qué tan fuerte es el vínculo entre un Dogo Argentino y su dueño?
El Dogo Argentino es famoso por forjar un vínculo de lealtad y devoción excepcionalmente fuerte con su dueño y familia. Son perros dispuestos a proteger a los suyos incluso arriesgando su propia vida, lo que los convierte en compañeros incondicionales.
¿El Dogo Argentino solo sirve para cazar?
No. Aunque su propósito original fue la caza mayor, su inteligencia, obediencia y temperamento equilibrado lo hacen apto para diversas funciones, incluyendo la asistencia terapéutica, el trabajo de rescate, la guarda y protección, y como un excelente perro de compañía familiar.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Dogo Argentino: Peso, Poder y su Rol en la Caza puedes visitar la categoría Entrenamiento.

Subir