28/07/2023
En el calor implacable del verano afgano de 2005, una tragedia golpeó a las Fuerzas Armadas españolas, dejando un rastro de dolor y preguntas sin respuesta. El 16 de agosto, un helicóptero Cougar (matrícula ET-657) se estrelló en un valle al sur de Herat, cobrándose la vida de 17 militares españoles. Sin embargo, en medio del luto y la conmoción por esta pérdida, hubo otro protagonista en esta historia, un segundo helicóptero Cougar (matrícula ET-659) que, aunque no se estrelló, vivió su propio infierno y protagonizó un dramático aterrizaje de emergencia que dejó a cinco de sus ocupantes heridos y abrió una caja de pandora de especulaciones y versiones contradictorias. ¿Qué fue lo que realmente sucedió con los militares del segundo helicóptero? Su relato es una pieza clave para entender la complejidad de aquel día fatídico y la persistente incógnita sobre las causas del siniestro.

La mañana del 16 de agosto de 2005, dos helicópteros Cougar, parte de la misión de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) en Afganistán, realizaban una operación de integración del Ejército de Tierra español. Eran las 11:01 (hora afgana) cuando el Cougar ET-659, que volaba en proximidad pero separado por una colina que impedía el contacto visual, informó de una columna de humo negro en el horizonte. Esa columna, para su horror, correspondía al impacto del helicóptero hermano, el ET-657, contra el suelo. Los 17 militares a bordo habían fallecido. Doce de ellos pertenecían al Regimiento Isabel la Católica de la Brilat, con base en Pontevedra, y los otros cinco procedían de Sevilla.
El Relato del Segundo Helicóptero: Supervivencia en Medio del Caos
El destino del segundo helicóptero, el ET-659, es una de las partes más inquietantes y menos comprendidas de esta tragedia. Cuando el primer helicóptero se estrelló, el impacto y la posterior deflagración de la munición a bordo generaron un estruendo y una serie de explosiones secundarias. El piloto del segundo helicóptero, al escuchar estas detonaciones y percibir el humo, asumió que estaban siendo atacados desde tierra. En un instante de pura adrenalina y bajo la creencia de un inminente peligro, tomó la decisión de realizar un aterrizaje de emergencia de la manera más abrupta posible. La descripción es cruda: lo hizo “como pudo, literalmente tirando el helicóptero al suelo”.
Esta maniobra desesperada, aunque evitó un posible derribo (según su percepción), tuvo un costo humano inmediato. El aterrizaje brusco provocó heridas a cinco de los militares que viajaban a bordo. La tripulación, en ese momento de caos y confusión, estaba convencida de haber sido objeto de un ataque, una versión que chocaría frontalmente con la postura oficial del Gobierno español. Las heridas, aunque leves en comparación con la pérdida total del primer aparato, fueron un testimonio físico de la violencia del momento y de la convicción de la tripulación de que habían sido agredidos.
En las horas siguientes al incidente, mientras se movilizaban los equipos de rescate y recuperación, los primeros en llegar al lugar del siniestro del ET-657 fueron equipos CSAR (Combat Search and Rescue) medicalizados del Ejército del Aire. La base española, Camp Arena, en Herat, se encontraba a unos 22 km del lugar del impacto. Los cuerpos de los 17 militares fallecidos fueron trasladados a última hora del día a la base, aunque la información inicial sobre la integridad de los cuerpos fue posteriormente desmentida por el estado real de los restos.
Las Versiones Contrapuestas: ¿Accidente o Ataque?
La causa del accidente del ET-657 y, por extensión, la razón del dramático aterrizaje del ET-659, se convirtió rápidamente en un campo de batalla de versiones contrapuestas. El entonces ministro de Defensa, José Bono, lideró la postura oficial, indicando que el helicóptero siniestrado superó la cima de una colina a baja altura, contactó con el suelo, perdió el control y se incendió. Las hipótesis oficiales se centraron en las difíciles condiciones de vuelo (baja altura, vientos fuertes) y la posibilidad de un fallo mecánico, descartando categóricamente un ataque.
Sin embargo, esta versión oficial se vio desafiada desde el primer momento por múltiples fuentes:
- La OTAN: Afirmó el mismo 16 de agosto que el accidente se debió a un fallo mecánico.
- Informes afganos: Algunos sugirieron la posibilidad de que las aspas de los dos helicópteros hubieran chocado en pleno vuelo, lo que habría provocado la caída de uno y el aterrizaje de emergencia del otro. El ministro Bono consideró esta hipótesis como “absolutamente imposible”.
- Declaraciones de la tripulación y familiares: Esta fue la fuente más discordante. Uno de los militares del segundo helicóptero declaró que les habían atacado desde tierra y que “les tuvieron que dar de lleno”. Familiares de uno de los fallecidos recibieron una llamada del piloto del segundo aparato, quien les aseguró que “el helicóptero fue derribado. Recibieron fuego desde tierra, fueron atacados”. Estas declaraciones contrastaban fuertemente con la negación de hostilidad por parte del gobierno, que insistía en que Herat era una zona relativamente segura.
- Sospechas políticas: El Partido Popular, en la oposición, hizo públicas sus sospechas de que los helicópteros habían sido atacados, acusando al Gobierno de ocultar esta información para no admitir los riesgos de la misión. Eduardo Zaplana, portavoz popular en el Congreso, argumentó que la “maniobra de evasión” del segundo helicóptero solo se realiza en caso de ataque, y recordó las declaraciones de la tripulación.
La difícil conservación de los restos del helicóptero siniestrado hacía casi imposible encontrar pruebas definitivas, como orificios de disparo. Como lamentó un alto cargo de Defensa, “Quizá nunca sepamos con seguridad la verdadera causa de lo ocurrido”. Las explosiones pudieron ser causadas por la deflagración de la munición a bordo del helicóptero siniestrado al incendiarse, o por el impacto con el suelo, lo que reforzaba la ambigüedad.
A continuación, una tabla comparativa de las principales versiones sobre lo ocurrido:
| Fuente | Versión/Hipótesis Principal | Impacto en el Segundo Helicóptero |
|---|---|---|
| Ministro de Defensa (José Bono) | Accidente por impacto con el terreno, pérdida de control y fuego. Descartado ataque y colisión. | No se menciona directamente, pero se infiere que el aterrizaje de emergencia fue una reacción a la caída del primero, no a un ataque externo. |
| OTAN | Fallo mecánico. | No se menciona directamente. |
| Informes Afganos / Inteligencia | Posible colisión en vuelo entre ambos helicópteros. | El segundo helicóptero habría tenido que realizar un aterrizaje de emergencia a causa de esta colisión. |
| Tripulación del Segundo Helicóptero / Familiares | Ataque desde tierra con misiles o lanzagranadas, el helicóptero fue derribado. | Realizó una “maniobra de evasión” y un aterrizaje forzoso, resultando en heridos, al creerse bajo ataque. |
| Partido Popular (Oposición) | Sospecha de ataque ocultado por el Gobierno para minimizar riesgos. | El aterrizaje de evasión del segundo helicóptero era prueba de un ataque. |
La Investigación y el Proceso Judicial
Tras el trágico accidente, se inició un proceso judicial en un Juzgado Militar en Madrid para esclarecer las causas y determinar posibles responsabilidades. Sin embargo, la complejidad del caso y la falta de pruebas concluyentes llevaron a un primer archivo de las actuaciones. El 17 de junio de 2008, el juez Togado militar de Madrid archivó el caso al no encontrar indicios de delito, considerando que el accidente fue por circunstancias “imposibles de determinar”. Esta decisión, lejos de cerrar el capítulo, generó aún más frustración entre los familiares de las víctimas y la opinión pública, que clamaban por la verdad.
La perseverancia de los familiares fue clave. En septiembre de 2008, el Tribunal Militar Territorial Primero admitió a trámite uno de los recursos de apelación presentados contra el archivo, reabriendo la investigación. Desde entonces, varias personas han declarado, incluyendo al propio exministro de Defensa José Bono, en un intento por arrojar luz sobre las causas del siniestro y la discrepancia entre las versiones oficiales y los testimonios de los supervivientes. La pugna por establecer la verdad ha sido larga y dolorosa, marcada por la dificultad de obtener pruebas definitivas en un escenario de conflicto y por la contraposición de intereses y narrativas.
Reacciones y Consecuencias Políticas
La tragedia de los 17 militares españoles en Afganistán, sumada al incidente del segundo helicóptero, generó una ola de reacciones a nivel nacional e internacional. El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, hizo una declaración institucional, y hubo muestras de condolencia de líderes internacionales como Donald Rumsfeld, entonces Secretario de Defensa de EE. UU., y ministros de Defensa de varios países de la Unión Europea. España declaró dos días de luto oficial, y las comunidades autónomas de Galicia y Andalucía (donde residían muchos de los fallecidos) también decretaron días de luto.
Sin embargo, más allá del dolor, la tragedia avivó un intenso debate político. Izquierda Unida y el Grupo Mixto reclamaron la retirada de los militares españoles de Afganistán, argumentando que la misión no era humanitaria sino parte de una “guerra preventiva” alineada con la estrategia de EE. UU. post-11S. Pero fue el Partido Popular quien lanzó las acusaciones más directas contra el Gobierno, sospechando que los dos helicópteros habían sido atacados y que el Ejecutivo ocultaba esta información. El PP argumentó que el Gobierno se refugiaba en la hipótesis del accidente para no admitir que la misión entrañaba más riesgos, trazando un paralelismo con la polémica misión en Irak.
Las declaraciones de los militares del segundo helicóptero, quienes afirmaron haber sido atacados, fueron el principal baluarte de las acusaciones del PP. Eduardo Zaplana, portavoz popular, sostuvo que la “maniobra de evasión” del segundo helicóptero era una prueba irrefutable de un ataque, y acusó al Gobierno de haber ordenado un “apagón informativo” para controlar la narrativa. Esta tensión política reflejó la profunda división sobre el papel de España en conflictos internacionales y la transparencia gubernamental en momentos de crisis.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
P1: ¿Cuántos helicópteros españoles estuvieron involucrados en el incidente de Afganistán en 2005?
R: Estuvieron involucrados dos helicópteros Cougar del Ejército de Tierra español. Uno (matrícula ET-657) se estrelló, causando la muerte de 17 militares. El segundo (matrícula ET-659) realizó un aterrizaje de emergencia.
P2: ¿Qué le pasó exactamente al segundo helicóptero?
R: El segundo helicóptero realizó un aterrizaje de emergencia muy brusco después de que su tripulación escuchara explosiones y viera humo del primer helicóptero siniestrado. El piloto interpretó que estaban siendo atacados desde tierra y tomó una decisión drástica para evitar un derribo. El aterrizaje forzoso causó heridas a cinco de sus ocupantes.
P3: ¿Por qué la tripulación del segundo helicóptero pensó que estaban siendo atacados?
R: Cuando el primer helicóptero se estrelló, el impacto y la posterior explosión de la munición que llevaba a bordo generaron ruidos y detonaciones significativas. El piloto del segundo helicóptero, al escuchar estas explosiones, creyó que eran resultado de un ataque desde tierra y reaccionó en consecuencia.
P4: ¿Hubo un ataque real contra los helicópteros?
R: Las versiones son contradictorias. Mientras el Gobierno español y la OTAN inicialmente descartaron un ataque, atribuyendo el siniestro a un accidente o fallo mecánico, la tripulación del segundo helicóptero y algunos informes afganos sugirieron un ataque desde tierra o una colisión en vuelo. La investigación judicial no encontró pruebas concluyentes de un ataque y archivó el caso inicialmente como causas “imposibles de determinar”, aunque fue reabierto posteriormente.
P5: ¿Cuáles fueron las consecuencias para los militares del segundo helicóptero?
R: Cinco de los militares a bordo del segundo helicóptero resultaron heridos a causa del brusco aterrizaje de emergencia. Aunque sus vidas no se perdieron, la experiencia fue traumática y sus testimonios sobre el incidente contrastaron con la versión oficial.
P6: ¿Se pudo verificar si hubo una colisión entre los dos helicópteros?
R: Esta fue una de las hipótesis planteadas por algunos informes afganos. Sin embargo, el entonces ministro de Defensa, José Bono, la consideró “absolutamente imposible”. La dificultad de reconstruir los hechos con precisión ha dejado esta y otras hipótesis en el aire.
P7: ¿Cómo afectó este incidente la misión española en Afganistán?
R: La tragedia generó un intenso debate político en España sobre la participación en la misión de ISAF. Aunque no se retiraron las tropas, la presión sobre el Gobierno aumentó, y la discrepancia sobre las causas del accidente añadió una capa de desconfianza y polémica a la intervención española en el conflicto afgano.
La historia de los militares del segundo helicóptero Cougar en Afganistán es un recordatorio de la fragilidad de la vida en operaciones militares y de la complejidad de la verdad en medio del conflicto. Su supervivencia en circunstancias tan extremas, y sus testimonios, han sido un elemento crucial en la búsqueda de respuestas sobre una de las tragedias más dolorosas que ha vivido el Ejército español. A pesar del tiempo transcurrido, las preguntas persisten, y el eco de aquel día sigue resonando en la memoria de muchos.
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