¿Qué pasó con las tropas napoleónicas en Málaga?

Málaga y Chiclana: Ecos de la Invasión Napoleónica

06/12/2017

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La Península Ibérica fue, a principios del siglo XIX, el escenario de uno de los conflictos más sangrientos y decisivos de la era napoleónica: la Guerra de la Independencia española. En este vasto teatro de operaciones, el sur de España, y en particular Andalucía, jugó un papel fundamental, siendo testigo de asedios prolongados, batallas encarnizadas y una resistencia popular que desafió el poderío imperial francés. Dos de los episodios más significativos en esta región son la toma de Málaga por las tropas de Napoleón y la posterior Batalla de Chiclana, también conocida como Barrosa, en las inmediaciones de Cádiz. Ambos eventos, aunque distintos en su naturaleza y desenlace, ilustran la complejidad, la brutalidad y el heroísmo que caracterizaron este conflicto.

¿Qué pasó con las tropas napoleónicas en Málaga?
Tras la batalla y algunos episodios de resistencia en la ciudad, Málaga quedó sometida a las tropas imperiales de Napoleón. Tras haber sido repelidas en la batalla de Bailén en 1808, a principios de 1810 las tropas napoleónicas vuelven a entrar en Andalucía.

La invasión francesa de España, iniciada en 1808, se encontró con una resistencia inesperada que culminó en la sorprendente derrota de Bailén. Sin embargo, este revés no detuvo las ambiciones de Napoleón, quien a principios de 1810 reorientó sus esfuerzos hacia la conquista de Andalucía, una región rica y estratégicamente vital. El 28 de enero de 1810, el general Horace Sebastiani de la Porta, al mando del IV Cuerpo de Ejército napoleónico, que incluía contingentes del Gran Ducado de Varsovia, entró en Granada. Pocos días después, el 2 de febrero, sus tropas ya estaban en Antequera, acercándose peligrosamente a Málaga.

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La Caída de Málaga: Un Grito de Resistencia Inútil

Ante la inminente llegada de los franceses, la Junta de Málaga, siguiendo el ejemplo de otras poblaciones andaluzas que habían optado por la rendición para evitar males mayores, parecía inclinarse por no ofrecer resistencia. Sin embargo, la voluntad de un pueblo no siempre se alinea con las decisiones de sus gobernantes. Una revuelta popular, liderada por figuras como el Coronel Abello, el Padre Berrocal y los hermanos San Millán, estalló en la ciudad. Este levantamiento resultó en la destitución de la Junta y el nombramiento del Coronel Abello como Capitán General. Este acto de rebeldía infundió una renovada esperanza en los malagueños, que, a pesar de las circunstancias, estaban dispuestos a defender su ciudad hasta las últimas consecuencias. No obstante, la defensa que se pudo organizar, improvisada y con escasos recursos, no estaba a la altura de un ejército imperial bien entrenado y equipado.

El enfrentamiento decisivo tuvo lugar el 5 de febrero de 1810 en Teatinos, a las afueras de la ciudad. La artillería española había fracasado previamente en su intento de detener el avance francés desde el fuerte de la Boca del Asno, en Antequera, dejando el camino expedito para Sebastiani. Hacia las cuatro de la tarde, los defensores malagueños se encontraron cara a cara con la vanguardia del ejército francés: 2.500 jinetes del general Milhaud, entre los que destacaban los temidos lanceros polacos. Los franceses instigaron la rendición, pero la respuesta española fue una descarga de cañón, iniciando así un combate desigual. La lucha duró aproximadamente una hora, hasta las cinco de la tarde. Un punto de resistencia notable fue una pieza de artillería defendida con bravura por el Escuadrón de Voluntarios Nacionales de Málaga, un ejemplo de la determinación civil ante la adversidad. Sin embargo, la superioridad francesa era abrumadora. El Coronel Abello, quien había sido nombrado Capitán General, huyó del campo de batalla, dejando a los defensores sin un liderazgo claro en el momento más crítico. La infantería española intentó una retirada ordenada hacia la ciudad, ofreciendo resistencia en las alturas de las ermitas, pero el avance francés era imparable.

La caballería gala, seguida de la infantería, acabó penetrando en la ciudad por la actual calle Mármoles. Mientras tanto, otra columna de jinetes avanzaba por la Cruz de Humilladero, y un tercer contingente irrumpía por la playa, envolviendo a la ciudad desde múltiples flancos. Los enfrentamientos se reanudaron en las estrechas calles malagueñas, con civiles y soldados luchando desesperadamente casa por casa. Sin embargo, esta heroica, aunque caótica, resistencia fue inútil. La ciudad fue brutalmente tomada y sometida a un terrible saqueo, un castigo habitual impuesto por las tropas napoleónicas a las poblaciones que osaban resistir. El mosaico que recrea el combate de Teatinos, obra del ceramista Paco Hidalgo y ubicado en el Parque de los Héroes del Combate de Teatinos, es un recordatorio visual de aquel trágico día.

Tras la victoria, el general Sebastiani impuso una multa de 12 millones de reales a la ciudad de Málaga por su osadía al ofrecer resistencia. La ocupación francesa se prolongó durante dos largos años, marcando profundamente la vida de sus habitantes. La liberación de Málaga no llegó hasta el 27 de agosto de 1812, gracias a la decisiva victoria aliada en la Batalla de Arapiles, en Salamanca, que obligó a una reestructuración de las fuerzas francesas en la península, y al constante desgaste infligido por las acciones del ejército del general Ballesteros en Andalucía.

Chiclana y el Asedio de Cádiz: Un Punto Estratégico Clave

Mientras Málaga caía, el sur de España vivía otro drama: el asedio de Cádiz. Desde el 7 de febrero de 1810, la ciudad gaditana, último bastión de la resistencia española y principal puerto aliado, estaba sitiada por las tropas francesas. Para concentrar sus fuerzas y proteger eficazmente este asedio, el ejército francés estableció su cuartel general en Chiclana de la Frontera. Esta decisión transformó a Chiclana en un campamento militar las 24 horas del día, con una presión constante sobre sus ciudadanos para mantener el abastecimiento de las tropas francesas. Esta situación de tensión y privación se extendió a lo largo de todo un año, preparando el terreno para una confrontación decisiva.

El comandante en jefe del ejército francés en Andalucía era el mariscal Jean de Dieu Soult, una figura militar y política francesa de gran renombre, conocido por sus hazañas en diversas campañas europeas. Su conquista de Burgos, sus campañas en Galicia y Portugal, y finalmente la de Andalucía en 1810, le valieron el nombramiento de Napoleón como general jefe del ejército de Andalucía. Cádiz, por su parte, representaba un desafío formidable para Soult, un símbolo de la resistencia que debía ser doblegado.

El Giro de los Acontecimientos: La Oportunidad Aliada

La situación en el frente andaluz comenzó a cambiar drásticamente en enero de 1811. Napoleón, inmerso en otras campañas militares cruciales en Rusia y Portugal, se vio obligado a reubicar gran parte de sus efectivos dispersos por España para hacer frente a nuevos enemigos. De este modo, el General Soult se dirigió a Portugal, llevándose consigo una tercera parte del ejército que hasta ese momento había estado desplegado en el asedio de Cádiz. Esta redistribución de fuerzas supuso un cambio significativo en la balanza de poder, igualando las capacidades numéricas entre franceses y aliados, que hasta entonces habían sido desfavorables para estos últimos.

En el lado español, la Junta Central, criticada por su inacción y reparos tras la toma de Cádiz, se vio obligada a dimitir. En su lugar, se estableció una Regencia de cinco personas, que, consciente de la gravedad de la situación, no dudó en pedir ayuda a sus aliados. Concretamente, se solicitó el apoyo del duque de Wellington, lo que resultó en el desembarco de cinco batallones anglo-portugueses en la costa de Cádiz en febrero de 1810. La reducción de las fuerzas francesas y el incremento de las tropas aliadas crearon una oportunidad única para intentar romper el asedio.

Fue en este contexto que los aliados y el ejército español vieron el momento propicio para poner fin al asedio de Cádiz, iniciando la conocida Batalla de Chiclana, o Batalla de Barrosa, como la denominaron británicos y franceses. El general español designado para dirigir a ambos ejércitos fue Manuel de Lapeña, un militar con experiencia que ya había intervenido en la Batalla de Bailén al mando de la División de Reserva, con una conducta calificada por muchos como elogiable. Su liderazgo sería crucial en esta nueva y compleja operación. Al final de la Guerra de la Independencia, Lapeña fue debidamente recompensado con la Cruz de San Fernando de 5ª Clase (Gran Cruz), la Gran Cruz de Hermenegildo y la de Carlos III, testimonio de su servicio.

¿Por qué el ejército francés estableció su cuartel general en Chiclana?
El ejército francés había establecido su cuartel general en Chiclana para concentrar sus fuerzas y proteger el Sitio de Cádiz, por lo que esta ciudad se convierte en un campamento militar las 24 horas del día, obligando a los ciudadanos a mantener un abastecimiento continuo a las tropas francesas.

La Batalla de Chiclana (o Barrosa): Estrategia y Confrontación

En Chiclana, el mariscal francés Claude Víctor Perrin había quedado al mando de las divisiones de los generales Ruffin, Leval y Villatte, emplazadas estratégicamente en los pinares. Por el lado aliado, Manuel de Lapeña, ansioso por aprovechar la ventaja numérica temporal, reunió a las tropas y dispuso al General Graham, al mando de las fuerzas británicas, para que se acercase al campo de batalla con el objetivo de colaborar con las maniobras en el menor tiempo posible. La estrategia aliada implicaba un movimiento audaz: una fuerza combinada se desplazó desde Cádiz hasta Tarifa para poder atacar las líneas francesas desde la retaguardia, buscando un efecto sorpresa y envolvente.

Sin embargo, el General Víctor, lejos de ser tomado por sorpresa, apareció en el llano para enfrentarse directamente a las tropas de Graham. Este movimiento francés cortó las comunicaciones entre las diferentes divisiones aliadas, que se vieron obligadas a abandonar el Cerro del Puerco, donde estaban inicialmente dispuestas, en un intento de reagruparse y evitar ser flanqueadas. La Batalla de Chiclana se convirtió así en un feroz enfrentamiento que pondría a prueba la coordinación y la tenacidad de ambos ejércitos, con el destino de Cádiz pendiendo de un hilo.

Comparativa de Eventos Clave en Andalucía

AspectoToma de Málaga (5 de febrero de 1810)Batalla de Chiclana / Barrosa (5 de marzo de 1811)
UbicaciónMálaga y TeatinosChiclana de la Frontera (Cádiz)
Comandante FrancésGeneral Horace Sebastiani de la PortaMariscal Claude Víctor Perrin (en la batalla), Mariscal Jean de Dieu Soult (comandante en jefe de Andalucía)
Comandante Aliado/EspañolCoronel Abello (resistencia inicial)General Manuel de Lapeña (español), General Graham (británico)
Fuerzas ClaveIV Cuerpo de Ejército francés (incl. Lanceros Polacos), Escuadrón de Voluntarios Nacionales de MálagaDivisiones francesas de Ruffin, Leval, Villatte; Ejército Aliado (españoles, británicos, anglo-portugueses)
ResultadoVictoria francesa, Málaga saqueada y ocupadaVictoria aliada táctica, aunque con controversia sobre la gestión española; Asedio de Cádiz no se rompe inmediatamente pero se debilita.
Duración Ocupación/AsedioOcupación de Málaga: 2 años y medio (hasta agosto 1812)Asedio de Cádiz: 2 años y medio (hasta agosto 1812)
ImpactoSometimiento de Málaga, multa impuestaDuro golpe a las fuerzas francesas, aunque el asedio de Cádiz continuó por un tiempo.

Preguntas Frecuentes sobre la Invasión Napoleónica en Andalucía

¿Por qué las tropas napoleónicas volvieron a Andalucía después de Bailén?
Después de la derrota en Bailén en 1808, Napoleón reorganizó sus fuerzas y se implicó directamente en la campaña española. A principios de 1810, el objetivo era someter definitivamente las regiones del sur, consideradas estratégicas y ricas, y acabar con los focos de resistencia, especialmente el asedio de Cádiz.

¿Quién lideró la resistencia en Málaga?
La resistencia inicial y la revuelta popular en Málaga fueron lideradas por figuras como el Coronel Abello, el Padre Berrocal y los hermanos San Millán. Aunque Abello fue nombrado Capitán General, su liderazgo en el campo de batalla fue cuestionado tras su huida.

¿Cuánto tiempo duró la ocupación francesa en Málaga?
La ocupación francesa en Málaga duró aproximadamente dos años y medio, desde el 5 de febrero de 1810 hasta el 27 de agosto de 1812, cuando las tropas napoleónicas se retiraron tras la Batalla de Arapiles y la presión constante del ejército de Ballesteros.

¿Por qué Chiclana fue clave para los franceses durante el asedio de Cádiz?
Chiclana fue elegida como cuartel general del ejército francés porque su ubicación estratégica permitía concentrar las fuerzas necesarias para mantener el asedio a Cádiz y controlar las vías de acceso a la ciudad, convirtiéndose en un punto logístico y militar vital.

¿Quién fue Jean de Dieu Soult y cuál fue su papel en Andalucía?
Jean de Dieu Soult fue un destacado mariscal del Imperio Francés. Fue nombrado general jefe del ejército de Andalucía por Napoleón tras la conquista de la región en 1810. Su papel fue crucial en la dirección de las operaciones francesas en el sur de España, incluyendo el asedio de Cádiz.

¿Cuál fue el objetivo principal de la Batalla de Chiclana?
El objetivo principal de la Batalla de Chiclana (o Barrosa) para los aliados era intentar romper el prolongado asedio francés sobre Cádiz, aprovechando la reducción de las fuerzas napoleónicas en la zona debido a su redistribución por parte de Napoleón para otras campañas.

Los episodios de Málaga y Chiclana son un testimonio elocuente de la ferocidad de la Guerra de la Independencia y del espíritu indomable del pueblo español. Si bien Málaga sufrió una derrota y una ocupación brutal, su resistencia, aunque fallida en el campo de batalla, resonó como un acto de desafío. La Batalla de Chiclana, por su parte, aunque compleja y con resultados tácticos mixtos, representó un momento crucial en el asedio de Cádiz, demostrando la capacidad de los aliados para enfrentarse y golpear al ejército francés. Ambos eventos son capítulos esenciales para entender el sacrificio y la lucha que finalmente condujeron a la expulsión de las tropas napoleónicas de España, y la importancia de Andalucía como un frente vital en esta contienda histórica.

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