23/04/2016
Hace una década, el 3 de julio de 2013, Egipto fue testigo de un evento que redefiniría su rumbo político y económico: el derrocamiento del presidente Mohamed Morsi, líder de los Hermanos Musulmanes, por parte del Ejército. Un año después, Abdelfatah al Sisi, entonces ministro de Defensa, asumiría la presidencia, marcando el inicio de una era que, para muchos, ha sumido al país en una profunda y preocupante crisis económica. Diez años después, mientras el gobierno pregona una narrativa de 'resiliencia', la realidad para la mayoría de los egipcios es una lucha diaria contra la inflación, la devaluación de la moneda y una pobreza creciente, todo ello bajo la sombra de un vasto y opaco imperio económico.

La visión de Al Sisi, desde el inicio de su mandato, ha estado marcada por una ambiciosa agenda de proyectos de infraestructura de gran escala y una creciente intervención del Ejército en la economía. Estas políticas, si bien buscan proyectar una imagen de progreso y estabilidad, han generado críticas severas por su impacto en las finanzas públicas y en la vida de los ciudadanos. La situación actual del país, con una inflación galopante y una deuda externa en aumento, contrasta fuertemente con las promesas de prosperidad y desarrollo.
- La Década de Al Sisi: Una Visión General del Poder
- El Deterioro Económico: Cifras y Realidades
- Megaproyectos y la Incursión Militar en la Economía
- La 'Resiliencia' Egipcia: ¿Una Ficción?
- Impacto Social: Inflación y Pérdida de Poder Adquisitivo
- Al Sisi y la Minoría Copta: ¿Protección o Pragmatismo Político?
- Preguntas Frecuentes
La Década de Al Sisi: Una Visión General del Poder
El 3 de julio de 2013, Abdelfatah al Sisi, en un discurso televisado, anunció la destitución de Mohamed Morsi, quien había llegado al poder tras las protestas masivas en su contra. Este golpe de Estado, apoyado por una parte significativa de la población y diversas instituciones, incluida la Iglesia Copta, abrió el camino para que Al Sisi asumiera la presidencia en 2014. Desde entonces, su gobierno ha sido caracterizado por una gestión de 'mano de hierro', priorizando la estabilidad y la seguridad sobre las libertades políticas y, según analistas, una gestión económica que ha beneficiado a ciertos sectores a expensas de la población general.
Durante estos diez años, la figura de Al Sisi se ha consolidado como la del líder indiscutible de Egipto, presentándose a sí mismo como el garante de la seguridad nacional y el artífice de una nueva era de desarrollo. Sin embargo, detrás de la fachada de grandes proyectos y el discurso de 'resiliencia', se esconde una realidad económica que ha empeorado significativamente para la mayoría de los ciudadanos, quienes ven cómo su poder adquisitivo se reduce día a día.
El Deterioro Económico: Cifras y Realidades
La situación económica de Egipto es, sin duda, uno de los puntos más críticos de la gestión de Al Sisi. Aunque las últimas cifras oficiales de pobreza datan de 2019, situándose en un 29,7%, expertos como Timothy E. Kaldas, del Tahrir Institute for Middle East Policy, afirman que esta cifra es "sin duda, mucho mayor" en la actualidad. Factores como la pandemia de COVID-19 y la guerra en Ucrania han exacerbado una crisis preexistente, golpeando duramente a un país que depende en gran medida de la importación de productos alimentarios y del turismo.
Además del aumento de la pobreza, la participación de la población activa ha disminuido constantemente durante la última década, y la participación de la población activa femenina es una de las más bajas del mundo, según el Banco Mundial. Esto sugiere no solo una falta de oportunidades, sino también un estancamiento en el desarrollo humano que podría tener repercusiones a largo plazo para el país. La escasez de divisas y la fuga de inversiones extranjeras son síntomas de una economía bajo presión, donde la confianza de los inversores se ha visto mermada por la incertidumbre y la percepción de un ambiente de negocios poco transparente.
Megaproyectos y la Incursión Militar en la Economía
Uno de los aspectos más criticados de la política económica de Al Sisi es la obsesión por los megaproyectos de infraestructura, muchos de ellos considerados innecesarios o excesivamente costosos. El ejemplo más notorio es la construcción de una nueva capital administrativa al este de El Cairo, un proyecto que ya ha devorado "decenas de miles de millones de dólares". Esta iniciativa, junto con otras como la construcción del monorraíl más largo del mundo o la torre más alta de África, han sido financiadas con préstamos y recursos que, según los críticos, deberían haberse destinado a sectores más vitales como la educación y la sanidad.
El problema se agrava con la constante incursión del Ejército en la economía. Bajo el gobierno de Al Sisi, el Ejército ha expandido su imperio económico, obligando al Estado a contratar empresas de propiedad estatal para una amplia gama de proyectos. Esta intervención militar en sectores civiles genera una competencia desleal para las empresas privadas, reduce la transparencia y la eficiencia, y, en última instancia, contribuye a la crisis de deuda que asfixia al país. La falta de rendición de cuentas y la opacidad en la gestión de estos proyectos son preocupaciones recurrentes entre los analistas económicos.

Tabla Comparativa: Enfoques Económicos
| Aspecto | Antes de Al Sisi (Gobiernos Pre-2014) | Bajo Abdelfatah al Sisi (Post-2014) |
|---|---|---|
| Participación Militar en Economía | Significativa, pero con límites. | Expansión masiva, incursión en múltiples sectores civiles. |
| Inversión en Infraestructura | Proyectos desarrollados, pero no a la escala actual. | Megaproyectos faraónicos (nueva capital, monorraíl), alto costo. |
| Prioridades de Gasto | Mayor equilibrio entre sectores. | Prioridad a infraestructura y seguridad, menos a educación/sanidad. |
| Control Económico | Mercado con mayor influencia privada. | Centralización, empresas estatales y militares dominantes. |
| Transparencia y Deuda | Preocupaciones existentes. | Opacidad creciente, acumulación acelerada de deuda. |
La 'Resiliencia' Egipcia: ¿Una Ficción?
El término "resiliencia" ha sido utilizado repetidamente por el gobierno de Al Sisi y entidades como el Fondo Monetario Internacional (FMI) para describir la capacidad de Egipto para superar las adversidades económicas. Sin embargo, para la población, esta "resiliencia" parece ser la única fuerza que los mantiene a flote. Más allá de las guerras y pandemias, que han afectado gravemente a un país dependiente de las importaciones de alimentos y del turismo, son los problemas internos los que han profundizado la crisis.
La falta de liquidez de divisas, resultado de la disminución de las inversiones extranjeras y el control de capitales, ha afectado seriamente la capacidad del país para importar bienes esenciales. Esto, sumado a una inflación que ya supera el 30% y una moneda local que ha perdido la mitad de su valor frente al dólar en solo un año, ha disparado el precio de productos básicos como la carne, cuyo costo ha subido casi un 90%. Estas cifras revelan una realidad cruda y desafiante para los egipcios, que se ven obligados a contar cada día el poco dinero que les queda.
La inflación descontrolada es quizás el síntoma más doloroso de la crisis económica para el ciudadano de a pie. Cuando el precio de un kilo de carne casi se duplica en un año, y el valor de la moneda se desploma, el impacto en la calidad de vida es devastador. Las familias luchan por cubrir sus necesidades básicas, y el acceso a alimentos nutritivos se convierte en un lujo inalcanzable para muchos. Esta situación genera un descontento social latente, ya que, como señaló un analista, "Al Sisi no puede censurar el precio de un kilo de carne y no puede borrar el conocimiento del público" de que gobernantes anteriores fueron derrocados por "fracasos menos graves que el suyo".
La pérdida de poder adquisitivo no solo afecta la alimentación, sino también el acceso a la vivienda, la salud y la educación. La clase media se ve erosionada, y aquellos que ya vivían en la pobreza se hunden aún más en ella, creando un ciclo vicioso de privación. La promesa de una mejor calidad de vida se desvanece ante la dureza de la realidad económica, lo que plantea serias preguntas sobre la sostenibilidad del modelo actual.
Al Sisi y la Minoría Copta: ¿Protección o Pragmatismo Político?
Durante su década en el poder, Al Sisi ha cultivado una relación particular con la Iglesia Copta, presentándose como el "protector" de esta minoría cristiana que representa cerca del 10% de la población egipcia y que históricamente ha sufrido persecución. Gestos simbólicos, como su asistencia a misas en la Catedral y la enmienda de la ley de construcción de iglesias, fueron bien recibidos y generaron una fuerte alianza con la jerarquía copta, que incluso llamó a protestar contra Morsi en su momento.
Sin embargo, la realidad para muchos activistas coptos ha sido más compleja. A pesar de la supuesta protección, han sufrido un "aumento de los ataques" por parte de grupos yihadistas como el Estado Islámico (EI), que han cobrado la vida de decenas de ellos. Además, la "lucha antiterrorista" lanzada por el gobierno ha sido utilizada, según Miray Philips, profesora asistente de la Universidad de Toronto, para "acusar de terrorismo a la sociedad civil", impactando también a activistas coptos que han sido encarcelados bajo estas acusaciones. Esto plantea la cuestión de si la protección ofrecida por Al Sisi es genuina o si se trata de un pragmatismo político para asegurar el apoyo de una minoría influyente, mientras se reprime cualquier forma de disidencia, incluso dentro de la comunidad que se dice proteger.
Preguntas Frecuentes
- ¿Qué pasó en Egipto hace diez años?
- Hace diez años, el 3 de julio de 2013, el Ejército egipcio, liderado por Abdelfatah al Sisi, llevó a cabo un golpe de Estado que derrocó al entonces presidente Mohamed Morsi, líder de los Hermanos Musulmanes, tras masivas protestas en su contra.
- ¿Cuál es la situación económica actual de Egipto bajo Al Sisi?
- Egipto se encuentra en una "preocupante" crisis económica. Ha habido un deterioro significativo, con alta inflación (superando el 30%), la moneda local perdiendo la mitad de su valor frente al dólar en un año, aumento de la pobreza (se estima mucho mayor al 29.7% de 2019), disminución de la participación de la población activa y una creciente crisis de deuda, impulsada por grandes proyectos estatales y la expansión económica del Ejército.
- ¿Por qué el Ejército egipcio tiene un papel tan importante en la economía?
- Bajo el gobierno de Al Sisi, el Ejército ha expandido enormemente su participación en la economía. El gobierno ha obligado al Estado a contratar empresas de propiedad estatal, controladas por el Ejército, para la ejecución de numerosos proyectos, incluso los considerados innecesarios como la nueva capital administrativa. Esta incursión genera críticas por la falta de transparencia, competencia desleal con el sector privado y por contribuir a la acumulación de deuda.
- ¿Cómo ha afectado la crisis a los ciudadanos egipcios?
- La crisis ha impactado severamente a los ciudadanos con una drástica pérdida de poder adquisitivo debido a la alta inflación y la devaluación de la moneda. El precio de bienes básicos, como la carne, ha subido drásticamente (casi un 90%). Esto ha llevado a que la mayoría de los egipcios vivan al día, con dificultades para cubrir sus necesidades básicas, y ha incrementado la tasa de pobreza.
- ¿Qué se anunció tras el golpe de Estado?
- Tras el golpe de Estado, Abdelfatah al Sisi dio un discurso televisado anunciando el derrocamiento oficial de Morsi y su gobierno, la suspensión de la Constitución, la convocación de elecciones y el nombramiento del jefe de la Corte Constitucional, Adli Mansour, como presidente provisional de Egipto.
En resumen, la década de Abdelfatah al Sisi en el poder ha estado marcada por una profunda transformación económica en Egipto. Si bien se han impulsado ambiciosos proyectos de infraestructura y se ha buscado proyectar una imagen de estabilidad, la realidad subyacente es la de una economía en apuros, caracterizada por una creciente deuda, una inflación descontrolada y un impacto negativo en la vida de millones de ciudadanos. La expansión del imperio económico militar y la priorización de grandes obras sobre servicios esenciales plantean serias dudas sobre la sostenibilidad del modelo actual y el futuro bienestar de la población egipcia. La narrativa de la "resiliencia" del país contrasta con la lucha diaria de sus habitantes, quienes esperan ver un cambio real en su situación económica.
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