¿Qué pasó con el ex comandante del Ejército?

El Desafío del Mando Militar: Historia y Transiciones

03/02/2025

Valoración: 4.02 (5020 votos)

El liderazgo militar ha sido, a lo largo de la historia, una de las responsabilidades más críticas y complejas dentro de la estructura de cualquier estado. Desde la antigüedad, la figura encargada del ejército no solo ha ostentado el poder de la fuerza, sino que a menudo ha influido decisivamente en la política, la economía y la dirección social de una nación. La designación de quién asume esta trascendental tarea, cómo ejerce su autoridad y las implicaciones de sus acciones varían drásticamente según el contexto histórico y el sistema de gobierno. A continuación, exploraremos diversos ejemplos que ilustran esta dinámica, desde monarquías europeas hasta repúblicas emergentes y complejas transiciones democráticas latinoamericanas.

¿Quién era el responsable del Ejército?
El gobierno central era el responsable del ejército, aunque Haugwitz había introducido la contribución de la nobleza, que nunca antes había tenido que pagar impuestos. (Crankshaw, 1969, p. 192) María Teresa supervisó la unificación de las cancillerías de Austria y Bohemia en mayo de 1749. (Holborn, 1982, p. 221)

El Mando Militar en la Época de María Teresa: Una Transición de Poder

En el Sacro Imperio Romano Germánico, la responsabilidad del ejército era, por naturaleza, una función de la monarquía, aunque delegada a figuras de confianza y experiencia. Durante el reinado de María Teresa de Austria, una de las monarcas más influyentes del siglo XVIII, el ejército era un pilar fundamental de su poder y de la defensa de sus vastos dominios. Si bien María Teresa era la soberana, la gestión directa y el liderazgo estratégico de las fuerzas armadas recaían en comandantes militares de alto rango, como el reconocido conde Leopold Joseph von Daun.

La muerte de su esposo, Francisco I, en 1765, fue un golpe devastador para María Teresa, sumiéndola en un profundo luto y afectando su salud mental. Tras este suceso, su hijo mayor, José II, ascendió al trono imperial. Pero más allá del título, la verdadera reconfiguración del poder militar se produjo con un evento clave: la muerte del conde Leopold Joseph von Daun. Fue entonces cuando el mando absoluto de los ejércitos fue entregado a José II. Esta transferencia no solo fue una cuestión de sucesión, sino un momento crucial en la administración militar del imperio.

A pesar de la cesión del mando, la relación entre madre e hijo estuvo marcada por frecuentes desentendimientos ideológicos. María Teresa, aunque valoraba el intelecto de José II, a menudo se sentía abrumada por su personalidad. Ella lo designó corregente el 17 de septiembre de 1765, reconociendo la necesidad de que el emperador poseyera tierras para mantener la integridad del imperio, una lección aprendida de su propia experiencia. Sin embargo, su instinto de monarca con experiencia la llevó a percibir las limitaciones de su hijo para establecer relaciones efectivas con sus consejeros, a pesar de compartir filosofías de gobierno similares. Esta dinámica de poder, donde la autoridad militar recaía en el emperador mientras la soberana lidiaba con las complejidades políticas y personales, subraya la intrincada naturaleza del liderazgo en tiempos de transición.

Juan Pablo Duarte: Héroe y General en la Naciente República Dominicana

En el contexto de la independencia y formación de la República Dominicana, la figura de Juan Pablo Duarte emerge como un líder fundamental. En los albores de la nación, la necesidad de una estructura militar fuerte y organizada era imperativa para consolidar la soberanía recién adquirida. En este escenario, el 14 de marzo de 1844, Juan Pablo Duarte fue recibido como un héroe nacional por el nuevo gobierno provisional, la Junta Central Gubernativa. Como reconocimiento a su papel crucial en la gesta independentista y la necesidad de liderazgo militar para la defensa del incipiente estado, fue nombrado general del ejército. Este nombramiento no solo simbolizaba su estatus heroico, sino que le otorgaba la responsabilidad directa sobre las fuerzas armadas en un momento definitorio para la joven república.

¿Quién fue el general del Ejército?
El 14 de marzo de 1844, Juan Pablo Duarte fue recibido por el nuevo gobierno provisional (la Junta Central Gubernativa) como un héroe nacional y nombrado general del ejército.

El Caso Lino Oviedo: Un Estudio de Poder y Transición en Paraguay

El Paraguay del siglo XX ofrece un ejemplo vívido de la compleja interacción entre el poder militar, la política y la sociedad, especialmente durante y después de la dictadura de Alfredo Stroessner. El caso del general Lino César Oviedo Silva es paradigmático de cómo las figuras militares pueden influir, y a veces desafiar, el curso de una nación en transición democrática.

Ascenso y Contexto Histórico: La Dictadura de Stroessner y la Coloradización del Ejército

El régimen de Alfredo Stroessner (1954-1989) no fue una dictadura militar al estilo clásico de juntas de gobierno que predominaron en el Cono Sur. En cambio, fue una dictadura autoritaria personalista, donde el poder se concentraba en la figura del dictador, quien emergía del seno de las Fuerzas Armadas pero ejercía su autoridad a través de una red de lealtades personales, no institucionales. Stroessner implementó un sistema de "prebendas y privilegios" para los altos mandos castrenses, otorgándoles cuotas de poder militar, económico y político. Este sistema, cuidadosamente diseñado y monitoreado, aseguraba la lealtad absoluta al general-presidente, evitando la concentración total del poder en sus manos, pero garantizando siempre que la cuota mayor de control permaneciera con él. Los militares obtenían beneficios como la posibilidad de contrabando, ocupación de puestos clave en el gobierno (Ministerio de Hacienda, Obras Públicas, Municipalidad de Asunción), y acceso a negocios, siempre bajo la égida del dictador.

Un elemento crucial de este sistema fue la coloradización de las Fuerzas Armadas. Este proceso de partidización, que se intensificó bajo Stroessner, consistió en la afiliación compulsiva de los oficiales de las Fuerzas Armadas al Partido Colorado, el partido de gobierno. Esta medida, formalizada en 1955, buscaba ensanchar la base social del partido y, fundamentalmente, ejercer un control férreo sobre las Fuerzas Armadas para evitar revueltas internas. Sin embargo, paradójicamente, esta medida tuvo un efecto secundario inesperado: el control militar del Partido Colorado resultó ser más efectivo que el del partido sobre el estamento militar, sentando las bases para futuras intervenciones militares en la política partidaria.

El Golpe de 1989 y la Proyección de Oviedo

El 2 y 3 de febrero de 1989, el régimen de Stroessner fue derrocado por un golpe militar liderado por el general Andrés Rodríguez, consuegro del dictador. Este evento marcó el inicio de la transición política en Paraguay. En esta gesta, el entonces coronel Lino César Oviedo Silva jugó un papel protagónico y decisivo. Testigos de la época relatan que Oviedo, con dos granadas colgadas al pecho, intimó a Stroessner a rendirse, una acción que lo catapultó de un oficial relativamente desconocido a un protagonista central de la transición.

Tras el golpe, Oviedo experimentó un ascenso meteórico. El 12 de mayo de 1989, fue ascendido a general de brigada y nombrado comandante de la Primera División de Caballería. En 1991, fue designado comandante del Primer Cuerpo del Ejército. En 1992, ascendió a general de división y, al año siguiente, asumió la comandancia del Ejército. Este rápido ascenso lo posicionó como una de las figuras más influyentes y polémicas del nuevo escenario político paraguayo, encarnando la figura del "general de la transición" que prometía institucionalización pero que, en la práctica, mantenía una fuerte injerencia en la política.

¿Quién es el segundo jefe del Ejército de tierra?
Tras la reunión principal, el teniente general Alejandro Escámez Fernández, Segundo Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, presidió una serie de presentaciones en las que representantes del Estado Mayor español y del Eurocuerpo analizaron diversos aspectos de las operaciones en curso y los planes de modernización del Ejército de Tierra.

La Hegemonía de la Caballería y el Poder de Fuego de Oviedo

Con el golpe de 1989, la Caballería, el arma de Oviedo, ganó una notable preeminencia dentro del Ejército paraguayo. Se produjo una reconfiguración de las jurisdicciones territoriales de los cuerpos del Ejército, beneficiando a los oficiales leales a Rodríguez, en su mayoría de Caballería. El Primer Cuerpo del Ejército, bajo el mando de Oviedo, vio sus dominios extendidos significativamente por decreto del Poder Ejecutivo en abril de 1989, abarcando una gran franja de la Región Oriental y vastas áreas del Chaco. Esta reorganización estratégica dio a la Caballería el control sobre puntos fronterizos económicamente vitales como Pedro Juan Caballero y Ciudad del Este, relegando a la Infantería a los límites Norte y Sur. Esta situación generó un profundo malestar entre los infantes, quienes percibieron una evidente pérdida de fuerza y una "injusticia" en la distribución del poder.

El poder de fuego de Oviedo se concentraba en las unidades del Primer Cuerpo del Ejército, especialmente la Primera División de Caballería, con asiento en Campo Grande. Esta división contaba con las unidades blindadas, mecanizadas y motorizadas más modernas, incluyendo tanquetas "Urutú" y carros de asalto "Cascabel", además de tanques "Sherman" y "M3-A1 Stuart". En la semana de la crisis cívico-militar, la Primera División de Caballería concentraba cerca de dos mil hombres y la mayoría de las unidades pesadas bajo su mando, lo que le confería un considerable poder de disuasión y acción. Las acusaciones de que algunos oficiales de la Caballería, incluido Oviedo, protegían a "capos mafiosos" en las zonas fronterizas, vinculadas al contrabando y el tráfico de drogas, aunque sin versiones reales de la justicia, ilustran cómo el control territorial militar podía traducirse en influencias económicas ilícitas.

Doble Discurso y Ambiciones Políticas: La Intervención de Oviedo en la Democracia

A pesar de que la nueva Constitución Nacional de 1992 prohibía taxativamente la afiliación a partidos o movimientos políticos y la realización de actividades partidarias para los militares en servicio activo, Lino Oviedo mantuvo un notorio doble discurso y una activa intervención en la política. Inicialmente, se presentó como un "oficial institucionalista" y apartidario, abriendo los cuarteles a la oposición y permitiendo que políticos subieran a tanques y aviones de guerra, buscando proyectar una imagen de subordinación al mando civil. Sin embargo, esta fachada se desmoronó rápidamente.

Oviedo actuó como un operador político clave en las elecciones internas del Partido Colorado en diciembre de 1992 y en las elecciones nacionales de mayo de 1993. Su apoyo a la candidatura de Juan Carlos Wasmosy fue decisivo, llegando a descalificar públicamente a la dupla opositora de Argaña-Ibáñez, a quienes vinculaba con el stronismo y la corrupción. Pronunció frases célebres y altamente políticas, como su declaración en el Ministerio del Interior el 28 de abril de 1993, ante el propio Wasmosy y Blas N. Riquelme: “Nuestra decisión es cogobernar con el glorioso e inmortal Partido Colorado per secula seculorum, hasta que el país realmente conquiste el bienestar y el bien común, le guste a quien le guste, moleste a quien moleste, duela a quien duela, pique a quien pique, chille quien chille”. Esta y otras declaraciones como “Soy colorado y ni con diez artículos de la Constitución me van a sacar mi coloradismo” (19 de mayo de 1994) demostraban un claro desafío a las normas democráticas y a la recién promulgada Constitución.

Su injerencia fue tan profunda que se reportó la existencia de una "junta electoral" paralela en el Primer Cuerpo de Ejército, controlando la elaboración del padrón nacional y facilitando información a los colorados. Incluso se le acusó de sabotear las líneas telefónicas de SAKA, un organismo no gubernamental que monitoreaba el conteo de votos, para evitar que la oposición determinara tendencias. Estos actos, a pesar de las denuncias de fiscales y legisladores, que los calificaron como delitos electorales y violaciones a la ley 679 (que penalizaba la actividad político-partidaria de militares activos), no lograron frenar su activismo. Oviedo, en su afán de figurar, incluso se involucró con sectas religiosas, presentándose como un "iluminado" con la bendición de Dios. Todo esto contribuyó a la percepción de una democracia tutelada, donde el poder militar seguía siendo un factor determinante y, a menudo, desestabilizador.

¿Quién era el responsable del Ejército?
El gobierno central era el responsable del ejército, aunque Haugwitz había introducido la contribución de la nobleza, que nunca antes había tenido que pagar impuestos. (Crankshaw, 1969, p. 192) María Teresa supervisó la unificación de las cancillerías de Austria y Bohemia en mayo de 1749. (Holborn, 1982, p. 221)

El Ocaso del Jinete: La Caída de Lino Oviedo

Las reiteradas violaciones de las normas constitucionales y su abierta confrontación con el poder civil, especialmente con el presidente Wasmosy, llevaron a un punto insostenible. La constante presión de Oviedo para controlar el proceso democrático y su negativa a subordinarse a la autoridad civil culminaron en su relevo del cargo de comandante del Ejército el 24 de abril de 1996. Este hecho desató una crisis política y militar significativa en Paraguay, donde su negativa inicial a entregar el cargo puso en evidencia la fragilidad de las instituciones democráticas y la persistencia de relaciones de poder semifeudales, heredadas de la dictadura.

La reacción ciudadana, manifestándose vigorosa y dignamente contra la quiebra de la institucionalidad democrática, junto con una rápida y eficaz reacción internacional (Mercosur, EE.UU., OEA), fue crucial para la derrota de Oviedo y el triunfo de la institucionalidad. Su caída marcó un hito, señalando un posible cambio definitivo en la relación de fuerzas entre la sociedad civil y la militar en Paraguay, aunque el "sistema de prebendas y privilegios" que sustentó el régimen de Stroessner, y que Oviedo intentó mantener, no murió por completo y siguió manifestándose de otras formas.

El Rol de un Segundo Jefe del Ejército de Tierra: El Caso de Alejandro Escámez Fernández

En el contexto contemporáneo de ejércitos modernos y democráticos, la estructura de mando es jerárquica y compleja. El "segundo jefe del Ejército de tierra" ocupa una posición vital de apoyo y coordinación. Por ejemplo, el teniente general Alejandro Escámez Fernández, como Segundo Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, juega un rol fundamental en la planificación y ejecución de las operaciones en curso, así como en los planes de modernización de la institución. Su función es crucial para garantizar la eficiencia y operatividad del ejército, trabajando en estrecha colaboración con el jefe del Estado Mayor y otros mandos para asegurar que las fuerzas armadas cumplan su misión de defensa dentro del marco legal y democrático.

Preguntas Frecuentes

¿Cuál fue el rol principal del ejército durante la dictadura de Stroessner en Paraguay?
Durante la dictadura de Stroessner, el ejército no ejerció el poder como una junta militar institucional, sino que fue un pilar de apoyo fundamental para un régimen personalista. Los militares gozaban de "prebendas y privilegios" que aseguraban su lealtad al dictador, quien controlaba la distribución del poder, manteniendo la institución subordinada a su persona y no a la inversa.
¿Cómo influyó la "coloradización" en las Fuerzas Armadas paraguayas?
La coloradización, que implicó la afiliación obligatoria de los militares al Partido Colorado, buscaba asegurar el control político sobre las Fuerzas Armadas. Sin embargo, terminó resultando en un control efectivo del estamento militar sobre el propio partido, lo que permitió a figuras como Lino Oviedo intervenir activamente en la política partidaria y desafiar la separación de poderes.
¿Por qué fue tan controvertida la figura de Lino Oviedo?
Lino Oviedo fue controvertido por su persistente injerencia en la política partidaria mientras era un militar en servicio activo, desafiando abiertamente la Constitución que prohibía tales actividades. Su "doble discurso" y sus acciones para influir en procesos electorales, incluso mediante presuntas irregularidades, generaron una crisis en la transición democrática paraguaya y pusieron a prueba la subordinación de las fuerzas armadas al poder civil.
¿Qué significa el término "democracia tutelada"?
Una democracia tutelada es un sistema político en el que, a pesar de la existencia de instituciones democráticas formales (elecciones, parlamento, etc.), el poder real o una influencia considerable sigue residiendo en actores no elegidos democráticamente, como los militares. Estos "tutores" ejercen un control sobre las decisiones políticas y limitan la plena autonomía del gobierno civil.
¿Cómo se asegura la subordinación de las fuerzas armadas al poder civil en una democracia?
La subordinación de las fuerzas armadas al poder civil se asegura principalmente a través de un marco legal y constitucional claro que establece la primacía del gobierno civil. Esto incluye la prohibición de la participación militar en política partidaria, el control civil sobre el presupuesto de defensa y los nombramientos militares, y una cultura institucional que promueva la neutralidad política y el profesionalismo dentro del ejército. La vigilancia ciudadana y la presión internacional también juegan un papel importante.

Conclusión

La historia del liderazgo militar es un espejo de la evolución de las estructuras estatales y las dinámicas de poder. Desde la cesión de responsabilidades en monarquías hasta el nombramiento de héroes nacionales en nuevas repúblicas, y el complejo desafío de la subordinación militar en transiciones democráticas, cada caso subraya la importancia de definir y mantener el rol de las fuerzas armadas. El estudio de figuras como José II, Juan Pablo Duarte y Lino Oviedo nos recuerda que el ejército, si bien esencial para la defensa y seguridad, debe operar bajo una clara autoridad civil para garantizar la estabilidad y el desarrollo de una nación libre y democrática. La constante tensión entre el poder de la fuerza y la legitimidad de la gobernanza civil sigue siendo un tema central en la construcción de estados resilientes y justos.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a El Desafío del Mando Militar: Historia y Transiciones puedes visitar la categoría Entrenamiento.

Subir