11/02/2023
Cuando el 7 de octubre de 1939, en la recién estrenada paz que seguía a la devastadora Guerra Civil Española, nacía el Ejército del Aire por ley de la Jefatura del Estado, la tarea que se presentaba ante los aviadores era formidable. La nueva rama de las Fuerzas Armadas se enfrentaba al desafío de consolidarse como una organización viable, partiendo de un legado tan inmenso como heterogéneo: una flota de más de mil aviones de más de noventa modelos, en su mayoría, vetustos y baqueteados. Este material, producto de la recuperación de aeronaves abandonadas por el bando republicano, junto con las entregadas por la Legión Cóndor y la Aviación Legionaria, constituía la base sobre la que el joven Ejército del Aire debía operar y, contra todo pronóstico, sobrevivir durante casi catorce años, hasta la firma de los acuerdos de cooperación con los Estados Unidos en 1953.

- Un Legado Heterogéneo: Los Primeros Años del Ejército del Aire
- Polikarpov I-16: Resistencia hasta el Final
- La Logística y el Mantenimiento: Las Maestranzas Aéreas
- Formación y Adaptación: Escuelas de Vuelo y Material Reciclado
- La Búsqueda de la Modernización: Proyectos y Adquisiciones Limitadas
- La Escuadrilla Azul: Un Capítulo en la Segunda Guerra Mundial
- Reorganización y Nuevas Designaciones: El Sistema de 1945
- Hacia el Futuro: Desafíos y la Ayuda Americana
- Preguntas Frecuentes
Un Legado Heterogéneo: Los Primeros Años del Ejército del Aire
La prioridad inmediata tras el conflicto fue la recogida y puesta en servicio del material aéreo, una labor que se extendió hasta bien entrado 1940. La magnitud del inventario era impresionante, pero su diversidad y obsolescencia representaban un reto logístico sin precedentes. Ante este panorama, las primeras decisiones pasaron por determinar qué tipos de aeronaves debían permanecer en inventario y cuáles podían ser vendidos. Curiosamente, hubo un intento de venta a Yugoslavia de una parte de esta flota, incluyendo 131 Chatos (Polikarpov I-15), 51 Ratas (Polikarpov I-16), 18 Katiuskas (Tupolev SB-2), entre otros. Afortunadamente, esta transacción no se materializó, lo que, a la postre, resultó beneficioso para la capacidad defensiva de España en los albores de la Segunda Guerra Mundial, que se había desatado en Europa el 1 de septiembre de 1939.
El General de División Juan Yagüe fue nombrado primer Ministro del Aire, un cargo de nueva creación que buscaba dotar a la aviación de una entidad propia, al mismo nivel que los ejércitos de Tierra y Mar. La estructura inicial del Ejército del Aire se vertebró en torno al Estado Mayor, las Armas de Aviación y de Tropas de Aviación, y diversos cuerpos y servicios técnicos y administrativos. La organización territorial se dividió en cinco Regiones Aéreas (Central, Estrecho, Levante, Pirenaica y Cantábrica) y tres Fuerzas Aéreas independientes (Atlántico, Baleares y Marruecos). Esta compleja organización buscaba establecer un marco operativo y logístico para una fuerza aérea que, a pesar de su reciente experiencia en combate, se encontraba en una situación precaria.
Polikarpov I-16: Resistencia hasta el Final
Dentro de esta amalgama de aeronaves, el Polikarpov I-16, cariñosamente conocido como «Rata» por el bando nacional y «Mosca» por el republicano, se erigía como un símbolo de la aviación de la Guerra Civil. A pesar de su diseño soviético, su presencia en ambos bandos lo convirtió en un icono. Sin embargo, su relevancia operativa en la posguerra disminuyó rápidamente. Ya en 1940, el Grupo de Caza nº 28 de Polikarpov I-16, desplegado en Baleares, contaba con solo tres aviones en vuelo de los once asignados, lo que reflejaba la pronta obsolescencia y los desafíos de mantenimiento de estos aparatos.
Aun así, la resiliencia de la aviación española y la escasez de material moderno hicieron que algunos I-16s se mantuvieran en servicio durante años. La pregunta central que nos convoca es precisamente esa: ¿Cuáles fueron los últimos Polikarpov I-16 que tuvo en servicio el Ejército del Aire? La respuesta es clara y sorprendente: el monoplaza C.8-25 y el biplaza C.8-12. Estos dos ejemplares, verdaderos veteranos de guerra, causaron baja definitiva el 2 de febrero de 1954. Su permanencia en servicio durante más de una década y media después del fin de la contienda fratricida es un testimonio de la necesidad y la capacidad de adaptación en tiempos de penuria material.
La Logística y el Mantenimiento: Las Maestranzas Aéreas
La supervivencia de una flota tan diversa y anticuada dependía en gran medida de una sólida estructura de mantenimiento. La Dirección General de Material, creada el 1 de septiembre de 1939, fue el organismo central encargado de todo lo relacionado con el material aeronáutico. Bajo su paraguas, se organizaron las Maestranzas Aéreas, que eran los antiguos Parques Regionales reconvertidos. Estas se ubicaron estratégicamente en Cuatro Vientos, Tablada, Albacete, Logroño, León, Son Bonet y Tetuán, con una posterior adición en Gando (Canarias). Su misión era vital: la revisión, reparación y, en muchos casos, modificación de los aviones para prolongar su vida útil o adaptarlos a nuevas funciones. Gracias a su labor, aeronaves como los Romeo Ro.37 y los Heinkel He 45 fueron modificados con doble mando para servir como aviones de escuela, un claro ejemplo de la ingeniosidad y la necesidad ante la falta de recursos.
Formación y Adaptación: Escuelas de Vuelo y Material Reciclado
La formación del personal fue otro pilar fundamental para el incipiente Ejército del Aire. La Academia del Arma de Aviación se estableció en León en noviembre de 1939, encargada de formar a la oficialidad profesional. Paralelamente, se organizaron las escuelas de vuelo en dos grandes Grupos: Levante (con escuelas en Alcantarilla, El Palmar y San Javier) y Sur (con escuelas en El Copero, Las Bardocas y Jerez de la Frontera), además de escuelas especializadas en Caza, Vuelo sin Visibilidad, Tripulantes y Especialistas. La escasez de material didáctico adecuado forzó la adaptación de aviones de combate como los ya mencionados Ro.37 y He 45, a los que se les instaló un segundo juego de mandos de vuelo. La situación mejoraría paulatinamente a partir de 1941 con la entrega de los Bücker Bü 131 y 133 y los Gotha Go 145, fabricados bajo licencia por CASA, que ayudaron a aliviar la penuria en las escuelas elementales.
La Búsqueda de la Modernización: Proyectos y Adquisiciones Limitadas
A pesar de las limitaciones, existía una clara conciencia sobre la necesidad de modernizar la flota. Un proyecto ambicioso, la “Ley de la Flota Aérea”, impulsado por el General Yagüe, pretendía renovar casi la totalidad del material de vuelo en un plazo de cinco años mediante la adquisición de 5.000 aviones, la mayoría a ser construidos por la industria nacional, con un presupuesto de más de 2.500 millones de pesetas. Este plan, aunque bienintencionado, era inviable dadas las condiciones económicas y la capacidad industrial de la España de la época. Quedó, como era previsible, en el “baúl de los recuerdos”.
Las únicas incorporaciones de material de combate considerado moderno durante este período fueron muy limitadas y, en su mayoría, provenientes de Alemania. En 1943, se adquirieron 15 Messerschmitt Bf 109 F, 10 Junkers Ju 88 A-4, una docena de hidros Heinkel He 114 y otra de Dornier Do 24 T-3. Estos aviones, si bien representaban una mejora, eran escasos y, en algunos casos, ya habían sido "trabajados" por la Luftwaffe. Los Bf 109 F, por ejemplo, fueron destinados inicialmente a la Escuela de Caza de Morón para familiarizar a los pilotos con las nuevas versiones del caza, antes de pasar al 23 Regimiento de Caza de Reus.
La Escuadrilla Azul: Un Capítulo en la Segunda Guerra Mundial
Un capítulo singular en la historia del Ejército del Aire fue la participación de voluntarios españoles en el Frente Oriental durante la Segunda Guerra Mundial, combatiendo junto al Eje. Esta “Escuadrilla Azul” tuvo cinco relevos de personal, demostrando la pericia y el valor de los aviadores españoles. El primer relevo, al mando del Comandante Ángel Salas Larrazábal, partió en julio de 1941, operando con Bf 109E y logrando derribos notables. Los sucesivos relevos, comandados por figuras como Julio Salvador Díaz-Benjumea y Carlos Ferrándiz Arjonilla, continuaron la labor, operando con Bf 109F y Focke-Wulf Fw 190. Estos pilotos, a pesar de las duras condiciones y las bajas sufridas, dejaron una marca significativa, con el Capitán Gonzalo Hevia Álvarez-Quiñones destacando como el máximo as español en Rusia. Esta experiencia, aunque simbólica en el contexto global de la guerra, fue crucial para mantener la capacidad operativa y la moral de una parte de la fuerza aérea española.
Reorganización y Nuevas Designaciones: El Sistema de 1945
El 2 de noviembre de 1945 marcó un hito con la emisión de la Instrucción número 1 por la 3ª Sección del Estado Mayor del Aire, que establecía nuevas designaciones y distintivos para las aeronaves del Ejército del Aire. Este sistema, con lógicas modificaciones, sigue vigente hoy día. Las principales innovaciones fueron:
- Los antiguos números de tipo fueron reemplazados por una o más letras que indicaban la clase del avión, seguidas de un número para distinguir cada modelo dentro de su clase (ej. C para Caza, B para Bombardeo, T para Transporte).
- El círculo negro con flechas y yugo en el fuselaje fue sustituido por una escarapela con los colores nacionales.
- Cada avión recibiría un número propio dentro de su unidad, pintado a la derecha de la escarapela, y a su izquierda, el número de la unidad (Regimiento o Grupo/Escuadrilla independiente), lo que hoy conocemos como indicativo.
Esta reorganización buscaba una mayor coherencia y estandarización en la identificación de la flota. A continuación, se presenta un resumen de las designaciones de clase:
| Designación de Clase | Tipo de Avión | Ejemplos de Modelos (con su designación y número) |
|---|---|---|
| A | Asalto | A.1 (Polikarpov I-15) |
| B | Bombardeo | B.2 (Savoia S.79), B.5 (Heinkel He 111) |
| BV | Bombardeo en Picado | BV.1 (Henschel Hs 123) |
| C | Caza | C.1 (Fiat CR.32), C.8 (Polikarpov I-16), C.4 (Messerschmitt Bf 109) |
| D | Anfibio | D.1 (Dornier Wal) |
| EE | Escuela Elemental | EE.1 (Bücker Bü 131), EE.2 (Hispano E-30), EE.4 (HM-1) |
| ES | Escuela Superior | ES.6 (Hispano HS-42) |
| F | Fotográfico | (No especificado un modelo directo, pero clase existe) |
| H + clase | Hidroavión | HR.4 (Heinkel He 114), HR.5 (Dornier Do 24) |
| J | Torpederos | (No especificado un modelo directo, pero clase existe) |
| L | Enlace | L.2 (Stinson 108-3) |
| T | Transporte | T.2 (Junkers Ju 52/3m), T.3 (Douglas C-47) |
Hacia el Futuro: Desafíos y la Ayuda Americana
La posguerra fue un período de enormes desafíos para el Ejército del Aire. La escasez de recursos y la obsolescencia del material eran problemas crónicos. Un ejemplo claro de esta situación fue el ambicioso proyecto del CASA C-201 Alcotán, un bimotor de diseño nacional destinado a diversas funciones (bombardeo, fotografía, transporte, escuela). A pesar de la firma de un contrato por 112 ejemplares en 1950, la falta de motores adecuados (los ENMASA Sirio no estuvieron listos y los sustitutos eran insuficientes o demasiado caros) provocó que la mayoría de los aviones producidos fueran tristemente convertidos en lingotes, sin haber volado ni prestado servicio operativo. Solo unos pocos de la serie experimental llegaron a ver la luz.

Mientras tanto, el Ejército del Aire seguía operando con lo que tenía. Aunque a menudo se ha afirmado erróneamente, los primeros aviones de transporte modernos, dos Douglas C-47A, llegaron en marzo de 1947, adquiridos a un particular británico. Estos robustos bimotores serían fundamentales para las tareas de transporte y enlace, marcando el inicio de una nueva era para la capacidad de transporte de la fuerza aérea.
La situación de penuria material y la necesidad de una modernización urgente se vieron aliviadas con la firma de los Acuerdos de Amistad y Cooperación con los Estados Unidos el 26 de septiembre de 1953. Estos acuerdos marcaron un punto de inflexión, abriendo la puerta a la llegada de material moderno y la tan ansiada ayuda estadounidense a partir de marzo de 1954. Hasta entonces, la fuerza aérea había padecido una alarmante falta de material moderno, lo que se reflejaba en las elevadas tasas de accidentes. Entre 1939 y 1953, 415 miembros del personal fallecieron en accidentes relacionados con el vuelo y 214 aviones fueron destruidos, una cifra que subraya la peligrosidad de operar una flota tan envejecida y dispar. Los datos del Negociado de Estadística del Estado Mayor del Aire revelan que en los años 1949 a 1953, se producía un accidente mortal por cada 9.090, 3.703, 5.555, 5.555 y 7.692 horas de vuelo respectivamente, cifras que evidencian la urgencia de la renovación.
En este contexto de inminente modernización, muchos de los viejos aviones de la Guerra Civil fueron finalmente dados de baja. Los Polikarpov I-16, con su baja definitiva en febrero de 1954, fueron de los últimos en abandonar el servicio activo, seguidos de cerca por otros veteranos como los Savoia S.79 y S.81 (finales de 1953 y 1952, respectivamente) y los Fiat CR.32 (1953). Su retirada simbolizó el cierre de un capítulo y el comienzo de una nueva era para el Ejército del Aire español, que por fin podría mirar hacia el futuro con una flota más moderna y acorde a los tiempos.
Preguntas Frecuentes
¿Cuándo se fundó el Ejército del Aire español?
El Ejército del Aire español nació oficialmente el 7 de octubre de 1939, por ley de la Jefatura del Estado, tras el fin de la Guerra Civil.
¿Qué desafíos enfrentó el Ejército del Aire tras la Guerra Civil?
El principal desafío fue la gestión de una flota aérea extremadamente heterogénea y anticuada, compuesta por más de mil aviones de noventa modelos diferentes. Esto generó enormes problemas logísticos, de mantenimiento y de formación, que se prolongaron durante más de una década.
¿Cuáles fueron los últimos Polikarpov I-16 en servicio en el Ejército del Aire?
Los últimos Polikarpov I-16 en servicio fueron el monoplaza C.8-25 y el biplaza C.8-12, que causaron baja definitiva el 2 de febrero de 1954.
¿Cómo se organizó el Ejército del Aire en sus primeros años?
Inicialmente, se vertebró en torno al Estado Mayor, las Armas de Aviación y Tropas de Aviación, y diversos cuerpos y servicios. Territorialmente, se dividió en cinco Regiones Aéreas y tres Fuerzas Aéreas. También se crearon Maestranzas para el mantenimiento y Academias y Escuelas para la formación del personal.
¿Qué papel jugó la ayuda estadounidense en la modernización del Ejército del Aire?
La ayuda estadounidense, concretada a partir de los Acuerdos de Amistad y Cooperación firmados en septiembre de 1953, fue crucial. Marcó el inicio de una nueva era para la aviación militar española al permitir la adquisición de material moderno, superando la escasez y obsolescencia que había caracterizado a la flota desde la posguerra civil.
¿Qué otros aviones de la Guerra Civil Española permanecieron más tiempo en servicio?
Además de los Polikarpov I-16, otros aviones de la Guerra Civil que tuvieron una prolongada vida útil en el Ejército del Aire fueron los Polikarpov I-15 (hasta 1954 en algunas unidades), los Savoia S.79 y S.81 (hasta finales de 1953 y 1952, respectivamente), el Fiat CR.32 (hasta 1953), y el Junkers Ju 52/3m, que fue fabricado bajo licencia por CASA y sirvió durante muchos años más.
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