22/12/2021
La historia está tejida con los hilos de vidas extraordinarias, hombres y mujeres que, desde sus respectivos campos, dejaron una huella imborrable en la sociedad. Este artículo se adentra en las trayectorias de tres figuras españolas y puertorriqueñas, cada una con un impacto significativo en ámbitos tan diversos como el empresarial, el musical y el literario. A través de sus experiencias, descubriremos no solo sus logros, sino también las pasiones y desafíos que moldearon sus destinos y forjaron un legado perdurable.

Alfonso Cortina: El Visionario Empresarial y su Pasión por el Vino
Alfonso Cortina de Alcocer, nacido en Madrid el 13 de marzo de 1944, fue una figura prominente en el panorama empresarial español, cuya influencia se extendió a lo largo de varias décadas. Su linaje ya auguraba una vida ligada a esferas de poder e influencia; hijo de Pedro Cortina Mauri, ministro de Relaciones Exteriores, y nieto de Alberto Alcocer y Ribacoba, quien fue alcalde de Madrid en dos ocasiones durante épocas de dictadura. Esta herencia familiar le proporcionó una perspectiva única sobre la política y la economía desde una edad temprana.
Su formación académica fue tan sólida como diversa, licenciándose en Ingeniería Industrial por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid y, posteriormente, en Económicas por la Complutense. Esta doble titulación le otorgó una base robusta tanto en la gestión de procesos como en el análisis financiero, habilidades que serían cruciales en su ascenso profesional.
La carrera de Cortina comenzó en el Banco de Vizcaya en 1968, marcando el inicio de una prolífica trayectoria en el sector financiero e inmobiliario. Ocupó cargos de relevancia como director de Administración de Inmobiliaria Bancaya y Consejero Delegado de Hispano Hipotecario del grupo Banco Hispanoamericano desde 1982. Su habilidad para la gestión y su perspicacia para los negocios lo llevaron a puestos de primer ejecutivo en empresas tan diversas como Sociedad de Tasación, Portland Valderribas y Cementos Portland, cimentando su reputación como un líder capaz y versátil.
Sin embargo, fue su etapa al frente de Repsol YPF lo que catapultó a Alfonso Cortina al reconocimiento nacional e internacional. Desde junio de 1996, tras la victoria del Partido Popular en las elecciones, hasta octubre de 2004, Cortina ejerció como presidente ejecutivo de Repsol YPF y Presidente del Consejo de YPF. Durante su mandato, Repsol experimentó una significativa expansión y modernización, consolidándose como una de las grandes petroleras a nivel global. Su gestión estuvo marcada por la innovación y la estrategia de crecimiento, preparando a la compañía para los desafíos del nuevo milenio.
Tras su salida de Repsol, Cortina no se retiró de la vida empresarial. Presidió Inmobiliaria Colonial en 2005 y en 2007 fue nombrado máximo representante de la firma de capital de riesgo Texas Pacific Group en España, demostrando su capacidad para adaptarse y liderar en diferentes sectores y modelos de negocio. Además, fue consejero de importantes entidades como BBVA, Banco Central, Zaragozano, FCC y Ferrovial, y miembro del comité ejecutivo de COTEC (Fundación para la Innovación Tecnológica), lo que subraya su amplio abanico de intereses y su compromiso con el desarrollo empresarial y tecnológico del país.

Más allá de su brillante carrera corporativa, Alfonso Cortina cultivó pasiones personales con la misma dedicación. Era un aficionado confeso a la ópera, al arte contemporáneo, del cual poseía una de las colecciones más destacadas de España, y, sobre todo, al buen vino. Su amor por el vino, heredado de la buena bodega de su padre, lo llevó a cumplir un sueño personal en 2006: la creación de Pago de Vallegarcía. Ubicada en el corazón de los Montes de Toledo, en el área de influencia del Parque Nacional de Cabañeros, esta bodega es considerada una de las más modernas y equipadas de España. Fue el fallecido marqués de Griñón quien lo animó a emprender este proyecto, incluso prestándole a su mejor enólogo. Cortina era un gran coleccionista, llegando a atesorar unas 18.000 botellas de vino. Sus hijos, Carlos y Felipe, están profundamente implicados en este negocio familiar, asegurando la continuidad de su legado.
En su vida personal, Alfonso Cortina se casó en octubre de 1979 con Myriam Lapique y Fernández de Liencres. Su boda fue un evento social destacado, con testigos como Alfonso de Borbón y Carmen Franco Polo. Fruto de este matrimonio nacieron sus dos hijos, Carlos y Felipe Cortina Lapique, discretos miembros de la jet madrileña, conocidos por su amistad con otras figuras públicas como Alonso Aznar y Tamara Falcó. Ambos estudiaron Business Administration en CUNEF. Felipe, el mayor, continuó su formación en Estados Unidos, obteniendo un grado superior en finanzas en Berkeley y un MBA en NYU Stern School of Business. En 2012, fundó Jimmy Lion, una exitosa empresa de calcetines junto a su amigo Álvaro Gomis, demostrando el espíritu emprendedor heredado de su padre.
Rafael Cortijo: El Ritmo que Revolucionó Puerto Rico
Rafael Antonio Cortijo Verdejo, conocido simplemente como Rafael Cortijo, es una figura central en la historia de la música puertorriqueña. Nacido en la Parada 21 de Santurce, en el seno de una familia obrera de origen afrodescendiente, Cortijo se convirtió en el principal artífice de la difusión y popularización de la bomba y la plena, géneros musicales autóctonos de Puerto Rico. Su impacto fue tal que llevó estos ritmos afroboricuas desde las esquinas y cafetines de su barrio a los salones de baile, a los hogares puertorriqueños y a un público internacional masivo.
Desde su niñez, “Rafa” se sintió atraído por la vibrante escena musical de su vecindario, donde la bomba y la plena eran la banda sonora de la vida cotidiana. Aprendió a tocar el bongó y las timbas, demostrando un talento innato para la percusión. Con tan solo 14 años, ya era bongosero del conjunto Hermanas Soustache, y en 1944, se unió al Conjunto Monterrey. Fue durante esta etapa, mientras estudiaba en la intermedia Rafael Labra, que forjó una amistad que marcaría su carrera: la que tuvo con Ismael Rivera, quien se convertiría en su compañero musical más importante. Cortijo llevó a Ismael al Monterrey como conguero, iniciando así una de las colaboraciones más icónicas de la música latina.
Para sus 19 años, Cortijo ya dominaba el timbal, la conga y el bongó, consolidándose como uno de los percusionistas más solicitados de la escena musical boricua. Colaboró con orquestas de renombre como las de Augusto Cohén y Miguelito Miranda, y acompañó a cantantes de la talla de Bobby Capó, Ruth Fernández, Daniel Santos y Myrta Silva, lo que le permitió adquirir una vasta experiencia y reconocimiento en la industria.
El punto de inflexión llegó en 1954, cuando a la edad de 26 años, Rafael Cortijo organizó “Cortijo y su Combo”. Inicialmente, la banda fue el grupo fijo del Club La Riviera en Puerta de Tierra, para luego pasar al Black Magic, otro popular club de San Juan. Su primer disco LP, “Cortijo Invites you to dance”, grabado en 1957 con la inconfundible voz de Ismael Rivera, fue un éxito rotundo, incluyendo temas que se convertirían en clásicos como “El bombón de Elena” y “Besitos de Coco”.

Los siguientes siete años fueron de un ascenso meteórico para Cortijo y su Combo. Eran solicitados en todos los clubes, grabaron once discos que lograron distribución internacional y sus presentaciones en lugares tan prestigiosos como el Palladium de Nueva York los consolidaron en la escena global. En Puerto Rico, causaron sensación en programas de televisión como La Taberna India y el Show del Mediodía, llevando la bomba y la plena a cada rincón del archipiélago. Éxitos como “Quítate de la vía, Perico”, “Maquinolandera”, “El negrito bembón” y “Yo no quiero piedras en mi camino” se convirtieron en himnos populares.
La brillante trayectoria del combo se interrumpió en 1962 tras el arresto de Ismael Rivera. Cortijo se mantuvo inactivo por un tiempo, mientras que otros miembros de su grupo, como el pianista Rafael Ithier, fundaron El Gran Combo, una de las orquestas de salsa más duraderas y exitosas. Sin embargo, Cortijo resurgió en 1966 con el álbum “Bienvenido”, dedicado al regreso de su compadre. Continuó su camino musical bajo el nombre de “Cortijo y su Bonche”, publicando discos como “Con todos los hierros” (1967) y “La Máquina del Tiempo” (1974), un álbum vanguardista donde fusionó la bomba y la plena con el jazz, demostrando su constante innovación.
Rafael Cortijo falleció el 3 de octubre de 1982, a los 53 años, a causa de cáncer pancreático. Sus honras fúnebres fueron un reflejo del profundo impacto que tuvo en la cultura puertorriqueña, con miles de personas acompañando su féretro hasta el cementerio de Villa Palmeras. Su legado musical perdura a través de sus grabaciones y la influencia que ejerció en generaciones de músicos, consolidando la bomba y la plena como pilares de la identidad musical de Puerto Rico.
Alfonso Albalá Cortijo: El Poeta de la Existencia en la Posguerra Española
Alfonso Albalá Cortijo (Coria, Cáceres, 1924 – Madrid, 1973) fue una voz fundamental en la poesía española de la posguerra, adscrito a la corriente de la poesía arraigada. Su obra es un reflejo íntimo y profundo de la angustia existencial y la búsqueda de sentido en un período marcado por el conflicto civil y sus secuelas.
Su juventud estuvo profundamente marcada por el estallido de la Guerra Civil Española. Con apenas 12 años, Albalá vivió los sucesos luctuosos del conflicto con un temor a la violencia que lo acompañaría toda su vida y que plasmaría con detalle en sus novelas. Esta experiencia temprana forjó una sensibilidad particular que se manifestaría en toda su producción literaria.
A los dieciocho años, en 1942, Alfonso Albalá inició su trayectoria en el periodismo en el diario Extremadura de Cáceres y dirigió la revista Sitio. Su dinamismo lo llevó a una variada actividad literaria y periodística, siendo redactor de la revista Resumen del Instituto de Cultura Hispánica y cofundador de la prestigiosa revista Correo Literario. También se destacó como difusor de la correspondencia entre la Casa de Alba y la villa de Coria, junto a su hermano Santos.

En cuanto a su formación académica superior, en 1945, Albalá comenzó la carrera de Derecho en la Universidad de Salamanca. Sin embargo, no la continuó, ya que el carácter burocrático de esa especialidad no encajaba con su talante espiritual. Esta decisión fue crucial, ya que al año siguiente, en 1946, optó por estudiar Filología Románica en la Universidad Central de Madrid, donde sí encontró un camino acorde a sus inquietudes intelectuales y creativas. Se licenció en 1950 y llegó a impartir clases de lengua española en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, además de ser profesor de Lengua y Literatura en el instituto Ramiro de Maeztu y en la Escuela Oficial de Periodismo.
La obra poética de Albalá es el corazón de su legado literario. Su primer poemario, Desde la lejanía (1949), editado por la Diputación de Cáceres cuando tenía 20 años, es un libro sencillo y cuidado que evoca su pueblo natal y el paisaje extremeño desde Madrid, reflejando su añoranza. En 1951, su libro Umbral de Armonía recibió un accésit en el prestigioso Premio Adonáis, y fue editado en 1952. Este poemario es central para entender su concepto de la armonía, una búsqueda del equilibrio anímico y espiritual, tanto en el amor divino como en el terreno.
Albalá concebía la existencia humana como una desarmonización del ser tras el pecado original, y la vida como un imperioso deseo de regresar a Dios, la Suprema Armonía, para recuperar la paz y la felicidad perdidas. Esta búsqueda espiritual es el eje de su obra, manifestada en poemas como “El friso”, una elegía a su madre, y los Sonetos de la sed, donde explora la decepción ante el silencio de Dios. Su estilo se caracteriza por un lenguaje directo e íntimo, utilizando estrofas populares, poemas cultos, y el verso libre, con un interés notable por la perfección formal.
Además de poesía, Alfonso Albalá incursionó en la narrativa. Su trilogía Historias de mi guerra civil (compuesta por El secuestro, En los días del odio y El fuego) es un testimonio crudo sobre el misterio del mal y la violencia humana durante el conflicto. En estas novelas, Albalá no se inclina por ningún bando, criticando el odio desmedido y las acciones reprochables de ambos lados, y buscando refugio en la esperanza como tabla de salvación.
Alfonso Albalá falleció prematuramente el 5 de octubre de 1973, a los 49 años, a causa de una grave enfermedad. Sin embargo, su obra continuó siendo reconocida póstumamente. En 1979, apareció Sonetos de la sed y otros poemas, y en 1998, el Ayuntamiento de Coria publicó Poesía completa, una edición cuidada por sus hijas. Su legado como poeta, periodista y docente, que infundía recomendaciones éticas a sus alumnos, sigue siendo relevante, y su pueblo natal lo nombró Hijo Predilecto.
Comparativa de Legados: Una Mirada a Tres Figuras Influyentes
| Figura | Ámbito Principal | Contribución Clave | Rasgo Distintivo |
|---|---|---|---|
| Alfonso Cortina | Empresarial y Financiero | Liderazgo en Repsol YPF, diversificación empresarial, pasión por el vino. | Visión estratégica y emprendimiento en múltiples sectores. |
| Rafael Cortijo | Música Afroboricua | Popularización global de la bomba y la plena, fusión de ritmos. | Innovación rítmica, percusión magistral y compañerismo musical con Ismael Rivera. |
| Alfonso Albalá Cortijo | Literatura y Periodismo | Poesía existencial de posguerra, novelas sobre la Guerra Civil. | Profunda búsqueda de la armonía espiritual y reflejo íntimo de la condición humana. |
Preguntas Frecuentes sobre estas Figuras
- ¿Quién fue Alfonso Cortina?
- Alfonso Cortina fue un destacado empresario español, conocido principalmente por su presidencia ejecutiva en Repsol YPF y su participación en importantes grupos financieros e inmobiliarios. También fue un apasionado del vino, llegando a fundar su propia bodega, Pago de Vallegarcía.
- ¿Cómo fue el ascenso de Rafael Cortijo en la música?
- Rafael Cortijo, un percusionista puertorriqueño, tuvo un ascenso meteórico al organizar “Cortijo y su Combo” en 1954. Revolucionó los géneros de la bomba y la plena, llevándolos a la fama internacional a través de grabaciones y giras, especialmente con su compañero musical Ismael Rivera.
- ¿Por qué Alfonso Albalá Cortijo abandonó sus estudios de Derecho?
- Alfonso Albalá Cortijo abandonó la carrera de Derecho en la Universidad de Salamanca porque consideraba que el carácter burocrático de esa especialidad no encajaba con su talante espiritual y sus inquietudes creativas, optando posteriormente por la Filología Románica.
- ¿Qué géneros musicales popularizó Rafael Cortijo?
- Rafael Cortijo fue el principal responsable de la difusión y popularización a gran escala de la bomba y la plena, dos géneros musicales afroboricuas tradicionales de Puerto Rico.
- ¿Cuál era la principal pasión personal de Alfonso Cortina, además de los negocios?
- Una de las grandes pasiones personales de Alfonso Cortina era el vino. Su afición lo llevó a fundar y desarrollar su propia bodega, Pago de Vallegarcía, en los Montes de Toledo, atesorando una impresionante colección de vinos.
- ¿Qué temática central abordaba la poesía de Alfonso Albalá Cortijo?
- La poesía de Alfonso Albalá Cortijo se centró en la búsqueda de la armonía espiritual, la relación con Dios, el amor, el paisaje, el tiempo y la muerte, todo ello enmarcado en el contexto de la angustia existencial de la posguerra española.
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