17/11/2020
Ante los primeros estornudos, la congestión nasal o ese dolor muscular que anuncia la llegada de un resfriado o gripe, es común que nuestra primera reacción sea buscar alivio en los antigripales. Estos medicamentos de venta libre se han convertido en un aliado indispensable en muchos hogares, prometiendo mitigar esos molestos síntomas que nos impiden continuar con nuestra rutina. Sin embargo, ¿hemos comprendido realmente cómo actúan en nuestro organismo y qué efectos, algunos de ellos inesperados, pueden tener en nuestra salud?
Es fundamental entender que los antigripales, a pesar de su nombre, no son medicamentos antivirales que curen la gripe. Su función principal es ofrecer un alivio sintomático, es decir, disminuir los malestares asociados a la enfermedad y, en algunos casos, acortar su duración por uno o dos días, según lo indica la Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Su eficacia radica en la combinación de diferentes principios activos que actúan sobre distintos síntomas. A continuación, desglosaremos cómo estos componentes interactúan con tu cuerpo para brindarte ese esperado alivio.

Los Componentes Clave de los Antigripales y Su Acción
La mayoría de los antigripales disponibles en el mercado son formulaciones combinadas, lo que significa que contienen varios ingredientes activos diseñados para abordar múltiples síntomas a la vez. Cada componente tiene un rol específico:
1. Analgésicos y Antipiréticos: Calmando el Dolor y la Fiebre
Estos son quizás los componentes más reconocidos y utilizados, no solo en antigripales sino en una amplia gama de medicamentos. Los más frecuentes incluyen el paracetamol (acetaminofén), el ibuprofeno y el diclofenaco. Su principal acción es:
- Calmar el dolor: Actúan sobre los receptores del dolor en el cuerpo, aliviando molestias como el dolor muscular, el dolor de cabeza y el dolor de garganta.
- Reducir la fiebre: Ayudan a bajar la temperatura corporal elevada, actuando sobre el centro termorregulador en el cerebro.
- Disminuir la inflamación: En el caso del ibuprofeno y el diclofenaco (antiinflamatorios no esteroideos o AINEs), también poseen propiedades antiinflamatorias que pueden ser útiles para la inflamación de garganta o dolores corporales.
Estos componentes son esenciales para hacer más llevadera la enfermedad, permitiéndote descansar mejor y recuperarte con mayor confort.
2. Antihistamínicos: Combatiendo la Congestión y los Estornudos
Los antihistamínicos son los encargados de contrarrestar los efectos de la histamina, una sustancia que el cuerpo libera en respuesta a infecciones o alergias, causando síntomas como la congestión, el lagrimeo y los estornudos. Al bloquear la acción de la histamina, estos componentes logran:
- Reducir el exceso de mucosidad: Ayudan a secar las secreciones nasales y a disminuir el goteo.
- Aliviar la congestión: Disminuyen la hinchazón de los vasos sanguíneos en las fosas nasales.
- Frenar los estornudos y el lagrimeo: Reducen la irritación que provoca estas respuestas.
Sin embargo, es importante destacar que muchos antihistamínicos de primera generación, comúnmente presentes en antigripales, pueden causar somnolencia. Este efecto secundario, si bien puede ser beneficioso si se busca un descanso nocturno, debe tenerse en cuenta si se van a realizar actividades que requieran concentración, como conducir o manejar maquinaria.
3. Descongestionantes: Abriendo las Vías Respiratorias
Los descongestionantes, como la pseudoefedrina o la fenilefrina, actúan directamente sobre los vasos sanguíneos de las vías respiratorias. Su mecanismo de acción es el siguiente:
- Disminuyen el flujo de sangre: Provocan la constricción de los vasos sanguíneos en la nariz y la garganta.
- Alivian la inflamación: Al reducir el flujo sanguíneo, disminuyen la hinchazón de las membranas mucosas.
- Reducen la producción de mucosa: Contribuyen a que las vías respiratorias se sientan más despejadas y se respire con mayor facilidad.
Estos componentes son muy efectivos para aliviar la sensación de nariz tapada, pero es crucial usarlos con precaución debido a sus posibles efectos secundarios, especialmente en personas con ciertas condiciones de salud.
Efectos Secundarios y Precauciones Inesperadas
Como cualquier medicamento, los antigripales no están exentos de efectos adversos. Si bien la mayoría son leves y transitorios, es vital conocerlos y estar alerta. Algunos de los efectos secundarios generales que pueden presentarse incluyen:
- Náuseas
- Vómito
- Mareos
- Tos (en algunos casos, como efecto de sequedad)
- Diarrea
- Dolor de cabeza (a pesar de contener analgésicos, en algunos casos puede ser un efecto adverso)
Aunque estos son poco frecuentes, la aparición de cualquier síntoma inusual o grave debe ser motivo para suspender el medicamento y buscar atención médica de inmediato. Recuerda, que sean de venta libre no significa que puedan tomarse sin considerar las dosis o sin el asesoramiento de un profesional de la salud.
Antigripales y el Ritmo Cardíaco: ¡Cuidado con la Taquicardia!
Una preocupación específica, y que a menudo pasa desapercibida, es el impacto de ciertos componentes de los antigripales en el sistema cardiovascular. Los descongestionantes como la fenilefrina y, en particular, la pseudoefedrina, pueden acelerar el pulso y elevar la presión arterial. Esto se debe a su acción sobre los vasos sanguíneos y el sistema nervioso simpático, que controla la respuesta de 'lucha o huida' del cuerpo.
Los efectos específicos de la fenilefrina y pseudoefedrina pueden incluir nerviosismo, mareos e insomnio. En el caso de la pseudoefedrina, se suman el dolor gástrico, dificultades respiratorias y, lo más relevante para esta pregunta, la taquicardia (aceleración del ritmo cardíaco). Por esta razón, personas con condiciones preexistentes como hipertensión, enfermedades cardíacas, problemas de tiroides o diabetes deben extremar las precauciones y, idealmente, consultar a su médico antes de tomar antigripales que contengan estos ingredientes.

Tabla Comparativa de Componentes y Síntomas que Alivian
| Componente Principal | Síntomas que Alivia | Posibles Efectos Secundarios |
|---|---|---|
| Analgésicos/Antipiréticos (Paracetamol, Ibuprofeno) | Dolor (cabeza, muscular, garganta), Fiebre, Inflamación | Molestias gastrointestinales, riesgo renal/hepático (con uso prolongado/dosis altas) |
| Antihistamínicos (Clorfenamina, Difenhidramina) | Estornudos, Goteo nasal, Ojos llorosos, Picazón | Somnolencia, boca seca, visión borrosa |
| Descongestionantes (Pseudoefedrina, Fenilefrina) | Congestión nasal, Nariz tapada, Presión sinusal | Nerviosismo, insomnio, mareos, aumento de la presión arterial, taquicardia |
Consideraciones sobre el Precio y la Disponibilidad
Los antigripales y descongestivos son consistentemente los medicamentos más solicitados en las farmacias durante las temporadas de frío. Esto fue evidente, por ejemplo, en mayo de 2018, cuando farmacias en ciudades como Misiones (Argentina) reportaron un incremento significativo en su demanda. Marcas como Qura Plus fueron líderes en ventas, y aunque los precios varían entre laboratorios, se señaló que la mayoría de los antigripales tienen fórmulas similares y sus precios no oscilan drásticamente. En aquel momento, el rango promedio se situaba entre 110 y 150 pesos, siendo Predual uno de los más caros. Es importante recordar que, si bien son de venta libre, los antibióticos para cuadros más complejos como neumonía siempre requieren receta médica.
La alta disponibilidad y la facilidad para adquirirlos pueden llevar a una subestimación de sus posibles riesgos. Es por ello que la responsabilidad en su administración es clave. Los farmacéuticos son una fuente de información valiosa y pueden recomendar un antigripal o un antitérmico para un uso a corto plazo. Sin embargo, si los síntomas son graves, persisten más allá de unos pocos días o si la persona se siente muy indispuesta, la consulta médica es indispensable.
La Importancia del Reposo y la Consulta Médica
En la sociedad actual, existe una presión constante para no parar y estar siempre productivos, incluso cuando estamos enfermos. Esto a menudo nos impulsa a buscar soluciones rápidas como los antigripales para seguir adelante. Sin embargo, es crucial recordar que la gripe y los resfriados son infecciones virales que, en la mayoría de los casos, se curan con tiempo y, sobre todo, con reposo adecuado. Los medicamentos, aunque alivian, no sustituyen la necesidad de que el cuerpo descanse y se recupere.
Además, es vital diferenciar entre una gripe común y otras afecciones respiratorias. Las autoridades de salud constantemente monitorean la circulación de virus como la influenza A (H1N1, H3N2) y la influenza B, que se han vuelto estacionales. La vacunación antigripal es la mejor herramienta para prevenir complicaciones graves. Si bien los antigripales ayudan a paliar los síntomas de las infecciones virales, no las curan. Si un cuadro gripal se prolonga más de 7 a 10 días, o si aparecen síntomas como dificultad respiratoria, dolor en el pecho, confusión o fiebre alta persistente, es imperativo buscar atención médica para descartar complicaciones bacterianas o virales más serias.
Preguntas Frecuentes sobre los Antigripales
¿Los antigripales curan la gripe?
No, los antigripales no curan la gripe. Son medicamentos que alivian los síntomas (como dolor, fiebre, congestión) y pueden acortar la duración de la enfermedad por uno o dos días, pero no eliminan el virus.
¿Puedo tomar antigripales si tengo presión alta?
Debe tener mucha precaución. Algunos antigripales contienen descongestionantes (como pseudoefedrina o fenilefrina) que pueden elevar la presión arterial y acelerar el pulso. Si padece hipertensión, consulte siempre a su médico o farmacéutico antes de tomar cualquier antigripal.

¿Por qué algunos antigripales dan sueño?
La somnolencia es un efecto secundario común de los antihistamínicos de primera generación, que se incluyen en muchos antigripales para aliviar síntomas como estornudos y goteo nasal. Si necesita estar alerta, busque formulaciones “sin sueño” o consulte a su farmacéutico.
¿Cuánto tiempo puedo tomar un antigripal?
Los antigripales están diseñados para un uso a corto plazo, generalmente no más de 5 a 7 días. Si sus síntomas persisten o empeoran después de este período, debe consultar a un médico, ya que podría indicar una condición más grave o una complicación.
¿Los antigripales pueden dañar el hígado o los riñones?
Sí, algunos componentes como el paracetamol (en dosis excesivas o en combinación con alcohol) pueden afectar el hígado, y el ibuprofeno o diclofenaco (AINEs) pueden tener un impacto en los riñones, especialmente con uso prolongado o en personas con condiciones preexistentes. Siempre siga las dosis recomendadas y evite la automedicación prolongada.
¿Es necesario vacunarse contra la gripe si ya tomo antigripales?
Sí, la vacunación antigripal es la medida preventiva más efectiva contra la gripe y sus complicaciones. Los antigripales solo tratan los síntomas, mientras que la vacuna ayuda a prevenir la infección o a que los síntomas sean mucho más leves si se contrae la enfermedad.
Conclusión
Los antigripales son herramientas valiosas para manejar los incómodos síntomas de la gripe y el resfriado, permitiéndonos sobrellevar mejor la enfermedad. Sin embargo, su uso debe ser informado y responsable. Conocer los componentes activos, sus mecanismos de acción y, crucialmente, sus posibles efectos secundarios, nos empodera para tomar decisiones más seguras sobre nuestra salud. Recuerda que no son una cura, y que la combinación de un uso prudente de estos medicamentos con un adecuado reposo y, cuando sea necesario, la consulta médica, es la clave para una recuperación eficaz y sin riesgos innecesarios.
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