¿Qué hace un funcionario de policía?

La Policía en España: Un Viaje a Través del Tiempo

10/08/2024

Valoración: 4.58 (15928 votos)

La historia de las fuerzas de seguridad en España es un relato complejo y fascinante de adaptación, disoluciones y transformaciones. Desde los primeros intentos por mantener el orden en el reino hasta la consolidación de las instituciones modernas, cada etapa ha forjado la identidad de quienes velan por nuestra seguridad. El punto de partida oficial de la policía moderna se sitúa en 1824, pero la trayectoria es mucho más profunda. En este viaje a través del tiempo, desentrañaremos los orígenes, las vicisitudes y las figuras clave que dieron forma a los cuerpos policiales españoles, prestando especial atención a la creación y breve existencia de la Fuerza Armada de Policía Urbana.

¿Cuándo se creó la Fuerza Armada de policía?
Un Real decreto de 1840 disolvió la «Fuerza armada de policía» (uniformada) por motivos económicos, aunque en 1844 se creó el «Cuerpo de Protección y Seguridad». 7 Esta fuerza dependía directamente del Ministerio de la gobiernación, y en las provincias lo hacía de los gobernadores civiles.
Índice de Contenido

Los Orígenes Remotos: Mucho Antes de la Policía Moderna

Antes de la concepción de un cuerpo policial estructurado, diversas instituciones armadas asumieron la tarea de mantener el orden y combatir la criminalidad. La más notable de estas precursoras fue la Santa Hermandad, establecida por Isabel la Católica en las Cortes de Madrigal en 1476. Aunque su jurisdicción se limitaba a la Corona de Castilla, sentó un precedente importante para futuras fuerzas de seguridad. No era un cuerpo policial en el sentido moderno, sino una milicia dedicada a la persecución de delincuentes y al mantenimiento de la paz en el ámbito rural.

Paralelamente, y durante los siglos siguientes, surgieron en otros territorios de la Monarquía Hispánica diversas milicias armadas de carácter rural. En Cataluña, operaban los «Migueletes», los «Somatenes» o las «Escuadras de Paisanos Armados». Aragón contaba con sus «Guardas del Reino», mientras que en el Reino de Valencia destacaban los «Miñones» y el «Centenar de la Ploma». Otras milicias de ámbito más local o provincial incluían los «Escopeteros voluntarios de Andalucía», las «Compañías de Milicia Honrada» en Galicia, o la «Compañía suelta de Castilla la Nueva». Los «Miñones» de Álava son un ejemplo de estas fuerzas que, a diferencia de otras, lograron perdurar en el tiempo, demostrando la necesidad de estructuras locales para el mantenimiento del orden.

Incluso en las provincias españolas de Ultramar, la necesidad de orden público llevó a la creación de cuerpos específicos. En Cuba, el «Cuerpo Militar de Orden Público» operó entre 1875 y 1898, compuesto por miembros del Ejército y encargado de la vigilancia y seguridad en las ciudades. Puerto Rico, por su parte, vio nacer en 1878 un «Cuerpo de Policía y Seguridad Municipal y Orden Público», también de carácter militar.

El Nacimiento de la Policía en España (1824)

El verdadero punto de inflexión para la policía moderna en España se produce el 9 de enero de 1824, durante el reinado de Fernando VII. Una real cédula, publicada el 13 de enero, dio vida a la Policía General de Vigilancia y Seguridad Pública del Reino, con una Superintendencia General de Policía establecida en Madrid. Este cuerpo se configuró inicialmente como un organismo de seguridad de carácter urbano, dependiente del Ministerio de Justicia y Gracia.

Su ámbito de actuación se extendía por todo el territorio nacional, lo que llevó a la creación de 126 subdelegaciones en las capitales de provincia y las localidades más importantes. Entre sus primeras funciones se encontraban el velar por la seguridad en las ciudades, la prevención y persecución del delito, y labores de información, vigilancia y control de pasaportes y viajeros, especialmente en Madrid. Como han señalado historiadores, la implantación de esta Superintendencia General de Policía representó un paso trascendental hacia la creación de una verdadera policía moderna. Sin embargo, su nacimiento estuvo intrínsecamente ligado a la represión y el control de los liberales, una tendencia común en la Europa de la Restauración, con el compromiso explícito de «reprimir el espíritu de sedición».

La 'Fuerza Armada de Policía Urbana' y su Breve Existencia (1833-1840)

Tras la muerte de Fernando VII, el sistema policial experimentó nuevas reorganizaciones. Un real decreto con fecha de 28 de septiembre de 1833 es la respuesta directa a la pregunta central de nuestro artículo: este decreto reorganizó la policía y estableció una Fuerza armada de policía urbana. Poco después, una instrucción gubernamental de Javier de Burgos, firmada el 30 de noviembre de 1833, sentó las bases operativas de lo que sería la policía en la España del siglo XIX.

Esta directiva establecía que las funciones de la policía se centrarían en «la vigilancia y seguridad de las personas y bienes, sujetando su acción al respeto a la propiedad y con diferencias, atenciones y obsequios hacia las personas con quien tenga que tratar, desterrando los abusos, y asentando su acción en los preceptos legales». La policía dependía del Ministerio de Fomento, que más tarde sería renombrado como Ministerio de la Gobernación, y en las provincias, de los «jefes políticos» o gobernadores civiles. Esta iniciativa coincidió con importantes cambios en la organización administrativa del Estado, buscando una mayor centralización y eficiencia.

Lamentablemente, la vida de esta «Fuerza armada de policía» fue efímera. Un Real decreto de 1840 la disolvió por motivos económicos, evidenciando las dificultades financieras y la inestabilidad política de la época para mantener cuerpos armados permanentes.

Hacia la Bipolaridad: Vigilancia y Seguridad (1844-1912)

A pesar de la disolución de la Fuerza Armada de Policía, la necesidad de una estructura de seguridad persistía. En 1844, se creó el «Cuerpo de Protección y Seguridad». Esta fuerza dependía directamente del Ministerio de la Gobernación y, en las provincias, de los gobernadores civiles. Estaba integrado por comisarios, quienes ejercían como jefes de policía en las capitales de provincia; «celadores» de Seguridad pública, a cargo de la vigilancia y labores de policía urbana; y agentes uniformados, que funcionaban como una fuerza de seguridad. Posteriormente, se añadió la figura del inspector, responsable de la seguridad en los distritos urbanos. Es importante destacar que, a diferencia de su predecesora de 1833, este nuevo cuerpo no disponía de una fuerza armada propia, lo que limitaba su capacidad coercitiva directa en ciertas situaciones.

A partir de 1852, las funciones del cuerpo se ampliaron a todo el país y se estableció una división básica en su organización: el Cuerpo de Vigilancia, compuesto por policías de paisano, y el Cuerpo de Seguridad, integrado por policías uniformados. El Cuerpo de Vigilancia se encargaba de labores de información, investigación de delitos, expedición de documentos de identidad, control de movimiento de personas e inspección de locales de espectáculo. Por su parte, el Cuerpo de Seguridad se dedicaba a la vigilancia y prevención de delitos, así como a la represión de tumultos callejeros. Ambos cuerpos actuaban bajo la jurisdicción del Ministerio de la Gobernación.

Durante las décadas siguientes, la policía española sufrió diversas reorganizaciones (1858, 1863, 1868). Desde la década de 1850, su actividad se intensificó en el ámbito urbano. En 1863, se incorporaron los Facultativos forenses, especialistas en medicina legal, sentando las bases de una primitiva policía científica. En 1870, durante el Sexenio Revolucionario, la sección de seguridad pública fue uniformizada y militarizada, pasando a denominarse Cuerpo de Orden Público, conforme a la Ley de Orden Público de ese año.

El Real decreto de 18 de octubre de 1887 consolidó estos avances al aprobar el reglamento de los Cuerpos de Seguridad y Vigilancia, dotándolos de una estructura orgánica clara. El Cuerpo de Seguridad, aunque no era una unidad militar, mantenía una estructura militarizada y vestía uniforme, lo que implicaba una dependencia dual: del Ministerio de la Gobernación para sus funciones policiales y del Ministerio de la Guerra en lo referente a su estructura, mandos y oficiales. Este modelo de policía dual, con una rama civil de investigación y otra uniformada de orden público, sería el predominante durante las siguientes décadas.

La década de 1890, marcada por una campaña de atentados anarquistas (Martínez Campos, Bomba del Liceo, Procesión del Corpus), puso de manifiesto las deficiencias de la policía. Las redadas y la tortura en los interrogatorios generaron críticas, y las leyes antiterroristas de la época resultaron ineficaces. El asesinato del presidente Antonio Cánovas en 1897 por un anarquista italiano evidenció la falta de una fuerza policial capaz de enfrentar la nueva amenaza del terrorismo.

El asesinato del presidente José Canalejas en 1912 fue un revulsivo. El gobierno tomó conciencia de la situación y llevó a cabo una profunda reorganización, incluyendo la creación de la nueva Dirección General de Seguridad (DGS), con Ramón Méndez Alanís como primer director, y la formación de unidades específicas para combatir el terrorismo anarquista: la «Brigada de Informaciones» y la «Brigada de Anarquismo y Socialismo». Dentro del Cuerpo de Vigilancia, se reorganizaron los servicios con la creación de la Brigada de Investigación Criminal y la Brigada de Viajeros y de Extranjeros. En 1906, se aprobó la constitución de una Academia Teórico-Práctica para la formación de Policías, con sedes en Madrid y Barcelona.

La Policía en Tiempos de Guerra y Revolución (1931-1939)

La Segunda República Española (1931-1939) trajo consigo profundos cambios en la estructura del Estado, y la policía no fue una excepción. El 26 de diciembre de 1936, en la zona republicana, se constituyó un «Cuerpo de Seguridad» que unificaba en una sola organización a los antiguos cuerpos de Vigilancia y de Seguridad, aunque manteniendo dos ramas: la civil o de «paisano» y la militarizada o «uniformada». Paralelamente, la Guardia Civil fue reorganizada a partir del 31 de agosto de 1936 y pasó a denominarse Guardia Nacional Republicana. Sin embargo, la vida operativa de estos cuerpos fue breve, pues desaparecieron al final de la contienda.

El estallido de la Guerra Civil en julio de 1936 dividió los efectivos de la Policía gubernativa entre las fuerzas leales al gobierno republicano y las fuerzas sublevadas. En la zona sublevada, los militares asumieron gran parte de las competencias de orden público, relegando a la policía a un papel menos relevante, aunque seguían ejerciendo sus funciones de preguerra. Curiosamente, los efectivos del Cuerpo de Investigación y Vigilancia se mostraron mayoritariamente partidarios de la sublevación, mientras que los del Cuerpo de Seguridad y Asalto se alinearon en mayor medida con el Gobierno republicano.

En el lado sublevado, los cuerpos policiales sufrieron pocos cambios orgánicos durante la guerra. Con el primer gobierno de Franco en 1938, se creó el Ministerio de Orden Público, encargado de los servicios de seguridad y la Guardia Civil, y se estableció el Servicio Nacional de Seguridad. Este Ministerio tuvo una corta vida, integrándose en el Ministerio de la Gobernación a finales de año, y en 1939, tras el fin de la guerra, el Servicio Nacional de Seguridad se reconvirtió en la Dirección General de Seguridad.

En la zona republicana, la organización policial se vio gravemente alterada por la situación revolucionaria y el colapso de las estructuras estatales. Aunque posteriormente se reorganizaron los servicios, la influencia de los militantes comunistas fue significativa entre los mandos policiales en Madrid. La contienda bélica provocó un aumento masivo de los efectivos policiales; se estima que en 1937, solo en la zona republicana, había 4.000 efectivos más que en toda España antes de la guerra. Carlos de Juan, director general de Seguridad, intentó reducir el número de policías y desvincularlos de las fuerzas políticas.

En el territorio republicano controlado por el Gobierno Provisional del País Vasco, la Guardia Civil y la Guardia de Asalto fueron disueltas, creándose en su lugar la Ertzaña o «Policía Militar de Euzkadi», compuesta por nacionalistas vascos y con un requisito de altura superior a 1,80 metros, que desapareció tras la campaña de Vizcaya en 1937. Un destino similar tuvieron los Mozos de Escuadra en Cataluña tras la Campaña de Cataluña en 1939.

La Policía del Franquismo: Reorganización y Represión (1939-1975)

Con el final de la Guerra Civil y la instauración del régimen franquista, los organismos estatales de seguridad fueron drásticamente reorganizados para servir a los intereses del nuevo Estado autoritario. La ley del 23 de septiembre de 1939 reorganizó la estructura de la Dirección General de Seguridad y creó un nuevo cuerpo de seguridad, la Policía Armada, bajo la dirección del general Antonio Sagardía. Esta ley también transfirió las competencias de los Vigilantes de Caminos a la Policía Armada, que más tarde sería renombrada como Cuerpo de Policía Armada y de Tráfico, lo que supuso la desaparición del Cuerpo de Vigilantes de Caminos.

El 8 de marzo de 1941, la «Ley de Reorganización de los Servicios de Policía» consolidó esta reestructuración, concibiendo a las fuerzas policiales como un elemento fundamental de represión y mantenimiento del orden público. El Cuerpo de Seguridad y Asalto fue absorbido por la Policía Armada, mientras que el antiguo Cuerpo de Investigación y Vigilancia se reconvirtió en el nuevo Cuerpo General de Policía. Otra norma legal aprobada ese mismo año, la «Ley para la Seguridad del Estado», complementó la anterior, impregnando a los nuevos cuerpos policiales de la ideología fascista imperante en la época.

La formación de los cuadros policiales se realizó a partir de los antiguos miembros de la policía que habían superado la depuración franquista, y mediante una nueva selección de candidatos al final de la guerra. El perfil de los aceptados solía ser el de veteranos de guerra o militantes del «movimiento» (Falange Española Tradicionalista y de las JONS), asegurando la lealtad al régimen.

Durante el franquismo, desaparecieron la mayoría de los cuerpos policiales de carácter regional, como la Ertzaña o los Mozos de Escuadra, en un intento de centralizar el poder. Sin embargo, el régimen sí mantuvo a los «Miñones» de Álava y al Cuerpo de Policía de Carreteras de Navarra, territorios donde la sublevación militar había triunfado. Con el tiempo, el régimen toleró a pequeña escala la existencia de otros cuerpos; en 1945, se autorizó la reimplantación del Somatén catalán, extendiendo incluso su estructura a todo el país, y en 1950, un decreto del Ministerio de la Gobernación permitió a la Diputación de Barcelona organizar una sección de Mozos de Escuadra, aunque con un rol muy limitado.

De la Transición al Cuerpo Nacional de Policía (1975-Actualidad)

La llegada de la democracia y la Transición española (1975-1982) planteó un desafío fundamental: la necesidad de democratizar las fuerzas de seguridad, que arrastraban un legado autoritario. Existía una palpable sensación de que la antigua policía franquista seguía muy presente. De hecho, en 1982, antiguos miembros de la Brigada Político-Social dirigían nueve de las trece Jefaturas superiores de policía existentes en el país, lo que generaba desconfianza en la ciudadanía.

La culminación de este proceso de modernización y democratización se produjo con la Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Esta ley fundamental reguló las funciones del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) y de la Guardia Civil, creando el CNP como resultado de la unificación de los antiguos Cuerpo General de Policía (civil, de investigación) y la Policía Armada (uniformada, de orden público).

Así, el actual Cuerpo Nacional de Policía, creado en 1986, guarda una relación histórica de continuidad como unidad en función de orden y guarda, heredando siglos de experiencia y evolución. Es la síntesis de una compleja trayectoria, que ha visto nacer y desaparecer multitud de cuerpos, pero siempre con el objetivo primordial de servir a la sociedad y garantizar la seguridad pública, adaptándose a los desafíos de cada época.

Tabla Comparativa: Hitos en la Historia Policial de España

Institución / CuerpoFecha de Creación / HitoFunción Principal / Notas
Santa Hermandad1476Milicia para el orden rural en Castilla.
Policía General de Vigilancia y Seguridad Pública del Reino9 de enero de 1824Primer cuerpo policial moderno, urbano y estatal.
Fuerza Armada de Policía Urbana28 de septiembre de 1833Cuerpo policial uniformado y armado. Disuelta en 1840.
Cuerpo de Protección y Seguridad1844Sustituto civil de la Fuerza Armada de Policía.
Cuerpo de Vigilancia / Cuerpo de Seguridad1852 (División del C. de Protección y Seguridad)Vigilancia (paisano, investigación) y Seguridad (uniformado, orden público).
Cuerpo de Orden Público1870Reorganización militarizada de la sección de seguridad.
Dirección General de Seguridad (DGS)1912Máximo órgano policial tras el asesinato de Canalejas.
Cuerpo de Seguridad (República)26 de diciembre de 1936Unificación de Vigilancia y Seguridad en zona republicana.
Policía Armada23 de septiembre de 1939Cuerpo uniformado del franquismo, absorbía Seguridad y Asalto.
Cuerpo General de Policía8 de marzo de 1941Cuerpo de investigación del franquismo (sucesora de Vigilancia).
Cuerpo Nacional de Policía (CNP)13 de marzo de 1986Actual fuerza de seguridad estatal, unificación de Policía Armada y Cuerpo General de Policía.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Cuándo se creó la primera policía moderna en España?
La primera institución policial moderna en España fue la Policía General de Vigilancia y Seguridad Pública del Reino, creada el 9 de enero de 1824.

¿Qué fue la "Fuerza Armada de Policía Urbana"?
Fue un cuerpo policial uniformado y armado establecido por un real decreto el 28 de septiembre de 1833. Tuvo una existencia muy breve, siendo disuelta por motivos económicos en 1840.

¿Cuándo se crearon el Cuerpo de Vigilancia y el Cuerpo de Seguridad?
Estos cuerpos fueron resultado de una división organizacional del Cuerpo de Protección y Seguridad en 1852. El Cuerpo de Vigilancia se encargaba de la investigación (paisano), y el Cuerpo de Seguridad de la prevención y el orden público (uniformado).

¿Cuándo se creó el actual Cuerpo Nacional de Policía?
El actual Cuerpo Nacional de Policía (CNP) fue creado en 1986, mediante la Ley Orgánica 2/1986, que unificó los cuerpos existentes del régimen franquista (Policía Armada y Cuerpo General de Policía) en una nueva estructura democrática.

¿Existían fuerzas policiales antes de 1824?
Sí, antes de 1824 existieron diversas instituciones con funciones de orden público y seguridad, aunque no eran cuerpos policiales modernos. El ejemplo más notable es la Santa Hermandad, instituida en 1476, junto con varias milicias rurales y provinciales como los Migueletes o los Miñones.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a La Policía en España: Un Viaje a Través del Tiempo puedes visitar la categoría Entrenamiento.

Subir