¿Qué extraña Antonia Garrido?

¿Qué extraña Antonia Garrido? Más allá del aula

29/09/2019

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La pandemia global ha reescrito las reglas de la interacción humana, y para los jóvenes, esta reescritura ha tenido un impacto particularmente profundo en su desarrollo. Millones de estudiantes en todo el mundo, incluyendo a los chilenos, vieron sus aulas tradicionales reemplazadas por pantallas, transformando no solo su forma de aprender, sino también su manera de crecer y socializar. Este cambio, aparentemente temporal, está dejando huellas significativas en una generación. Si bien las pérdidas académicas son una preocupación, los expertos coinciden en que el daño más grave se manifiesta en el ámbito personal y socioemocional. Es aquí donde la experiencia de Antonia Garrido, una adolescente de 13 años en primero medio, resuena con la de miles de sus pares, revelando una verdad que va mucho más allá de las calificaciones escolares.

¿Qué extraña Antonia Garrido?
Antonia Garrido (13 años) está en 1° medio y no extraña ir al colegio, pero sí a sus amistades. “Extraño a mis compañeros y las dinámicas, como las alianzas o esas cosas, más que lo académico. Mis amigas dicen lo mismo, que extrañan los recreos y los almuerzos juntas”, cuenta. El agobio de las clases online bajó este año, admite Antonia.
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Más allá del currículo: Lo que realmente extrañan los adolescentes

Antonia Garrido, como muchos de sus compañeros, no lamenta tanto la ausencia de las clases presenciales o la rutina académica. Lo que verdaderamente extraña son las conexiones humanas, las dinámicas sociales que definen la experiencia escolar. “Extraño a mis compañeros y las dinámicas, como las alianzas o esas cosas, más que lo académico”, confiesa. Esta declaración, aparentemente sencilla, encapsula la esencia de lo que la pandemia ha arrebatado a los adolescentes: los momentos no estructurados, las interacciones espontáneas y los rituales colectivos que forjan la identidad y el sentido de pertenencia.

Sus amigas, al igual que ella, comparten este sentimiento. Los recreos, los almuerzos compartidos, las conversaciones en los pasillos, las bromas en el aula; son estos pequeños pero significativos instantes los que construyen lazos de amistad, enseñan a negociar, a resolver conflictos, a empatizar y a desarrollar habilidades sociales fundamentales. La escuela, más allá de ser un centro de aprendizaje de contenidos, es un laboratorio social donde los jóvenes experimentan y refinan su capacidad de interactuar con el mundo. La ausencia de estos espacios ha dejado un vacío difícil de llenar.

El Desarrollo Socioemocional en Pausa: La Visión de los Expertos

La experiencia de Antonia es un reflejo de una preocupación mayor entre los especialistas en educación y neurociencia. Pedro Maldonado, director del Departamento de Neurociencia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, subraya que las habilidades sociales no se adquieren a través de una pizarra o de clases en línea. “Las habilidades sociales no pueden ser reemplazadas y la deprivación impactará en un retraso en el momento en que se vuelva al ambiente normal”, afirma. Este retraso no es menor; afecta la capacidad de los jóvenes para navegar por el mundo, establecer relaciones saludables y desarrollar una personalidad equilibrada.

Ruth Arce, directora de Pedagogía en Educación Media de la Universidad Diego Portales, concuerda en que la pérdida del grupo de amigos y del vínculo con sus profesores es lo que más afecta a los adolescentes. La adolescencia es una etapa crucial para la formación de la personalidad y la identidad, procesos que se construyen en gran medida a través del contacto con los pares. Sin esta interacción constante y variada, los jóvenes se ven privados de los espejos sociales necesarios para entenderse a sí mismos y su lugar en el mundo. La desorientación respecto al futuro, especialmente entre quienes están terminando la escolaridad, es otra consecuencia palpable, ya que la interacción con el entorno es clave para tomar decisiones informadas sobre su camino profesional y personal.

Alicia Cruzat, psicóloga infantil y académica de la Escuela de Psicología U. Mayor, añade una dimensión más profunda al problema: el desarrollo psicosexual. En un escenario donde las necesidades de contacto social y emocional están interrumpidas, hay un impacto directo en la exploración emocional y sexual saludable. La falta de experiencias compartidas, de ese “llorar y que te vea el curso completo, que se acerquen los amigos y te abracen” que menciona Valeria Cabello para los preadolescentes, se extiende a los adolescentes, truncando la expresión de afecto y la construcción de la intimidad.

Los Desafíos del Aprendizaje Remoto y la Identidad Adolescente

Si bien Antonia admite que el agobio de las clases online ha disminuido este año en su colegio, con menos horas y pruebas, persisten desafíos significativos. La imposibilidad de ver a sus compañeros –“nadie prende las cámaras en clases”– es un obstáculo fundamental para la conexión. Esta dinámica de cámaras apagadas, común en el aprendizaje remoto, transforma a los estudiantes en espectadores en lugar de participantes activos, limitando las interacciones entre pares y empobreciendo la experiencia educativa.

La adolescencia es un periodo de autodescubrimiento y definición de la identidad, que se realiza en función del entorno y las interacciones. El encierro obligatorio ha vulnerado este proceso natural. Los jóvenes se encuentran en una burbuja, con un círculo social limitado, lo que complica su formación social y su comprensión del mundo exterior. Los datos del Mineduc reflejan este malestar: más del 40% de los adolescentes chilenos reportó sentirse mal genio “muchas veces o todo el tiempo” el año pasado, y en 3° medio, el 60% manifestó tener “pocas ganas de hacer cosas”, afectando especialmente a las mujeres.

El impacto en la rutina diaria también es considerable. Susana Silva, madre de un adolescente, relata el agobio y estrés de su hijo, quien pasaba las clases acostado con la cámara apagada, desmotivado. Esta falta de estructura y la difuminación de los límites entre el espacio personal y el educativo pueden llevar a una desorganización que afecta el bienestar general.

¿Cuáles son los cargos de Antonio Garrigues?
Antonio Garrigues Walker ocupa numerosos cargos en el ámbito institucional y académico a nivel internacional. Dentro de su actividad relacionada con la globalización y el mundo globalizado destacan los siguientes: - Presidente de honor de la organización no gubernamental ACNUR Comité Español (antes llamada Asociación España con ACNUR).

Estrategias para el Bienestar Adolescente en Tiempos de Crisis

Ante este panorama, los expertos ofrecen valiosas recomendaciones para mitigar los efectos negativos del encierro y el aprendizaje remoto en los adolescentes:

  1. Aceptar los Espacios Virtuales: Alicia Cruzat enfatiza que las familias deben aceptar y validar que los jóvenes tengan espacios virtuales con amigos. En la actualidad, las redes sociales y los videojuegos en línea (con amigos, no de forma anónima) son la única vía para desplegar las necesidades de encuentro con el otro y consigo mismos. Limitar estos contactos sería contraproducente.
  2. Acompañar sin Presión: Valeria Cabello aconseja acompañar a los adolescentes sin presiones excesivas. “En el futuro ellos no van a recordar qué aprendieron y qué no, sino que van a recordar cómo vivieron la pandemia. Démosles tiempo, contengamos su malestar, su irritabilidad. Es un contexto de emergencia que no se les puede exigir lo mismo, estamos todos afectados”, explica. La empatía y la comprensión son clave.
  3. Establecer Rutinas y Cuidado Personal: Pablo Gaspar, psiquiatra de la Universidad de Chile, sugiere mantener una alimentación estable, buena higiene del sueño y realizar ejercicios dentro de casa. Detalles como “no andar en pijama” son importantes para mantener el ritual diario y diferenciar los espacios de trabajo y descanso, fomentando una sensación de normalidad y control en un entorno incierto.
  4. Fortalecer Lazos Familiares: Aunque no reemplaza la interacción con pares, la pandemia ha brindado la oportunidad de fortalecer los lazos familiares. Como relata Alejandra Muñoz, madre de Alicia, el almuerzo en familia se convirtió en un espacio valioso que antes solo ocurría los fines de semana.

Impacto Diferenciado por Edades: Una Mirada Comparativa

Aunque el enfoque principal del artículo es la adolescencia, es crucial comprender cómo la pandemia ha afectado a los diferentes tramos etarios, revelando un espectro de desafíos socioemocionales.

Grupo EtarioPrincipales Consecuencias SocioemocionalesOpinión Experta Relevante
Preescolares (0-5 años)Retraso en el habla, dificultad para socializar con pares, irritabilidad, menor tolerancia a la frustración, problemas de sueño, miedo a otros niños, pérdidas de vocabulario.María Victoria Peralta (Premio Nacional de Educación): Preocupación por el estado socioemocional, difícil de recuperar en ambientes pequeños y con temor. Valeria Cabello: Necesidad de socialización con pares entre 1.5 y 1.8 años.
Educación Básica (6-12 años)Cambios de ánimo, desgano, falta de autonomía (mayor control parental), estancamiento en el desarrollo de habilidades sociales, interrupción de relaciones afectivas sentimentales tempranas.María Victoria Peralta: Mayor impacto en socialización y autonomía que en pérdida de aprendizajes. Valeria Cabello: Falta de sociabilidad y desarrollo de relaciones afectivas tipo sentimental.
Adolescentes (13-18 años)Pérdida de dinámicas sociales escolares, agobio, estrés, falta de motivación, dificultad para definir la identidad, desorientación sobre el futuro, posibles impactos en el desarrollo psicosexual.Pedro Maldonado: Habilidades sociales no reemplazables online. Ruth Arce: Pérdida del grupo de amigos y vínculo con profesores, afectando desarrollo de personalidad e identidad.
Educación Superior (18+ años)Ausencia de la experiencia universitaria completa, dificultad para establecer lazos de amistad y redes de apoyo, falta de espacios de esparcimiento, privación de aprendizaje social.Pierina Penna (U. Valparaíso): Nuevas generaciones sin espacio común para conversar o establecer redes. Pablo Gaspar: Privación de condiciones sociales, generando estrés psicosocial.

Preguntas Frecuentes sobre el Impacto Socioemocional en Jóvenes

¿Es normal que mi hijo adolescente se sienta desmotivado y con mal genio durante la pandemia?
Sí, es una reacción común. Los datos del Ministerio de Educación de Chile indican que más del 40% de los adolescentes chilenos reportaron sentirse mal genio o irritables, y muchos experimentaron baja motivación. La interrupción de sus rutinas sociales y escolares, sumado a la incertidumbre, genera un estrés significativo que se manifiesta en cambios de ánimo.

¿Qué puedo hacer si mi hijo no quiere prender la cámara en las clases online?
Es una situación frecuente. Muchos adolescentes se sienten incómodos o desmotivados al prender la cámara. En lugar de forzar, intente comprender sus razones. Cree un ambiente de confianza en casa, asegúrese de que tengan un espacio adecuado para las clases. Puede fomentar la participación de otras maneras, como a través de preguntas en el chat o animándolos a interactuar fuera de la cámara. Lo importante es que se sientan apoyados y no presionados.

¿Las redes sociales y los videojuegos son perjudiciales para los adolescentes en este contexto de encierro?
No necesariamente. Los expertos, como la psicóloga Alicia Cruzat, sugieren que en este escenario, las plataformas virtuales son a menudo la única vía para que los jóvenes mantengan el contacto social y exploren su identidad. Es crucial que estas interacciones sean con amigos conocidos y no de forma anónima, y que haya un equilibrio con otras actividades. Un uso consciente y supervisado puede ser beneficioso.

¿Qué tan grave es la pérdida de habilidades sociales que mencionan los expertos? ¿Se pueden recuperar?
La pérdida de habilidades sociales es una preocupación significativa, ya que estas no se aprenden en línea. Pedro Maldonado, director del Departamento de Neurociencia de la Universidad de Chile, advierte de un retraso en su adquisición. Sin embargo, el cerebro adolescente es muy plástico. Con el retorno gradual a la normalidad y el fomento de espacios de interacción real, es posible que estas habilidades se recuperen, aunque requerirá tiempo y apoyo.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a recuperar la motivación para el estudio y las actividades?
Priorice el bienestar socioemocional sobre el rendimiento académico estricto. La experta Valeria Cabello aconseja acompañar sin presiones y reconocer que todos estamos afectados por la emergencia. Fomente rutinas estables, buena alimentación y sueño. Dialogue con su hijo sobre sus frustraciones y necesidades, celebre los pequeños logros y busque actividades que le generen interés, incluso si son fuera del ámbito académico tradicional.

La historia de Antonia Garrido es un eco de la experiencia de millones de jóvenes. Aunque las clases online han sido una solución de emergencia, la verdadera crisis se gesta en la esfera socioemocional. La escuela es más que un edificio; es un ecosistema de interacciones, un espacio vital para el desarrollo de la identidad y las habilidades sociales. Recuperar la normalidad no será solo volver a las aulas, sino reconstruir esos puentes de conexión que esta generación anhela y necesita desesperadamente. Es un llamado a la sociedad, a los educadores y a las familias para priorizar el bienestar emocional de los jóvenes, ofreciéndoles el apoyo y los espacios que les permitan florecer plenamente.

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