13/02/2024
En un mundo donde la ciencia avanza a pasos agigantados, resulta paradójico que ciertas prácticas que han demostrado un impacto positivo significativo en la salud, tarden en ser adoptadas de forma generalizada. Este es el caso del ejercicio físico en pacientes oncológicos, una herramienta poderosa que, a pesar de la creciente evidencia científica, aún no se prescribe con la frecuencia deseada desde las consultas médicas. Sin embargo, la visibilidad que figuras públicas como Ana Rosa Quintana han dado a su experiencia con un entrenador oncológico, ha encendido la luz sobre una figura profesional cuya labor es, literalmente, transformadora.

- ¿Por Qué el Ejercicio no se Prescribe Más en Consulta?
- El Entrenador Oncológico: Un Aliado Esencial
- La Metodología de Trabajo: Personalización y Adaptación
- Los Innegables Beneficios del Ejercicio en Oncología
- Testimonios que Inspiran: La Experiencia de Vanesa
- Ejercicio y Nutrición: Un Binomio Indispensable
- Hacia un Futuro Integrado: Desafíos y Objetivos
- Preguntas Frecuentes (FAQ)
- Tabla Comparativa: Enfoques en el Tratamiento del Cáncer
¿Por Qué el Ejercicio no se Prescribe Más en Consulta?
La pregunta de por qué el deporte en pacientes con cáncer se recomienda tan poco desde los servicios médicos es compleja y multifactorial. A pesar de que los primeros estudios que respaldaron los beneficios del ejercicio físico en el paciente oncológico se lanzaron hace 30 años, y con un avance exponencial en los últimos 10 a 15 años, la implementación en la práctica clínica diaria es lenta.
La Barrera del Tiempo y la Prioridad Médica
Una de las principales razones, según Soraya Casla, doctora en Ciencias de la Actividad Física y Deporte especializada en ejercicio oncológico, radica en la falta de tiempo material de los oncólogos en consulta. Su prioridad es explicar tratamientos complejos como la quimioterapia, gestionar diagnósticos difíciles o comunicar recaídas. El tiempo es limitado, y aunque desearían abordar todos los aspectos de la salud del paciente, deben centrarse en lo más urgente y vital.
Lecciones de Otros Países
Mientras en España la sensibilización y prescripción aún están en desarrollo, en países como Estados Unidos, Canadá y algunas naciones europeas, la relación entre deporte y cáncer es una realidad en los hospitales. En estos lugares, especialmente donde los programas de salud son privados, el ejercicio físico se valora por su efectividad a nivel coste-resultados. Un paciente más activo experimenta menos efectos secundarios, tolera mejor los tratamientos y requiere menos consultas, lo que se traduce en un ahorro de dinero y tiempo para el sistema de salud. La evidencia es clara: los pacientes oncológicos que hacen ejercicio viven más y mejor.
El Entrenador Oncológico: Un Aliado Esencial
Ante esta necesidad no cubierta por el sistema tradicional, emerge la figura del entrenador oncológico. Estos profesionales son especialistas que diseñan y supervisan programas de ejercicio físico adaptados específicamente para personas que están lidiando con el cáncer, ya sea antes, durante o después de los tratamientos.
¿Qué es un Entrenador Oncológico?
Un entrenador oncológico no es un simple preparador físico. Es un experto con conocimientos profundos sobre la fisiopatología de la enfermedad, los tipos de tratamiento oncológico, sus efectos secundarios y las particularidades psicológicas del paciente. Su objetivo principal es mejorar la calidad de vida del paciente, mitigar los efectos secundarios de los tratamientos y fomentar una recuperación más efectiva.
La Formación y el Aprendizaje Continuo
La formación de estos profesionales es especializada. Ángel Meléndez, co-director de Oncologym, menciona haberse matriculado en la primera edición de un programa universitario sobre ejercicio físico y paciente oncológico, donde adquirió una visión general de los tratamientos, pautas psicológicas y el conocimiento de la fisiopatología. Sin embargo, ambos, Ángel y su pareja Emanuela Sotgiu, enfatizan que el verdadero aprendizaje se da 'en plena faena', en el ejercicio diario con los pacientes. Cada individuo es un mundo; dos personas con el mismo diagnóstico y tratamiento pueden experimentar efectos secundarios diferentes, lo que exige una capacidad de adaptación constante y un aprendizaje continuo.
Una Filosofía Centrada en la Persona
La máxima profesional de estos entrenadores es clara: «No tratemos la enfermedad, tratemos a personas». Esta filosofía subraya la importancia de una atención holística y profundamente humana. Entienden que cada paciente llega con sus propios miedos, incertidumbres y un historial de vida único, y el entrenamiento debe reflejar esa individualidad.
La Metodología de Trabajo: Personalización y Adaptación
El trabajo de un entrenador oncológico es meticuloso y altamente personalizado, lejos de las rutinas genéricas. Su enfoque se basa en una evaluación exhaustiva y una adaptación constante.

La Valoración Inicial: Conociendo al Paciente
El primer paso es una valoración pormenorizada del paciente. Se miden niveles de fuerza, capacidad aeróbica y movilidad. Además, es crucial evaluar el estado anímico y la calidad de vida, así como conocer si la persona tenía experiencia deportiva previa al diagnóstico. Toda esta información es fundamental para diseñar un plan específico.
Diseño de Rutinas y Ajustes Diarios
Con los datos recabados, los entrenadores diseñan una rutina de ejercicio. Sin embargo, este plan nunca es rígido. Antes de cada sesión, ya sea presencial u online, se pregunta al paciente cómo se siente. Si hay fiebre, mareos, vómitos o las defensas están bajas, la sesión se modifica o incluso se interrumpe. Esta flexibilidad es vital, ya que el estado del paciente oncológico puede variar drásticamente de un día a otro.
Ejercicios Seguros y Accesibles
Los ejercicios pautados por un entrenador oncológico no tienen una dificultad técnica elevada y son accesibles. La mayoría de los pacientes llegan con un historial de vida sedentaria, siendo este su primer contacto estructurado con el ejercicio. Se trabaja con movimientos funcionales como remo, sentadillas y ejercicios de hombros, utilizando cargas adaptadas como mancuernas, barras, bandas elásticas o incluso toallas, ajustando la intensidad a la experiencia y condición de cada persona.
Casos Especiales: El Ejercicio con Metástasis Ósea
El profundo conocimiento de la fisiopatología de la enfermedad permite a los entrenadores oncológicos diseñar planes incluso para pacientes con metástasis ósea. En estos casos, la comunicación con el equipo médico es primordial. Se deben evitar ciertas complejiones axiales o movimientos de cizalla, pero el ejercicio supervisado y controlado es beneficioso y no está asociado a un aumento de fracturas, demostrando la capacidad de adaptar el entrenamiento a las condiciones más complejas.
Los Innegables Beneficios del Ejercicio en Oncología
Los beneficios del ejercicio físico en pacientes con cáncer son múltiples y abarcan tanto el plano físico como el psicológico, impactando positivamente la calidad de vida y el pronóstico.
Mejora Física y Anímica
Muchos pacientes llegan con miedos e incertidumbre, pensando que no podrán soportar el ejercicio. Sin embargo, al ver que el tratamiento es progresivo y adaptado, los cambios son notables. La mejora a nivel energético y anímico es de las primeras cosas que reportan. El ejercicio ayuda a reducir la fatiga, uno de los efectos secundarios más incapacitantes de los tratamientos oncológicos. Además, mejora la fuerza, reduce dolores articulares y prepara el cuerpo para enfrentar cirugías y tratamientos, como lo experimentó Vanesa al ganar masa muscular tras una menopausia inducida por la enfermedad.
El Empoderamiento del Paciente
Superar la barrera inicial del miedo y ver los propios logros empodera a los pacientes. Sentir que están haciendo algo más por sí mismos, además de seguir el tratamiento médico, les da un sentido de control y participación activa en su recuperación. Esto fortalece su resiliencia y su bienestar psicológico, transformando la percepción de la enfermedad de una lucha pasiva a un proceso activo de superación.
Testimonios que Inspiran: La Experiencia de Vanesa
Vanesa, de 42 años, padece cáncer de mama y se sometió a tratamiento hormonal. Tras buscar alternativas para su bienestar, encontró Oncologym. Su testimonio es un claro ejemplo del impacto positivo del entrenamiento oncológico. Optó por sesiones online, lo que le permitió entrenar desde casa incluso cuando no se sentía en plenas facultades. Empezó con bandas de Pilates, aprendiendo la técnica de los ejercicios, y progresivamente incorporó pequeños pesos. Para ella, este entrenamiento fue fundamental para ganar masa muscular, un aspecto crucial debido a la menopausia inducida por su enfermedad.

Vanesa relata que, a pesar de la dureza del proceso, se siente mucho mejor. «Empecé que prácticamente no me podía mover y ahora ya estoy cogiendo bastante peso, estoy mucho mejor a nivel de síntomas, no me siento tan fatigada, puedo estar horas andando, cosa que antes no podía. Y a nivel psicológico también me ha ayudado». Su experiencia la ha llevado a recomendar el ejercicio a otros pacientes, enfatizando que no deben tener miedo y que el acompañamiento profesional es excelente. «El cáncer también puede ser vida, no solo muerte», afirma, destacando el apoyo amoroso, delicado y respetuoso de los entrenadores. Estas palabras, según Ángel Meléndez, son el leitmotiv de su esfuerzo diario, al ver la progresión y el bienestar de sus pacientes.
Ejercicio y Nutrición: Un Binomio Indispensable
Más allá del ejercicio físico, la recuperación y el bienestar del paciente oncológico se ven potenciados exponencialmente al integrar una adecuada nutrición. Ambos son pilares fundamentales para una salud integral.
Más Allá de Caminar: La Intensidad Importa
Una pregunta común es si caminar a diario es suficiente para cubrir las necesidades deportivas de un paciente con cáncer. Lamentablemente, la respuesta es no. Soraya Casla explica que las variables fisiológicas con impacto real en la salud no se modifican con ejercicios de intensidad moderada-baja. Se necesitan intensidades más altas que activen el cuerpo lo suficiente para producir cambios celulares y bioquímicos que conducen a una mejora significativa de la salud. Es la combinación de ejercicios cardiovasculares, de fuerza, equilibrio, coordinación y propiocepción lo que genera los mayores beneficios.
El Rol Vital de la Alimentación
La alimentación es, según los expertos, esencial. Muchos centros de entrenamiento oncológico trabajan de la mano con nutricionistas especializados. Existe una vasta evidencia científica que demuestra cómo un plan de alimentación específico puede ser de gran ayuda durante el proceso oncológico. Cuando se suman estas dos variables, nutrición y ejercicio, los beneficios para la salud se multiplican, creando una sinergia poderosa que optimiza la respuesta del cuerpo al tratamiento y mejora la recuperación.
Hacia un Futuro Integrado: Desafíos y Objetivos
El camino hacia la integración plena del ejercicio oncológico en el sistema de salud aún presenta desafíos, pero también metas claras y prometedoras. La prevención y la educación son claves.
La Necesidad de Más Especialistas
Uno de los principales objetivos de profesionales como Soraya Casla y Ángel Meléndez es formar a más especialistas en entrenamiento oncológico. A medida que la demanda crece y la evidencia se consolida, es crucial contar con un número suficiente de profesionales cualificados que puedan ofrecer esta atención especializada y segura.
Informar y Educar: Pacientes y Profesionales
Otro reto fundamental es informar y educar tanto a los pacientes como a los profesionales sanitarios. La mención de Ana Rosa Quintana en televisión fue un fenómeno de masas que visibilizó la figura del entrenador oncológico. Sin embargo, como señala Soraya Casla, la mayoría de los pacientes, incluida Ana Rosa, se acercan al ejercicio oncológico por recomendación de su oncólogo. Esto subraya la importancia de seguir formando e informando a los oncólogos para que prescriban el ejercicio físico con confianza y conocimiento.
El Ejercicio en el Corazón del Sistema Sanitario
El objetivo a largo plazo es que el ejercicio físico oncológico esté plenamente integrado en los hospitales y en las instituciones sanitarias, como una parte intrínseca del tratamiento y la recuperación. La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) ya indica que alrededor del 40 por ciento de los diagnósticos de cáncer se pueden prevenir con ejercicio, una buena alimentación y un estilo de vida saludable. Es un llamado a la acción: tenemos la salud en nuestras manos. Hacer un trabajo de prevención y, en caso de que el cáncer toque a la puerta, saber que se ha hecho todo lo posible para afrontarlo de la mejor manera, reduciendo al máximo los efectos secundarios, es el mensaje final de estos dedicados profesionales.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| ¿Quién puede beneficiarse del entrenamiento oncológico? | Prácticamente cualquier paciente con cáncer, antes, durante y después de los tratamientos, adaptándose a su condición y tipo de enfermedad, incluso con metástasis óseas bajo supervisión médica. |
| ¿Caminar a diario es suficiente para un paciente con cáncer? | No. Si bien caminar es bueno, para lograr cambios fisiológicos significativos que impacten en la salud y reduzcan efectos secundarios, se necesitan ejercicios de mayor intensidad y una combinación de entrenamiento cardiovascular, de fuerza, equilibrio y coordinación. |
| ¿Los ejercicios son muy difíciles o peligrosos? | No. Los entrenadores oncológicos diseñan rutinas con baja dificultad técnica, accesibles para la mayoría de las personas, incluso las que eran sedentarias. La supervisión profesional asegura la seguridad y la adaptación a cada estado de salud. |
| ¿Cómo se coordina el entrenador oncológico con el equipo médico? | Es fundamental la comunicación con el equipo médico del paciente, especialmente en casos complejos como metástasis. El entrenador tiene un profundo conocimiento de la fisiopatología para diseñar planes seguros y efectivos. |
| ¿Qué papel juega la alimentación junto al ejercicio? | La alimentación es esencial y complementaria al ejercicio. La combinación de un plan de nutrición adecuado con el ejercicio multiplica los beneficios para la salud del paciente oncológico, ayudando a su recuperación y bienestar general. |
Tabla Comparativa: Enfoques en el Tratamiento del Cáncer
| Característica | Enfoque Tradicional (solo médico) | Enfoque Integral (con Ejercicio Oncológico) |
|---|---|---|
| Prescripción de Ejercicio | Poca o nula, por falta de tiempo o conocimiento específico. | Activa y personalizada, basada en evidencia científica. |
| Rol del Paciente | Pasivo, receptor de tratamiento. | Activo y empoderado, participante en su recuperación. |
| Manejo de Efectos Secundarios | Principalmente con medicación o soporte paliativo. | Reducción de fatiga, dolor articular, mejora de fuerza y tolerancia a tratamientos. |
| Calidad de Vida | Puede verse muy afectada por la enfermedad y tratamientos. | Mejorada significativamente a nivel físico y psicológico. |
| Recuperación Post-Tratamiento | Más lenta, con mayor riesgo de secuelas. | Más rápida y completa, con menor riesgo de recaídas y secuelas. |
| Visión de la Salud | Centrada en la enfermedad y su erradicación. | Holística, centrada en la persona y su bienestar global. |
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