¿Qué habilidades tenía Arsenio Iglesias como jugador?

Arsenio Iglesias: El Zorro de Arteixo

04/08/2025

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En el panteón de las grandes figuras del fútbol español, pocos nombres resuenan con la mezcla de sabiduría, humildad y genio táctico de Arsenio Iglesias. Conocido cariñosamente como 'El Zorro de Arteixo', este gallego trascendió la figura del mero entrenador para convertirse en un icono, especialmente ligado al Deportivo de La Coruña. Sin embargo, antes de dirigir los destinos del legendario Superdepor y dejar una huella imborrable en varios clubes, Arsenio fue también un futbolista notable, un delantero con virtudes que a menudo quedan eclipsadas por su posterior éxito en los banquillos. Su historia es un testimonio de una vida dedicada al balompié, marcada por el trabajo, la picaresca y una profunda humanidad.

¿Qué habilidades tenía Arsenio Iglesias como jugador?

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Arsenio Jugador: Un Delantero Rápido y Habilidoso

La memoria colectiva tiende a recordar a Arsenio Iglesias enfundado en un chándal, con su característica mirada enigmática desde el banquillo. Pero antes de ser el 'fraile' de los entrenadores, fue un 'monje' en el campo, con una dilatada y exitosa carrera como futbolista. Arsenio era un punta rápido, técnico y hábil que le pegaba bien con las dos piernas. Esta descripción, concisa pero contundente, pinta el perfil de un atacante moderno para su época, capaz de desequilibrar y finalizar jugadas con solvencia. Su versatilidad y capacidad de disparo con ambos pies lo convertían en una amenaza constante para las defensas rivales.

Su trayectoria como jugador se extendió por trece temporadas entre Primera y Segunda División, acumulando 238 partidos en la máxima categoría y 50 goles en su mochila. Debutó con el Deportivo de La Coruña en 1951, con apenas 21 años, en un escenario de altura: Las Corts, ante el FC Barcelona. La leyenda cuenta que, tras marcar en su debut, se disculpó con el mítico portero culé Ramallets con un humilde “perdón, señor”. Tras su etapa en el Depor, su carrera lo llevó por clubes de la talla del Sevilla, el Granada y el Oviedo, donde finalmente colgó las botas al finalizar la temporada 1964-1965.

Una anécdota que ilustra a la perfección su calidad como futbolista y cómo era percibido incluso por los más grandes, involucra a Alfredo Di Stéfano. A principios de los años 90, en Buenos Aires, el exmeta del Real Madrid Rogelio Domínguez se encontró con Di Stéfano y le preguntó por la liga española. La 'Saeta Rubia' le habló de un equipo emergente, el Deportivo. Cuando Domínguez preguntó por su entrenador, Di Stéfano respondió: “Arsenio Iglesias”. Ante el desconocimiento de Domínguez, Di Stéfano replicó: “¿Te acuerdas de un gol que te metió el Granada casi desde el centro del campo?”. Domínguez, asombrado, afirmó: “Sí, me lo metió aquel gallego…”. “Pues ese es”, concluyó Di Stéfano. Esta conversación demuestra cómo la habilidad y la capacidad goleadora de Arsenio como jugador quedaron grabadas en la memoria de figuras tan ilustres como Di Stéfano, quien lo identificaba por su proeza en el campo, incluso cuando ya era un reputado entrenador.

El Salto al Banquillo: El Nacimiento de un Mítico Entrenador

Cuatro años después de su retirada como futbolista, Arsenio Iglesias dio el salto a los banquillos. Este período de transición fue crucial para empaparse de fútbol y forjar su propia identidad como técnico. Durante esta etapa, Arsenio tuvo una referencia muy clara que marcó su visión del juego y la dirección de equipos: Helenio Herrera, el legendario entrenador que lo había dirigido en su etapa como futbolista. La influencia del 'Mago' fue fundamental en la construcción del Arsenio entrenador, dotándolo de una base táctica y una disciplina que serían pilares de su futuro éxito.

Su primera gran oportunidad en la élite llegó en la temporada 1970-1971, cuando estaba al mando del Fabril, el filial del Deportivo. La directiva del primer equipo, insatisfecha con el rumbo, apostó por el joven valor de la casa. Arsenio tomó las riendas de una plantilla con jugadores históricos del Depor como Manolete, Loureda, Belló o Beci y, demostrando su capacidad desde el inicio, consiguió el ansiado ascenso a Primera División. Aunque el equipo volvería a descender un par de años después, aquel logro marcó el inicio de una carrera prolífica que culminaría casi dos décadas más tarde con otro ascenso, de nuevo con él al mando.

La Filosofía del Zorro: Estricto, Meticuloso y Humano

Desde sus primeros pasos como entrenador, Arsenio Iglesias comenzó a forjar su fama de técnico estricto y meticuloso. La disciplina era una de sus señas de identidad, pero siempre combinada con una profunda humanidad y preocupación por sus jugadores. Seoane, portero de aquel Depor del 70, recordaba con humor cómo Arsenio los llevó a un balneario en Arteixo antes de un partido de Copa, manteniéndolos concentrados allí durante un mes. “Los solteros no teníamos problema, pero los casados…”, bromeaba.

Ya en la época del Superdepor, su control se extendía a aspectos como las comidas y, de manera muy particular, el vino. Las botellas estaban prohibidas en la mesa; solo se servía un vasito al jugador que lo pidiese, y se podía repetir, pero siempre bajo la atenta mirada de su técnico. Pero quizás lo más sonado entre los futbolistas eran sus inspecciones nocturnas en los hoteles de concentración. Arsenio, acompañado del médico y el masajista, revisaba una por una las habitaciones (entonces se dormía de dos en dos) antes de acostarse. Los bienpensados aseguraban que era por si algún futbolista se encontraba mal o necesitaba un masaje. Los malpensados, en cambio, tenían claro que no se fiaba un ápice de las posibles salidas nocturnas.

La plantilla, sin embargo, se tomaba todo esto con humor e incluso le gastaba alguna que otra broma al Zorro de Arteixo. Una de las más famosas ocurrió en una concentración en el hotel Riazor durante carnavales. Arsenio, en su ronda habitual, llegó a la habitación de Mauro Silva y Bebeto. La encontró en penumbra y la silueta de Bebeto le hizo desconfiar, hasta que se acercó y comprobó que era Donato. Justo cuando se disponía a montar en cólera, se abrió la puerta del armario y un Bebeto ataviado con una máscara luminosa le dio un susto de muerte. Aquello fue la broma de un hijo a un padre, porque así trataba Arsenio a su 'Bebetiño'. También tuvo una relación muy especial con Fran, su “niño bonito”, al que apodó 'O Neno'.

Carlos Ballesta, su eterno segundo y amigo, describía la relación de Arsenio con los jugadores como de “confianza, pero la justa. Era muy humano y se preocupaba por la vida de sus futbolistas en la ciudad, con su familia… Pero a la vez era exigente, porque sabía que solo así se alcanzaban los éxitos. Cuando tenía que darle una patada a la mesa, la daba. ¡Vaya si la daba!”. Esta dualidad entre la cercanía paternal y la exigencia profesional fue clave en su éxito.

El Camino Hacia la Leyenda: Ascensos y Consolidación

El periplo de Arsenio por los banquillos fue extenso antes de alcanzar la cúspide con el Superdepor. Tras su primer ascenso con el Deportivo en 1971, permaneció en el club hasta 1973. Luego, inició una etapa gloriosa en el Hércules, al que ascendió en su primera temporada (1973-1974) y con el que logró un histórico quinto puesto en la 1974-1975, un hito aún no superado por el club alicantino. Después de su exitoso paso por Alicante hasta 1978, fichó por el Zaragoza, al que también ascendió a Primera División. Su trayectoria continuó por Burgos, Elche y Almería, siempre dejando su impronta de trabajo y seriedad.

En 1982, Arsenio retornó a su eterno Deportivo, que vivía años muy duros, rozando incluso el descenso a Tercera División. Se convirtió en el salvador del club, logrando la permanencia en Primera con aquel recordado gol de Vicente al Racing de Santander en el último suspiro. En 1988, con la llegada de Augusto César Lendoiro a la presidencia, se formó un tándem casi perfecto que perduraría hasta 1995, marcando la época dorada del club blanquiazul.

El Nacimiento del Superdepor: Un Sueño que Acarició la Gloria

Tras perder el ascenso en una dramática promoción con el Tenerife, el Deportivo de Arsenio Iglesias finalmente logró el ansiado regreso a Primera División en 1990, en un recordado partido contra el Murcia, donde la grada de Preferencia de Riazor se incendió antes del encuentro, un presagio del fuego que encendería el equipo en los años venideros. Tras el ascenso, Arsenio sintió que su ciclo había terminado y, a pesar de la insistencia de Lendoiro, dejó el cargo, aunque se mantuvo vinculado al club como asesor. Aquel verano, vivió una curiosa experiencia con el mítico entrenador ruso Oleg Romantsev, quien había sido elegido para dirigir al Depor en su vuelta a Primera. Romantsev pasó semanas junto a Arsenio, pero algo no le convenció y dejó tirado al club, que fichó a contrarreloj a Boronat. El equipo no carburaba, y antes del desastre, Lendoiro destituyó a Boronat, pidiendo a Arsenio que regresara al banquillo. El Zorro volvió para salvar al equipo que tanto le había costado ascender, lográndolo en una dramática promoción contra el Betis (2-1 en Riazor y 0-0 en el Villamarín), un momento que muchos consideran la piedra fundamental del nacimiento del Superdepor.

¿Quién fue la referencia de Di Stefano como entrenador?
Di Stefano pasó cuatro años desde su retirada hasta su estreno en la élite en los banquillos, que aprovechó para empaparse de fútbol y empezar a construir lo que quería ser como entrenador con una referencia muy clara: Helenio Herrera, técnico que lo dirigió y marcó en su etapa de futbolista.

Con el equipo afianzado en Primera, Arsenio decidió continuar. Se produjeron fichajes que cambiarían la historia, como los de Bebeto y Mauro Silva, y comenzó la épica. En la temporada 1992-1993, el Deportivo acabó la Liga en un histórico tercer puesto, clasificándose por primera vez en su historia para jugar en Europa (UEFA). La campaña siguiente, la 1993-1994, el club coruñés acarició la Liga con la punta de los dedos en el famoso penalti de Djukic en el último minuto del último partido contra el Valencia. Aquella noche, en la que el Depor solo encajó 18 goles en toda la Liga (un récord aún vigente), fue una de las más duras para Arsenio. Solo acertó a pedir perdón en la rueda de prensa posterior al partido. Esa noche, el técnico se quedó sentado en el palco de Riazor, contemplando el infinito hasta las tres de la mañana, en compañía de su segundo, el preparador físico y la gerente. La oportunidad de su vida, y la del club de sus amores, había volado hacia Barcelona.

El Final de una Era en A Coruña: Tensiones y Despedida Gloriosa

Aquel golpe del penalti de Djukic fue un varapalo inmenso y, quizás, el detonante para que la buena relación entre Lendoiro y Arsenio comenzara a resquebrajarse definitivamente. Las tensiones venían de antes, fruto de una coctelera con diversos ingredientes: los fichajes ya no eran tan consensuados, los celos por la figura del Zorro de Arteixo empezaban a aflorar en Lendoiro, y parte de la directiva promovía un cambio en el banquillo. La explosión final llegó con el pregón de las fiestas de María Pita. Arsenio mantenía una buena relación con Paco Vázquez, alcalde de A Coruña y enemigo íntimo político de Lendoiro, quien, al enterarse de que Arsenio sería el pregonero, no se lo perdonó. Así, en febrero de 1994, Arsenio ya conocía el nombre de su sucesor: John Benjamin Toshack.

Pero la historia, caprichosa, quiso que su despedida del Deportivo fuera por la puerta grande, logrando otro hito: la Copa del Rey, el primer título en la historia del club. Como en el ascenso del incendio de Riazor, las 'meigas' hicieron acto de presencia en la final, que tuvo que disputarse en dos días diferentes por el diluvio que cayó sobre el Santiago Bernabéu. El romanticismo del fútbol quiso además que el rival fuese el Valencia, el mismo equipo que le había privado del título de Liga un año antes con aquel empate en Riazor. El Depor venció 2-1, con goles de Manjarín y Alfredo, y Riazor esperaba a sus héroes en lo que fue uno de los días más grandes y tristes en la carrera de Arsenio. Aclamado por la afición, salió solo del estadio después de un discurso que nunca le apeteció pronunciar. Esa noche, mientras plantilla y directiva cenaban en un restaurante coruñés para celebrar el título, Arsenio lo hacía en su casa, junto a su familia. Su silla estaba vacía. Sabía que aquel partido en el Bernabéu era el último al frente del banquillo blanquiazul y no estuvo dispuesto a mantener la farsa en un acto privado con la temporada ya terminada.

El Amargo Paso por el Real Madrid

A pesar de la amargura con la que salió del Deportivo, fue la siguiente etapa de su carrera la que más cicatrices le dejó. A media temporada de la 1995-1996, un volcánico Real Madrid recurrió a él como sustituto de Jorge Valdano. Su primer y gran error fue marcharse solo, sin un segundo, sin un preparador físico, sin nadie de su confianza en quien apoyarse ante la 'jaula de grillos' que lo esperaba. Aquel equipo en descomposición, sumado a la inmensa presión de la grandeza del Real Madrid, lo devoró. Vivió tragos profundamente amargos con un vestuario que nunca se ganó. Fue tan evidente que incluso los desplantes, como el que le hizo un jovencísimo Raúl en La Romareda al ser sustituido en el minuto 89, eran públicos. La llaga aumentó cuando accedió a no alinear a Soler en el último partido de Liga para evitar su renovación, a petición del propio club.

Casi desde su llegada, aquel Arsenio familiar, protector y metódico, no encontró su espacio en aquel gigante en llamas. La morriña y la soledad eran tales que aprovechaba todos los sábados que el filial del Depor viajaba a la capital para jugar con los equipos madrileños, para estar con ellos en el hotel de concentración como uno más de la expedición. Unas pocas jornadas antes de acabar la Liga, cenaba junto a dos amigos de A Coruña que estaban en Madrid. Lo hacía en el desangelado apartamento de Cuzco que le había facilitado el club blanco. Con la mirada perdida en la ventana, los invitó a mirar y les señaló unas luces en la lejanía de la noche madrileña. “¿El Bernabéu?” —le preguntó uno de ellos—. “No”, —respondió Arsenio—, “Son las luces de la carretera de A Coruña. Ojalá pueda cogerla pronto”. Aquella fue la última vez que entrenó a un equipo.

El Legado de un Mito Inmortal

La herida de su paso por el Real Madrid, a sus 66 años, fue demasiado profunda y tardó mucho en cicatrizar, a pesar de que el teléfono seguía sonando con ofertas. Arsenio estaba cansado después de 45 años entre el césped y los banquillos, pero su leyenda en A Coruña era ya imborrable. Dirigió a la selección gallega de fútbol junto a Fernando Vázquez, impartió magisterio a los chavales en las escuelas municipales del campo de La Torre y entrenó a los veteranos en el fútbol Indoor para conquistar el doblete junto a Fran, su 'Neno', en el estreno de la competición. Alejado de los focos, las entrevistas y los micrófonos, nunca dejó de acudir para apoyar a los veteranos en los actos que lo necesitaban. Su busto, que refleja una mirada sabia y misteriosa, la de todo Zorro de Arteixo, recuerda en los aledaños de Riazor a uno de los grandes mitos del Deportivo. Recuerda a un futbolista, un entrenador, un padre, que fue y es mucho más que aquel inolvidable Superdepor, un verdadero artífice de sueños y un referente para generaciones.

Preguntas Frecuentes sobre Arsenio Iglesias

¿Cuáles eran las principales habilidades de Arsenio Iglesias como jugador?

Arsenio Iglesias era un delantero rápido, técnico y hábil. Destacaba por su capacidad para pegarle bien con ambas piernas, lo que lo convertía en un atacante muy completo y peligroso para las defensas rivales. Anotó 50 goles en 238 partidos de Primera División.

¿Quién fue la referencia de Arsenio Iglesias como entrenador?

La referencia más clara y la persona que más marcó la visión de Arsenio Iglesias como entrenador fue Helenio Herrera, el mítico técnico que lo dirigió durante su etapa como futbolista. Herrera influyó profundamente en su filosofía táctica y disciplinaria.

¿Por qué se le conocía a Arsenio Iglesias como 'El Zorro de Arteixo'?

Se le conocía como 'El Zorro de Arteixo' por su astucia, inteligencia y picaresca, tanto en el campo como en el banquillo. Arteixo es su localidad natal en A Coruña, de donde provenía esa sagacidad característica que aplicaba al fútbol y a la vida.

¿Cuál fue el mayor logro de Arsenio Iglesias como entrenador del Deportivo?

El mayor logro de Arsenio Iglesias como entrenador del Deportivo de La Coruña fue la construcción y dirección del 'Superdepor', que alcanzó un histórico subcampeonato de Liga en la temporada 1993-1994 (perdiendo el título en el último minuto por un penalti fallado) y, finalmente, la conquista de la Copa del Rey en 1995, el primer título oficial en la historia del club.

¿Cómo era la relación de Arsenio Iglesias con sus jugadores?

Arsenio Iglesias mantenía una relación de confianza, pero justa, con sus jugadores. Era muy humano, preocupándose por sus vidas personales y familiares, pero a la vez extremadamente exigente en lo profesional. Famosas eran sus anécdotas de control en concentraciones, aunque siempre se tomaban con humor y respeto por parte de la plantilla.

¿Por qué dejó el Real Madrid Arsenio Iglesias?

Arsenio Iglesias dejó el Real Madrid tras una etapa muy complicada en la que no logró conectar con el vestuario ni con la dinámica del club. Su decisión de ir solo, sin su equipo de confianza, y la complejidad de un equipo en descomposición, lo llevaron a una situación de profunda soledad y desilusión, que lo llevó a decidir no volver a entrenar tras esa experiencia.

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