12/03/2016
El mundo del fútbol se despidió el pasado 5 de mayo de 2023 de una de sus figuras más emblemáticas y queridas: Arsenio Iglesias Pardo. Nacido el 24 de diciembre de 1930 en Arteixo, A Coruña, Arsenio no fue solo un entrenador o un jugador; fue el alma, la esencia y el personaje con mayor influencia directa en el terreno de juego en los 116 años de historia del RC Deportivo. Su partida, a los 92 años, dejó un vacío inmenso, pero su legado permanece intacto, grabado a fuego en la memoria de los deportivistas y en los anales del balompié nacional.

- Un Inicio Humilde y una Trayectoria como Jugador
- Los Primeros Pasos en el Banquillo: De Fabril al Deportivo
- El Regreso Triunfal y el Milagro de la Permanencia
- La Era del 'Súper Dépor': Ascenso, Éxito y un Penalti Doloroso
- La Gloria Eterna: Campeón de Copa del Rey
- La Filosofía de un Sabio: Orden, Talento y Retranca
- El Breve Adiós al Fútbol de Élite y un Legado Inmortal
- Homenajes y Eterno Recuerdo
Un Inicio Humilde y una Trayectoria como Jugador
Arsenio Iglesias Pardo, el menor de nueve hermanos, dio sus primeros pasos en el fútbol en equipos modestos de su Galicia natal, como el Penouqueira, el Ciudad Jardín o el Bergantiños. Su talento no tardó en ser reconocido, y en 1950, fichó por el Fabril, el filial del Deportivo. Aunque su paso por el Fabril fue breve, pronto ascendió al CD Juvenil y, en octubre de 1951, la fortuna y las circunstancias le abrieron las puertas del primer equipo.
El 28 de octubre de 1951, Arsenio debutó con el Deportivo en un escenario de ensueño: Les Corts, el campo del FC Barcelona. Y lo hizo a lo grande, marcando el gol del honor en una derrota por 6-1. Este fue el inicio de seis temporadas gloriosas con la camiseta blanquiazul, siempre en Primera División. Se consolidó como un jugador indiscutible, disputando 146 partidos oficiales y anotando 34 goles. Su impacto fue tal que, en la campaña 1955-1956, anotó el gol número 600 del Deportivo en la máxima categoría. A pesar de ser convocado por la selección española en 1955 para un amistoso contra Francia, no llegó a debutar. A mediados de la temporada 1956-1957, el Deportivo lo traspasó al Sevilla FC por 50.000 pesetas, iniciando así un periplo por otros clubes como el Granada CF (donde disputó una final de Copa) y el Real Oviedo, antes de colgar las botas en el Albacete Balompié a los 35 años.
Los Primeros Pasos en el Banquillo: De Fabril al Deportivo
Un año después de su retirada como jugador, Arsenio regresó a la que siempre sería su casa: el Deportivo. En 1967, asumió el cargo de entrenador del Fabril, dirigiendo al filial durante tres temporadas y media. Su oportunidad con el primer equipo llegó en la Navidad de 1970, tras la destitución de Roque Olsen. Su debut como técnico del Deportivo, el 3 de enero de 1971, fue un empate a dos goles contra el Racing de Ferrol en Riazor.
En tan solo 20 partidos, Arsenio obró su primer milagro: el ascenso a Primera División en la última jornada, en un emocionante duelo directo contra el Rayo Vallecano, donde un gol de Beci selló el billete a la élite. Dirigió al Dépor en Primera las dos campañas siguientes, logrando la permanencia en la primera, pero no pudiendo evitar el descenso en la segunda. Tras este ciclo, Arsenio emprendió un viaje por varios banquillos del fútbol español, dejando su huella en clubes como el Hércules CF (con un ascenso y la mejor clasificación histórica del club en Primera), el Real Zaragoza (otro ascenso), el Burgos CF (permanencia en Primera), el Elche CF y la UD Almería, donde sufrió su primera destitución, un punto de inflexión en su carrera.

El Regreso Triunfal y el Milagro de la Permanencia
Después de un año en blanco, Arsenio Iglesias regresó a Riazor en la temporada 1982-1983, en una etapa de inestabilidad para el club. En un dramático final de liga, el Deportivo volvió a cruzarse con el Rayo Vallecano, y un empate que bastaba para el ascenso se esfumó en Riazor, favoreciendo al RCD Mallorca. Arsenio continuó dos temporadas más, 1983-1984 y 1984-1985, pero el equipo seguía lejos de la élite. Tras un paso por el fútbol amateur en el SD Compostela, la desesperación llevó al Deportivo, ahogado por las deudas y al borde del abismo de la Segunda B, a recurrir nuevamente a su figura más icónica.
En febrero de 1988, con el Deportivo en puestos de descenso a Segunda B y a tres puntos de la salvación, Arsenio retornó al banquillo blanquiazul. Lo que siguió fue una gesta épica. El equipo luchó con garra, concediendo solo tres derrotas en catorce jornadas. La permanencia se decidió en la última jornada, en una combinación casi imposible: el Bilbao Athletic debía perder en Jerez y el Deportivo debía ganar al Racing de Santander en Riazor. Con el resultado favorable en Jerez, el milagro se consumó en el minuto 92, cuando Vicente Celeiro batió al portero cántabro tras un saque de esquina. El delirio se apoderó de Riazor. Arsenio había salvado al Deportivo de una más que probable desaparición, sentando las bases de lo que vendría después.
La Era del 'Súper Dépor': Ascenso, Éxito y un Penalti Doloroso
Semanas después del milagro, Augusto César Lendoiro asumió la presidencia del RC Deportivo y renovó la confianza en Arsenio. Juntos, construirían una de las épocas más gloriosas del fútbol español. En la temporada 1988-1989, el Dépor firmó una sensacional campaña en la Copa del Rey, acariciando la final. El salto de calidad continuó, y en la temporada 1990-1991, el Deportivo, reforzado y con Arsenio nuevamente al mando, logró el ansiado ascenso a Primera División, poniendo fin a 18 años de travesía en Segunda. Dos goles de Zoran Stojadinović en la última jornada contra el Real Murcia sellaron el retorno a la élite.
Arsenio se alejó brevemente de los focos tras el ascenso, asumiendo un rol de asesor. Sin embargo, la mala marcha del equipo en Primera bajo el mando de Marco Antonio Boronat obligó al club a recurrir de nuevo a su sabiduría. Con el Dépor en zona de promoción y ocho jornadas por delante, Arsenio tomó las riendas y logró la permanencia en Primera tras una tensa promoción contra el Real Betis Balompié.
Aquella permanencia marcó el verdadero inicio del mejor Deportivo de la historia. El verano de 1992 trajo consigo la llegada de figuras como Bebeto, Mauro Silva, Aldana o Nando, conformando el legendario 'Súper Dépor'. La temporada 1992-1993 concluyó con un histórico tercer puesto en Liga, la mejor clasificación desde el subcampeonato de 1950, y el primer pasaporte para competición europea, la Copa de la UEFA.

La campaña 1993-1994 fue la del debut continental y la que estuvo a punto de coronar al Deportivo como campeón de Liga. La gloria se escapó de forma dramática en la última jornada, con un penalti fallado por Djukic contra el Valencia en el último minuto. La frase de Arsenio, con su característica retranca, resonó en los oídos de todos: “cuando ya no había tempo ni para respirar”. El dolor fue inmenso, pero la ciudad y el equipo ya habían demostrado de lo que eran capaces.
La Gloria Eterna: Campeón de Copa del Rey
El desquite de Arsenio y del 'Súper Dépor' llegó doce meses después. En 1995, el RC Deportivo se proclamó campeón de la Copa del Rey, el primer título de su historia. La final contra el Valencia CF, disputada en el Santiago Bernabéu, tuvo un desarrollo inusual: fue suspendida a pocos minutos del final debido a un diluvio y se reanudó tres días después. El gol de Alfredo, nada más reiniciarse el encuentro, puso al equipo y a su entrenador en el lugar que merecían en el palmarés del fútbol nacional. Fue el partido número 568 de Arsenio al frente del banquillo blanquiazul, el broche de oro a una etapa inolvidable.
La Filosofía de un Sabio: Orden, Talento y Retranca
Arsenio Iglesias Pardo fue mucho más que un entrenador; fue un filósofo del fútbol, un hombre de club y un personaje entrañable. Su estilo se basaba en la sencillez y el sentido común. Él mismo resumía su libreto futbolístico en tres palabras: “Orden y talento”. Cuando le preguntaban por su método de trabajo, respondía con su habitual prudencia: “La prudencia. No he encontrado uno mejor”.
Su personalidad, marcada por la ironía y la "retranca" gallega, lo hizo único. Era un descreído que desmontaba la pamplina con una lucidez asombrosa. Tras el fatídico penalti de Djukic, su famosa frase “Mucho que decir y poco que contar”, seguida de “Yo ya venía llorado de casa”, capturó la esencia del deportivismo: la capacidad de sufrir, pero también de levantarse. Su conexión con la afición y con la ciudad de A Coruña era total; encarnaba las virtudes del gallego fetén: laborioso, honesto y lleno de sabiduría popular. Para muchos, era el 'Brujo de Arteixo' o el 'Zorro de Arteixo', apodos que él aceptaba con humildad, confesando que quizás era “zorro, porque a veces no aclaro bien los motivos por los que hago las cosas”.

El Breve Adiós al Fútbol de Élite y un Legado Inmortal
Tras la conquista de la Copa del Rey, Arsenio Iglesias anunció su retirada del Deportivo. Tuvo un breve y agridulce paso por el banquillo del Real Madrid en la temporada 1995-1996, sustituyendo a Jorge Valdano. Allí, lejos de su entorno y de la calidez de los suyos, no se sintió cómodo. Aquel tipo sencillo y bonachón, cuya máxima era “orden y talento”, fue, en sus propias palabras, “devorado por las pirañas del vestuario”. No obstante, ese efímero paso no empañó su grandeza.
Desde entonces, Arsenio permaneció alejado de los focos, recluido en su Arteixo natal, disfrutando del cariño de su gente. Sus paseos por A Coruña eran constantes reverencias de aficionados que nunca olvidaron al hombre que los guio a la gloria y les hizo soñar. La ciudad le rindió homenaje con una estatua en el Paseo de Riazor, un símbolo permanente de su impacto.
El 14 de mayo de 2016, Arsenio recibió la más alta distinción del RC Deportivo: la Insignia de Oro y Brillantes, además de ser nombrado “Lenda Branquiazul”. Aquel día, en el descanso de un partido contra el Real Madrid, Riazor estalló en aplausos mientras exjugadores le rendían tributo en los videomarcadores, conmoviendo a miles de deportivistas.
Homenajes y Eterno Recuerdo
La noticia de su fallecimiento el 5 de mayo de 2023, a los 92 años, sumió al fútbol gallego y español en un profundo luto. Inmediatamente, se sucedieron los homenajes. La capilla ardiente de Arsenio Iglesias se instaló en el Estadio de Riazor, permitiendo a miles de aficionados despedirse de su ídolo. La Real Federación Gallega de Fútbol decretó un minuto de silencio en todos los encuentros del fin de semana en su memoria. Arsenio Iglesias Pardo, el 'Zorro de Arteixo', será recordado por siempre como la personificación del espíritu deportivista, un hombre que llevó a su club desde las catacumbas hasta la cima, dejando un legado de humildad, sabiduría y pasión inquebrantable.
Trayectoria de Arsenio Iglesias en el Deportivo: Un Legado Dual
La influencia de Arsenio en el Deportivo fue única, abarcando dos roles fundamentales. A continuación, un resumen de su impacto:
| Rol | Período(s) | Partidos Oficiales | Logros Destacados |
|---|---|---|---|
| Jugador | 1951-1957 | 146 (135 Liga, 6 Promoción, 5 Copa) | 34 goles, jugador clave en Primera División. |
| Entrenador | 1970-1973, 1982-1985, 1987-1995 | 568 | 2 Ascensos a Primera División (1971, 1991), 1 Copa del Rey (1995), 1 Permanencia dramática (1988), 2 Subcampeonatos de Liga (1994, 1995), Clasificación para Europa (1993). |
| Total (Jugador+Entrenador) | 714 | Personaje con mayor influencia directa en el terreno de juego en la historia del Club. |
Preguntas Frecuentes sobre Arsenio Iglesias Pardo
- ¿Quién fue Arsenio Iglesias Pardo?
- Arsenio Iglesias Pardo fue una figura legendaria del fútbol español, especialmente ligado al RC Deportivo de La Coruña. Fue jugador y, más tarde, el entrenador más influyente en la historia del club, conocido por su sabiduría, humildad y su particular sentido del humor.
- ¿Cuál fue su vínculo con el RC Deportivo?
- Su vínculo con el Deportivo fue inquebrantable. Jugó en el primer equipo durante seis temporadas (1951-1957) y tuvo varias etapas como entrenador, la más destacada entre 1987 y 1995. Dirigió al equipo en 568 partidos oficiales, un récord en el club, y fue fundamental en el ascenso y la época dorada del 'Súper Dépor'.
- ¿Qué logros importantes consiguió como entrenador?
- Arsenio Iglesias logró dos ascensos a Primera División con el Deportivo (1971 y 1991), una dramática permanencia en Segunda División en 1988 que salvó al club de la desaparición, dos subcampeonatos de Liga (1994 y 1995) y, el más importante, la conquista de la primera Copa del Rey en la historia del club en 1995.
- ¿Por qué fue tan querido en A Coruña?
- Arsenio era querido por su autenticidad, su cercanía, su humildad y su profundo arraigo con Galicia y A Coruña. Su personalidad, marcada por la "retranca" (ironía gallega) y frases célebres como "Mucho que decir y poco que contar" o "Yo ya venía llorado de casa", resonaba con la gente. Encarnaba el espíritu de lucha y resiliencia del deportivismo, llevando al club a sus mayores éxitos.
- ¿Cuándo y dónde se instaló su capilla ardiente?
- La capilla ardiente de Arsenio Iglesias Pardo se instaló en el Estadio de Riazor el 5 de mayo de 2023, desde las 21:30 hasta las 23:30, y el 6 de mayo de 2023, entre las 9:00 y las 12:00 horas, permitiendo a los aficionados despedirse de su leyenda en el corazón del deportivismo.
- ¿Qué fue el 'Súper Dépor'?
- El 'Súper Dépor' fue el apodo que recibió el Deportivo de La Coruña bajo la dirección de Arsenio Iglesias a principios de los años 90. Este equipo, con jugadores de la talla de Bebeto, Mauro Silva, Fran o Aldana, compitió de tú a tú con los grandes de España, logrando subcampeonatos de Liga y la Copa del Rey, marcando una época dorada para el club.
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