¿Cómo se siente el equipo de turno de Bordalás?

Bordalás: El Cocodrilo del Banquillo Español

17/01/2016

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En el vibrante y a menudo predecible mundo del fútbol profesional, hay figuras que irrumpen con una fuerza y una filosofía tan singulares que desafían las convenciones. José Bordalás es, sin lugar a dudas, una de ellas. Considerado por muchos como uno de los técnicos más icónicos del fútbol español, su presencia en el banquillo no pasa desapercibida. Es un entrenador que se confiesa sobre su manera de vivir el fútbol, el esfuerzo incansable que dedica al vestuario para que cada pieza encaje y la forma, para algunos brillante, para otros polémica, de entender este deporte. Allá donde va, su método se convierte en una auténtica religión, generando tanto admiración por los resultados como un profundo rechazo por los medios.

¿Por qué Bordalás defendió al joven Álvaro Rodríguez?
“Estar en cuartos de final después tantas temporadas sin conseguirlo es muy bonito para la afición y para el club”, incidió Bordalás, que defendió al joven Álvaro Rodríguez, autor del gol del triunfo antes de su expulsión, porque “está en proceso de adaptación al fútbol profesional y esto le servirá de aprendizaje”.

La figura de Bordalás es la de un estratega que no teme ir a contracorriente, forjando equipos a su imagen y semejanza, dotándolos de una identidad férrea que, si bien puede no ser estéticamente atractiva para todos, ha demostrado ser tremendamente efectiva. Su capacidad para transformar plantillas y convertirlas en bloques compactos e incómodos para cualquier rival es innegable. Pero, ¿quién es realmente Bordalás y cómo ha logrado dejar una huella tan profunda y divisoria en el balompié español? Adentrémonos en el universo de un entrenador que, para bien o para mal, siempre está en el centro del huracán.

Índice de Contenido

El Arte de la Destrucción: La Filosofía del 'Estilo Bordalás'

El 'estilo Bordalás' es más que una simple táctica; es una filosofía de juego que ha marcado tendencia y, en ocasiones, ha puesto en jaque a los demás diecinueve equipos de LaLiga. Durante su etapa en el Getafe CF, José Bordalás fue tan 'virtuoso' que consiguió una unanimidad en su contra por parte de los técnicos rivales. Su propuesta es clara: destruir el juego del adversario allá donde progresa, cortando de raíz cualquier intento de creación. Esto se traduce, a menudo, en una secuencia de "falta, falta, falta, y luego más". Es un fútbol de alta intensidad, de contacto constante, de interrupción. Como bien se ha descrito, es "leña", es "más madera: ¡esto es la guerra!".

Los equipos dirigidos por Bordalás se sienten como "cocodrilos en las aguas enfangadas de un río salvaje". Esta metáfora encapsula perfectamente la esencia de su juego: un ambiente turbio, incómodo, donde el rival se siente atrapado y superado por la agresividad y la presión. Los futbolistas, bajo su tutela, se convierten en una prolongación de su alargado brazo, de su dedo que señala. Son obedientes hasta la sumisión, ejecutando sus órdenes con precisión milimétrica. Se transforman en "esbirros", en "mercernarios" con la promesa de alcanzar la terrible condición de "sicarios infiltrados en el fragor de la batalla". No es un juego de posesión ni de florituras, sino de anulación, de asfixia al rival, de llevar el partido a su terreno, un terreno donde la batalla física y psicológica es primordial.

De Alcorcón a la Élite: Una Trayectoria Marcada por el Carácter

La fama de José Bordalás comenzó a forjarse en el Alcorcón, donde ya dejaba entrever el carácter indomable de sus equipos. Lejos de 'echarse a dormir' tras ese reconocimiento, su ambición lo llevó a medrar en el Getafe, donde protagonizó una de las gestas más recordadas de los últimos años: transformar un equipo modesto en un "equipo europeo". Y lo hizo a su manera, con sus modos. Aquel Getafe era sinónimo de patada, de falta, de bronca. Los rivales, atónitos, parecían no dar crédito, preguntándose "¿Pero de qué vais?". La respuesta llegaba en forma de silencio sordo de unos jugadores que, con la pizarra del vestuario como guía, se entregaban a un plan deshonesto para los puristas del fútbol, pero eficaz para los resultados.

El éxito de Bordalás con el Getafe fue una demostración palpable de que su método, por controvertido que fuera, funcionaba. Llevó al equipo a cotas impensables, rozando la Champions League y compitiendo de tú a tú con los grandes. Esta trayectoria le valió el reconocimiento, pero también la etiqueta de entrenador "duro", "rocoso", "anti-fútbol" para algunos. Sin embargo, su capacidad para exprimir al máximo a sus plantillas y convertirlas en conjuntos competitivos es una cualidad que pocos pueden igualar, y que lo ha convertido en un técnico muy solicitado.

El Hombre Detrás del Entrenador: ¿Víctima o Estratega Consciente?

La personalidad de José Bordalás va más allá de su estilo en el campo. Resulta interesante contrastar su figura con la de otros entrenadores que, como Jupp Heynckes, Ernesto Valverde, Marcelo Bielsa o Marcelino García Toral, también estudiaron en la Escuela de Entrenadores. Estos últimos, muy respetados por su apuesta por el "fútbol de verdad", ese que no recurre a "medios bastardos" para conseguir la victoria, se sitúan en las antípodas de la percepción general del 'estilo Bordalás'.

La pregunta surge de manera natural: ¿Por qué es así Bordalás? ¿Nació con esa filosofía o se hizo a raíz de alguna vivencia? La información sugiere una posible respuesta emocional. En una ocasión, se sintió acusado, acorralado, maltratado, vilipendiado. Compareció ante los medios al borde del llanto, exclamando: "¿Qué he hecho yo para merecer esto?". Esta emotividad sugiere que, quizás, no se da cuenta de que "azuzar a sus futbolistas" de esa manera puede ser perjudicial para la imagen del deporte. Si es consciente de su libro de ruta –patada, tiempo detenido, bronca, retorcerse sobre la hierba como animal herido–, la pregunta es aún más inquietante: ¿Cómo hace José Bordalás para irse a la cama y dormir sin que le remuerda la conciencia? La respuesta, para muchos, es que "está hecho de otra pasta".

Su llegada al Valencia CF, un equipo con otra historia y aspiraciones, evidenció esta dicotomía. El 'che' sufrió una metamorfosis kafkiana, adoptando un juego más físico. Marcelino García Toral, por ejemplo, llegó a denunciar que un partido contra el Athletic Club se impregnaría de tintes "de Regional" por la forma de jugar del equipo de Bordalás. Las declaraciones de Carlos Soler, jugador del Valencia, son reveladoras: "No depende de nosotros, no nos podemos dejar llevar, pero hay que decirlo [al 'robo que habían sufrido', se refiere], no podemos parecer ¡los tontitos!". Esto refleja la presión y la adaptación que sus jugadores deben asumir, y la percepción de que su equipo no debe ser el "inocente" en la contienda. El poema 'El lobito bueno' de José Agustín Goytisolo, citado en el texto, se usa como una analogía irónica para describir la inversión de roles y la percepción de un "mundo al revés" en el fútbol de Bordalás.

¿Quién es Bordalás?
Único en el banquillo, se sincera sobre cómo es realmente, el esfuerzo que pone en el vestuario para que las cosas salgan bie n y la manera tan brillante de vivir el fútbol. Religión allá donde vaya, Bordalás es uno de los técnicos más icónicos del fútbol español.

Tabla Comparativa: Filosofías de Juego en el Fútbol Español

AspectoFútbol de Construcción (Ej. Marcelino, Valverde)Estilo Bordalás
Énfasis PrincipalPosesión, combinación, juego asociativoDestrucción, interrupción, presión alta
Objetivo TácticoCreación de oportunidades mediante el control del balónAnulación del rival, forzar el error, juego directo
Uso de la FaltaRecurso puntual para detener un ataque peligrosoHerramienta constante para fragmentar el juego y desgastar
Ritmo de JuegoFluidez, transiciones rápidas y organizadasInterrupciones, balón parado, juego físico
Percepción del RivalRespeto por la propuesta del adversarioGenerador de frustración y quejas por la intensidad
Identidad del EquipoBasada en la técnica y la estrategia elaboradaBasada en la garra, la intensidad y la obediencia táctica

La Faceta Humana: Defendiendo a los Suyos

A pesar de la imagen de entrenador implacable, Bordalás también muestra una faceta protectora hacia sus jugadores. Un ejemplo claro fue su reacción tras la infantil expulsión de Álvaro Rodríguez, delantero del Getafe, en un partido de Copa del Rey contra el Pontevedra. Pese a la victoria (0-1), Bordalás no escondió su enfado por la acción que pudo costar el pase a su equipo. Sin embargo, su crítica vino acompañada de una defensa clara del joven futbolista.

“No he visto la repetición, pero ha sido una pena porque el guion del partido era claro, ponernos por delante y jugar en campo rival. Nos hemos adelantado muy pronto, teníamos el control del partido y esa expulsión nos obligó a un ejercicio de supervivencia que el equipo lo ha entendido muy bien”, indicó en rueda de prensa. Reconoció la dificultad de jugar en inferioridad y la necesidad de corregir las expulsiones que complican la vida al equipo. Pero, lo más importante, defendió a Álvaro Rodríguez, autor del gol del triunfo antes de su expulsión, argumentando que "está en proceso de adaptación al fútbol profesional y esto le servirá de aprendizaje". Esta postura revela un lado más paternal, donde la reprimenda se mezcla con el apoyo y la comprensión del proceso de formación de un deportista.

Preguntas Frecuentes sobre José Bordalás

¿Cuál es el principal rasgo del "estilo Bordalás"?

El principal rasgo es la intensidad defensiva y la interrupción constante del juego del rival, a menudo mediante faltas tácticas. Sus equipos son conocidos por su agresividad, presión alta y capacidad para desorganizar al adversario, priorizando la solidez defensiva y la efectividad en las transiciones.

¿Por qué genera tanta controversia?

La controversia surge de su enfoque en la destrucción del juego, que algunos consideran "anti-fútbol" o excesivamente físico. Otros entrenadores y aficionados critican la cantidad de faltas, las pérdidas de tiempo y la interpretación del juego al límite del reglamento, lo que desvirtúa el espectáculo para ciertos puristas.

¿Ha tenido éxito con este estilo?

Sí, ha tenido un notable éxito, especialmente con el Getafe CF, al que transformó de un equipo en apuros a un contendiente por plazas europeas. También ha logrado ascensos y mantenimientos en categorías complicadas, demostrando que su método, aunque polarizador, es efectivo para conseguir resultados concretos.

¿Es Bordalás consciente de la percepción que tienen de su juego?

Las declaraciones de Bordalás, como su emotiva rueda de prensa donde se sintió "acusado" y "vilipendiado", sugieren que puede sentirse incomprendido o que no percibe sus métodos de la misma manera que sus detractores. Sin embargo, también se le atribuye una conciencia plena de su "libro de ruta", lo que indica que su estilo es una elección deliberada.

¿Cómo se adaptan los jugadores a su método?

Los jugadores que trabajan con Bordalás deben adaptarse a una disciplina táctica muy estricta y a una exigencia física y mental elevada. Se convierten en extensiones de su voluntad, ejecutando con precisión sus instrucciones. Como lo expresó Carlos Soler, deben "adaptarse al método Bordalás para merecer todo su aprecio" y evitar parecer "los tontitos" en el campo.

En definitiva, José Bordalás es un entrenador que no deja indiferente a nadie. Su intensidad en el banquillo y su particular manera de entender el fútbol lo han convertido en una figura única en el panorama español. Para sus defensores, es un estratega brillante que maximiza los recursos disponibles y convierte a sus equipos en bloques inquebrantables. Para sus detractores, es el artífice de un fútbol que roza los límites de la deportividad, más enfocado en destruir que en construir. Sea cual sea la opinión, lo cierto es que Bordalás ha logrado un impacto innegable, demostrando que el camino hacia el éxito puede tomar formas muy diversas y, a veces, muy debatidas. Su legado es el de un técnico que, con su personalidad y su estilo, ha escrito capítulos memorables y controvertidos en la historia reciente del fútbol español, dejando claro que cada equipo juega como le dice su entrenador.

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