10/04/2016
Sí, la Universidad Brigham Young (BYU) cuenta con un equipo de baloncesto, conocido como los Cougars, y es una parte fundamental y muy seguida de su programa atlético. Con una historia que se extiende a lo largo de 122 temporadas, el baloncesto en BYU no solo es un deporte, sino una tradición arraigada que ha visto pasar a 20 entrenadores principales por su banquillo, cada uno dejando su propia huella en el legado del programa. Desde sus orígenes hasta la actualidad, los Cougars han cultivado una base de aficionados leal y apasionada, llenando el Marriott Center con una energía inigualable en cada partido en casa.

El programa de baloncesto masculino de BYU ha demostrado ser consistentemente competitivo, incluso en las temporadas más recientes. Por ejemplo, en la temporada 2018-19, los Cougars cerraron con un respetable récord de 19 victorias y 13 derrotas en general, logrando un notable 11-5 en la Conferencia de la Costa Oeste (WCC), lo que les permitió terminar empatados en el segundo lugar con Saint Mary's. A pesar de su sólida actuación en la temporada regular, su recorrido en el Torneo de la WCC terminó prematuramente en los cuartos de final, donde cayeron ante San Diego. Esa temporada, el equipo no recibió invitaciones para los prestigiosos torneos de la NCAA o el NIT, y optó por no participar en ninguna otra competencia de postemporada. Sin embargo, la pasión de la afición se mantuvo fuerte, con una asistencia promedio de 11,958 espectadores en los 16 partidos jugados en el Marriott Center, una cifra que los colocó como el segundo equipo con mayor asistencia en el Oeste, solo por detrás de Arizona, y el 27º a nivel nacional.
Una Nueva Era en el Banquillo: La Llegada de Kevin Young
Poco después de la conclusión de la temporada 2018-19, un capítulo significativo en la historia del baloncesto de BYU llegó a su fin con el anuncio del retiro del veterano entrenador principal Dave Rose, quien había dirigido a los Cougars durante muchos años. La búsqueda de un sucesor llevó a la universidad a contratar en abril a Mark Pope, un rostro familiar que había pasado cuatro temporadas como asistente en BYU bajo la dirección de Rose, antes de tomar las riendas del programa de Utah Valley. Pope, a su vez, rápidamente formó su equipo de trabajo, incorporando a Chris Burgess y Cody Fueger, provenientes de Utah Valley, y a Nick Robinson, de Southern Utah, como sus entrenadores asistentes.
No obstante, la dinámica del baloncesto universitario es de constante evolución, y el banquillo principal de los Cougars ha vuelto a experimentar un cambio trascendental. El vigésimo entrenador principal en la historia del equipo masculino de baloncesto de BYU es Kevin Young. Su nombramiento marca un giro fascinante para el programa, ya que Young llega directamente desde la élite del baloncesto profesional, habiendo servido como entrenador asociado de los Phoenix Suns en la NBA.
La trayectoria de Kevin Young es una historia de perseverancia y ascenso. Comenzó su carrera en ligas menores, enfrentando desafíos significativos, como ser despedido de su puesto como entrenador principal en la D-League (ahora G-League) en 2011, en un momento personal delicado. Sin embargo, su determinación lo llevó a aceptar un puesto de asistente con los Delaware 87ers, el equipo de la liga menor de los Philadelphia 76ers. Desde allí, su ascenso fue meteórico. Pasó a formar parte del personal de los 76ers, donde trabajó bajo la dirección de Brett Brown, y luego se unió a los Phoenix Suns, donde fue una pieza clave en el equipo de entrenadores de Monty Williams, y posteriormente de Frank Vogel. En los Suns, Young se consolidó como uno de los asistentes mejor pagados de la NBA, lo que subraya su valía y experiencia en el más alto nivel del deporte.
La decisión de Young de dejar la NBA para unirse a BYU no fue trivial. Es un miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y su elección estuvo profundamente influenciada por consideraciones personales y de fe. En BYU, tendrá la oportunidad de pasar los domingos libres con su familia, un lujo que no había tenido en 13 años en la NBA debido al riguroso calendario de la liga. Este aspecto, junto con el deseo de ofrecer un entorno más estable y centrado en la familia para sus hijos, fue un factor determinante. Su conexión con la universidad también es curiosa: Kevin Young es primo lejano de Steve Young, el legendario mariscal de campo de la NFL y tataranieto de Lorenzo Young, el hermano de Brigham Young, fundador de la universidad. Esta conexión familiar, aunque lejana, añade un toque personal a su llegada.

El proceso de contratación en BYU es único debido a su afiliación religiosa. Young fue entrevistado por líderes de la Iglesia, incluyendo a Elder Clark G. Gilbert, comisionado de Educación de la Iglesia, y por el presidente de la universidad, Shane Reese, quien, curiosamente, es un experto en analíticas deportivas, un campo en el que Young también es un firme creyente. Esta alineación de valores y enfoques fue clave. Aunque circularon rumores sobre un contrato multimillonario, la universidad ha aclarado que, si bien es el contrato de baloncesto más competitivo que BYU ha ofrecido, no se acerca a las cifras reportadas y no se financia con fondos de diezmo, sino con el presupuesto del departamento atlético y donaciones. BYU enfatiza que busca un compromiso más allá de lo puramente económico, alineado con la misión de la institución.
En cuanto a su filosofía de juego, Kevin Young ha dejado claro que los Cougars adoptarán un estilo de baloncesto rápido y moderno. Su enfoque es una ofensiva de "aro y triple" (rim and 3), con un sistema de cinco jugadores abiertos (five-out offense) que busca estirar la cancha y generar tiros de alto valor, ya sea atacando el aro o lanzando desde la línea de tres puntos. Esta estrategia, familiar en la NBA, busca desarrollar jugadores con habilidades que son altamente valoradas en el nivel profesional, como la capacidad de lanzar triples tras el drible. Además, Young ha traído consigo a parte de su personal de la NBA, incluyendo a un preparador físico de los Bucks, un nutricionista de los Suns y un director de analíticas también de los Suns, lo que refuerza su compromiso con un enfoque de desarrollo integral y de vanguardia.
Dinámicas del Equipo: Salidas, Llegadas y el Futuro
La transición de entrenadores y el dinámico panorama del baloncesto universitario a menudo traen consigo cambios significativos en la plantilla. La temporada 2018-19 marcó el fin de la elegibilidad para dos seniors de BYU, McKay Cannon y Luke Worthington. Cannon, a pesar de ser un 'walk-on' (jugador sin beca), inició 18 partidos durante su tiempo en BYU. Worthington, por su parte, participó en 130 juegos (62 como titular) y era el único jugador en la plantilla con experiencia en el Torneo de la NCAA. Después de su elegibilidad, Worthington continuó ligado al equipo como asistente de posgrado. Otras salidas notables incluyeron a Nick Emery, quien anunció su retiro del baloncesto universitario en julio de 2019 con un año de elegibilidad restante, y varios jugadores que optaron por transferirse a otros programas, como Jahshire Hardnett (a UMKC), Rylan Bergersen (a Central Arkansas) y Colby Leifson (a Utah Valley University).
Sin embargo, con cada partida, llegaron nuevas oportunidades para fortalecer la plantilla. La llegada de Mark Pope trajo consigo una afluencia de talento desde Utah Valley University. Jake Toolson, el Jugador del Año de la WAC 2018-19, regresó a BYU como transferido de posgrado, elegible para jugar inmediatamente. Wyatt Lowell, el Novato del Año de la WAC 2018-19, y Richard Harward también se unieron a los Cougars desde UVU, aunque Harward no fue elegible para jugar en la temporada 2019-20. Además, BYU recibió a Blaze Nield como 'walk-on' y, notablemente, a Alex Barcello, un recluta de cuatro estrellas de la Universidad de Arizona, quien obtuvo una exención y fue elegible de inmediato, añadiendo un talento significativo a la rotación.
El equipo también se benefició del regreso de misioneros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, una tradición única en BYU. Trevin Knell, un prospecto de tres estrellas, se unió al equipo después de su misión, al igual que Cameron Pearson, quien se incorporó como 'walk-on'. Mirando hacia el futuro, la clase de reclutamiento de 2020 incluyó a seis jugadores de secundaria. Algunos, como Richie Saunders y Dallin Hall, planean completar su servicio misional antes de unirse al equipo en temporadas futuras, mientras que otros, como Townsend Tripple y el talentoso Caleb Lohner (un alero de cuatro estrellas que inicialmente se había comprometido con Utah), se unieron directamente para la temporada 2020-21. La reputación de Kevin Young en la NBA ha sido un imán para el reclutamiento, incluso atrayendo al prospecto número 1 de la clase de 2025, AJ Dybantsa, un logro que también se vio impulsado por un paquete NIL (Nombre, Imagen y Semejanza) de 7 millones de dólares, marcando la intención de BYU de ser un destino de primer nivel para el desarrollo de jugadores con aspiraciones a la NBA.

En la pretemporada 2019-20, BYU fue seleccionado para terminar tercero en la WCC, detrás de Gonzaga y Saint Mary's. Yoeli Childs y TJ Haws fueron nombrados para el equipo de pretemporada All-WCC. Childs, en particular, fue incluido en la lista de vigilancia del Karl Malone Award como el mejor ala-pívot de la nación, y también en las listas de vigilancia del Naismith Trophy y el John R. Wooden Award, consolidando su estatus como una estrella a seguir. Sin embargo, la temporada 2019-20 también estuvo marcada por desafíos, incluidas lesiones y suspensiones. Yoeli Childs fue suspendido por los primeros nueve partidos debido a errores administrativos en el proceso de exploración del draft de la NBA. Zac Seljaas sufrió una fractura en el pie, aunque se recuperó rápidamente. Gavin Baxter y Jesse Wade también enfrentaron lesiones significativas que afectaron su disponibilidad. A pesar de estos contratiempos, el equipo tuvo una gira exitosa por Italia en agosto, ganando los cuatro partidos, y un rendimiento positivo en un scrimmage contra Cal, mostrando destellos del potencial del equipo.
El Liderazgo en el Baloncesto Femenino de BYU
Además del programa masculino, el baloncesto femenino de BYU también tiene una historia destacada. Recientemente, el equipo femenino de baloncesto de BYU se despidió de una figura legendaria: Jeff Judkins. Después de 21 temporadas al frente del equipo, Judkins anunció su retiro. Su récord de 456 victorias y 204 derrotas lo convierte en el entrenador con más victorias en la historia del baloncesto de BYU, superando a cualquier otro entrenador, tanto en el programa masculino como en el femenino. Durante su mandato, las Cougars participaron en 10 Torneos de la NCAA y alcanzaron la ronda de Sweet 16 en dos ocasiones (2002 y 2014). Antes de su exitosa carrera como entrenador, Judkins tuvo una notable trayectoria como jugador, incluyendo una etapa en la NBA con los Boston Celtics, los Portland Trail Blazers, los Detroit Pistons y los Utah Jazz. Su legado en BYU es innegable, y la universidad ya ha iniciado una búsqueda nacional para encontrar a su sucesor.
Más allá del Baloncesto: Otros Deportes Destacados
Si bien el baloncesto es un pilar, BYU también cuenta con otros programas deportivos notables. El equipo de béisbol de los Cougars, por ejemplo, participa en la División I de la NCAA y mantiene rivalidades intensas. Dos de sus enfrentamientos más importantes incluyen el "Deseret First Duel" contra la Universidad de Utah y el "UCCU Crosstown Clash" contra la Universidad de Utah Valley. Los partidos de béisbol de BYU a menudo se transmiten por radio y a través de internet, con narradores experimentados como Brent Norton, quien ha estado al frente de las transmisiones durante 25 temporadas consecutivas. Aunque la información proporcionada no especifica el nombre del entrenador principal del equipo de béisbol, queda claro que BYU mantiene una robusta presencia atlética en múltiples disciplinas.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿BYU tiene un equipo de baloncesto?
Sí, la Universidad Brigham Young (BYU) cuenta con programas de baloncesto masculino y femenino, ambos compitiendo en la División I de la NCAA. El equipo masculino es conocido como los Cougars.
¿Quién es el actual entrenador principal del equipo masculino de baloncesto de BYU?
El actual entrenador principal del equipo masculino de baloncesto de BYU es Kevin Young, quien asumió el cargo como el 20º entrenador en la historia del programa. Young llega a BYU con una vasta experiencia como entrenador asistente en la NBA, incluyendo un período como entrenador asociado de los Phoenix Suns.

¿Cuántos entrenadores principales ha tenido el equipo masculino de baloncesto de BYU?
El equipo masculino de baloncesto de BYU ha tenido 20 entrenadores principales a lo largo de sus 122 temporadas de historia.
¿Quién es el entrenador con más victorias en la historia del baloncesto de BYU (masculino y femenino)?
Jeff Judkins, el exentrenador principal del equipo femenino de baloncesto de BYU, es el entrenador con más victorias en la historia de la universidad, con un récord de 456-204 en 21 temporadas. Supera a cualquier otro entrenador, tanto en el programa masculino como en el femenino.
¿Cómo es el estilo de juego de Kevin Young?
Kevin Young prefiere una ofensiva de "aro y triple" (rim and 3), con un sistema de cinco jugadores abiertos que busca estirar la cancha y generar tiros eficientes. Su estilo de juego es rápido y moderno, con un fuerte énfasis en el análisis de datos (analíticas) para optimizar el rendimiento del equipo y preparar a los jugadores para el baloncesto profesional.
¿BYU utiliza fondos de diezmo para el deporte?
No, según la universidad, los fondos de diezmo pagados por los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no se utilizan para financiar el departamento atlético. El presupuesto del departamento se cubre con otras fuentes, incluidas las donaciones y los ingresos propios.
En resumen, el baloncesto de BYU es un programa dinámico y en constante evolución, con una rica historia y un futuro prometedor. La llegada de Kevin Young, con su experiencia de élite en la NBA y su profunda conexión con los valores de la universidad, augura una era emocionante para los Cougars. Desde las exitosas temporadas recientes hasta los ambiciosos planes de reclutamiento y desarrollo de jugadores, BYU se posiciona para seguir siendo un competidor formidable en el panorama del baloncesto universitario, especialmente ahora con su entrada a la desafiante Conferencia Big 12.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a BYU Baloncesto: Una Mirada Profunda a los Cougars puedes visitar la categoría Baloncesto.
