11/06/2018
Tiene un nombre peculiar, pero su importancia es inmensa. El psoas es un músculo que, aunque a menudo pasa desapercibido, es fundamental en casi cada movimiento que realizamos: desde caminar y correr hasta levantarnos de una silla o simplemente mantenernos erguidos. Su uso es tan constante que su buen estado es clave para nuestra salud física. Pero su relevancia va más allá de lo puramente físico, ya que popularmente se le conoce como el “músculo del alma”. Culturas orientales, como la del yoga, consideran que influye directamente en nuestro estado de ánimo y bienestar emocional. Comprender y cuidar este músculo profundo es un paso esencial hacia una vida más equilibrada y sin dolor.

- ¿Qué es el Psoas y Por Qué es Tan Importante?
- El Psoas Tenso: Causas y Consecuencias
- Cómo Estirar el Psoas: Ejercicios Clave
- 1. Estiramiento de Cadera en Zancada Profunda
- 2. Estiramiento del Psoas con Pie Posterior Elevado
- 3. Estiramiento de Psoas en Rodilla Hincada con Retroversión Pélvica
- 4. Estiramiento del Psoas de Pie con Retroversión y Extensión
- 5. Estiramiento del Psoas con Rodilla Elevada (Variante Lateral)
- 6. Retroversión para Psoas en Banco o Mesa
- 7. Estiramiento de Psoas en Colchoneta (Variante de Torsión)
- 8. Abducción para Psoas (con ligera rotación interna)
- Preguntas Frecuentes sobre el Psoas
- Mantén tu Psoas Sano para un Bienestar Integral
¿Qué es el Psoas y Por Qué es Tan Importante?
El psoas, o más precisamente el iliopsoas, es un grupo muscular profundo que se encuentra en la región lumbar y pélvica. Es el conector principal entre el tronco superior y las piernas, siendo el único músculo que une la columna vertebral con los miembros inferiores. Se extiende desde la 12ª vértebra torácica (T12) y todas las vértebras lumbares (L1-L5), atraviesa la pelvis y se inserta en la parte superior del fémur. Esta ubicación estratégica lo convierte en un pilar del balance estructural de nuestro cuerpo.
Sus funciones son múltiples y vitales. Es el principal flexor de la cadera, lo que significa que nos permite levantar las rodillas hacia el pecho, un movimiento esencial para caminar, correr y subir escaleras. Además, interviene en la rotación externa del muslo y, crucialmente, actúa como un estabilizador primario de la columna lumbar. Un psoas sano es sinónimo de una columna estable y, por ende, de un cuerpo sano y libre de compensaciones dolorosas.
La importancia del psoas no se limita a la mecánica corporal. En Oriente, se valora por su papel en el flujo de energía vital y su conexión con el centro del cuerpo, influyendo en la flexibilidad, la fuerza y la movilidad general. Es este vínculo con nuestra esencia interna lo que le ha ganado el apodo de “músculo del alma”. Se cree que cuando el psoas está tenso o desequilibrado, puede haber repercusiones no solo físicas, como dolor lumbar o de cadera, sino también emocionales, afectando nuestro estado de ánimo y generando sensaciones de ansiedad o estrés.
El Psoas Tenso: Causas y Consecuencias
A pesar de su constante actividad, el psoas es propenso a la tensión y el acortamiento. Esto puede deberse a una combinación de factores físicos y emocionales. En un mundo moderno donde pasamos horas sentados, ya sea trabajando frente a una computadora, conduciendo o relajándonos en el sofá, nuestro psoas permanece en una posición acortada de forma prolongada. Deportes como el ciclismo o el running excesivo, que implican una flexión constante de la cadera, también pueden contribuir a su compresión.
Pero la tensión en el psoas no es solo una cuestión de postura o actividad física. Las emociones juegan un papel fundamental. El estrés, la ansiedad, el miedo o la tristeza provocan una respuesta de contracción en este músculo, una especie de mecanismo de defensa primitivo. Cuando estamos en modo de “lucha o huida” (activación del sistema nervioso simpático), el psoas se tensa preparándose para la acción. Si este estado emocional se vuelve crónico, el psoas puede quedar permanentemente contraído, llevando a una serie de problemas:
- Dolor de espalda: Especialmente en la zona lumbar, ya que un psoas tenso tira de la columna hacia adelante.
- Problemas de postura: Puede provocar una anteversión pélvica y una postura encorvada.
- Dificultad para respirar: Al estar conectado al diafragma, un psoas tenso puede restringir la respiración profunda.
- Fatiga crónica: El cuerpo gasta más energía intentando compensar el desequilibrio.
- Impacto emocional: Un sistema nervioso simpático hiperactivo puede contribuir a la ansiedad, depresión y malestar general, confirmando la profunda conexión entre cuerpo y mente.
Es evidente que mantener la salud del psoas es crucial para nuestro bienestar integral. La buena noticia es que, a pesar de su profundidad, podemos acceder a él y liberarlo a través de estiramientos específicos y conscientes.
Cómo Estirar el Psoas: Ejercicios Clave
Los estiramientos son la herramienta más efectiva para liberar la tensión del psoas. Disciplinas como el yoga le otorgan una gran importancia, ofreciendo posturas que actúan directamente sobre él. A continuación, te presentamos una guía detallada de estiramientos que puedes incorporar a tu rutina para mantener tu psoas flexible y saludable.
1. Estiramiento de Cadera en Zancada Profunda
Este es uno de los estiramientos más populares y efectivos para el psoas.

- Comienza en una posición de zancada amplia, llevando una pierna bien hacia adelante y la otra hacia atrás.
- Apoya la rodilla de la pierna trasera en el suelo, y si es posible, también el empeine.
- Asegúrate de que la rodilla de la pierna delantera esté alineada con el tobillo (no sobrepase los dedos del pie).
- Baja la pelvis lo más que puedas hacia el suelo, sintiendo el estiramiento en la parte frontal de la cadera de la pierna de atrás.
- Puedes apoyar los antebrazos en la rodilla delantera para mayor estabilidad. Mantén la espalda recta y la mirada al frente.
- Para intensificar, extiende suavemente la rodilla posterior sin levantar la pelvis, profundizando el estiramiento. Mantén la posición durante 30 segundos y luego cambia de lado.
2. Estiramiento del Psoas con Pie Posterior Elevado
Esta variante aumenta la intensidad del estiramiento al elevar el pie de la pierna trasera.
- Colócate de pie frente a un taburete bajo, una silla o un escalón.
- Apoya el empeine de una pierna sobre el taburete, dejando la rodilla semiflexionada. La otra pierna permanece apoyada en el suelo, también semiflexionada.
- Mantén el tronco vertical y la pelvis alineada.
- Desde esta posición, extiende lentamente la rodilla de la pierna que está en el suelo (la pierna de apoyo) sin estirarla completamente, y empuja la pelvis suavemente hacia adelante, sintiendo cómo se estira la parte frontal de la cadera de la pierna elevada.
- Asegúrate de no arquear la espalda baja. Mantén el estiramiento por 20-30 segundos y repite con la otra pierna.
3. Estiramiento de Psoas en Rodilla Hincada con Retroversión Pélvica
Este ejercicio enfatiza la retroversión pélvica para aislar mejor el estiramiento del psoas.
- Híncate sobre una rodilla (por ejemplo, la derecha), con la otra pierna adelante y el pie apoyado en el suelo, formando un ángulo de 90 grados en la rodilla.
- Coloca las manos en las caderas para sentir el movimiento de la pelvis.
- Realiza una retroversión de la pelvis, es decir, lleva el hueso púbico hacia arriba y el coxis hacia adelante, aplanando la zona lumbar. Imagina que quieres "esconder" tu trasero.
- Manteniendo esta retroversión pélvica, adelanta suavemente la pelvis, sintiendo el estiramiento en la parte frontal de la cadera de la pierna hincada.
- El tronco debe permanecer recto y vertical durante todo el ejercicio. Mantén por 30 segundos y cambia de lado.
4. Estiramiento del Psoas de Pie con Retroversión y Extensión
Una versión de pie que se puede realizar en cualquier momento.
- Ponte de pie con una pierna ligeramente adelantada y ambas rodillas semiflexionadas, como en una mini-zancada.
- Coloca las manos sobre las crestas ilíacas (huesos de la cadera) para sentir la retroversión.
- Realiza una retroversión de la pelvis, aplanando la zona lumbar.
- Sin levantarte, extiende la rodilla de la pierna trasera, manteniendo la retroversión pélvica y el tronco recto. Sentirás el estiramiento en la parte frontal de la cadera de la pierna de atrás.
- Mantén la posición por 20-30 segundos y repite con la otra pierna.
5. Estiramiento del Psoas con Rodilla Elevada (Variante Lateral)
Este estiramiento ofrece una sensación diferente al incorporar una ligera rotación.
- Colócate de perfil respecto a una superficie de apoyo (como una pared o una espaldera).
- Eleva una rodilla y agarra el pie correspondiente con la mano del mismo lado, llevándolo hacia el glúteo.
- Asegúrate de que el pie de apoyo en el suelo esté ligeramente abierto para permitir la rotación.
- Desde esta posición, gira suavemente la pelvis en el sentido opuesto al plano de apoyo (es decir, si tienes la rodilla derecha elevada, gira la pelvis hacia la izquierda). Esto intensificará el estiramiento en la parte frontal de la cadera elevada.
- Mantén la postura por 20-30 segundos y cambia de lado.
6. Retroversión para Psoas en Banco o Mesa
Ideal para aquellos que buscan un estiramiento con soporte.
- Acuéstate boca arriba en el borde de un banco o una mesa, de modo que tus piernas queden colgando.
- Flexiona una rodilla y abrázala hacia tu pecho, asegurándote de que tu zona lumbar permanezca en contacto con el banco.
- La otra pierna cuelga libremente hacia el suelo, permitiendo que la gravedad ayude a estirar el psoas. Puedes permitir que la rodilla se flexione ligeramente.
- Realiza una ligera retroversión de la pelvis para asegurar que no arqueas la espalda baja.
- Mantén la posición por 30-60 segundos. Si sientes dolor en la rodilla que cuelga, puedes apoyar el pie en el suelo. Cambia de lado.
7. Estiramiento de Psoas en Colchoneta (Variante de Torsión)
Este estiramiento combina la flexión de cadera con una torsión suave.
- Acuéstate boca arriba en una colchoneta.
- Flexiona la rodilla derecha y acércala hacia tu hombro izquierdo con la mano izquierda, pasando el brazo por debajo de la pierna.
- Al mismo tiempo, la mano derecha puede sujetar el pie izquierdo por debajo de la pierna derecha.
- Con la rodilla derecha flexionada y el pie apoyado en el suelo, permite que la cadera izquierda se abra ligeramente.
- La intención es sentir el estiramiento en la parte frontal de la cadera derecha y en la parte inferior del abdomen. Mantén por 30 segundos y repite en el otro lado.
8. Abducción para Psoas (con ligera rotación interna)
Un estiramiento que combina la apertura de cadera con la retroversión.

- Comienza de pie, como en una semi-zancada, con una pierna ligeramente adelantada.
- El pie de la pierna adelantada debe estar rotado levemente hacia el interior (aducción). La rodilla de la pierna trasera permanece semiflexionada.
- Realiza una retroversión de la pelvis, aplanando la zona lumbar.
- Desde esta posición, baja la cadera del lado de la pierna adelantada sin inclinar el tronco, manteniendo la retroversión. Sentirás un estiramiento profundo en el psoas de la pierna atrasada y también en la parte interna de los muslos.
- Mantén el estiramiento por 20-30 segundos y luego cambia de lado.
Realiza estos estiramientos de forma suave y controlada, respirando profundamente para ayudar a liberar la tensión. Recuerda que la constancia es clave. Además de los estiramientos, los masajes en la zona de la ingle pueden ser beneficiosos, pero debido a la profundidad del músculo, los estiramientos suelen ser más efectivos para una liberación sostenida.
Preguntas Frecuentes sobre el Psoas
¿Por qué se le llama “el músculo del alma”?
Se le conoce como “el músculo del alma” debido a su profunda conexión con el sistema nervioso central y su papel en nuestra respuesta al estrés. En tradiciones orientales y prácticas como el yoga, se considera que el psoas es un centro energético que almacena emociones como el miedo, la ansiedad y el trauma. Su tensión puede afectar no solo la salud física sino también el bienestar emocional y mental, de ahí su vínculo con el “alma” o la esencia vital.
¿Dónde se encuentra exactamente el psoas?
El psoas es un músculo profundo que se localiza desde la mitad de la columna vertebral hasta la parte superior del hueso del muslo (fémur). Específicamente, se origina en las vértebras torácicas (T12) y lumbares (L1-L5), cruza la pelvis y se inserta en el trocánter menor del fémur. Es el único músculo que conecta directamente la columna lumbar con las piernas.
¿Qué pasa si el psoas está tenso o acortado?
Un psoas tenso o acortado puede causar una serie de problemas, incluyendo dolor lumbar crónico, dolor de cadera, ciática, problemas de postura (como la anteversión pélvica), dificultad para respirar profundamente, fatiga y, en algunos casos, incluso afectar el estado de ánimo al mantener el sistema nervioso en un estado de alerta constante. También puede provocar compensaciones en otros músculos, llevando a dolores en rodillas o pies.
¿Quiénes son más propensos a sufrir de acortamiento del psoas?
Las personas que pasan mucho tiempo sentadas (trabajadores de oficina, conductores), así como atletas que realizan movimientos repetitivos de flexión de cadera (corredores, ciclistas, remeros), son más propensas a desarrollar un acortamiento del psoas. Además, individuos que experimentan altos niveles de estrés o ansiedad también pueden manifestar tensión crónica en este músculo.
Mantén tu Psoas Sano para un Bienestar Integral
El psoas es mucho más que un simple músculo; es un puente entre nuestra parte superior e inferior del cuerpo, y entre nuestras dimensiones físicas y emocionales. Su cuidado es fundamental para mantener una postura correcta, prevenir dolores y mejorar nuestra calidad de vida en general. Al integrar estos estiramientos en tu rutina diaria, no solo estarás invirtiendo en tu salud física, sino también en tu paz mental y equilibrio emocional. Escucha a tu cuerpo, sé constante y siente la diferencia que un psoas sano puede hacer en tu bienestar integral.
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