¿Cómo estirar el psoas?

Psoas Ilíaco: El Músculo Clave de tu Espalda Baja

06/11/2025

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El cuerpo humano es una máquina compleja, donde cada músculo, por pequeño que parezca, cumple una función vital. Sin embargo, algunos músculos son verdaderos héroes anónimos, trabajando incansablemente en segundo plano y siendo a menudo los grandes olvidados hasta que empiezan a dar problemas. Uno de estos músculos, fundamental para nuestra postura, movimiento y bienestar general, es el psoas ilíaco. Este potente músculo, a menudo pasado por alto, es el responsable de conectar nuestro tronco superior con el inferior, permitiendo movimientos tan básicos como caminar, levantarnos o incluso sentarnos. Su continua actividad lo convierte en un punto crítico para la salud de nuestra espalda y caderas. Comprender su función, identificar cuándo está tenso o acortado y saber cómo cuidarlo, es esencial para prevenir dolores y mejorar nuestra calidad de vida.

¿Cómo afecta un psoas ilíaco tenso a la espalda?
Si el psoas ilíaco está muy tenso, muy apretado, esto afecta mucho a la carga que va a haber en las vértebras lumbares: las vértebras también estarán más apretadas entre ellas. Cuanto más se tensa el psoas ilíaco, peor funciona la espalda. Y esta situación puede conllevar a una inflamación dolorosa (lumbalgia o lumbo-ciática).

A lo largo de este artículo, desentrañaremos los misterios del psoas ilíaco, exploraremos su profunda conexión con el dolor lumbar y, lo que es más importante, te proporcionaremos una guía detallada de ejercicios y estiramientos para mantenerlo en óptimas condiciones. Prepárate para descubrir por qué este músculo merece toda tu atención.

Índice de Contenido

El Psoas Ilíaco: El Gran Desconocido y su Impacto Crucial

El psoas ilíaco es, de hecho, uno de los músculos más importantes de nuestro cuerpo. Ubicado en la zona interna de la cadera y la región lumbar, es el principal flexor de la cadera y un rotador externo de esta. Es una estructura fuerte y grande que interviene directamente en nuestra postura y capacidad de movimiento. Se trata de un complejo muscular formado por el psoas mayor y el músculo ilíaco, fusionándose para insertarse en el fémur.

Debido a su ubicación profunda y a que está casi en continuo movimiento, su lesión o disfunción puede ser difícil de identificar, a menudo confundiéndose sus síntomas con problemas de abdominales o abductores. Esto subraya la importancia de conocerlo a fondo y no subestimar su rol en nuestra salud musculoesquelética.

Cuando el Psoas Tensa: Impacto Directo en tu Espalda

La tensión en el psoas ilíaco tiene un efecto directo y perjudicial sobre la columna lumbar. Cuando este músculo se encuentra muy tenso o acortado, ejerce una tracción excesiva sobre las vértebras lumbares, comprimiéndolas y acercándolas entre sí. Esta compresión vertebral puede generar una carga anormal en la zona, alterando la alineación natural de la columna y provocando dolor.

Una situación prolongada de un psoas ilíaco tenso no solo compromete la movilidad de la cadera, sino que también puede desencadenar una inflamación dolorosa en la parte baja de la espalda, manifestándose como una lumbalgia aguda o crónica, e incluso una lumbo-ciática, debido a la irritación de los nervios cercanos. Cuanto más se tensa el psoas ilíaco, peor funciona la espalda, creando un círculo vicioso de dolor y disfunción.

¿Psoas Acortado? Aprende a Identificarlo

Una de las disfunciones más comunes del psoas es su acortamiento, a menudo resultado de una vida sedentaria o de la práctica de ciertos ejercicios que fomentan esta condición. Un psoas acortado significa que la cadera tiene una movilidad limitada, lo que a su vez afecta la zona lumbar, causando dolor, especialmente al estar tumbado, ya que las vértebras lumbares se acercan al muslo.

Afortunadamente, existe una prueba sencilla para saber si tu psoas está acortado:

  1. Prueba de Thomas modificada: Túmbate boca arriba en una superficie firme.
  2. Flexiona una de tus piernas y abrázala con tus manos, intentando llevar la rodilla hacia el pecho y presionando la zona lumbar contra el suelo para que se mantenga pegada.
  3. La clave está en la otra pierna: si esta se arquea (es decir, la rodilla se flexiona o el muslo se levanta del suelo en lugar de mantenerse extendida y alineada), tu psoas del lado de la pierna extendida probablemente esté acortado.

Si esta prueba indica un acortamiento, no te preocupes. Existen ejercicios idóneos para trabajar el psoas acortado y recuperar su longitud y funcionalidad.

Ejercicios Clave para un Psoas Saludable y Fuerte

El psoas, al ser un músculo de uso continuado, requiere atención constante para mantener su flexibilidad y fuerza. Una combinación de estiramientos y ejercicios de fortalecimiento es crucial para su bienestar y la prevención de lesiones. A continuación, te presentamos una serie de ejercicios que te ayudarán a estirar, fortalecer y recuperar este importante músculo.

Estiramientos para Aliviar la Tensión del Psoas

Los estiramientos son fundamentales para devolver la longitud adecuada al psoas y liberar la tensión acumulada.

¿Por qué se acorta el psoas?
A diferencia del resto de la musculatura, el psoas se acorta cuando está relajado y se alarga cuando está trabajando. Por este motivo, las personas que pasan mucho tiempo sentado o practican deportes como el ciclismo, suelen sufrir dolores en la zona lumbar debido a el acortamiento del psoas.
  • Estiramiento del psoas en superficie elevada:
    • Acuéstate boca arriba en el borde de una cama o camilla, de modo que tus glúteos estén cerca del borde.
    • Lleva una rodilla hacia tu pecho y abrázala con tus manos, manteniendo la zona lumbar pegada a la superficie.
    • Deja caer la otra pierna lentamente hacia el suelo, permitiendo que la gravedad la estire. Siente el estiramiento en la parte frontal de la cadera.
    • Mantén la posición durante 20-30 segundos y repite con la otra pierna.

Ejercicios para Psoas Acortado: Fortalecimiento y Movilidad

Estos ejercicios están diseñados para mejorar la movilidad de la cadera y fortalecer el psoas, contrarrestando los efectos del acortamiento.

  • Elevación del tronco superior (con apoyo):
    • Túmbate boca arriba con las piernas totalmente estiradas y pegadas al suelo.
    • Eleva ligeramente la cabeza y los hombros, manteniendo el tronco superior suspendido en el aire (puedes usar una almohada bajo la cabeza para mayor comodidad o la fuerza abdominal).
    • El ejercicio consiste en dejar que las costillas se relajen progresivamente hasta tocar el suelo, ayudándose de su propio peso, sin que las piernas se muevan del suelo. Este movimiento controlado favorece la elongación del psoas.
    • Realiza 10-15 repeticiones de forma lenta y controlada.
  • El Puente:
    • Túmbate boca arriba con las piernas juntas y las rodillas flexionadas, los pies apoyados en el suelo cerca de los glúteos.
    • A continuación, levanta la pelvis del suelo y al mismo tiempo ve abriendo las piernas y contrayendo los glúteos.
    • Mantén la posición por un instante, sintiendo la extensión en los flexores de la cadera.
    • Vuelve a cerrar las piernas poco a poco, descendiendo la pelvis hasta la posición inicial.
    • Realiza unas 10-15 repeticiones, concentrándote en la extensión de la cadera y la contracción del glúteo.
  • Sentadilla Búlgara:
    • Colócate de pie frente a un objeto elevado (silla, banco bajo).
    • Apoya el empeine de una pierna en el objeto elevado detrás de ti, manteniendo la otra pierna apoyada en el suelo frente a ti.
    • Realiza una sentadilla, flexionando ambas rodillas. La rodilla de la pierna que está en el suelo debe formar un ángulo de 90 grados, y la rodilla trasera debe dirigirse hacia el suelo.
    • Evita curvar el tronco. La bajada y la subida deben ser lentas y controladas, buscando fomentar el movimiento de los flexores y su fortalecimiento.
    • Realiza 10-15 repeticiones por pierna, alternando.

Ejercicios Avanzados para un Psoas Óptimo

Una vez que hayas mejorado la flexibilidad y fuerza básica, puedes incorporar estos ejercicios para un mayor desafío y funcionalidad.

  • Elevación de piernas:
    • Túmbate boca arriba en el suelo, manteniendo la zona lumbar pegada al suelo y las piernas estiradas.
    • Eleva ambas piernas juntas hasta formar un ángulo de 90 grados con el tronco.
    • Luego, deja caer una pierna lentamente sin que toque el suelo, mientras la otra se mantiene elevada.
    • Vuelve a subir la pierna que bajaste a la posición de 90 grados y alterna con la otra pierna.
    • Realiza 10 repeticiones por pierna, asegurándote de que la zona lumbar no se despegue del suelo.
  • Plancha invertida:
    • Siéntate en el suelo con las piernas estiradas al frente.
    • Coloca las manos detrás de tu cuerpo, con los dedos mirando hacia ti.
    • Haz fuerza con las manos y los pies para elevar todo el cuerpo, formando una línea recta inclinada desde la cabeza hasta los talones. Tu cuerpo debe parecer una tabla.
    • Mantén la postura durante 15-30 segundos, sintiendo el estiramiento en la parte frontal del cuerpo.
    • Repite 3-5 veces.
  • Abdominales en V:
    • Comienza sentado en el suelo con las piernas recogidas y las rodillas flexionadas.
    • Eleva las piernas a un ángulo de unos 45 grados, al mismo tiempo que elevas el tronco y los brazos, colocándolos perpendiculares al suelo y pegados al cuerpo.
    • El cuerpo debe adoptar una forma de 'V'.
    • Mantén la posición por un instante y regresa lentamente a la posición inicial sin dejar que los pies toquen el suelo.
    • Realiza unas 10-15 repeticiones, controlando el movimiento y la respiración.

Recuperación del Psoas Ilíaco: ¿Cuándo Buscar Ayuda Profesional?

El psoas ilíaco, al estar en constante movimiento, es susceptible a lesionarse, incluso sin realizar actividades deportivas intensas. Las formas más comunes de lesionarlo incluyen correr en cuestas, dar una patada a un balón de forma incorrecta, o realizar mal algunos ejercicios como los abdominales, que pueden generar una tensión excesiva en este músculo.

Aunque los estiramientos y ejercicios pueden ser de gran ayuda, si la lesión es muy aguda, o el dolor persiste y limita significativamente tu movimiento diario, es crucial no intentar solucionarlo por tu cuenta. Una lesión en el psoas ilíaco puede condicionar el bienestar de tu zona lumbar, tu postura, la alineación de tu pelvis, la movilidad de tus piernas y rodillas, y en última instancia, tu capacidad para realizar actividades cotidianas.

En estos casos, se debe acudir a especialistas como fisioterapeutas, osteópatas o médicos deportivos. Ellos podrán realizar un diagnóstico preciso, determinar la causa subyacente del problema y diseñar un plan de rehabilitación adecuado que puede incluir terapia manual, técnicas de liberación miofascial, ejercicios específicos y, en algunos casos, otras intervenciones. No subestimes la importancia de una evaluación profesional para una recuperación efectiva y duradera.

La Postura y el Psoas: Una Relación Crucial

El psoas está íntimamente relacionado con la zona lumbar y la pelvis, de ahí su importancia para una buena postura corporal. Es fundamental entender que si este músculo, o el psoas mayor, su componente más grande y fuerte, está sobre estirado o acortado de forma crónica, puede causar los temidos problemas posturales. Por ejemplo, un psoas acortado puede empujar la pelvis hacia adelante (anteversión pélvica), lo que altera la curvatura natural de la columna lumbar, causando hiperlordosis y dolor.

Esto demuestra que la posición de la columna estaría mal alineada, sin la curvatura habitual de la espalda, lo que conduce a diversas patologías. Pero hay más aspectos en los que posiblemente uno no habría recaído: si es un músculo en constante movimiento, ¿para qué entrenarlo? Esta es la clave del asunto: precisamente porque se emplea con frecuencia, hay que habituar al músculo a que salga de su «zona de confort» con diferentes ejercicios que promuevan su fuerza, flexibilidad y resistencia en todo su rango de movimiento.

Tabla Comparativa: Psoas Saludable vs. Psoas Acortado

CaracterísticaPsoas SaludablePsoas Acortado / Tenso
Dolor LumbarMínimo o ausenteFrecuente, especialmente al estar tumbado o de pie por mucho tiempo
Movilidad de CaderaAmplia y fluidaLimitada, dificultad para extender la cadera
PosturaColumna alineada, pelvis neutraHiperlordosis lumbar, pelvis basculada hacia adelante
Movimiento DiarioFácil y sin restriccionesDificultad para caminar erguido, sensación de tirantez
Síntomas AdicionalesBienestar generalDolor en ingles, rodillas o incluso ciática

El psoas es ese músculo que nos permite estar en contacto con la tierra, que canaliza nuestra energía y nos permite realizar acciones tan básicas como caminar, acostarnos, bailar… Es por esto que debemos mimarlo y darle la atención que merece.

Preguntas Frecuentes sobre el Psoas Ilíaco

¿Por qué es tan importante el psoas ilíaco?
Es fundamental porque conecta la columna vertebral con las piernas, influyendo directamente en la postura, el equilibrio, la capacidad de caminar y la salud de la zona lumbar. Es el principal flexor de la cadera.
¿Cómo puedo saber si mi psoas está tenso o acortado?
La prueba de Thomas modificada es un buen indicador: si al flexionar una rodilla hacia el pecho, la otra pierna se levanta del suelo o la rodilla se flexiona, es probable que tu psoas esté acortado.
¿El sedentarismo afecta al psoas?
Sí, estar sentado durante largos periodos mantiene el psoas en una posición acortada de forma crónica, lo que puede llevar a su tensión y disfunción.
¿Qué tipo de dolor causa un psoas acortado?
Principalmente dolor lumbar, que puede irradiarse hacia la ingle o incluso simular síntomas de ciática. El dolor suele empeorar al estar tumbado o al extender la cadera.
¿Cuándo debo consultar a un especialista por mi psoas?
Si el dolor es agudo, persistente, limita significativamente tus actividades diarias, o si los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento no proporcionan alivio, es recomendable buscar la evaluación de un fisioterapeuta o médico.
¿Se puede lesionar el psoas sin hacer deporte?
Sí, aunque es común en deportistas, el psoas puede lesionarse por movimientos repetitivos, mala postura, estar mucho tiempo sentado o incluso por caídas o traumatismos leves. Su continua actividad lo hace vulnerable.

¿Todavía no has comenzado a cuidar tu psoas? Hoy y no mañana es un buen día para empezar, porque ya hemos visto todo lo que puede conllevar no hacerlo. Un psoas sano es sinónimo de una espalda feliz y una vida con menos limitaciones. ¡Invierte en tu bienestar!

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