¿Cuáles son las historias de dragones?

Dragones en España: Mitos y Leyendas Milenarias

27/05/2021

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Desde tiempos inmemoriales, la figura del dragón ha incendiado la imaginación de la humanidad, tejiendo un tapiz de mitos y leyendas que se extienden por cada rincón del planeta. Este ser fantástico, cuyo nombre proviene del griego antiguo δράχων (drákōn) y se asocia con la mirada fija de las serpientes, ha evolucionado de simples reptiles a majestuosas bestias aladas que escupen fuego. En España, la piel de toro guarda en su inconsciente colectivo un sinfín de estas historias, donde cada región ha moldeado a estas criaturas con características únicas, transformándolas en guardianes, amenazas o incluso símbolos de fe.

¿Dónde puedo ver el libro de los dragones?
También aparece en Netflix en un "pack" llamado Leyendas junto a "El Libro de los Dragones". La película comienza con un gran incendio en la casa de Bocón.

La distinción entre dragones y serpientes ha sido históricamente difusa, pero con el paso del tiempo, el término 'dragón' se reservó para aquellas serpientes de proporciones colosales, dotadas de alas y la capacidad de lanzar llamaradas. Acompáñanos en un recorrido por las leyendas más arraigadas de la península ibérica, donde el eco de sus escamas aún resuena en las montañas, cuevas y ciudades.

Índice de Contenido

El Herensuge: La Serpiente Primigenia de Euskal Herria

En el corazón de la mitología vasca yace uno de los dragones más antiguos y enigmáticos de España: el Herensuge o Erensuge. Esta criatura, cuyo nombre significa 'serpiente' en euskera, se dice que mora dormida en las profundas simas y oquedades de los Montes Pirineos. Su característica más inquietante es la de poseer múltiples cabezas. La leyenda cuenta que, al nacer su séptima cabeza, el cuerpo del Herensuge se envuelve en llamas y emprende un vertiginoso vuelo hacia Itxasgorrieta, la región donde los vascos sitúan los mares rojos del poniente, el lugar donde el sol se sumerge en el inframundo. Se le atribuye a esta colosal serpiente-dragón la capacidad de generar los movimientos telúricos de nuestro planeta, siendo la causa de los terremotos y temblores de tierra.

Con la llegada de la Edad Media, la rica mitología vasca se entrelazó con la naciente religión cristiana, dando origen a leyendas fascinantes. Una de las más destacadas es la de Teodosio de Goñi, que data del siglo VIII. Se narra que este noble caballero se encontró con una joven destinada a ser el sacrificio del Herensuge, ofrecida por su pueblo para aplacar la ira de la bestia. Teodosio, con una valentía inquebrantable, se ofreció a ocupar su lugar y, en un acto de fe, invocó a San Miguel Arcángel. La leyenda culmina con la intervención divina: San Miguel desciende del cielo y, con su espada de fuego, da muerte al temible Herensuge. Esta epopeya es considerada una precuela de la futura y más extendida historia de San Jorge y el dragón, evidenciando la fusión de creencias paganas y cristianas.

El Cuélebre: Guardián de Tesoros y Azote del Norte

Las historias de dragones se extienden hacia el noroeste de la península, arraigándose profundamente en Galicia y el norte de Portugal. Ya en el siglo IV, el cronista latino Rufo Festo Avieno, en su obra “Ora Marítima”, documentó una invasión por un ejército de serpientes en la zona de Oestrimnia, antigua denominación de la región gallega del norte de Hispania. De esta tradición surgió una de las criaturas más icónicas de las mitologías cántabra y asturiana: el Cuélebre, también conocido como culebre o serpe.

El Cuélebre es descrito como una criatura legendaria con un cuerpo recubierto de escamas impenetrables, alas de murciélago, una cola descomunal y ojos que brillan como ascuas incandescentes. Su principal función era la de custodiar inmensos tesoros de oro, pero su presencia era también una amenaza constante para el ganado y los seres humanos, quienes le servían de alimento. La leyenda más conocida narra cómo el Cuélebre exigía periódicamente una doncella como tributo para saciar su hambre. Sin embargo, en una ocasión, una de las doncellas elegidas invocó al apóstol Santiago, quien se enfrentó al monstruo. Santiago logró herir a la bestia en su único punto débil: la garganta, que no estaba protegida por sus duras escamas. Tras el golpe, una densa nube de azufre emanó de la boca del Cuélebre, y este regresó a su cueva, sin volver a exigir jamás un tributo humano.

Se dice que el Cuélebre pierde gran parte de sus poderes en la noche de San Juan, una fecha mágica y llena de simbolismo. No obstante, en la noche de San Bartolomé, sus poderes se acrecientan, desatando tempestades y fenómenos meteorológicos adversos. A pesar de estas variaciones, las leyendas de dragones nunca desaparecieron por completo del territorio gallego. Prueba de ello es el relato fundacional de la ciudad de Santiago de Compostela en el Códice Calixtino, que cuenta cómo, durante el traslado de los restos del Apóstol Santiago, sus discípulos tuvieron que matar al último dragón de Galicia, que habitaba en el mítico Pico Sacro.

¿Quién creó el mito del dragón?
James sugiere que la conciencia humana colectiva creó el mito del dragón a lo largo de los siglos como resultado de aquel terror atávico. Este hecho podría explicar cómo los mitos sobre dragones han surgido de forma independiente en puntos tan distantes del planeta.

El Dragón en la España Medieval y Moderna

Tras las profundas raíces en las mitologías vasca y gallega, las leyendas de dragones se propagaron por toda España, impulsadas por el simbolismo medieval. La lucha contra estas bestias se convirtió en una poderosa alegoría, fortaleciendo la motivación de los reinos cristianos en su combate contra el pecado y el mal. En este contexto, la figura de San Jorge y el dragón emergió como un arquetipo heroico, similar a otras fantasías de caballeros valientes, dragones feroces y princesas en apuros, como la del célebre Tirante el Blanco, quien luchó contra un dragón flamígero de dos cabezas para liberar a la princesa Carmesina de Marchuquera.

Un ejemplo curioso de la integración del dragón en la simbología urbana se encuentra en Madrid. En 1569, el humanista madrileño Juan López de Hoyos relató que, al derribar la muralla de Puerta Cerrada, se descubrió una piedra con un dragón grabado. Esta imagen fue incorporada al escudo de la ciudad y, durante casi tres siglos, acompañó a la diosa Cibeles. Aunque algunos historiadores matizan que pudo tratarse de un grifo (criatura con cuerpo de águila y león), lo peculiar de esta representación era que, en lugar de escupir fuego, de su boca brotaba agua para que los madrileños pudieran llenar sus cántaros, un símbolo de vida y provisión.

Los 'Dragones' Disecados: Confusiones y Creencias Populares

La fascinación por los dragones se intensificó en el siglo XV con la llegada de grandes caimanes y cocodrilos disecados, traídos desde Egipto, Arabia o el Nuevo Mundo. El vulgo, carente de conocimientos zoológicos, identificaba estos exóticos cadáveres como restos de auténticos dragones, reforzando las creencias populares. En este contexto se sitúa el famoso Dragón del Patriarca de Valencia.

En la Iglesia del Patriarca, fundada por el beato Juan de Ribera, se exhibe un enorme cocodrilo con la boca abierta, colocado en un muro del atrio. A este animal disecado se le atribuyeron todo tipo de propiedades milagrosas, y muchos devotos le encomendaban sus oraciones. A pesar de que el dominico Vicente Ferrer condenó esta práctica en uno de sus sermones en 1413, la devoción popular hacia este gran caimán alcanzó su punto álgido durante la Peste Negra que asoló Valencia. Los gremios y cofradías de la ciudad decidieron sacar al venerado saurio en procesión para conjurar la terrible epidemia. El Libro de Efemérides del gremio de Boticarios Valencianos relata: "Tan pronto se puso en marcha la procesión, el dragón comenzó a expulsar por su boca un vapor azulado, a modo de sahumerio curativo y, pocos días más tarde, remitió la terrible peste".

Barcelona, la Ciudad de Mil Dragones

El siglo XVII marcó la llegada de nuevas leyendas de dragones a Cataluña, siendo la más importante la de Sant Jordi (San Jorge). Su imagen de caballero y mártir cristiano caló profundamente, y en 1456, fue declarado patrón de Cataluña. Por ello, el dragón ha sido ensalzado en Barcelona, donde caminar entre sus estatuas es una experiencia habitual. La ciudad condal es refugio de más de mil reptiles que, encaramados en fachadas o vigilando desde lámparas, han tomado la urbe desde tiempos remotos.

Barcelona alberga un sinfín de construcciones donde el dragón es un elemento recurrente. Un ejemplo paradigmático es la "Manzana de la discordia" en el Passeig de Gràcia, entre las calles de Aragó y Consell de Cent. Aquí, tres de los arquitectos más prestigiosos del modernismo catalán —Lluís Domènech i Montaner, Josep Puig i Cadafalch y Antoni Gaudí— construyeron tres majestuosos palacios burgueses, casi rivalizando en belleza, todos ellos con el simbolismo del dragón:

  • La Casa Lleó Morera (1905, Lluís Domènech i Montaner).
  • La Casa Amatller (1900, Josep Puig i Cadafalch).
  • La Casa Batlló (1906, Antoni Gaudí), conocida como la 'piel del dragón'.

El Lagarto de Jaén: La Bestia de la Malena

Finalmente, llegamos a una de las leyendas de dragones más populares del sur de España, arraigada en la ciudad de Jaén. Allí, las madres suelen advertir a los niños: “si no te comes la cena vendrá el lagarto y te comerá”. Esta leyenda es célebre en la ciudad, que también tiene su propio dragón, inmortalizado en una fuente donde aparece un reptil de piedra desafiante.

¿Cómo entrenar a tu dragón en Netflix?
Paso 1: Abre la aplicación de Netflix en tu dispositivo. Si aún no tienes una cuenta, regístrate para obtener una. Paso 2: Una vez que hayas iniciado sesión, dirígete a la barra de búsqueda en la parte superior de la pantalla. Paso 3: Escribe «Cómo entrenar a tu dragón» en la barra de búsqueda y presiona Enter.

Según la tradición, este dragón devoraba a todo incauto que se acercaba al manantial de la Fuente de la Malena, donde vivía. Al igual que el de Valencia, este famoso lagarto giennense no tiene forma de dragón alado, sino que se asemeja a un gran caimán o cocodrilo. La historia más difundida cuenta que un reo se comprometió a acabar con él a cambio de su libertad. Para lograr su cometido, solicitó un caballo, un costal de panes calientes y un saco de pólvora. Con estos elementos, se dirigió una noche a la morada del monstruo. Comenzó a arrojarle los panes calientes mientras huía a caballo. La bestia lo persiguió hasta la plaza de San Ildefonso, donde el reo le lanzó finalmente el saco de pólvora. El lagarto lo devoró, provocando una explosión que acabó con su vida. De ahí proviene una frase muy típica de Jaén: “Ten 'cuidao', que vas a reventar como el lagarto”, una advertencia para quien come en exceso. Curiosamente, la topografía de la ciudad de Jaén, con el monte de Santa Catalina y sus murallas, ha sugerido a muchos la imagen de un enorme saurio recostado en sus faldas.

El Símbolo del Dragón: De la Amenaza a la Inspiración

A pesar de las particularidades de cada región, todas las leyendas de dragones en España comparten un denominador común: el dragón es frecuentemente identificado como el símbolo cristiano del pecado y del mal. En esta iconografía, la Virgen María es representada como la dominadora del pecado, a menudo sentada sobre el dragón o pisoteándolo, como se aprecia en un escudo de la catedral de Jaén, donde la Virgen con el Niño en brazos se posa sobre un dragón en un monte rodeado de murallas.

Aunque las leyendas de dragones en España parecen desvanecerse lentamente de la conciencia popular, su impronta cultural es innegable. Quizás, como sugiere la fantasía, estos seres inteligentes y sabios decidieron un día ocultarse del género humano, buscando el olvido para preservar su misterio. Lo cierto es que un dragón siempre será un espectáculo, ya sea en el folclore ancestral o en las espectaculares recreaciones de Drogon, Viserion y Rhaegal en la inolvidable serie de "Juego de Tronos", demostrando que, a pesar de todo, el fascinante espíritu del dragón sigue vivo en nuestra imaginación.

Tabla Comparativa de Dragones Ibéricos

DragónRegiónCaracterísticas NotablesLeyenda AsociadaSimbolismo Principal
HerensugePaís Vasco (Pirineos)Varias cabezas, genera sismos, se enciende en llamasTeodosio de Goñi y San Miguel ArcángelPoder telúrico, mal ancestral
CuélebreGalicia, Asturias, CantabriaCuerpo escamado, alas de murciélago, ojos incandescentes, guarda tesorosApóstol Santiago y la doncella, Pico SacroGuardián, amenaza, mal a vencer
Dragón de MadridMadridGrabado en piedra, parte del escudo, escupe agua (posiblemente un grifo)Hallazgo en muralla de Puerta CerradaProvisión, simbología urbana
Dragón del PatriarcaValenciaCocodrilo disecado de gran tamañoMilagros populares, procesión contra la Peste NegraObjeto de devoción, superstición
Lagarto de JaénJaénGran saurio (caimán/cocodrilo), vivía en Fuente de la MalenaReo que lo mató con pólvora, origen de dicho popularAmenaza local, glotonería

Preguntas Frecuentes sobre Dragones

¿Quién creó el mito del dragón?

El mito del dragón no tiene un único creador, sino que es el resultado de la conciencia humana colectiva a lo largo de los siglos. Se sugiere que surgió de un terror atávico inherente a la naturaleza humana, lo que explica cómo mitos similares sobre dragones han aparecido de forma independiente en puntos geográficos muy distantes del planeta, sin contacto aparente entre las culturas.

¿Dónde puedo ver 'La Leyenda del Dragón Rompehuesos'?

'La Leyenda del Dragón Rompehuesos' (conocida como 'Legend of the Boneknapper Dragon' en inglés) es un cortometraje de aproximadamente 15 minutos que combina animaciones 3D con caricaturas 2D. Originalmente disponible en DVD y Blu-Ray, también se puede encontrar en plataformas de streaming como Netflix, formando parte de un "pack" titulado 'Leyendas', junto con 'El Libro de los Dragones'.

La trama del corto sigue a Bocón, cuya casa se incendia, atribuyendo el desastre a un dragón Rompehuesos. Nadie le cree, así que decide cazarlo. Hipo y sus amigos lo acompañan. Durante el viaje en un drakkar, Bocón les cuenta sus encuentros pasados con el Rompehuesos, describiendo cómo el dragón lo ha perseguido desde su adolescencia, cuando Bocón robó un cofre de huesos de un vikingo congelado. Sus historias son cada vez más exageradas, involucrando ballenas y yaks con cabeza de martillo, e incluso a Thor. Finalmente, el Rompehuesos aparece, y Hipo deduce que el dragón solo quiere la hebilla de hueso que Bocón lleva en su cinturón, la cual era parte del cofre robado. Bocón, tras un ataque del dragón, arroja la hebilla, que encaja perfectamente en un hueco en el pecho del Rompehuesos, volviéndolo dócil. Los vikingos regresan a Berk montados en el ahora amigable dragón, seguidos por otros Rompehuesos.

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