¿Cuántas veces se recomienda entrenar la resistencia aeróbica?

Resistencia Aeróbica: El Pilar de tu Condición Física

04/04/2018

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La resistencia aeróbica, junto con una nutrición adecuada, es el fundamento sobre el que se construye una condición física robusta y duradera. Muchos aspiran a desarrollar fuerza o velocidad, pero ignorar este pilar es como intentar edificar una casa por el tejado; afectará negativamente todas las demás aptitudes físicas y tu rendimiento en cualquier deporte que practiques. Al mejorar tu capacidad aeróbica, desbloquearás el potencial para optimizar la resistencia anaeróbica, la fuerza, la velocidad, la potencia y la flexibilidad. Incluso las aptitudes psicomotrices, aunque no directamente ligadas, se verán beneficiadas, lo que subraya la importancia crucial de empezar por los cimientos.

¿Cuál es la diferencia entre resistencia aeróbica y anaeróbia?
¿En qué se diferencia la resistencia aeróbica de la anaeróbica? La resistencia aeróbica se define como la capacidad del organismo de realizar un esfuerzo relativamente largo realizado a moderada-baja intensidad, siendo capaz de soportar los síntomas de la fatiga y sin reducir drásticamente su rendimiento.
Índice de Contenido

¿Qué es la Resistencia Aeróbica?

Para comprender a fondo la resistencia aeróbica, es fundamental distinguir entre dos conceptos clave que, aunque a menudo usados como sinónimos, poseen matices importantes: la capacidad aeróbica y la potencia aeróbica.

Capacidad Aeróbica

La capacidad aeróbica es la cualidad que te permitirá realizar esfuerzos físicos continuados, de una intensidad baja o moderada, durante el mayor tiempo posible. A medida que entrenes y tu cuerpo se adapte, tu capacidad aeróbica se incrementará, permitiéndote mantener la actividad física por periodos cada vez más prolongados. Es la base de la resistencia de larga duración.

Potencia Aeróbica

La potencia aeróbica, por otro lado, te dará la posibilidad de realizar una actividad en el menor tiempo posible, manteniendo una intensidad más elevada. Por ejemplo, si puedes correr 8 kilómetros en 50 minutos entrenando solo la capacidad aeróbica, pero deseas reducir ese tiempo, necesitarás entrenar la potencia aeróbica. Esta cualidad implica la capacidad de tu cuerpo para generar energía de manera eficiente bajo una demanda más alta de oxígeno.

Metabolismo Energético de la Resistencia Aeróbica

Cualquier músculo de tu cuerpo requiere energía para llevar a cabo su función, y más aún para soportar esfuerzos. Esta energía se produce en las células, específicamente en las mitocondrias, principalmente gracias a la oxidación de las grasas y los glúcidos (y, en menor medida, de las proteínas) en presencia de oxígeno. Esta fuente energética se denomina metabolismo aeróbico y se caracteriza por generar una gran cantidad de energía de modo ilimitado (mientras haya sustratos que oxidar), aunque el proceso es relativamente lento.

Tu resistencia aeróbica dependerá, por lo tanto, de la capacidad de tu organismo para suministrar suficiente oxígeno a las células musculares y de la habilidad de estas para absorber y utilizar dicho oxígeno, eliminando al mismo tiempo los desechos metabólicos. Los sistemas cardiocirculatorio y respiratorio son los principales encargados de este aporte y eliminación. Así, una mejora en su funcionamiento óptimo es fundamental para potenciar tu resistencia aeróbica.

Es importante recordar que los músculos también pueden funcionar sin la cantidad de oxígeno necesaria (con deuda de oxígeno), como ocurre durante los ejercicios de alta y máxima intensidad, conocidos como anaeróbicos. Sin embargo, el tiempo que la actividad muscular puede mantenerse en estas condiciones es breve, ya que la producción de energía sin oxígeno genera una cantidad considerable de subproductos metabólicos, como el lactato, que agotan rápidamente el músculo.

Beneficios Transformadores de la Resistencia Aeróbica

Entrenar la resistencia aeróbica no solo te hará más eficiente físicamente, sino que desencadenará una cascada de adaptaciones fisiológicas y psicológicas extremadamente beneficiosas para tu salud general.

Adaptaciones Cardiocirculatorias y Respiratorias

Estas adaptaciones son la esencia de una mejor extracción y suministro de oxígeno a los músculos, lo que se traduce en una mayor resistencia a los esfuerzos sostenidos de intensidad baja y media, y un notable bienestar general:

  • Aumento del tamaño del corazón y del volumen sistólico: Tu corazón se fortalecerá, permitiendo bombear más sangre rica en oxígeno a los músculos con cada latido.
  • Disminución de la frecuencia cardíaca: Como resultado de lo anterior, tu corazón será más eficiente, reduciendo el número de latidos por minuto en reposo y durante el esfuerzo submáximo. También verás reducirse tus niveles de tensión arterial.
  • Aumento de la capacidad pulmonar y mejora del intercambio de gases: Tus pulmones se volverán más eficientes, facilitando una mayor captación de oxígeno y eliminación de dióxido de carbono.
  • Incremento de glóbulos rojos: El número de glóbulos rojos, encargados de transportar el oxígeno, se incrementará, optimizando el transporte de O2 a los tejidos.
  • Mayor vascularización: Los capilares sanguíneos crecerán en tamaño y número, mejorando la irrigación sanguínea muscular, lo que significa más oxígeno y nutrientes para tus músculos.
  • Incremento del VO2 máximo: La consecuencia de todas estas adaptaciones es un aumento en la cantidad máxima de oxígeno que tu sistema cardiorrespiratorio puede transportar por minuto al tejido muscular y la capacidad de las células musculares para utilizarlo. Esto te permitirá soportar esfuerzos de intensidad baja y moderada durante mucho más tiempo.

Adaptaciones Neuromusculares, Hormonales, Metabólicas y Psicológicas

Más allá de los sistemas cardiovascular y respiratorio, el entrenamiento aeróbico produce otras adaptaciones valiosas:

  • Tonificación y desarrollo muscular: Tus músculos se tonificarán e incluso se desarrollarán, especialmente si inicias la actividad aeróbica después de un periodo de sedentarismo. Las fibras musculares tipo I (de contracción lenta) sufrirán adaptaciones que les permitirán trabajar durante tiempos más prolongados.
  • Optimización del metabolismo: Se incrementará la secreción de insulina durante el esfuerzo y se optimizará el metabolismo de las grasas y los hidratos de carbono, una estrategia maravillosa para el control del peso. Tus músculos demandarán menos oxígeno para el mismo esfuerzo gracias al mayor número de mitocondrias y a la mejora de la capacidad enzimática de las células musculares.
  • Mejora de la composición corporal: Se reducirá el porcentaje de grasa corporal, un factor clave para la salud y el atractivo físico, y disminuirán los niveles de colesterol LDL (el “malo”).
  • Aumento de testosterona: El ejercicio aeróbico, especialmente de intensidad media-alta (Rango 3), puede contribuir a incrementar tus niveles de testosterona.
  • Beneficios psicológicos: Obtendrás mayor resistencia y fortaleza psicológica, un incremento de la autoestima, una disminución del estrés y una mejoría notable de tu bienestar y estado de ánimo general.
  • Mejora del rendimiento cognitivo: Induce la síntesis del Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro (BNDF), que estimula la neurogénesis, protege las neuronas e incrementa la neuroplasticidad.
  • Mejora del sueño: Se enriquecerá la calidad del sueño y lo conciliarás mejor.
  • Salud ósea y articular: Tendrás huesos, tendones y ligamentos más fuertes, reduciendo la incidencia de osteoporosis.
  • Función eréctil: Se ha observado un efecto positivo sobre la función eréctil.

Cómo Entrenar la Resistencia Aeróbica de Forma Inteligente

Puedes entrenar la resistencia aeróbica a través de una gran variedad de ejercicios físicos: desde andar a paso ligero y decidido, correr de forma continua a ritmo constante (o con cambios de ritmo), hasta nadar, montar en bicicleta, saltar a la comba, y muchos más. La clave es elegir una actividad que disfrutes y que puedas mantener de forma constante.

Independientemente del sistema que escojas, es crucial iniciarse en el entrenamiento de la resistencia aeróbica de modo gradual. Nada de ponerse unas zapatillas y “quemarlas” en dos días, sobre todo si tu condición física inicial es mala. Esta aproximación progresiva te ayudará a evitar lesiones tendinosas, ligamentosas y musculares. Además, si superas la cuarentena y tu vida ha sido sedentaria, es altamente recomendable realizarse un reconocimiento médico previo. En cualquier caso, un chequeo médico para conocer el estado cardiovascular nunca está de más, tengas la edad que tengas.

Antes de lanzarte al entrenamiento, realiza un buen calentamiento físico durante unos minutos. No olvides hidratarte antes, durante y después del ejercicio. Finalmente, no dejes de lado la última fase de cualquier rutina de ejercicio físico: el enfriamiento o “vuelta a la calma”, devolviendo paulatinamente al cuerpo a sus niveles de reposo.

Entrenar sin Deuda de Oxígeno: La Clave de la Eficacia

El modo óptimo de entrenar esta aptitud física es sin que haya deuda de oxígeno. Esto significa que debes asegurarte de que tus músculos reciben la cantidad suficiente de oxígeno durante el esfuerzo. Si tu esfuerzo supera cierta intensidad, entrarás en deuda de oxígeno (ejercicio anaeróbico) y tus músculos y tu cuerpo se agotarán rápidamente, lo que puede llevar a la desmoralización.

¿Cuáles son los beneficios del entrenamiento de resistencia?
Así, los beneficios del entrenamiento de resistencia van mucho más allá de simplemente mejorar el aguante del cuerpo, sino que otorgan un mayor rendimiento en actividades deportivas, una mayor capacidad aeróbica y una mejora general de la salud y el bienestar. El entrenamiento de resistencia se puede dividir en dos categorías: Aeróbico.

El momento en que se entra en deuda de oxígeno dependerá de cada persona y de la intensidad del trabajo. Una intensidad elevada implica una mayor velocidad de ejecución. Aunque puede medirse con VO2 máximo o lactato en sangre, la forma más accesible es a través de la frecuencia cardíaca (FC).

En general, se considera que estás haciendo ejercicio aeróbico si tu frecuencia cardíaca se mantiene por debajo de las 150 pulsaciones por minuto (ppm). Si eres un deportista experimentado, quizás puedas “sentir” cuándo estás en el rango correcto. Para el resto, un pulsómetro es una herramienta invaluable. También se dice que si puedes mantener una conversación con un compañero sin que te falte el aire, estás en la zona aeróbica.

Entrenamiento de Resistencia Aeróbica Según FC Máxima y FC de Reposo

La regla de las 150 ppm es muy general. Para ser más exactos, el rango de entrenamiento ideal según la FC dependerá de tu condición física previa y de tu edad.

Para ser precisos, deberás entrenar la resistencia aeróbica en un rango de FC que oscile entre el 50% y el 80% de tu FC máxima. Tu FC máxima, el número máximo de latidos cardíacos que tu corazón puede alcanzar durante un minuto de esfuerzo, varía con la edad. La forma más exacta de conocerla es con una prueba de esfuerzo, pero una fórmula sencilla y orientativa es la de Fox y Haskell:

FCmáx = 220 – Edad.

Por ejemplo, si tienes 35 años, tu FC máxima estimada será de 185 ppm (220 - 35).

Pero podemos ser aún más exactos. Tu condición física previa es crucial, y el mejor predictor de ella es tu FC en reposo. Para conocerla, tómate el pulso nada más despertar por la mañana, o relájate durante 30 minutos y luego tómate el pulso.

Con ambas variables (FCmáx y FCreposo) y la fórmula de Karvonen, podrás calcular los rangos de frecuencia a los que debes entrenar para mejorar tu resistencia aeróbica:

%FCmáx = [(FCmáx – FCreposo) x (%FC objetivo)] + FCreposo

Entrenamientos Según Rangos de FC

Conocer la intensidad del entrenamiento a través de la FC es la mejor forma de optimizar tu resistencia aeróbica. Existen diversos rangos de FC para el entrenamiento:

Rango 1 o Intensidad Baja (50-60% de FCmáx)

Esta franja de FC se encuentra justo por debajo del umbral aeróbico y es la zona de menor intensidad. Es el punto de partida ideal para todo el que se inicia en el ejercicio aeróbico. Aquí, el cuerpo adquiere paulatinamente las adaptaciones fisiológicas necesarias para una mayor capacidad aeróbica. Para deportistas más experimentados, este rango puede parecer “poco”, pero es fundamental para la recuperación y para establecer una base sólida.

Es el rango de FC quemagrasa por excelencia, ya que por debajo de este umbral, la energía necesaria para la contracción muscular se obtiene principalmente de la combustión de las grasas, siendo ideal para la pérdida de peso. Si tienes 35 años y tu FC reposo es de 70 ppm, para entrenar en el Rango 1 (50-60% de tu FCmáx de 185 ppm):

  • Límite inferior (50%): [(185 - 70) x 0.5] + 70 = 127.5 ppm
  • Límite superior (60%): [(185 - 70) x 0.6] + 70 = 139 ppm

Así, deberías entrenar (correr, montar en bicicleta, etc.) a una intensidad que mantenga tu FC entre 127 y 139 ppm. La duración típica de entrenamiento en este rango puede ser de 30 a 120 minutos o más, dependiendo de tu nivel.

Rango 2 o Intensidad Media (60-75% de FCmáx)

En esta franja, se ejercita de forma óptima la capacidad aeróbica. Para la producción de energía, se usa principalmente la vía metabólica de los hidratos de carbono y en menor medida la de las grasas. Aunque no es tan eficaz como el Rango 1 para la quema de grasas, es más eficiente en la producción de las adaptaciones necesarias para incrementar la resistencia.

El tiempo de entrenamiento es muy variable y dependerá de la condición física de la persona. Si bien en Rango 1 puedes entrenar durante 30 minutos sin dificultad, en este rango tal vez los alcances con más esfuerzo. Generalmente, se entrena de 20 minutos a 1 hora, aunque individuos entrenados pueden prolongar este tiempo.

Rango 3 o Intensidad Media-Alta (75-80% de FCmáx)

Este es el rango más duro y exigente del entrenamiento de la resistencia aeróbica, donde se trabaja el sistema cardiorrespiratorio a fondo, justo por debajo del umbral anaeróbico. Este umbral es el punto de intensidad por encima del cual se produce más lactato del que se recicla, lo que conduce a su acumulación y a una reducción del rendimiento físico.

Este rango es también conocido como el del entrenamiento de la potencia aeróbica. La energía se obtiene exclusivamente por la vía de oxidación de los hidratos de carbono y el tiempo que podrás permanecer en esta zona se reduce considerablemente. Más allá del 80% de la FCmáx, el cuerpo no es capaz de usar el oxígeno de manera eficiente y se pasa a las zonas anaeróbicas de entrenamiento. La duración de entrenamiento en esta franja suele oscilar entre los 15 y 30 minutos, aunque para principiantes puede ser aún menor.

¿Cuáles son los diferentes tipos de ejercicio?

Distribución de la Intensidad en tu Entrenamiento Semanal

La pregunta clave es en qué rangos debes entrenar. Un principiante estará entrenando la resistencia aeróbica en cualquiera de los rangos descritos. Sin embargo, se recomienda que comiences entrenando el 100% de las veces en el Rango 1. Con el tiempo, cuando hayas adquirido una sólida base aeróbica, podrás hacer incursiones en rangos de FC más avanzados.

Cuando seas un deportista con más experiencia y ya poseas unos cimientos aeróbicos, la distribución ideal, según nuestra opinión, es que el 80% de los entrenamientos se realicen en el Rango 1, dejando un 10% para el Rango 2 y otro 10% para el Rango 3. El ejercicio en el Rango 1 se denomina entrenamiento continuo extensivo, caracterizado por baja intensidad pero gran volumen (tiempo). Los Rangos 2 y 3 se incluyen en el entrenamiento continuo intensivo, de mayor intensidad pero menor volumen.

Por ejemplo, si entrenas la resistencia aeróbica tres veces a la semana (más no es aconsejable si deseas entrenar otras cualidades físicas importantes), cada mes podrías realizar un entrenamiento en Rango 2 (o dos, si te sientes bien) y uno en Rango 3. A medida que adquieras una notable capacidad aeróbica, podrás aumentar la proporción de entrenamientos en los rangos 2 y 3.

Posibles Inconvenientes y Cómo Evitarlos

Nosotros abogamos por adquirir una condición física verdaderamente poderosa y equilibrada. Correr dos maratones al mes es impresionante, pero ¿de qué sirve si no puedes levantar una botella de butano o cargar un saco de cemento? O ¿qué utilidad tiene levantar un coche de 900 kg si no puedes atarte los cordones de los zapatos? La clave es el equilibrio.

Por ello, un excesivo o exclusivo entrenamiento aeróbico (correr, nadar, etc.) puede perjudicar otras aptitudes de la condición física, como la fuerza, la velocidad, la potencia y la flexibilidad. Está más que demostrado que la práctica aeróbica puede interferir en el desarrollo de la fuerza, razón por la cual es “temida” por quienes se centran únicamente en la fuerza y la musculación. Sin embargo, existen sistemas de entrenamiento concurrente que permiten adquirir las aptitudes básicas de la condición física con la mínima interferencia. Los HIIT (entrenamiento de alta intensidad por intervalos), por ejemplo, son una herramienta perfecta para quienes entrenan la fuerza y desean mejorar su resistencia aeróbica y anaeróbica sin sacrificar ganancias.

Recomendaciones Finales para tu Éxito

No esperes más e inicia ya tu entrenamiento de la resistencia aeróbica. Mentalízate, hazte un chequeo médico y escoge el sistema que más placer te produzca. Puedes lanzarte al campo a pie o en bicicleta, optar por el mar o la piscina, o quizás prefieras un gimnasio con aparatos específicos. La cuestión es poner a funcionar tus sistemas cardiocirculatorio y respiratorio.

Hazlo con prudencia. La gradualidad es el secreto del entrenamiento. Un calentamiento físico previo adecuado, una hidratación constante, un enfriamiento posterior y los estiramientos son medidas preventivas esenciales. Comienza practicando ejercicios aeróbicos una o dos veces a la semana de manera suave. Incrementa el volumen de trabajo (tiempo invertido) y la intensidad (FC) paulatinamente hasta alcanzar un máximo de tres veces a la semana. Pero recuerda: no te centres únicamente en esta cualidad, a pesar de ser el cimiento de la condición física. Un atleta completo es aquel que desarrolla todas sus aptitudes de forma equilibrada.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

CaracterísticaResistencia AeróbicaResistencia Anaeróbica
IntensidadBaja a moderadaAlta a máxima
DuraciónLarga (minutos a horas)Corta (segundos a pocos minutos)
Fuente de Energía PrincipalGrasas y Glúcidos (con oxígeno)Glucógeno muscular (sin oxígeno)
Velocidad de Producción de EnergíaLenta y sostenidaRápida y limitada
SubproductosAgua, CO2Ácido láctico (lactato)
Sistemas EnergéticosOxidativoGlucolítico no oxidativo / Fosfocreatina
Fibras Musculares PredominantesTipo I (contracción lenta)Tipo IIb (contracción rápida)
Rango de Intensidad% FC Máxima (según Karvonen)Objetivo PrincipalDuración Típica
Rango 1 (Baja)50-60%Quema de grasa, base aeróbica30 - 120+ minutos
Rango 2 (Media)60-75%Mejora capacidad aeróbica20 - 60 minutos
Rango 3 (Media-Alta)75-80%Mejora potencia aeróbica15 - 30 minutos

¿Cuántas veces se recomienda entrenar la resistencia aeróbica a la semana?

Para principiantes, se recomienda empezar con 1 o 2 sesiones suaves a la semana. A medida que se adquiere condición física y se asimilan las adaptaciones, se puede aumentar progresivamente hasta un máximo de 3 veces por semana. Esto permite el desarrollo de una base sólida sin sobreentrenamiento y deja tiempo para trabajar otras cualidades físicas esenciales como la fuerza o la flexibilidad, buscando un desarrollo físico equilibrado.

¿Cuál es la diferencia entre resistencia aeróbica y anaeróbica?

La resistencia aeróbica es la capacidad del organismo para realizar un esfuerzo relativamente largo a moderada-baja intensidad, soportando la fatiga sin reducir drásticamente el rendimiento. Utiliza principalmente el sistema oxidativo, que produce energía de forma lenta y prolongada a partir de glucógeno y grasas en presencia de oxígeno. Por otro lado, la resistencia anaeróbica se refiere a la capacidad de mantener un esfuerzo intenso por el mayor tiempo posible bajo una alta deuda de oxígeno. Predomina el sistema glucolítico no oxidativo, que aporta energía más rápido pero por un tiempo limitado, usando depósitos de glucógeno y generando lactato.

¿Qué métodos existen para el desarrollo de la resistencia aeróbica?

Los métodos de entrenamiento de la resistencia se clasifican principalmente en dos categorías:

  • Método Continuo: Se caracteriza por la aplicación de una carga constante sin pausas. Puede ser:
    • Uniforme: Intensidad constante. Se subdivide en extensivo (baja intensidad, alto volumen, ej. 50-70% VO2máx, 30 min-2+ horas) para capacidad aeróbica y quema de grasas; e intensivo (media/media-alta intensidad, volumen medio, ej. 70-80% VO2máx, 30-90 min) para perfeccionar el metabolismo del glucógeno y el VO2máx.
    • Variable: Variaciones de intensidad durante el trabajo, como el método Fartlek, efectivo para la eficiencia y recuperación.
  • Método Fraccionado: Divide el entrenamiento en periodos de trabajo y pausa. Puede ser:
    • Interválico: Pausas incompletas que no permiten la recuperación total. Es efectivo para la hipertrofia del miocardio y el aumento del volumen cardiaco. Incluye extensivo largo/medio e intensivo corto (donde se ubica el HIIT).
    • Por Repeticiones: Distancias cortas a alta intensidad con pausas largas que garantizan un descanso completo entre repeticiones, con un volumen total bajo.

¿Cuáles son los ejercicios más comunes para entrenar la resistencia aeróbica?

Los ejercicios más comunes y eficaces para mejorar la resistencia aeróbica son aquellos que involucran grandes grupos musculares de forma continua y sostenida, elevando la frecuencia cardíaca. Estos incluyen: caminar rápido, correr (jogging), nadar, andar en bicicleta, saltar la cuerda (comba), elíptica (stepper), remar, senderismo, bailar, patinar y el cross-training. La clave es mantener una intensidad que te permita sostener la actividad por un periodo prolongado.

¿Qué son las pruebas de resistencia aeróbica?

Las pruebas de resistencia aeróbica son evaluaciones físicas diseñadas para medir la capacidad del cuerpo para realizar ejercicios aeróbicos o de resistencia. Estas pruebas cuantifican la capacidad del organismo para utilizar el oxígeno de manera eficiente y generar energía durante el ejercicio prolongado. Se miden parámetros fisiológicos como la frecuencia cardíaca, la presión arterial y, crucialmente, la cantidad máxima de oxígeno consumido (VO2 máximo). Estas pruebas son fundamentales para determinar la condición cardiovascular de una persona, establecer zonas de entrenamiento personalizadas y monitorear el progreso del rendimiento físico.

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