31/12/2020
La Unión Soviética, una de las potencias militares más influyentes y formidables del siglo XX, no habría alcanzado su estatus sin el brazo armado que la sustentó: el Ejército Rojo. Nacido de las cenizas de un imperio colapsado y forjado en el fragor de la guerra civil, este cuerpo militar no solo defendió la recién nacida Rusia bolchevique, sino que también se convirtió en un símbolo de la fuerza soviética en el escenario mundial. Su historia es un relato de pragmatismo revolucionario, batallas épicas y profundas transformaciones internas, lideradas por figuras que dejaron una huella indeleble. Comprender sus orígenes y evolución es clave para desentrañar la complejidad de una era marcada por conflictos ideológicos y militares sin precedentes.

- ¿Qué fue el Ejército Rojo y por qué nació?
- León Trotski: El Arquitecto del Ejército Rojo
- Características Fundamentales y Controversias
- Un Legado de Batallas: Las Guerras del Ejército Rojo
- El Arsenal del Poder Rojo: Armamento Destacado
- El Ocaso del Coloso: Disolución y Purgas
- Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué fue el Ejército Rojo y por qué nació?
El Ejército Rojo, oficialmente conocido como el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos, fue la denominación de las Fuerzas Armadas (tanto terrestres como aéreas) de la Rusia Bolchevique entre 1918 y 1922, y posteriormente de la Unión Soviética desde 1922 hasta 1946. A partir de ese año, adoptaría el nombre de Ejército Soviético, conservándolo hasta la disolución de la URSS el 8 de diciembre de 1991. Su nacimiento no fue un acto improvisado, sino una respuesta estratégica a un contexto de caos y confrontación.
Tras el estallido de la Revolución Rusa en febrero de 1917, que culminó con la caída del Imperio Zarista, y la posterior Revolución de Octubre que derrocó al Gobierno Provisional, el Sovnarkom —un gobierno comunista y revolucionario liderado por los bolcheviques— consolidó su poder. Este ascenso fue posible gracias al masivo apoyo de las clases bajas y la izquierda política, articulado a través de los sóviets, consejos de obreros y soldados que se habían extendido por todo el país.
Sin embargo, la toma del poder por los bolcheviques no trajo la paz. Alexander Kerenski, quien había dirigido el Gobierno Provisional, lanzó una contraofensiva para recuperar la capital, la cual fue decisivamente detenida. Esta derrota marcó el inicio de una polarización extrema, dando origen al Ejército Blanco, compuesto por antiguos militares zaristas y sectores afines al Gobierno Provisional. La inminencia de una guerra civil a gran escala era innegable. Aunque los bolcheviques contaban con el apoyo de la Guardia Roja, una milicia modesta formada por militares desertores y obreros armados afines a sus ideas, esta fuerza era insuficiente. Se necesitaba una fuerza militar permanente, más profesional y capaz de enfrentar un conflicto de la magnitud que se avecinaba. Así, el 28 de enero de 1918, el Consejo de Comisarios del Pueblo tomó la decisión histórica de crear el Ejército Rojo.
León Trotski: El Arquitecto del Ejército Rojo
Si bien el Consejo de Comisarios del Pueblo fue el organismo que formalmente creó el Ejército Rojo, la figura central en su organización, adoctrinamiento y dirección ideológica fue León Trotski. Nombrado presidente del Consejo Supremo de la Guerra el 4 de marzo de 1918, y Comisario del Pueblo para la Guerra en abril, Trotski asumió una tarea colosal sin experiencia militar previa, pero con una inquebrantable voluntad revolucionaria y una capacidad organizativa excepcional. Su lema, "Trabajo obstinado y disciplina revolucionaria", encapsuló la esencia de su misión.
El contexto en el que Trotski tomó las riendas era desolador. El ejército zarista estaba desintegrado, y la naciente República Soviética se enfrentaba a múltiples frentes, tanto internos como externos. La firma del Tratado de Brest-Litovsk el 3 de marzo de 1918, que supuso una "paz vergonzosa" con los Imperios Centrales (Alemania, Austria-Hungría, Bulgaria y el Imperio Otomano), fue una decisión dolorosa pero estratégica. Aunque Rusia perdió vastos territorios y recursos (un tercio de su población, el 50% de la industria, el 90% de la producción de combustibles), esta retirada de la Primera Guerra Mundial era absolutamente necesaria para permitir a los bolcheviques concentrarse en la reconstrucción interna y, crucialmente, en la construcción de su propio ejército.
Trotski se encontró con un ejército prácticamente inexistente, más allá de una única división regular de fusileros letones y miles de guardias rojos sin formación. Su labor, como lo describió Deutscher, fue usar la "espada y la pluma". Con la "espada", recorrió personalmente la República Soviética en un tren blindado, organizando el ejército, asegurando su abastecimiento y elevando la moral. Se dirigía directamente a los frentes de combate, actuando con contundencia contra la cobardía y la ineficiencia. Estableció tribunales militares revolucionarios y sometió a corte marcial a quienes desertaban o se retiraban sin orden, al mismo tiempo que ofrecía clemencia a los enemigos que se rendían.
Con la "pluma", Trotski lideró los debates teóricos y políticos sobre la cuestión militar, sentando las bases para la doctrina del nuevo ejército. Su liderazgo fue fundamental en momentos críticos, como la defensa de Petrogrado en octubre de 1919 contra las tropas contrarrevolucionarias de Yudenich. Mientras algunos en el Comité Central bolchevique consideraban abandonar la ciudad, Trotski organizó una "defensa urbana" heroica, movilizando a batallones regulares, mujeres y la Guardia Roja, logrando una victoria en quince días que le valió el apodo de "Padre de la Victoria".

Características Fundamentales y Controversias
La construcción del Ejército Rojo fue un proceso lleno de debates y decisiones audaces. Trotski buscó crear un ejército sobre una base social y psicológica nueva, donde la audacia y el culto a la técnica reemplazaran la pasividad zarista. La Conferencia del Partido Bolchevique del 19 de diciembre de 1917 votó por su fundación, y el 22 de febrero de 1918, Pravda publicó la proclama "La patria socialista está en peligro", dando inicio a la campaña de reclutamiento.
Un Ejército sin Escalafones y la Disciplina Revolucionaria
Una de las características más singulares del Ejército Rojo en sus inicios fue la ausencia de una jerarquía de oficiales tradicional, sin rangos como tenientes o mariscales. Lenin y Trotski creían que el mando se consolidaría por la confianza de los soldados en sus comandantes, basada en el conocimiento, el talento, el carácter y la experiencia. Para Trotski, las "estrellas" (insignias de rango) no conferían ni talento ni autoridad. Abogaba por una disciplina revolucionaria que, paradójicamente, podía coexistir con una amplia democracia y control de la opinión pública.
Sin embargo, la disciplina era férrea. Trotski reprimió severamente la deserción y la traición, argumentando que no se podían dirigir fuerzas armadas con comités electos por los soldados en medio de una guerra civil. La "Oposición Militar", formada por figuras como Bujarin y Piatakov, defendía el principio electoral del comando y se oponía a la disciplina estricta y la centralización. Trotski, por su parte, insistía en que "la capacidad guerrera de un ejército requiere sobre todo la existencia de un aparato directivo regular y centralizado", especialmente ante un cerco de miles de kilómetros.
La Controvertida Incorporación de Especialistas Zaristas
La cuestión más polémica, y a la vez esencial, fue la decisión de Trotski de incorporar a antiguos oficiales zaristas, los llamados "especialistas militares". Aunque inicialmente Lenin tuvo dudas, luego apoyó plenamente esta medida, reconociendo la necesidad de construir el comunismo "con los restos del edificio destruido del viejo orden burgués". Trotski argumentaba que, al igual que la industria necesitaba ingenieros, la defensa requería especialistas militares. Para mitigar el riesgo de traiciones, se asignó un "Comisario Político" junto a cada oficial. Estos comisarios, representantes directos del poder soviético, vigilaban y controlaban las acciones de los especialistas, asegurándose de que sus órdenes no fueran contrarrevolucionarias. Trotski incluso llegó a ordenar que los familiares de estos oficiales fueran tomados como rehenes, una medida extrema para garantizar la lealtad.
Esta política generó una fuerte oposición interna, pero resultó ser pragmática y fundamental para la profesionalización del Ejército Rojo. La combinación de la experiencia militar zarista con el fervor revolucionario y la vigilancia política de los comisarios fue un pilar del éxito inicial del ejército.
Un Legado de Batallas: Las Guerras del Ejército Rojo
El Ejército Rojo participó en cuatro grandes conflictos que moldearon su identidad y la de la Unión Soviética:
Guerra Civil Rusa (6 de noviembre de 1917 - 17 de junio de 1923): Tras la caída del Imperio Ruso, el país se dividió entre los bolcheviques y el Movimiento Blanco. Durante casi seis años, el Ejército Rojo se enfrentó al Ejército Blanco y a sus aliados occidentales (como el Imperio Británico, Francia y Estados Unidos). A pesar de las grandes dificultades, el Ejército Rojo logró una arrolladora victoria, consolidando el poder bolchevique y sentando las bases de la Unión Soviética.
Guerra Polaco-Soviética (14 de febrero de 1919 - 18 de marzo de 1921): Impulsados por un deseo expansionista, las recién instauradas Repúblicas Socialistas Soviéticas de Rusia y Ucrania se enfrentaron a la Segunda República Polaca y, posteriormente, a una alianza entre Polonia y la República Popular Ucraniana. A diferencia de la Guerra Civil, el Ejército Rojo fue ampliamente superado por las fuerzas enemigas, viéndose obligado a firmar el Tratado de Riga y ceder territorios. Fue una derrota significativa que frenó las ambiciones de expansión inmediata.

Hombres y mujeres formaron después lo que sería el comando del ejército. Se dirigió a los soldados que estaban en pánico, vertiendo sobre ellos “torrentes de optimismo y disposición revolucionaria”, con su discurso: “Los soldados del Ejército Rojo no son cobardes ni canallas. Quieren luchar por la libertad de la clase obrera. Guerras Fronterizas Soviético-Japonesas (1932-1939): En la antesala de la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Rojo, bajo el liderazgo de comandantes como Zhúkov y Blücher, se enfrentó al Imperio Japonés, que buscaba el control de Manchuria y sus fronteras. Esta guerra no declarada culminó con la victoria soviética en la decisiva Batalla de Jaljin Gol, forzando a los japoneses a retirarse y a firmar el Pacto de Neutralidad en 1941. Esta victoria demostró la creciente capacidad militar del Ejército Rojo.
Segunda Guerra Mundial (1941-1945): Tras la Operación Barbarroja, iniciada el 22 de junio de 1941, el Ejército Rojo se vio inmerso en el conflicto más devastador de la historia. Inicialmente, se centró en la defensa desesperada de ciudades clave como Moscú y Stalingrado, donde resistieron asedios brutales que detuvieron el avance alemán. Posteriormente, el Ejército Rojo fue una fuerza fundamental en la ofensiva contra la Alemania nazi, llevando la carga principal de la guerra en el Frente Oriental y contribuyendo decisivamente a la derrota final del Tercer Reich en 1945. Esta guerra, conocida en la URSS como la Gran Guerra Patria, elevó al Ejército Rojo a la categoría de leyenda.
El Arsenal del Poder Rojo: Armamento Destacado
Durante sus casi tres décadas de existencia, el Ejército Rojo dispuso de una amplia gama de armamentos, evolucionando significativamente a lo largo del tiempo. A continuación, se presenta un cuadro con algunos de los tipos de tanques, artillería y vehículos ligeros que estuvieron a su disposición:
| Tanques Ligeros | Tanques Medios | Tanques Pesados | Cañones Autopropulsados | Lanzacohetes | Artillería Remolcada | Tractores | Vehículos Blindados |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| T-18 | T-28 | KV-1 | SU-76 | Katyusha (Órganos de Stalin) | Cañón antiaéreo M1939 de 85 mm (52-K) | T-20 Komsomolets | Automóvil blindado FAI |
| T-26 | T-34 | KV-1S | SU-85 | Cañón antitanque M1932 (19-K) 45 mm | Odessa tank | BA-3/6 | |
| T-27 | T-44 | KV-2 | SU-100 | Cañón antitanque M1937 (53-K) 45 mm | KHTZ-16 | BA-10 | |
| T-37A | KV-85 | SU-152 | Cañón antitanque M1942 (M-42) 45 mm | BA-11 | |||
| T-38 | IS-1 | ISU-122 | Cañón antitanque M1943 (ZiS-2) 57 mm | BA-20 | |||
| T-40 | IS-2 | ISU-152 | Cañón de campaña M1942 (ZiS-3) 76 mm | BA-27 | |||
| T-50 | IS-3 | ZSU-37 | Cañón de Regimiento M1943 (OB-25) 76 mm | BA-30 | |||
| T-60 | SMK | ZiS-30 | Cañón antitanque y de campaña M1944 (BS-3) de 100 mm | BA-64 | |||
| T-70 | D-8 | ||||||
| T-80 | |||||||
| BT-2 | |||||||
| BT-5 | |||||||
| BT-7 |
El Ocaso del Coloso: Disolución y Purgas
La disolución del Ejército Rojo, rebautizado como Ejército Soviético en 1946, fue un proceso gradual intrínsecamente ligado al declive de la Unión Soviética. Hacia finales de la década de 1980, el presidente Mijaíl Gorbachov implementó políticas de reducción del presupuesto militar y del tamaño de las fuerzas armadas, llegando a retirar las tropas soviéticas de Afganistán en 1989. Estas reformas, parte de su programa de glásnost y perestroika, no fueron bien recibidas por los sectores más conservadores del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS).
De hecho, en agosto de 1991, el PCUS intentó un golpe de Estado contra Gorbachov, movilizando tropas y tanques hacia Moscú. Sin embargo, el intento fracasó estrepitosamente, marcando el principio del fin para la URSS. Cuatro meses después, los presidentes de Rusia, Bielorrusia y Ucrania disolvieron oficialmente la Unión Soviética, dando paso a la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Ante esta reestructuración gubernamental, los altos mandos del Ejército Rojo observaron con impotencia cómo sus fuerzas militares comenzaban a desintegrarse. Aunque la disolución oficial de la URSS ocurrió a finales de 1991, algunos componentes del Ejército Rojo permanecieron activos durante unos meses más, hasta su disolución definitiva en junio de 1993.
Las Purgas Estalinistas: Una Herida Profunda
Antes de su disolución final, el Ejército Rojo sufrió una devastadora serie de purgas bajo el régimen de Iósif Stalin, especialmente en la década de 1930. Estas purgas decapitaron el comando del ejército, eliminando a algunos de sus más competentes y experimentados líderes militares, muchos de los cuales habían sido forjados por el propio Trotski. Más de 30.000 oficiales fueron destituidos, arrestados, enviados a gulags o fusilados. Esta purga masiva sacrificó los intereses de la defensa soviética en el altar de la autodefensa de la burocracia dominante de Stalin.
Figuras clave como Mijaíl Frunze, quien sucedió a Trotski como Comisario del Pueblo para la Guerra en 1925, murió de manera sospechosa poco después. Mijaíl Tujachevski, considerado uno de los mayores estrategas de su época en combate de tanques y arquitecto de la "doctrina militar proletaria", fue falsamente denunciado como espía alemán en 1937 y ejecutado. Esta aniquilación de la cúpula militar tuvo un costo inmenso, contribuyendo a las más de 13 millones de muertes soviéticas en la Segunda Guerra Mundial debido a la falta de liderazgo experimentado y la desorganización inicial frente a la invasión nazi.
Irónicamente, bajo Stalin, se restablecieron los escalafones militares tradicionales, incluido el de mariscal en 1935. Para críticos como Trotski, esta "restauración de la casta de oficiales, dieciocho años después de su supresión revolucionaria, certifica con igual fuerza el abismo que se abrió entre los dirigentes y los dirigidos, y que el ejército perdió las cualidades esenciales que le permitían llamarse Ejército Rojo".

Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Quién fue el líder militar más importante en la creación del Ejército Rojo?
La figura clave en la organización y construcción del Ejército Rojo fue León Trotski, quien ejerció como Comisario del Pueblo para la Guerra entre 1918 y 1924. Se le considera el arquitecto de esta formidable fuerza militar.¿Por qué el Ejército Rojo no tenía rangos militares al principio?
Inicialmente, Trotski y Lenin buscaron eliminar las jerarquías tradicionales del ejército zarista, favoreciendo un sistema donde el liderazgo se basara en la confianza, el conocimiento y la experiencia, en lugar de títulos o insignias. Creían que una "disciplina revolucionaria" podía coexistir con una "amplia democracia" interna.¿Qué papel jugaron los comisarios políticos?
Los comisarios políticos eran representantes directos del poder soviético asignados a cada unidad y junto a los oficiales militares (especialmente los ex-zaristas). Su función era garantizar la lealtad ideológica, supervisar las operaciones para evitar traiciones y asegurar que las órdenes se alinearan con los principios revolucionarios.¿Cuándo se disolvió oficialmente el Ejército Rojo?
El Ejército Rojo, renombrado Ejército Soviético en 1946, comenzó su disolución con el colapso de la Unión Soviética en diciembre de 1991. Sus componentes finales se desmantelaron oficialmente en junio de 1993.¿Tuvo éxito el Ejército Rojo en todas sus guerras?
No, aunque logró victorias decisivas en la Guerra Civil Rusa, las Guerras Fronterizas Soviético-Japonesas y la Segunda Guerra Mundial, sufrió una notable derrota en la Guerra Polaco-Soviética (1919-1921), lo que obligó a la Unión Soviética a firmar el Tratado de Riga y ceder territorios.
El Ejército Rojo fue una fuerza militar sin precedentes, nacida de la necesidad y moldeada por la ideología revolucionaria. Desde su creación bajo la dirección de León Trotski hasta su disolución final, pasó por transformaciones dramáticas, incluyendo las devastadoras purgas estalinistas que mermaron su liderazgo. A pesar de sus contradicciones y los horrores que presenció y perpetró, su impacto en la historia del siglo XX es innegable, siendo un actor central en la configuración del orden mundial y un testimonio de la capacidad de adaptación y resiliencia en tiempos de crisis extremas.
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