08/11/2016
En los anales de la historia argentina, pocas formaciones militares resuenan con la trascendencia y el simbolismo del Ejército Grande. Esta unidad de combate, lejos de ser una fuerza convencional, representó la culminación de años de tensiones políticas y conflictos internos, gestada con un propósito único y monumental: poner fin al controvertido gobierno de Juan Manuel de Rosas. Su formación, composición y, sobre todo, su victoria en la Batalla de Caseros, marcarían un punto de inflexión decisivo en la organización nacional de Argentina.

Orígenes y la Convención de 1851: Un Pacto contra la Opresión
La génesis del Ejército Grande se remonta a la profunda disconformidad de Justo José de Urquiza, gobernador de Entre Ríos, con el prolongado y autoritario régimen de Juan Manuel de Rosas en Buenos Aires. A lo largo de más de veinte años, Rosas había ejercido una influencia dominante sobre la Confederación Argentina, acumulando un poder que muchos consideraban tiránico y que impedía la organización constitucional del país. Urquiza, quien inicialmente había sido un aliado, rompió con Rosas en 1851, denunciando su política exterior y su negativa a convocar un congreso constituyente.
El 21 de noviembre de 1851, Urquiza dio un paso fundamental al firmar una trascendental «Convención» con representantes de diversas entidades. Los firmantes de este pacto fueron Diógenes de Urquiza, en representación de las provincias de Entre Ríos y Corrientes; Honorio Hermelo Carneiro Leao, por el Imperio del Brasil; y Manuel Herrera y Obes, por la República Oriental del Uruguay. El propósito declarado de esta alianza era claro y ambicioso: «liberar al pueblo argentino de la opresión que sufría bajo la dominación tiránica del gobernador Juan Manuel de Rosas». Así, esta coalición de fuerzas, unidas por un objetivo común, dio origen a lo que pasaría a la historia como El Ejército Grande, bajo el mando supremo del general Urquiza.
La Heterogénea Composición y el Apoyo Internacional
Uno de los aspectos más notables del Ejército Grande fue su composición multinacional y la diversidad de orígenes de sus integrantes. No se trataba solo de una fuerza argentina, sino de una alianza estratégica que contaba con un significativo apoyo externo, crucial para equiparar o superar el poderío de Rosas. La Convención estableció claramente los aportes de cada parte. Brasil, en particular, se comprometió a una contribución sustancial: 3.000 infantes, un regimiento de caballería, dos batallones de artillería y el despliegue de su escuadra naval. Además del personal y el material bélico, el Imperio brasileño se comprometió a aportar la considerable suma de 100.000 patacones mensuales mientras durasen las operaciones. Esta ayuda financiera, vital para sostener una campaña de tal magnitud, debía ser devuelta al término del conflicto, con un adicional del 6% de interés anual. Las provincias de Entre Ríos y Corrientes, en un acto de compromiso y responsabilidad, actuaron como garantes para el pago de esta deuda, ofreciendo la caución de sus rentas y tierras de propiedad fiscal. Por su parte, Uruguay se comprometió a aportar 2.000 hombres con su respectivo armamento, sumando una cuota significativa de personal a la causa.
Según el historiador Ricardo Levene, el Ejército Grande alcanzó una impresionante cifra de 28.189 hombres. La distribución de estas fuerzas reflejaba la naturaleza de la alianza:
| Origen de los Efectivos | Número de Hombres |
|---|---|
| Argentinos (Total) | 24.000 |
| - De Entre Ríos | 10.670 |
| - De Corrientes | 5.260 |
| - «Hijos de Buenos Aires» | 4.249 |
| Brasileños | 4.040 |
| Orientales (Uruguayos) | 1.907 |
| Personal de bagajes, trenes, etc. | ~2.000 |
| Total General | 28.189 |
Esta tabla subraya la magnitud de la empresa y el esfuerzo conjunto de las distintas partes. La presencia de 4.249 "hijos de Buenos Aires" es particularmente significativa, ya que demuestra que la oposición a Rosas no era exclusivamente provincial o extranjera, sino que también contaba con un fuerte componente interno.

Liderazgo y Alianzas Inesperadas: Federales y Unitarios en el Mismo Bando
Más allá de la cantidad de efectivos, la composición del liderazgo del Ejército Grande fue notablemente singular. Justo José de Urquiza, un federal de pura cepa, se encontraba al frente de una fuerza que, sorprendentemente, incluía a figuras históricas de diversas extracciones políticas. La casi totalidad de los jefes de las divisiones eran federales, pero muchos de ellos eran "conversos" o habían tenido roces con Rosas. Entre ellos destacaban figuras como Aráoz de Lamadrid y Joaquín Madariaga, ambos con un pasado de enfrentamientos con el rosismo. Lo que hacía a esta alianza aún más extraordinaria era la inclusión de prominentes unitarios, tradicionalmente acérrimos enemigos de los federales. Ejemplos de esta convergencia ideológica fueron el teniente coronel de artillería Bartolomé Mitre y Domingo F. Sarmiento, quien hasta ese momento incluso había desempeñado un cargo en la administración rosista. Esta amalgama de fuerzas y líderes, trascendiendo las profundas divisiones políticas que habían asolado Argentina durante décadas, demostró la magnitud del objetivo común: la caída de Rosas.
La estrategia de Urquiza no solo se basó en la acumulación de fuerzas, sino también en un cuidadoso planeamiento logístico y político. La campaña del Ejército Grande no fue un mero avance militar; fue una operación integral que buscó deslegitimar a Rosas y ganar el apoyo de la población, especialmente en Buenos Aires.
La Batalla de Caseros: El Clímax y el Fin de un Régimen
La imponente maquinaria del Ejército Grande, cuidadosamente ensamblada y financiada, avanzó hacia Buenos Aires. El clímax de esta campaña se produjo el 3 de febrero de 1852, cuando las fuerzas de Urquiza se enfrentaron al ejército de Rosas en la Batalla de Caseros. Este enfrentamiento, uno de los más grandes y decisivos de la historia argentina, se libró en las cercanías de la actual ciudad de Palomar, en la provincia de Buenos Aires. A pesar de la resistencia inicial, la superioridad numérica y estratégica del Ejército Grande, sumada a la desmoralización de algunas de las tropas rosistas, inclinó la balanza. La derrota de Rosas fue contundente, marcando el fin de más de veinte años de su controvertido gobierno.
La victoria en Caseros no fue solo una victoria militar; fue una victoria política y social que abrió las puertas a una nueva etapa para Argentina. La caída de Rosas eliminó el principal obstáculo para la organización constitucional del país. Urquiza, como vencedor, asumió un rol protagónico en el proceso que llevaría a la promulgación de la Constitución Argentina de 1853, sentando las bases de la moderna república. El Ejército Grande, por lo tanto, no solo fue una fuerza destructora de un régimen, sino también un instrumento catalizador para la construcción de un nuevo orden.

El Legado del Ejército Grande
El Ejército Grande se erige como un símbolo de la capacidad de diversas facciones y naciones para unirse en pos de un objetivo común, incluso superando profundas divisiones históricas. Su existencia y su triunfo no solo significaron el derrocamiento de un caudillo, sino que inauguraron un período de reorganización nacional que, aunque no exento de nuevos conflictos, finalmente condujo a la unificación y la institucionalización del Estado argentino. La campaña del Ejército Grande es un testimonio de la complejidad de los procesos históricos y de cómo alianzas estratégicas pueden redefinir el curso de una nación.
| Aspecto | Descripción Detallada |
|---|---|
| Fecha de Constitución | 21 de noviembre de 1851 |
| Líder Principal | General Justo José de Urquiza |
| Objetivo Principal | Derrocar a Juan Manuel de Rosas y liberar al pueblo argentino de su opresión. |
| Integrantes Principales | Entre Ríos, Corrientes, Uruguay, Imperio del Brasil. |
| Composición Humana | 28.189 hombres (argentinos, brasileños, orientales). |
| Financiamiento | Principalmente de Brasil (100.000 patacones mensuales, con garantías de Entre Ríos y Corrientes). |
| Batalla Decisiva | Batalla de Caseros (3 de febrero de 1852). |
| Consecuencias | Fin del gobierno de Rosas, inicio del proceso de organización nacional y promulgación de la Constitución de 1853. |
Preguntas Frecuentes sobre el Ejército Grande
¿Quién lideró el Ejército Grande?
El Ejército Grande fue liderado por el general Justo José de Urquiza, gobernador de la provincia de Entre Ríos.
¿Contra quién luchó el Ejército Grande?
El Ejército Grande fue organizado para combatir y derrocar a Juan Manuel de Rosas, gobernador de la provincia de Buenos Aires y figura dominante de la Confederación Argentina.
¿Qué provincias y países conformaron el Ejército Grande?
Estuvo integrado por efectivos aportados por las provincias argentinas de Entre Ríos y Corrientes, así como por contingentes militares de la República Oriental del Uruguay y el Imperio del Brasil.

¿Cuál fue la batalla decisiva del Ejército Grande?
La batalla decisiva fue la Batalla de Caseros, librada el 3 de febrero de 1852, donde el Ejército Grande derrotó a las fuerzas de Rosas.
¿Qué fue la Convención del 21 de noviembre de 1851?
Fue un acuerdo firmado por Justo José de Urquiza (en representación de Entre Ríos y Corrientes), Honorio Hermelo Carneiro Leao (por Brasil) y Manuel Herrera y Obes (por Uruguay), que estableció la alianza y los términos para la formación del Ejército Grande con el fin de derrocar a Rosas.
¿Qué significado tuvo el Ejército Grande para Argentina?
El Ejército Grande fue fundamental para poner fin al largo gobierno de Juan Manuel de Rosas, abriendo el camino para la organización constitucional del país y la promulgación de la Constitución Argentina de 1853, sentando las bases del Estado nacional moderno.
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