¿Qué daños puede suponer un mal fijado sobre la FAV?

FAV Autóloga: Guía Completa de Cuidados y Punción

02/09/2023

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La Fístula Arteriovenosa (FAV) autóloga representa el acceso vascular por excelencia para los pacientes sometidos a hemodiálisis, debido a su probada durabilidad, menor riesgo de infecciones y un rendimiento hemodinámico superior. Sin embargo, su funcionalidad y longevidad no son un regalo, sino el resultado de un manejo meticuloso que abarca desde los cuidados postoperatorios iniciales hasta su mantenimiento diario en el contexto de la diálisis. Este artículo desglosa cada etapa crucial, proporcionando una guía exhaustiva para asegurar la vida útil de este vital acceso.

¿Cuál es el flujo desde el primer día para La Favi autólogas?
Serán los mismos utilizados para la FAVI autólogas, con alguna pequeña modificación: Utilizaremos desde el primer día una aguja del calibre numero15. No se necesita compresor para canalizar a prótesis. El flujo desde el primer día será entre 300-350 ml /minuto. El punto de punción será rotativo para evitar la destrucción del material protésico.

Desde el momento de su creación, la FAV autóloga requiere un periodo de maduración esencial antes de su primer uso. Un uso prematuro está directamente relacionado con la disfunción temprana del acceso, comprometiendo su viabilidad a largo plazo. Es fundamental respetar este tiempo de desarrollo, que permite a la vena adaptarse y fortalecerse para soportar los flujos necesarios durante la hemodiálisis. Las primeras punciones son un hito crítico y deben ser realizadas exclusivamente por personal de enfermería experimentado, idealmente con el apoyo de ecografía para asegurar una canalización exitosa y minimizar el riesgo de complicaciones.

Índice de Contenido

La Valoración Inicial de la FAV: Un Pilar Fundamental

Antes de cada sesión de diálisis, y especialmente en las primeras punciones de una FAV de nueva creación, una valoración adecuada es imprescindible. La combinación de una exploración física rutinaria y, en casos específicos, el apoyo ecográfico, constituye el enfoque más recomendado. La ecografía es particularmente útil en fístulas inmaduras, profundas, con trayectos tortuosos o que han presentado complicaciones previas. No obstante, la exploración física sigue siendo el recurso principal y más accesible, y debe realizarse de manera periódica.

Exploración Física Detallada

La exploración física de la FAV sigue una sistemática recomendada por las Guías de Práctica Clínica, dada su sencillez y bajo coste. Incluye tres pasos esenciales: inspección, palpación y auscultación (si se requiere).

  • Inspección: Consiste en la observación minuciosa no solo de la fístula, sino de todo el brazo portador, comparándolo con la extremidad contralateral y estructuras superiores como hombro, cuello y cara, en busca de edema. Se debe valorar el tramo disponible y las venas colaterales, posibles signos de infección (raros en nativas, más frecuentes en injertos), edema (indicativo de estenosis proximal), aneurismas, costras, zonas de punción previas y alteraciones de la piel no infecciosas como hipertrofia cutánea, palidez, frialdad o dolor.
  • Palpación: Es crucial palpar la FAV para valorar su trayecto y consistencia, especialmente si su profundidad impide una visualización clara. Se deben evaluar:
    • Pulso: Valora la función de la arteria a nivel de la anastomosis.
    • Thrill (Frémito): Percibe el paso de la sangre por la vena, indicando un flujo adecuado.
    • Pulsatilidad: Determinar si la fístula está hiperpulsátil (dura, no depresible, estenosis proximal) o muy poco pulsátil (demasiado blanda, riesgo de baja perfusión arterial).
  • Auscultación: Aunque menos común hoy en día, el uso del fonendoscopio permite evaluar la presencia de un soplo normal, que indica un flujo sanguíneo adecuado. Se reserva para casos de sospecha de trombosis.

Es importante destacar que esta sistemática no solo implica al personal sanitario, sino que también invita al paciente a llevarla a cabo activamente, empoderándolo en el cuidado de su acceso.

La Punción de la FAV: Precisión y Cuidado

La punción de la FAV es una tarea técnica que demanda formación, atención al detalle y comunicación constante con el paciente. La prevención de infecciones es una prioridad absoluta. El paciente debe lavar el brazo con agua y jabón antes de cada sesión, y el área de la FAV se desinfecta con antisépticos como clorhexidina al 2% en base alcohólica, alcohol al 70% o povidona yodada, siendo la clorhexidina la de preferencia. Aunque la bibliografía a menudo describe una técnica estéril, muchas guías clínicas permiten una técnica limpia, sin necesidad de guantes estériles.

El uso de anestésicos locales (cremas con lidocaína y prilocaína como Emla® o cloruro de etilo en spray) no es rutinario para todos, pero sí está indicado en pacientes con umbrales bajos de dolor o en las primeras punciones para mejorar la tolerancia y reducir el miedo a las agujas.

Selección y Manejo de Agujas

Las agujas de hemodiálisis son de acero, con calibres que van de 17 a 14 G, siendo el 15 G el más habitual. Las agujas de 16 G se recomiendan para fístulas inmaduras por ser menos traumáticas. El uso de 14 G no asegura mayor calidad de tratamiento y puede aumentar el dolor y el tiempo de hemostasia. Para las primeras punciones, se aconseja el menor calibre disponible (16 G), con flujos de sangre no superiores a 200 ml/min, vigilando las presiones.

¿Cómo se Punciona una Fístula?

La punción es una técnica de bipunción, lo que implica la inserción de dos agujas: una arterial y una venosa. Se deben seleccionar los puntos de punción alejándose 5-10 cm de la anastomosis siempre que sea posible para proteger la supervivencia de la FAV, y separando las punciones arterial y venosa al máximo para minimizar la recirculación.

  • La aguja arterial (aunque siempre se punciona la vena) puede orientarse en sentido retrógrado o anterógrado. Aunque la punción retrógrada permite alejar los puntos de entrada y salida, se recomienda la punción anterógrada, asociada a mayor supervivencia al generar menor turbulencia y, por tanto, menor lesión de la íntima vascular.
  • La aguja venosa siempre debe orientarse en sentido anterógrado y en una posición proximal respecto a la arterial, favoreciendo el retorno venoso hacia la circulación central.

La orientación del bisel de la aguja ha sido tema de controversia. Algunos estudios sugieren que el bisel hacia arriba se asocia con mayor supervivencia de la FAV, mientras otros proponen que el bisel hacia abajo permite una mejor recuperación tisular. Lo que sí está desaconsejado es la rotación de la aguja en 180º, ya que puede aumentar el punto de inserción, favorecer infecciones y aumentar el tiempo de hemostasia.

CaracterísticaFAV Nativa (Autóloga)FAV Protésica (Injerto)
MaterialVena propia del pacienteMaterial sintético (ej., PTFE)
MaduraciónSemanas a meses (requiere tiempo)2-3 semanas (generalmente más rápida)
Sensación al PuncionarMás elástica, trayecto variableMás rígida, trayecto más definido
Tiempo de HemostasiaAprox. 10 minutosAprox. 20 minutos (mayor presión)
Riesgo de InfecciónBajoMayor (material inerte)
Riesgo de AneurismasPuede formar aneurismas verdaderosMayor riesgo de pseudoaneurismas
DurabilidadGeneralmente más largaMenor durabilidad a largo plazo

Una vez puncionado el acceso, es crucial fijar cada aguja inmediatamente después de verificar el éxito de la punción, lo cual se detecta por un pequeño reflujo de sangre en la línea. En caso de duda, el ecógrafo es fundamental, o se puede verificar abriendo el tapón distal para observar la velocidad de salida de sangre o infundiendo un pequeño bolo de suero salino fisiológico, vigilando la ausencia de dolor o extravasación.

¿Cuál es el flujo desde el primer día para La Favi autólogas?
Serán los mismos utilizados para la FAVI autólogas, con alguna pequeña modificación: Utilizaremos desde el primer día una aguja del calibre numero15. No se necesita compresor para canalizar a prótesis. El flujo desde el primer día será entre 300-350 ml /minuto. El punto de punción será rotativo para evitar la destrucción del material protésico.

El Daño de un Mal Fijado: Un Riesgo Evitable

Aunque a menudo se subestima, la correcta fijación de las agujas es tan vital como la punción misma. Un mal fijado puede generar daños severos sobre la FAV. Según el principio de “Acción y Reacción” de Newton, el flujo de sangre que sale de la aguja genera una fuerza de reacción igual y en sentido contrario, que, si no se contrarresta con una fijación adecuada, puede propiciar la salida de la aguja del vaso. Esto resultaría en extravasación de sangre, formación de hematomas y riesgo de daño al acceso.

Es imperativo una colocación de apósitos que impida la retracción del catéter, especialmente en FAV con altos flujos o en injertos. La fijación simplemente por solapamiento sobre la FAV no está recomendada. Existen diversos métodos de fijación que aseguran la aguja al brazo del paciente, como el método en U, el método en H, la técnica Chevron y la pajarita clásica, todos ellos superiores al solapamiento.

Técnicas de Punción: Adaptabilidad para la Longevidad de la FAV

La elección de la técnica de punción es crucial para preservar la funcionalidad y longevidad de la FAV, adaptándose a su etapa de maduración y a la tolerancia del paciente.

  • Punción Escalonada: Es el modo ideal de puncionar las FAV. Se realiza puncionando diferentes áreas a lo largo del trayecto de la vena, rotando las zonas de forma planificada. Esto permite que la piel sane entre punciones y disminuye el riesgo de aneurismas localizados. Es adecuada para fístulas recién creadas o con trayectos venosos largos. Sin embargo, la rotación del personal de enfermería puede dificultar la continuidad de los cuidados.
  • Punción Circunscrita: Se elige un área limitada para las punciones, generalmente en la parte medial o proximal de la FAV. Es sencilla de implementar y facilita la localización rápida del sitio de acceso. Destinada a fístulas más maduras. No obstante, la canulación venosa repetida en la misma zona puede deteriorar la pared de la FAV, favorecer el desarrollo de aneurismas y comprometer la permeabilidad del acceso.
  • Punción en Ojal (Buttonhole): Consiste en realizar las punciones repetidamente en los mismos puntos y con el mismo ángulo, creando un túnel subcutáneo. Este túnel facilita la formación de una capa fibrosa que protege la vena y permite punciones menos traumáticas, a menudo con agujas romas. Aunque es la más complicada y requiere entrenamiento y cooperación del paciente, reduce el riesgo de daño en la pared venosa, disminuye la formación de aneurismas y hematomas, y el dolor. Es común en hemodiálisis domiciliaria.
Técnica de PunciónVentajasLimitaciones
EscalonadaPermite que la piel sane. Disminuye riesgo de aneurismas localizados. Ideal para fístulas nuevas/largas.Requiere rotación de puntos. Puede ser difícil con rotación de personal.
CircunscritaSencilla de implementar. Fácil localización del sitio de acceso.Deterioro de la pared de la FAV. Mayor riesgo de aneurismas. Puede comprometer permeabilidad.
En Ojal (Buttonhole)Reduce daño pared venosa. Disminuye aneurismas/hematomas. Menor dolor. Ideal para HD domiciliaria.Complicada, requiere entrenamiento. Túnel requiere tiempo de desarrollo. Mayor riesgo de infección local/sistémica.

La evidencia actual no es concluyente sobre qué técnica de punción es superior en términos de supervivencia de la FAV nativa, pero la punción en ojal parece presentar menores tasas de hematomas y aneurismas. Sin embargo, se asocia con un mayor riesgo de eventos infecciosos. Por ello, el método en ojal suele reservarse para casos específicos como FAV nativas tortuosas, segmentos de punción cortos o diálisis domiciliaria.

Unipunción: Una Alternativa Puntual

Aunque en desuso por la disponibilidad de ecógrafos y catéteres temporales, la unipunción sigue siendo un método factible para realizar hemodiálisis cuando la FAV no está disponible. Permite dializar a través de FAV inmaduras con menor daño, disminuye el número de punciones y aumenta la satisfacción del paciente al reducir el dolor y el estrés. La sangre sale y regresa por el mismo orificio de punción a través de un sistema en Y, alternando ciclos de extracción y retorno de sangre.

Retirada de Agujas y Hemostasia: El Cierre Seguro

La técnica para retirar la aguja es tan importante como la canulación. La aguja debe retirarse en un ángulo similar al de su inserción, sin aplicar presión sobre el sitio de punción hasta que haya salido completamente. Es fundamental comprimir ambas perforaciones (externa en la piel e interna en la pared del vaso) simultáneamente para detener el sangrado y evitar hematomas. Se deben usar dos dedos, uno sobre cada perforación, con una presión suficiente para detener el sangrado sin obstruir el flujo sanguíneo.

Para una hemostasia prolongada, pueden usarse apósitos hemostáticos derivados de gelatinas absorbibles (como Surgispon®) o una combinación de polímeros y celulosa oxidada (Surgicel®) con ácido tranexámico. Los injertos protésicos requieren más tiempo para la hemostasia (aprox. 20 minutos) que las fístulas nativas (aprox. 10 minutos). El uso de pinzas para hemostasia no se recomienda, y si se usan, debe ser solo en accesos maduros con flujo adecuado, vigilando la permeabilidad. La hemostasia de las primeras punciones debe ser realizada por personal de enfermería experimentado, y posteriormente, el paciente puede ser capacitado para realizarla.

Después de la hemostasia, se coloca un vendaje sin comprometer la viabilidad de la fístula, y el paciente debe ser instruido para retirarlo en 24 horas y aplicar los cuidados adecuados de la piel.

Cuidados Interdialíticos de la FAV: Empoderando al Paciente

La supervivencia a largo plazo de la FAV depende en gran medida de la concienciación y las habilidades del paciente para mantener el correcto funcionamiento del acceso vascular. La educación sobre los cuidados interdialíticos es fundamental:

  • Vigilancia de la FAV: El paciente debe aprender a valorar el estado de su piel, detectar el pulso y el thrill, y reconocer cambios. También es crucial que identifique signos de alarma como enrojecimiento, calor, dolor o supuración (infección); frialdad o palidez (mala perfusión); endurecimiento o aumento de pulsatilidad (estenosis/trombosis); o edema (retorno venoso alterado).
  • Cuidados Directos: Incluyen la retirada de apósitos el día después de la sesión, lavado con jabón neutro, y evitar lesiones en la piel. Las costras nunca deben levantarse (excepto para la punción en ojal). No se deben colocar vendajes compresivos, incluso si hay sangrados significativos, en cuyo caso se debe acudir a un centro sanitario.
  • Protección del Miembro Portador: El brazo de la fístula debe preservarse con la máxima importancia. El paciente debe evitar tomas de tensión arterial, venopunciones, golpes y compresión sobre el acceso. Esto incluye no usar ropa ajustada, relojes o pulseras, evitar dormir sobre ese brazo, no levantar pesos considerables ni realizar ejercicios bruscos con esa extremidad, y evitar cambios bruscos de temperatura.

Preguntas Frecuentes (FAQs)

¿Cuánto tiempo tarda en madurar una FAV autóloga antes de poder usarse?
Generalmente, una FAV autóloga requiere de varias semanas a unos meses para madurar completamente. El tiempo exacto varía según el paciente y la fístula, pero el uso prematuro está desaconsejado para evitar disfunciones.
¿Por qué es tan importante la exploración física de la FAV antes de cada diálisis?
La exploración física permite detectar a tiempo cualquier anomalía, como signos de infección, estenosis, trombosis o problemas de flujo, que podrían comprometer la eficacia de la diálisis y la vida útil de la fístula. Es una medida preventiva crucial.

¿Puedo realizarme yo mismo la hemostasia después de la diálisis?
Sí, si las condiciones de su fístula y su estado general lo permiten, y tras recibir la capacitación adecuada del personal de enfermería. Al principio, la hemostasia debe ser realizada por enfermeros experimentados.
¿Qué debo hacer si mi brazo con la FAV se hincha o lo noto frío?
Estos pueden ser signos de complicaciones como estenosis o problemas de perfusión. Debe informar inmediatamente a su equipo médico o de enfermería para una evaluación y manejo oportuno.

El cuidado integral de la Fístula Arteriovenosa autóloga es un compromiso compartido entre el paciente y el equipo de salud. La comprensión profunda de su manejo, desde las técnicas de punción hasta los cuidados diarios, no solo asegura la eficacia del tratamiento de hemodiálisis, sino que también protege la integridad de este acceso vascular vital, impactando directamente en la calidad de vida del paciente. La educación continua y la atención meticulosa son las claves para prolongar la vida útil de la FAV y garantizar una diálisis segura y efectiva.

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