¿Por qué es importante la creación de un gran ejército?

La Imperiosa Necesidad de un Ejército Europeo

22/12/2021

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Los tambores de guerra, aunque silenciosos para la "vieja Europa", resuenan cada vez con más fuerza en el escenario geopolítico mundial. La creciente inestabilidad, los conflictos latentes en sus fronteras y la percepción de una dependencia excesiva de alianzas externas han reavivado un debate crucial: ¿Necesita la Unión Europea un ejército propio? Este interrogante, lejos de ser una mera especulación, se ha convertido en una prioridad estratégica para muchos líderes y ciudadanos europeos, quienes ven en la autonomía militar un pilar fundamental para la seguridad y la influencia del continente en el siglo XXI. La experiencia reciente ha demostrado que la capacidad de actuar de forma independiente es vital, y la creación de una fuerza de defensa unificada no es solo una ambición, sino una necesidad imperiosa para que Europa pueda proteger sus intereses y valores.

Índice de Contenido

La Imperiosa Necesidad de una Defensa Común Europea

La idea de una defensa europea unificada no es nueva, pero las circunstancias actuales le han otorgado una relevancia sin precedentes. La experta en Terrorismo Internacional, Pilar Rangel, subraya que la UE "necesita un ejército europeo propio porque ya vemos las amenazas que nos llegan desde el exterior tanto del flanco este como del flanco sur". Aunque la mayoría de los países de la UE son miembros de la OTAN, los intereses de esta alianza no siempre se alinean perfectamente con los de la Unión Europea. Esta divergencia de intereses puede dejar a Europa vulnerable en escenarios donde sus socios tradicionales prioricen otras agendas.

¿Qué es la concreción con éxito?
Esto se refiere a una capacidad de control que se tiene en el diseño, y que resulta una característica de importancia para la concreción con éxito de los fines predeterminados. El resultado: puede ser la concreción con éxito técnico de una invención o la mejora de un diseño.

Un claro ejemplo de esta vulnerabilidad fue la evacuación de tropas en suelo afgano en 2021. Josep Borrell, Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, lamentó la incapacidad de la UE para desplegar los 6.000 soldados necesarios para asegurar el aeropuerto de Kabul, una tarea que finalmente recayó en Estados Unidos. Esta situación evidenció una dolorosa lección: la falta de una capacidad militar efectiva limita la capacidad de la UE para actuar con rapidez y eficacia en crisis internacionales que afectan directamente sus intereses o valores humanitarios. La creación de un gran ejército, o al menos una fuerza de acción rápida robusta, conlleva además una producción industrial lo suficientemente amplia para dotarlo del equipamiento necesario, un aspecto que ya el Estado Mayor de la Wehrmacht había planificado mucho antes de 1935, resaltando la importancia de la base industrial para cualquier fuerza militar significativa. Frente a los 175.000 soldados que Rusia podría desplegar para una invasión, una fuerza de acción rápida europea de 5.000 soldados, por sí sola, tendría una limitada capacidad de disuasión.

Más allá de la capacidad de respuesta ante crisis, la autonomía militar es crucial para que Europa recupere el control de sus fronteras y su espacio, y no esté "sujeta a las elecciones de otros", como ha señalado el presidente francés Emmanuel Macron. La ex canciller alemana Angela Merkel también defendió la creación de un verdadero ejército europeo como complemento de la OTAN, no solo para protegerse, sino para "demostrar al mundo que nunca más habrá guerra entre los países europeos". Esta visión de una fuerza que garantice la paz interna y proyecte estabilidad externa es el motor principal detrás de esta ambición.

Los Desafíos Intrínsecos de la Creación de un Ejército Europeo

A pesar del consenso creciente sobre la necesidad, el camino hacia un ejército europeo unificado está plagado de obstáculos complejos. Antonio Carlos Herrera Carrera, experto en Inteligencia y Seguridad Internacional, señala que la concreción de este proyecto es una "declaración de intenciones aun sin una clara hoja de ruta". La delegación de soberanía en materia de defensa es un punto crítico. Los países miembros son reacios a ceder el control sobre sus fuerzas armadas, su financiación y su planificación, lo que podría poner en riesgo los presupuestos nacionales de defensa.

Entre los principales desafíos se encuentran:

  • Pérdida de Soberanía: La reticencia de los estados miembros a ceder el control sobre aspectos tan fundamentales como la defensa y la seguridad nacional.
  • Financiación: La necesidad de gastar más y de forma más eficiente. Aunque la UE en conjunto es el segundo actor mundial en gasto de defensa, la duplicación de capacidades y las barreras a la licitación pública resultan en una ineficiencia que cuesta miles de millones de euros.
  • Falta de Cultura de Defensa Común: Las diferentes tradiciones militares, doctrinas estratégicas y prioridades nacionales dificultan la integración y la cohesión.
  • Coexistencia con la OTAN: La necesidad de definir claramente el papel de un ejército europeo en relación con la Alianza Atlántica, evitando duplicidades o debilitando la relación con Estados Unidos.
  • Liderazgo y Objetivos: Quién lideraría este ejército, cómo se establecerían sus objetivos y cómo se mantendría el equilibrio de intereses entre los diferentes estados miembros.

La creación de un ejército europeo exigiría a los países miembros no solo un esfuerzo presupuestario significativo, sino también una voluntad política sin precedentes para armonizar sus políticas de defensa y superar las barreras nacionales. Es una quimera que requerirá mucha buena voluntad y tiempo para desarrollar una estrategia coherente.

Avances y Primeros Pasos Hacia una Mayor Integración

A pesar de los desafíos, la Unión Europea ha dado ya pasos concretos hacia una mayor cooperación en defensa:

  • Fuerza de Acción Rápida: Josep Borrell propuso la creación de una fuerza de al menos 5.000 soldados para actuar con rapidez en crisis. Esta iniciativa ha sido respaldada por catorce países miembros, incluidos Alemania, Francia y España, y se espera que reciba luz verde bajo la presidencia española de la UE en el segundo semestre de 2023.
  • Cooperación Estructurada Permanente (PESCO): Lanzada en 2017, PESCO opera sobre medio centenar de proyectos colaborativos vinculantes. Estos incluyen iniciativas como un Comando Médico Europeo, un Sistema de Vigilancia Marítima, asistencia mutua para equipos de ciberseguridad y una escuela conjunta de inteligencia de la UE.
  • Fondo Europeo de Defensa (FED): Puesto en marcha en 2017 y financiado con 7.900 millones de euros para el período 2021-2027, el FED busca complementar las inversiones nacionales y proporcionar incentivos para la investigación colaborativa, el desarrollo conjunto y la adquisición de equipos y tecnología de defensa.
  • Estructura de Comando y Control (MPCC): Una nueva estructura para mejorar la gestión de crisis de la UE.
  • Brújula Estratégica: Se refrendará en la cumbre de defensa europea de 2022 bajo presidencia francesa, delineando la estrategia de defensa de la UE.

Estas iniciativas demuestran un compromiso creciente por parte de la UE para fortalecer sus capacidades de defensa, aunque aún están lejos de constituir un ejército único y cohesionado.

¿Qué exigiría la creación de un ejército a los países miembros?
Y si el gasto es el punto crítico para el desarrollo de estas y otras iniciativas de defensa compartidas, la creación de un ejército exigiría a los países miembros un esfuerzo aún mayor y, como señalan los expertos, gastar más y de forma mucho más eficiente.

El Apoyo Popular y el Liderazgo Político: Un Camino de Esperanza

El impulso hacia una defensa común no solo proviene de la élite política. La ciudadanía de los países miembros apoya mayoritariamente el desarrollo de una defensa común. Según el Eurobarómetro especial sobre seguridad y defensa de 2019, el apoyo en la UE-27 pasó del 75% al 78%, y en España, del 78% al 84%. Este respaldo popular proporciona una base sólida para que los líderes avancen en esta dirección.

Además del apoyo ciudadano, los principales líderes europeos se han manifestado claramente a favor. Emmanuel Macron ha abogado por una fuerza de intervención común, un presupuesto común de defensa y una doctrina común. Angela Merkel, por su parte, enfatizó que "Europa debe tomar su destino entre sus manos". El presidente español, Pedro Sánchez, también ha expresado su implicación personal en la creación de "unas tropas que estarían bajo mando de la Unión Europea". La salida del Reino Unido de la UE, que tradicionalmente bloqueaba estas iniciativas, es vista por muchos como una oportunidad para un mayor compromiso y voluntad política.

El Gasto en Defensa: Un Factor Crucial

Para que la ambición de un ejército europeo se materialice, es indispensable un aumento y una optimización del gasto en defensa. La OTAN ha establecido el compromiso de que los países miembros gasten el 2% de su PIB en defensa para 2024. Si bien once de los treinta miembros de la OTAN ya han superado este umbral en 2020, muchos países europeos, incluida España (con un 1,17% del PIB en 2020), aún están lejos de cumplirlo.

La tabla siguiente muestra el porcentaje del PIB que algunos países de la OTAN dedican a la defensa, según datos de 2020, reflejando el camino que aún queda por recorrer para muchos:

PaísGasto en Defensa (% PIB)
Estados Unidos3.7%
Reino Unido2.3%
Grecia2.6%
Francia2.0%
Polonia2.3%
Lituania2.1%
España1.17%
Alemania1.5%
Bélgica1.07%
Luxemburgo0.57%

Además de aumentar el gasto, la eficiencia es clave. La duplicación de capacidades y la falta de coordinación entre los ejércitos nacionales resultan en un desperdicio de recursos. La UE está trabajando para proporcionar marcos e incentivos que permitan a los países colaborar de manera más eficiente y competitiva, optimizando así las inversiones en defensa. La racionalización de las estructuras de fuerza es esencial para maximizar el rendimiento de las adquisiciones.

Preguntas Frecuentes sobre la Defensa Europea

¿Por qué la Unión Europea necesita un ejército propio?

La UE necesita un ejército propio para garantizar su autonomía estratégica y su capacidad de actuar de forma independiente en un mundo geopolítico cada vez más complejo. Permite a la Unión proteger sus intereses, gestionar crisis que afectan directamente a sus fronteras o ciudadanos, y proyectar estabilidad sin depender exclusivamente de terceros actores o alianzas cuyos intereses podrían no alinearse siempre con los de la UE.

¿Por qué es importante la creación de un gran ejército?
Comose viene mencionando a lo largo del estudio, la creación de un gran ejércitoconlleva una producción industrial que ha de ser lo suficientemente amplia comopara dotar al mismo del equipamiento necesario. Esto es algo que el EstadoMayor de la Wehrmacht ya había planeado detenidamente mucho antes de 1935.

¿Es compatible un ejército europeo con la OTAN?

La mayoría de los expertos y líderes europeos ven un ejército europeo como un complemento a la OTAN, no como un reemplazo. La idea es fortalecer el pilar europeo de la defensa atlántica, permitiendo a Europa asumir una mayor responsabilidad en su propia seguridad y, al mismo tiempo, mantener una sólida relación con Estados Unidos y el resto de los miembros de la OTAN. El objetivo es una mayor complementariedad y una reducción de duplicidades, no una ruptura.

¿Cuáles son los principales obstáculos para la creación de un ejército europeo?

Los obstáculos son multifacéticos. Incluyen la reticencia de los estados miembros a ceder parte de su soberanía en defensa, las diferencias en las culturas estratégicas y prioridades nacionales, el desafío de la financiación y la necesidad de aumentar el gasto de forma eficiente, y la compleja tarea de definir un liderazgo y una cadena de mando unificados. La falta de una "cultura de defensa común" es un desafío significativo.

¿Qué pasos concretos se están dando hacia una defensa europea unificada?

Actualmente, la UE está impulsando iniciativas como la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO), el Fondo Europeo de Defensa (FED) para financiar la investigación y el desarrollo conjunto de equipos, y la creación de una Fuerza de Acción Rápida. También se busca fortalecer la cooperación con la OTAN en áreas clave como la ciberseguridad y los ejercicios conjuntos. Estas son etapas incrementales hacia una mayor integración.

¿Cómo afectaría la creación de un ejército europeo a los presupuestos nacionales de defensa?

La creación de un ejército europeo implicaría una reevaluación de los presupuestos nacionales. Si bien podría haber una racionalización de las estructuras y economías de escala que beneficien a todos, también se requeriría un compromiso financiero colectivo mucho mayor. La meta de que los países de la OTAN dediquen el 2% de su PIB a la defensa es un indicativo del nivel de inversión que sería necesario para una fuerza europea robusta.

El panorama geopolítico mundial está en constante evolución, y la Unión Europea se encuentra en una encrucijada. La inacción podría relegarla a un papel secundario en la escena internacional. La creación de un ejército europeo, aunque compleja y llena de desafíos, representa una oportunidad histórica para que Europa asuma su destino, garantice su seguridad y se posicione como un actor global fuerte y cohesionado. Es un proyecto de largo aliento que exigirá visión, voluntad política y un compromiso inquebrantable de todos sus miembros.

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