06/12/2025
En un mundo en constante evolución, el concepto de 'ejercitar' va mucho más allá de la mera actividad física. Implica la práctica constante, el desarrollo de una habilidad, el uso de una facultad o incluso la puesta en marcha de una estrategia. Las naciones, al igual que los individuos, se ven constantemente en la necesidad de 'ejercitar' su poder, su diplomacia y, lamentablemente, también su capacidad defensiva. La asignación de recursos a la defensa nacional es un reflejo directo de esta necesidad, un complejo equilibrio entre la percepción de amenazas, la ambición geopolítica y la búsqueda de la estabilidad. Desde el fin de la Guerra Fría, el panorama del gasto militar ha sido un barómetro fascinante de las tensiones y las aspiraciones globales, revelando cómo cada país decide 'ejercitar' su rol en el escenario internacional.

- La Dinámica Global del Gasto Militar: ¿Un "Ejercicio" de Poder?
- El Costo de la Seguridad: ¿Dónde se "Ejercita" Más el Gasto?
- Cuando la Defensa es Mínima: Países que "Ejercitan" la Paz (y la Austeridad)
- América Latina: Un Campo de "Ejercicio" Diverso
- Más Allá de las Armas: El Verdadero Significado de "Ejercitar"
- Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre el Gasto Militar y el "Ejercicio" de la Defensa
La Dinámica Global del Gasto Militar: ¿Un "Ejercicio" de Poder?
El siglo XX estuvo dominado por una carrera armamentista sin precedentes, especialmente durante la Guerra Fría, un periodo de confrontación ideológica entre bloques que mantuvo al mundo en vilo durante medio siglo. Estados Unidos y la Unión Soviética lideraron un gasto militar exorbitante, transformando sus economías y sociedades en maquinarias de defensa. El Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) estima que en 1988, justo antes del colapso soviético, el gasto militar global alcanzó la asombrosa cifra de 1.56 billones de dólares. Sin embargo, el derrumbe del bloque soviético en 1991 marcó un punto de inflexión. La fantasía de un mundo permanentemente pacífico, libre de conflictos armados, comenzó a tomar forma, y con ella, una drástica reducción en la inversión militar.
La politóloga Viviana García Pinzón, investigadora de la Universidad Nacional de Colombia, explica que "el fin de la Guerra Fría y las transformaciones geopolíticas que de esto derivaron, permite explicar el porqué del descenso del gasto militar en la década de 1990". Para 1996, el gasto había caído a un billón de dólares, una reducción de más del 35% en solo ocho años. Este descenso se debió, en gran parte, a que "la agenda global en la década de 1990 estuvo más enfocada en el comercio y el crecimiento económico, que en la seguridad y las amenazas de guerra entre estados". Además, la tercera ola de democratización que se vivió en esos años llevó a muchos países a reevaluar los roles y misiones de sus fuerzas armadas, priorizando el desarrollo civil sobre el despliegue militar.
Pero la utopía de la paz duró poco. A principios del siglo XXI, la tendencia se invirtió. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y las sucesivas conflagraciones en Medio Oriente marcaron el resurgimiento de las preocupaciones por la seguridad. "El aumento en el siglo XXI se enmarca en un cambio en la agenda de seguridad", señala García Pinzón. No solo persistieron los conflictos geopolíticos tradicionales, sino que surgieron "nuevas amenazas de carácter interméstico", como el crimen organizado y el terrorismo transnacional, que impulsaron a muchos países a involucrar a sus militares en la lucha interna. En 1998, el gasto global era de un billón, pero en una década, para 2008, había crecido un 70% hasta alcanzar los 1.7 billones de dólares, nivel en el que se ha mantenido relativamente estable desde 2009.
Manfred Grautoff, director de Geostrategy Defense & Economy, añade que "en los 2.000, la OTAN empezó a expandir una especie de cordón de seguridad alrededor de Rusia y la misma Europa reactivó el gasto. Moscú hizo lo mismo y así se reanudó en cierta manera la carrera armamentista". A esto se sumaron los conflictos regionales en Medio Oriente, India y Pakistán. Otro factor crucial es la evolución de la guerra misma: "Ahora estamos frente a conflictos que se conocen como de cuarta generación, donde el énfasis está puesto en la tecnología". Esto implica una inversión constante en investigación, desarrollo y adquisición de sistemas de armas avanzados, ciberseguridad y capacidades de inteligencia.
El Costo de la Seguridad: ¿Dónde se "Ejercita" Más el Gasto?
Analizar el gasto militar requiere considerar tanto cifras absolutas como relativas. Si bien las naciones más ricas suelen gastar más en términos absolutos, el porcentaje de su PIB destinado a defensa ofrece una perspectiva más clara de su priorización y de las presiones que enfrentan.
Gasto Militar Absoluto (2014)
En términos absolutos, el dominio estadounidense es abrumador, reflejando su rol como superpotencia global y su vasta red de intereses y alianzas.
| País | Gasto (miles de millones de USD) |
|---|---|
| Estados Unidos | 610 |
| China | 216 |
| Rusia | 84 |
| Arabia Saudita | 81 |
| Francia | 62 |
| Reino Unido | 60 |
| India | 50 |
| Alemania | 46 | Japón | 46 |
| Corea del Sur | 37 |
Gasto Militar como Porcentaje del PIB (2014)
Cuando se analiza el gasto en relación al Producto Interno Bruto (PIB), la lista cambia drásticamente, revelando que los países con mayor porcentaje de gasto son, en su mayoría, aquellos inmersos o al borde de conflictos, o que enfrentan amenazas internas significativas.
| País | % del PIB |
|---|---|
| Omán | 11.6% |
| Arabia Saudita | 10.4% |
| Sudán del Sur | 9.3% |
| Libia | 6.2% |
| Congo | 5.6% |
| Argelia | 5.4% |
| Israel | 5.2% |
| Angola | 5.2% |
| Emiratos Árabes Unidos | 5.1% |
| Azerbaiyán | 4.6% |
De esta lista, destaca que cinco son de África, cuatro de Medio Oriente y uno del Cáucaso. Todos comparten la característica de estar en "zonas de conflicto", ya sea por guerras formales, amenazas terroristas o disputas limítrofes. Grautoff explica que en África, el gasto militar, a menudo en forma de compra de armamento, es utilizado por los gobiernos para "mantener la fidelidad del Ejército y sus hombres, y así sostenerse en el poder", además de combatir amenazas como Al Shabaab o Boko Haram.

Cuando la Defensa es Mínima: Países que "Ejercitan" la Paz (y la Austeridad)
En el extremo opuesto, encontramos países que destinan una porción mínima de su riqueza a la defensa, a menudo por razones muy específicas que van desde la demilitarización consciente hasta la simple falta de recursos o amenazas percibidas.
Menor Gasto Militar como Porcentaje del PIB (2014)
| País | % del PIB |
|---|---|
| Mauricio | 0.26% |
| Moldavia | 0.36% |
| Nigeria | 0.41% |
| Guatemala | 0.44% |
| Luxemburgo | 0.47% |
| Irlanda | 0.49% |
| Cabo Verde | 0.57% |
| Papúa Nueva Guinea | 0.60% |
| Malta | 0.60% |
| Sierra Leona | 0.64% |
El caso de Guatemala es particular: García Pinzón destaca que los acuerdos de paz de 1996, tras su guerra civil, incluyeron la "desmilitarización del Estado, la disminución de hombres por parte del Ejército, y la reducción del presupuesto". Sus problemas de seguridad actuales son más de índole civil, relacionados con el crimen organizado. Luxemburgo y Malta, por su parte, son países muy pequeños con fuerzas armadas mínimas. Irlanda, afectada por la crisis económica, realizó un ajuste radical en su presupuesto de defensa. El resto de estas naciones suelen ser algunas de las más pobres del mundo, con baja fortaleza institucional, lo que limita su capacidad de inversión en cualquier sector, incluida la defensa.
A pesar de estas realidades, Grautoff advierte que un gasto militar "demasiado bajo en un mundo como el que estamos viviendo hoy, con tantas amenazas regionales" no es siempre conveniente. Si bien "libera recursos, que se pueden destinar a otras áreas", siempre es necesaria alguna forma de disuasión, ya que "las tensiones entre los países siempre van a estar latentes".
América Latina: Un Campo de "Ejercicio" Diverso
América Latina se caracteriza por un gasto militar generalmente bajo en comparación con otras regiones, con algunas excepciones notables que reflejan sus propias dinámicas internas.
Gasto Militar en América Latina como % del PIB (2014)
| País | % del PIB |
|---|---|
| Colombia | 3.4% |
| Ecuador | 2.7% |
| Chile | 1.9% |
| Uruguay | 1.7% |
| Paraguay | 1.5% |
| Brasil | 1.4% |
| Bolivia | 1.4% |
| Perú | 1.4% |
| Honduras | 1.3% |
| Guyana | 1.2% |
| Venezuela | 1.1% |
| Belice | 1.1% |
| El Salvador | 1.0% |
| Argentina | 1.0% |
| Jamaica | 0.9% |
| Trinidad y Tobago | 0.8% |
| Nicaragua | 0.7% |
| México | 0.7% |
| República Dominicana | 0.6% |
| Guatemala | 0.4% |
| Costa Rica | (no aplica) |
El Caso Colombiano: Un Gasto Singular
Colombia se destaca con el gasto militar más alto de la región, comparable incluso al de Estados Unidos en términos porcentuales. Sin embargo, esta cifra tiene una peculiaridad estadística: a diferencia de la mayoría de los países, el presupuesto de defensa colombiano incluye el mantenimiento de su gigantesca fuerza policial y las pensiones militares, lo que "sobredimensiona el expendio", según Grautoff. A pesar de esta salvedad, Colombia sigue siendo un país con un gasto militar considerable, impulsado por una "agenda de seguridad colombiana [que] ha estado atravesada por la lucha contrainsurgente". La lucha contra las guerrillas, especialmente las FARC, fue una prioridad que llevó a un proceso de modernización y fortalecimiento de las Fuerzas Armadas desde finales de los 90, con un gran incremento de personal, buscando un "mayor control territorial" y "limitar la movilidad de las FARC".
Costa Rica: Un Ejemplo Excepcional de Desmilitarización
En contraste, Costa Rica representa un caso único a nivel mundial. En 1948, tomó la audaz decisión de abolir sus Fuerzas Armadas. Su entonces presidente, José Figueres Ferrer, justificó la medida con una frase icónica: "No quiero un ejército de soldados, sino uno de educadores". Esta decisión liberó recursos que fueron redirigidos a la educación, la salud y el desarrollo social, permitiendo a Costa Rica 'ejercitar' un modelo de seguridad basado en la diplomacia, la cooperación internacional y el bienestar de su población. Es un testimonio de que la seguridad de una nación puede 'ejercitarse' de maneras muy diversas.
Más Allá de las Armas: El Verdadero Significado de "Ejercitar"
La palabra "ejercitar" proviene del latín "exercitāre", que a su vez deriva de "exercēre", significando "ejercer" o "poner en práctica". Esta etimología nos revela la profundidad del término y su relevancia en el contexto de la seguridad y la geopolítica. No se trata solo de la acción física de entrenar, sino de un concepto mucho más amplio que abarca la práctica de habilidades, el uso de facultades y la manifestación de poder.
Según la Real Academia Española y otras fuentes, "ejercitar" puede significar:
- Enseñar con la práctica: Como cuando se ejercita a uno en el manejo de las armas, o se entrena a una tropa en tácticas de combate.
- Practicar un arte, oficio o profesión: Un país 'ejercita' la diplomacia o la inteligencia estratégica para proteger sus intereses.
- Hacer uso de un derecho, capacidad o virtud: Una nación 'ejercita' su soberanía o su derecho a la legítima defensa.
- Usar reiteradamente una parte del cuerpo o una facultad psíquica con el fin de estimular su actividad: Las fuerzas armadas deben 'ejercitar' sus músculos y su mente para estar preparadas. Asimismo, los líderes políticos deben 'ejercitar' la prudencia y la visión estratégica.
Así, cuando hablamos de gasto militar, estamos discutiendo cómo una nación elige 'ejercitar' su capacidad de defensa. Pero el ejemplo de Costa Rica nos recuerda que también se puede 'ejercitar' la paz, la educación o el desarrollo como pilares fundamentales de la seguridad nacional. La forma en que un país decide 'ejercitar' sus recursos y su influencia define su identidad en el complejo tablero global. Los errores ortográficos comunes como "ejersitar" o "ejerzitar" nos recuerdan la importancia de la precisión, no solo en el lenguaje, sino también en la estrategia y la implementación de políticas que tienen un impacto tan profundo en la vida de las personas.
Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre el Gasto Militar y el "Ejercicio" de la Defensa
- ¿Por qué el gasto militar fluctuó tanto desde la Guerra Fría?
- El gasto militar global disminuyó drásticamente después del fin de la Guerra Fría debido a la reducción de las tensiones bipolares y un enfoque global en el comercio. Sin embargo, resurgió a principios del siglo XXI por nuevas amenazas (terrorismo, crimen organizado) y la reactivación de rivalidades geopolíticas, como la expansión de la OTAN y la respuesta rusa.
- ¿Es siempre un signo de conflicto un alto gasto militar?
- No necesariamente. Aunque muchos países con alto gasto (especialmente en % del PIB) están en zonas de conflicto, otros, como Estados Unidos, gastan mucho para mantener su posición global, sus alianzas y su capacidad de proyección de fuerza. En algunos casos, como el de Colombia, el alto gasto puede incluir partidas civiles como la policía o pensiones, o reflejar una larga lucha contrainsurgente interna.
- ¿Qué significa "ejercitar" en el contexto de la defensa nacional?
- "Ejercitar" en este contexto significa poner en práctica, desarrollar y usar las capacidades de defensa de una nación. Esto incluye el entrenamiento de tropas, el uso de tecnología militar, la implementación de estrategias, y la manifestación de la soberanía y la capacidad de disuasión de un país. También se refiere a la práctica constante de la diplomacia y la inteligencia para prevenir conflictos.
- ¿Puede un país garantizar su seguridad sin un gran ejército?
- El caso de Costa Rica demuestra que es posible. Al abolir sus fuerzas armadas en 1948, Costa Rica optó por 'ejercitar' su seguridad a través de la inversión en educación, salud y bienestar social, junto con una fuerte dependencia de la diplomacia y el derecho internacional. Este modelo, si bien excepcional, muestra una alternativa al enfoque militarista tradicional, especialmente para países sin grandes amenazas externas directas.
- ¿Cómo afecta el gasto militar a la economía de un país?
- El gasto militar puede estimular ciertas industrias (armamento, tecnología) y generar empleo. Sin embargo, también desvía recursos que podrían destinarse a educación, salud, infraestructura o desarrollo social. Un gasto excesivo puede presionar las finanzas públicas y, si no se gestiona bien, puede ser menos eficiente que otras inversiones para el desarrollo a largo plazo. La clave es el equilibrio entre la necesidad de defensa y la inversión en el bienestar general de la sociedad.
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