31/08/2023
La invasión rusa de Ucrania ha vuelto a encender un debate largamente postergado en el Viejo Continente: la necesidad de una defensa europea más cohesionada y, en última instancia, la posibilidad de crear un ejército común. Durante décadas, la arquitectura de seguridad europea ha descansado en gran medida sobre el paraguas protector de Estados Unidos a través de la OTAN. Sin embargo, el cambiante panorama geopolítico, con una Rusia más agresiva y la posibilidad de un viraje en la política exterior estadounidense, obliga a Europa a replantearse su autonomía militar. ¿Por qué, a pesar de ser una de las mayores potencias económicas del mundo, la Unión Europea no cuenta con unas fuerzas armadas unificadas? ¿Cuáles son sus capacidades actuales y sus desafíos?
¿Por Qué No Existe un Ejército Europeo Unificado?
La ausencia de un ejército europeo unificado se debe principalmente a la complejidad inherente a la integración de las soberanías nacionales de sus Estados miembros. Cada país mantiene su propia política de defensa, sus estructuras militares y sus intereses estratégicos, lo que dificulta enormemente la cesión de competencias en un ámbito tan sensible como la seguridad y la defensa. A pesar de los esfuerzos por fomentar la cooperación y la coordinación, la idea de un mando centralizado o de unas fuerzas armadas supranacionales choca con la reticencia de los gobiernos a renunciar a una parte fundamental de su autonomía.

Históricamente, la OTAN ha suplido esta necesidad, proporcionando un marco de defensa colectiva liderado por Estados Unidos. Esto ha permitido a los países europeos dedicar menos recursos a su propia defensa, confiando en el músculo militar estadounidense. Sin embargo, esta dependencia se ha vuelto insostenible en el contexto actual, donde se cuestiona la continuidad del compromiso incondicional de Washington. La fragmentación de los contingentes europeos entre múltiples países, aunque sumen un gran número de efectivos, conlleva una coordinación mucho más complicada y menos eficiente que la de ejércitos unitarios como el de Estados Unidos, China o Rusia.
Radiografía del Gasto y las Capacidades Militares Europeas
El gasto en defensa en Europa ha sido un punto de controversia durante años, con Estados Unidos instando repetidamente a sus aliados a aumentar su contribución. Aunque la situación ha comenzado a cambiar, la asimetría sigue siendo notable. Estados Unidos es, con diferencia, la mayor potencia militar en términos de gasto, dedicando cerca de 900.000 millones de dólares anuales, lo que representa casi 4 de cada 10 dólares gastados en armamento y defensa a nivel global. Esta cifra dobla la suma de todos los países europeos, incluyendo aquellos que no forman parte de la UE pero sí de la OTAN, como Turquía.
Rusia, por su parte, aunque invierte menos en cifras absolutas, es el país que dedica un mayor porcentaje de su PIB a defensa, casi el 6%. En contraste, la media europea apenas alcanza el 3%. No obstante, la guerra en Ucrania ha impulsado un cambio significativo. De los países de la UE, solo Finlandia y España redujeron su presupuesto de defensa entre 2023 y 2024. Alemania, por ejemplo, ha aumentado su presupuesto en más de un 20%, convirtiéndose en 2024 en el país europeo que más gasta en defensa, desbancando al Reino Unido.
Los Estados de la UE que forman parte de la OTAN gastan, en promedio, el 1,9% de su PIB agregado en defensa, acercándose al objetivo del 2% fijado por la Alianza. Sin embargo, persisten grandes desigualdades. Países como Polonia, las repúblicas bálticas y Grecia superan ampliamente el 3%, mientras que España se encuentra en la parte baja de la lista, con un 1,28% de su PIB dedicado a este capítulo en 2024, con el objetivo de alcanzar el 2% para 2029.
Tropas y Efectivos: Una Fuerza Fragmentada
En cuanto a personal militar, la suma de los ejércitos nacionales de los países europeos (incluyendo Turquía y Reino Unido) asciende a unos 1,97 millones de soldados en activo, una cifra que supera a los 1,3 millones de Estados Unidos y los 1,1 millones de Rusia, aunque queda por detrás de China, con más de dos millones. Si a estos se añaden otros colectivos en activo con destrezas militares, como algunos cuerpos policiales (Guardia Civil, Gendarmería francesa, Carabineros italianos), Europa suma más de 600.000 efectivos adicionales. Donde el Viejo Continente realmente destaca es en el número de reservistas, con 1,7 millones, incluyendo tanto exmiembros de las fuerzas armadas como civiles voluntarios.
Sin embargo, la principal debilidad de esta fuerza numérica reside en su fragmentación. La falta de un mando unificado y la diversidad de doctrinas y equipamientos complican la coordinación y la interoperabilidad, reduciendo la efectividad operativa de este gran contingente.
Equipamiento Militar: Fortalezas y Debilidades Clave
Analizando el equipamiento militar, Europa presenta un panorama mixto:
Vehículos Blindados y Carros de Combate: Europa destaca sobre el resto, acumulando 7.142 tanques, más del doble que Estados Unidos (2.640) y Rusia (2.730). Países como Grecia y Turquía son especialmente relevantes en esta categoría.

Los europeos arrastran una descoordinación notable en sus planes industriales en defensa y dependen excesivamente de proveedores de EEUU: un 63% de sus compras van a parar a empresas de fuera de la Unión Europea. 5.– Fuerzas Navales: En el mar, Estados Unidos es la gran potencia con 11 portaaviones, más del doble que Europa (4). Sin embargo, Europa supera en número de fragatas (103 frente a 26 de EE. UU. y 20 de Rusia) y submarinos (74 frente a 64 de EE. UU. y 51 de Rusia).
Fuerzas Aéreas: Europa supera los 2.000 aviones de combate en servicio, más que Estados Unidos (menos de 1.500) y Rusia (poco más de 1.200). Sin embargo, Estados Unidos lidera en helicópteros militares y vehículos aéreos no tripulados (drones sofisticados).
Las Brechas Estratégicas y la Dependencia de EE. UU.
A pesar de las cifras, Europa aún presenta importantes brechas estratégicas que la hacen depender excesivamente de Estados Unidos. Estas carencias se manifiestan en los denominados «habilitadores estratégicos», elementos clave para operaciones militares a gran escala y de largo alcance:
- Defensa Aérea y Antimisiles Integrada: Europa carece de un sistema unificado y robusto capaz de proteger todo el continente de amenazas balísticas.
- Artillería y Misiles de Precisión de Largo Alcance: La capacidad para atacar objetivos a gran distancia con precisión es limitada.
- Aviones Cisterna de Reabastecimiento en Vuelo: Cruciales para mantener la autonomía de las operaciones aéreas.
- Aviones de Transporte Pesado: Necesarios para el despliegue rápido de tropas y equipos a grandes distancias.
- Aviones de Vigilancia Aerotransportada, Drones Sofisticados y Satélites de Inteligencia: Elementos esenciales para el conocimiento situacional y la toma de decisiones.
- Municiones: La incapacidad para suministrar a Ucrania proyectiles básicos de artillería evidenció la escasez de existencias y la baja capacidad de producción.
Además, existe una excesiva dependencia de proveedores externos, principalmente de Estados Unidos. Un 63% de las compras de defensa europeas se dirigen a empresas de fuera de la Unión Europea, lo que debilita la base industrial de defensa europea y perpetúa la dependencia.
El Paraguas Nuclear: La Mayor Dependencia
La cuestión más delicada de la dependencia militar europea de Estados Unidos es el paraguas nuclear. La OTAN confía en el arsenal nuclear estadounidense como el principal elemento disuasorio frente a Rusia. Solo dos potencias europeas, el Reino Unido y Francia, poseen fuerzas nucleares propias (225 y 290 ojivas respectivamente, muy lejos de las más de 4.000 de Rusia y 3.700 de EE. UU.). Esto deja a la mayoría de los países europeos sin una capacidad de disuasión nuclear autónoma, un vacío que el presidente francés, Emmanuel Macron, ha intentado abordar al abrir la puerta a compartir la fuerza nuclear francesa con el resto de aliados europeos.
Hacia una Mayor Coordinación y Autonomía Europea
La urgencia de la situación ha llevado a los líderes europeos a la unanimidad sobre la necesidad de rearmarse y recuperar la autonomía militar. La Comisión Europea de Ursula von der Leyen ha propuesto movilizar unos 800.000 millones de euros en cuatro años para impulsar la industria de defensa. Sin embargo, el dinero no lo es todo; la clave reside en cómo se gasta y cómo se coordina.
Los líderes europeos insisten en mejorar la coordinación de los ejércitos nacionales y todas las iniciativas militares. Esto incluye la compra conjunta de armas, la estandarización de equipos y la posible creación de un nuevo marco de protección nuclear que complemente o, en un futuro, sustituya la cobertura estadounidense. La propuesta de la Comisión Europea de crear «eurobonos» en forma de préstamos para que los Estados miembros incrementen su capacidad de forma coordinada y compren armas conjuntamente es un paso en esta dirección.
Expertos como Ben Schreer, jefe de la oficina europea del IISS, señalan que el problema no es solo la cantidad, sino lo que no se ha gastado en las últimas tres décadas y la falta de eficiencia. Un informe del think tank Bruegel y el Instituto Kiel para la Economía Mundial constata que “el poder de combate de los soldados estadounidenses es sustancialmente mayor que el número equivalente de tropas europeas distribuidas en 29 ejércitos nacionales”. Esto subraya la necesidad de unir fuerzas y capacidades para lograr una mayor eficiencia en la defensa.

La OTAN, por su parte, sigue presionando a sus aliados europeos para que aumenten su gasto. El objetivo del 2% del PIB para defensa es considerado un “suelo, no un techo”, y se prevé que en la próxima cumbre se acuerde subir esta tasa mínima al menos hasta el 3% o 3,5% del PIB. Esto implicaría que países como España, que actualmente invierte el 1,28%, tendrían que doblar su gasto en defensa para cumplir con los nuevos compromisos.
Preguntas Frecuentes sobre la Defensa Europea
¿Puede Europa defenderse sin el apoyo de Estados Unidos?
Según muchos analistas, en la actualidad, la Unión Europea no dispone de unas fuerzas armadas capaces de hacer frente a amenazas como la de Rusia sin el apoyo militar estadounidense. Aunque Europa gasta más de 457.000 millones de euros en defensa, la fragmentación, la falta de coordinación y las brechas en capacidades estratégicas la hacen dependiente del paraguas de EE. UU.
¿Qué son los ‘habilitadores estratégicos’ y por qué son importantes?
Los habilitadores estratégicos son capacidades militares clave y costosas que permiten a un ejército operar de manera efectiva a gran escala y a larga distancia. Incluyen defensa aérea y antimisiles, artillería de precisión de largo alcance, aviones de reabastecimiento en vuelo, transporte pesado, vigilancia aérea y satélites, y drones sofisticados. Europa tiene importantes carencias en estas áreas, lo que limita su autonomía.
¿Qué significa el objetivo del 2% del PIB en defensa para los países de la OTAN?
Es un compromiso acordado por los miembros de la OTAN para destinar al menos el 2% de su Producto Interior Bruto (PIB) al gasto en defensa. Este objetivo busca asegurar que todos los aliados contribuyan de manera justa a la defensa colectiva. Actualmente, más de 20 de los 32 miembros de la OTAN ya lo cumplen, pero se plantea subir esta meta a un 3% o 3,5%.
¿Podría Francia compartir su paraguas nuclear con otros países europeos?
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha abierto la puerta a debatir la posibilidad de compartir la fuerza nuclear francesa con otros aliados europeos como una alternativa o refuerzo al poder de disuasión que ha brindado Estados Unidos. Algunos países han recibido la propuesta con entusiasmo, mientras que otros, como Alemania, prefieren no renunciar al paraguas de Washington y ven la propuesta francesa como un complemento.
En definitiva, Europa se encuentra en un punto de inflexión en su política de defensa. Con recursos significativos y un creciente consenso sobre la necesidad de actuar, el desafío no es solo aumentar el gasto, sino transformarlo en una capacidad de defensa cohesiva y autónoma que garantice la seguridad del continente en un mundo cada vez más volátil.
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