¿Quién creó el Primer Ejército de jejezaros?

Los Jenízaros: La Élite del Imperio Otomano

23/02/2019

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En los anales de la historia militar, pocos cuerpos han capturado la imaginación y el respeto como los Jenízaros. Esta infantería de élite, pilar fundamental del vasto Imperio Otomano durante siglos, no solo fue la punta de lanza de su expansión, sino también la guardia pretoriana personal de sus sultanes. Su historia es una mezcla fascinante de disciplina férrea, lealtad inquebrantable en sus inicios, y un poder e influencia crecientes que, paradójicamente, los llevarían a su eventual desaparición. Desde su enigmático origen como una fuerza de esclavos hasta convertirse en una potencia política y militar, los Jenízaros representan un capítulo único en la evolución de los ejércitos permanentes y la compleja interacción entre el poder militar y el control imperial.

¿Quién era el comandante de los jenízaros en la práctica?
El sultán era el comandante supremo de los jenízaros de forma nominal, pero en la práctica respondían ante el ağa (comandante) que solía ser él mismo otro jenízaro. El número de integrantes de las tropas jenízaras varió según la época desde 100 a más de 200.000.
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Orígenes y la Forja de una Élite

La creación del primer ejército de Jenízaros se remonta al año 1330, bajo el reinado del Sultán Orhan I, el segundo gobernante del naciente Imperio Otomano. Orhan I, quien expandió significativamente el beylicato turcomano e inició la penetración otomana en Europa, buscaba una fuerza militar más fiable y permanente que los erráticos guerreros tribales (ghazis) que habían conformado hasta entonces sus tropas. Se cree que pudo haberse inspirado en el modelo de los mamelucos para establecer este innovador cuerpo de guardia en Constantinopla.

Inicialmente, la particularidad de los Jenízaros radicaba en su composición: no estaban formados por musulmanes, sino por prisioneros de guerra cristianos. Esta elección se debía a la reticencia de los hombres libres a unirse a una tropa de infantería considerada de alto riesgo y baja consideración en aquella época. Sin embargo, esta práctica evolucionó. A partir de 1380, bajo el Sultán Murad I, se estableció el infame impuesto conocido como devshirmeh, un "tributo de sangre" que exigía la entrega de niños no musulmanes, principalmente cristianos, de las humildes regiones rurales de los Balcanes. Con el tiempo, esta leva se extendió a otros pueblos como los griegos, albaneses y húngaros.

Los criterios de selección eran estrictos: los niños debían tener entre siete y catorce años, no ser el único hijo varón de la familia, poseer buena forma física y ser atractivos. Aunque separados de sus familias y criados en hogares turcos para aprender el idioma y las costumbres, sorprendentemente, no hubo siempre quejas masivas. Para muchas familias, ser escogido para el cuerpo de Jenízaros era un honor y una fuente potencial de riqueza, ya que los Jenízaros estaban bien remunerados y podían poseer bienes. Incluso aquellos que no prosperaban en el ejército podían ascender a importantes puestos administrativos como visires o gobernadores. Este sistema, aunque forzoso, se convirtió en una vía de movilidad social y económica para muchos, transformando la estructura militar otomana al reemplazar a los guerreros tribales por una infantería disciplinada y leal.

El Riguroso Entrenamiento Jenízaro

La formación de un Jenízaro era un proceso integral y brutalmente exigente, diseñado para forjar guerreros de élite con una devoción absoluta al Sultán y al Imperio. Desde el primer momento, los jóvenes reclutas se sometían a una disciplina sumamente estricta que abarcaba duros entrenamientos físicos, el dominio de diversas armas y tácticas militares avanzadas. Sin embargo, su instrucción iba mucho más allá de lo puramente bélico.

Recibían una exquisita educación cultural en escuelas especializadas, conocidas como Acemi Oğlanı. Aquí no solo aprendían a leer y escribir, sino también nociones de contabilidad, literatura y múltiples idiomas. Eran, en muchos aspectos, la élite intelectual del Imperio Otomano. Estas escuelas no solo formaban guerreros, sino también ingenieros, artesanos, artilleros, clérigos y otros oficios que requerían una alta cualificación y educación, cubriendo así diversas necesidades del Imperio.

Aunque no era una exigencia formal, se esperaba que los futuros Jenízaros permanecieran célibes y se convirtieran al Islam, una conversión que casi siempre ocurría, ya que crecer en ese entorno les inculcaba la sensación de no pertenecer si no eran musulmanes. Para distinguirlos de los musulmanes libres, se les prohibía dejarse crecer la barba, permitiéndoles únicamente lucir bigote.

Durante todo su adiestramiento, se les inculcaba que el cuerpo de Jenízaros era su verdadera familia y hogar, y el Sultán, su padre real. Esta lealtad inquebrantable significaba que no podían ser vendidos ni comprados. Un joven era considerado un Jenízaro de pleno derecho alrededor de los veinticinco años, una vez demostrada su fuerza y valía. Aquellos que no cumplían con los estándares militares eran destinados a puestos administrativos dentro del Imperio, asegurando que su talento no se desperdiciara. Solían retirarse del servicio activo alrededor de los cuarenta años, momento en el que comenzaban a recibir una pensión. Un detalle particular era que, al morir, sus posesiones pasaban a formar parte del patrimonio del regimiento.

Además de su preparación militar y académica, los Jenízaros tenían una profunda dimensión religiosa. Debían seguir la guía del santo derviche Hacı Bektaş-ı Veli, un místico sufí que había bendecido las primeras tropas. La orden sufí bektaşı y sus derviches actuaban como capellanes, inculcando ascetismo y misticismo para que los Jenízaros no sintieran deseos por las posesiones materiales o las riquezas, buscando que su única ambición fuera la gloria y la victoria para el Sultán y el Imperio Otomano. Esta vida aislada en sus cuarteles, de donde apenas salían, llevó a comparaciones con las órdenes monásticas cristianas de caballeros, como los Templarios.

Organización y Vida en la Guardia Jenízara

La estructura de la guardia Jenízara era tan peculiar como su origen. El número de sus miembros fluctuó drásticamente a lo largo del tiempo, desde apenas un centenar de soldados en sus inicios hasta más de doscientos mil en épocas de guerra intensa. Las tropas se organizaban en regimientos llamados ortas, cuyo número creció de 165 bajo Solimán el Magnífico a 196 con el tiempo.

¿Quién creó el Primer Ejército de jejezaros?
El primer ejército de jenízaros fue creado en el año 1330 por el sultán Orhan I, gobernante del entonces recién nacido Imperio Otomano que quizá se dejó influenciar por los mamelucos para establecer este cuerpo de guardia en Constantinopla.

Nominalmente, el Sultán era el comandante supremo de los Jenízaros, pero en la práctica, la organización y el mando efectivo recaían en el agá (comandante), quien a menudo era él mismo un Jenízaro de alto rango. Dentro del cuerpo, existían tres categorías principales de ortas, además de los aprendices:

Categoría de OrtaDescripciónNúmero de Ortas (aprox.)
CemaatTropas fronterizas101
Beyliks (o Beuluks)Guardia personal del Sultán61
Sekban (o Seirmen)Unidades especiales o de retaguardia34
AcemiAprendices en formación34

El sistema de rangos era estrictamente jerárquico y basado en la antigüedad, limitándose el ascenso dentro de la propia orta. El sueldo de un Jenízaro dependía directamente de su rango dentro de su regimiento.

Una tradición destacada era que el Sultán, vestido como un soldado Jenízaro, acudía a los barracones y hacía fila con el resto de la tropa para cobrar su sueldo, una muestra simbólica de su conexión con ellos. Cada orta poseía un distintivo propio en escudos, vestimentas y estandartes, que algunos miembros incluso se tatuaban. El tamaño de las ortas variaba según las necesidades, oscilando entre veinte y quinientos hombres, y se subdividían en grupos más pequeños que convivían en la misma tienda y comían del mismo caldero, fortaleciendo los lazos fraternales.

El caldero compartido era una pieza simbólica de enorme importancia, comparable a los estandartes romanos. Su pérdida podía significar la expulsión de un oficial. Las distintas unidades sacaban sus calderos cada mañana en procesión hacia las cocinas del Sultán; rechazar la comida era una señal de descontento. Los Jenízaros incluso volcaban sus calderos vacíos en público para anunciar su insatisfacción y la inminencia de una revuelta.

La organización funcional de los Jenízaros era muy avanzada para su época, con equipos especializados para montar tiendas, hacer pan, despejar caminos, distribuir armas y munición. Contaban incluso con una sección médica formada por musulmanes y judíos, dedicada a atender y trasladar heridos. Irónicamente, los nombres de sus rangos solían estar relacionados con trabajos de cocina, quizás para enfatizar su estatus de "esclavos del Sultán" (kapıkulları, servidores de la Sublime Puerta).

Su disciplina, valor en combate y sueldos regulares con pensiones al retirarse los convirtieron en un ejército moderno y admirado a nivel mundial, siendo de los primeros en vestir uniforme y cobrar un salario por su servicio.

El Armamento del Jenízaro

A lo largo de su existencia, los Jenízaros se adaptaron a las innovaciones militares, pasando de armas tradicionales a las de fuego para aumentar su efectividad y sembrar más temor entre sus enemigos. Cada Jenízaro debía adquirir sus propias armas, formando un equipo estandarizado pero personal.

Su indumentaria y armamento incluían:

  • Ketche o börk: Un tocado distintivo decorado con un cucharón de madera, símbolo de la "Hermandad de la Cuchara", que representaba la fraternidad entre los guerreros. Con el tiempo, este cucharón dio paso a otros adornos, a veces con plumas para enfatizar su valor.
  • Capinat o dolarma: Una casaca ligera e impermeable, generalmente de lana azul, que permitía gran libertad de movimiento. Sus faldones podían recogerse y sujetarse con un cinturón para no estorbar en combate. Aunque el Imperio proporcionaba la tela anualmente, no siempre era suficiente, y a los que no la recibían se les permitía usar otros colores si no encontraban el azul exacto.
  • Armas de fuego: Progresivamente adoptaron el arcabuz y las pistolas, convirtiéndose en usuarios expertos de estas nuevas tecnologías bélicas.
  • Hacha: Llevaban pequeñas hachas de mano para el combate cuerpo a cuerpo. Las tropas de élite que custodiaban al Sultán portaban alabardas, un símbolo de su distinción.
  • Yatagán: Este sable ligero se convirtió en el arma más distintiva de los Jenízaros. Con su doble curvatura, era eficaz tanto para cortar como para clavar. Su empuñadura característica con dos bultos, conocidas como "orejas", diseñadas para evitar que la mano se resbalara. Las empuñaduras solían ser de materiales lujosos como marfil, maderas nobles, jade o nácar. La influencia otomana extendió el yatagán por Europa del Este, Rusia e incluso influyó en sables chinos.
  • Kilij: Un sable curvado de una mano, de uso extendido por los turcos a lo largo de su historia, cuya popularidad aumentó con la islamización.

Decadencia y la Extinción: El Incidente Afortunado

El apogeo de los Jenízaros, marcado por los éxitos militares del Imperio Otomano a finales del siglo XV, paradójicamente sembró las semillas de su propia destrucción. Su creciente prestigio se tradujo en un poder e influencia política desmedidos, tanto en la corte como sobre el propio Sultán. A mediados del siglo XVI, en la Edad Moderna, las victorias y el botín de guerra les habían permitido acumular una gran riqueza, lo que llevó a un relajamiento de su férrea disciplina militar. Comenzaron a dedicarse a actividades ajenas al ámbito puramente castrense, especialmente al comercio, con el permiso del Sultán. Este permiso se concedía no solo por temor a revueltas, sino también como un intento de romper la cohesión y lealtad que mantenía unidos a los Jenízaros.

La incursión de los Jenízaros en oficios civiles, llegando a controlar sectores como las carnicerías y el comercio del café, sumado a su exención de impuestos en cualquier actividad, generó un sistema de corrupción. Muchos ofrecían sobornos para ser registrados como miembros de las ortas y beneficiarse de estos privilegios, lo que llevó a una proliferación de "nombres falsos" en las listas, afectando gravemente la capacidad del Imperio para contabilizar sus efectivos y, en última instancia, la eficacia del cuerpo frente a los enemigos.

Este poder acumulado los llevó a exigir aún más privilegios, amenazando con levantarse y derrocar al Sultán si sus demandas no eran satisfechas. La familia del Sultán, los aristócratas y los visires, al ver su influencia, recurrieron a sobornos e intrigas para ganarse su favor, lo que minó aún más la disciplina y eficiencia de los Jenízaros. En 1648, a mediados del siglo XVII, lograron abolir el impuesto devshirmeh, permitiendo la transmisión de sus puestos y riquezas a sus propios hijos. Esto, si bien consolidaba su estatus, también degradó la calidad militar del cuerpo, ya que el entrenamiento y la disciplina ya no eran los mismos.

Tras décadas de desgaste, indisciplina y abusos de poder, los Jenízaros se convirtieron en una amenaza insostenible para el Sultán, quien temía que organizaran revueltas palaciegas para nombrar o deponer gobernantes a su antojo. La disolución de este cuerpo no fue posible hasta 1826, cuando el Sultán Mahmud II, en un acto de determinación conocido como el Incidente Afortunado, decidió suprimirlos por la fuerza.

¿Quién era el comandante supremo de los jmizaros?
El sultán era el comandante supremo de los jenízaros, si bien el cuerpo estaba organizado y comandado por el ağa (comandante). La guardia jenízara se dividía en tres categorías: Cemaat (tropas fronterizas), con ciento un ortas. Beyliks o beuluks (la guardia personal del sultán), con sesenta y un ortas.

Mahmud II orquestó una provocación: emitió un edicto anunciando la creación de un nuevo ejército de estilo europeo y raíces turcas. Separó a 7.500 Jenízaros de sus mandos, los acuarteló y les informó que sus tradicionales calzones anchos serían reemplazados por los pantalones estrechos europeos para el próximo desfile ante el Sultán. Como se esperaba, los Jenízaros reaccionaron con rebeldía: volcaron sus calderos vacíos (símbolo de su descontento) y se presentaron vistiendo sus calzones anchos, lanzándose a las calles para iniciar una protesta.

Esta sublevación fue el pretexto que el Sultán necesitaba. Los Jenízaros fueron brutalmente aniquilados por los nuevos soldados de élite del Sultán y por civiles armados, hartos de sus privilegios. Más de 4.000 Jenízaros fueron cazados por toda la ciudad, fácilmente reconocibles por sus calzones. Muchos murieron bajo el fuego de la artillería o fueron degollados. La violencia se extendió a los derviches asociados a ellos, sus calderos fueron enterrados en estiércol y sus edificios demolidos. Posteriormente, el Sultán expropió sus bienes, disolvió oficialmente el cuerpo y mandó al exilio a los supervivientes, quienes tuvieron que buscar asilo y nuevos oficios en otras regiones.

Preguntas Frecuentes sobre los Jenízaros

A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre esta fascinante fuerza militar:

¿Quién creó el Primer Ejército de Jenízaros?

El primer ejército de Jenízaros fue creado por el Sultán Orhan I alrededor del año 1330. Su objetivo era establecer una fuerza de infantería permanente y disciplinada, a diferencia de los guerreros tribales previos.

¿Quién era el comandante supremo de los Jenízaros?

El comandante supremo nominal de los Jenízaros era el Sultán del Imperio Otomano. Sin embargo, en la práctica, la organización y el mando efectivo de las tropas recaían en el agá, quien era el comandante en jefe del cuerpo.

¿Qué era el devshirmeh?

El devshirmeh era un sistema de reclutamiento forzoso implementado por el Imperio Otomano, especialmente a partir del Sultán Murad I. Consistía en un "impuesto de sangre" donde se reclutaban niños no musulmanes, principalmente cristianos de los Balcanes, para ser entrenados y convertidos en Jenízaros o en otros funcionarios imperiales. Este sistema garantizaba un suministro constante de soldados leales directamente al Sultán.

¿Por qué se disolvieron los Jenízaros?

Los Jenízaros fueron disueltos debido a su creciente poder político, su indisciplina, la corrupción interna y el temor que infundían al propio Sultán. A lo largo de los siglos, se habían convertido en una fuerza descontrolada que exigía privilegios y amenazaba con derrocar sultanes a su antojo. El Sultán Mahmud II finalmente los suprimió por la fuerza en 1826, en un evento conocido como el Incidente Afortunado, con el fin de modernizar el ejército otomano y centralizar el poder imperial.

¿Cuál era el arma distintiva de los Jenízaros?

Aunque los Jenízaros utilizaban diversas armas como arcabuces, pistolas y hachas, su arma más distintiva y simbólica era el yatagán. Este sable ligero de doble curvatura era característico por su empuñadura con dos "orejas" que impedían el deslizamiento.

¿Cómo era el entrenamiento de los Jenízaros?

El entrenamiento de los Jenízaros era extremadamente riguroso y completo. Incluía intensas preparaciones físicas, dominio de diversas armas y tácticas militares. Además, recibían una educación cultural y académica de alto nivel en las escuelas Acemi Oğlanı, donde aprendían a leer, escribir, contabilidad, literatura y varios idiomas. Se les inculcaba una disciplina férrea, celibato (aunque no siempre se mantenía) y la conversión al Islam, así como una lealtad inquebrantable al Sultán.

La historia de los Jenízaros es un testimonio del ingenio militar y la complejidad política de un imperio que, en su búsqueda de poder y estabilidad, creó una fuerza tan formidable que acabó volviéndose contra sí misma. Su legado perdura como uno de los ejemplos más notables de un ejército de élite que, de ser un pilar, se convirtió en una carga insostenible.

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