07/01/2017
La mejora del rendimiento físico en cualquier etapa de la vida es un proceso complejo, pero adquiere una dimensión aún más particular y delicada durante la infancia y la adolescencia. Es aquí donde el concepto de entrenabilidad cobra una relevancia fundamental, refiriéndose a la posibilidad de optimizar una capacidad motriz específica a través de la aplicación sistemática de un programa de entrenamiento. No se trata simplemente de que un niño crezca y mejore sus habilidades de forma natural, sino de cómo un estímulo de entrenamiento adecuado puede potenciar o modular esa mejora, siempre respetando las particularidades de su desarrollo.

Comprender la entrenabilidad infantil es esencial para padres, educadores y entrenadores, ya que permite diseñar programas de actividad física seguros, efectivos y adaptados a las necesidades y posibilidades de cada etapa de crecimiento. Un entrenamiento bien planificado no solo mejora el rendimiento físico, sino que también sienta las bases para un desarrollo saludable y previene posibles lesiones a largo plazo.
- La Adaptación al Esfuerzo: Pilar de la Mejora Física
- Entrenabilidad de las Capacidades Físicas Básicas en la Edad Escolar
- Factores Entrenables y No Entrenables
- Planificación del Desarrollo de la Condición Física en la Educación Primaria
- Adaptaciones Fisiológicas y Psicosociales al Esfuerzo en Niños
- Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre la Entrenabilidad Infantil
La Adaptación al Esfuerzo: Pilar de la Mejora Física
La base de toda mejora en la condición física reside en la capacidad del organismo para adaptación al esfuerzo. Este fenómeno, que no es exclusivo del ser humano sino de todos los seres vivos, implica una serie de modificaciones (temporales o permanentes, totales o parciales) que buscan un nivel superior de bienestar o supervivencia ante situaciones de estrés. En el contexto del entrenamiento, el ejercicio físico se convierte en el factor desencadenante de este proceso adaptativo.
Cuando sometemos al organismo a una carga de trabajo que genera fatiga o desgaste, se activa una compleja respuesta fisiológica. Si esta carga se aplica de manera recurrente y con la intensidad adecuada, el cuerpo no solo se recupera del esfuerzo, sino que aumenta sus posibilidades de respuesta y su tolerancia a cargas similares en el futuro. Este principio fundamental se conoce como el Síndrome General de Adaptación (SGA) o principio de sobrecompensación, una teoría enunciada por Hans Selye y ampliada por autores como Ozolín.
El Síndrome General de Adaptación (SGA)
El SGA describe las fases que atraviesa el organismo ante un estímulo estresante:
- Fase de Alarma: El organismo reacciona al estímulo estresante (la carga de entrenamiento) con una perturbación de su equilibrio (homeostasis). Hay un choque inicial y luego un contrachoque donde el cuerpo intenta adaptarse.
- Fase de Resistencia: Si el estímulo se mantiene, el organismo se recupera del choque inicial y desarrolla una resistencia específica, adaptándose a la nueva situación. Es aquí donde el cuerpo entrenado muestra una respuesta definida.
- Fase de Agotamiento o Readaptación: Si el estímulo es excesivo o se mantiene sin suficiente recuperación, el organismo se ve incapaz de reaccionar, entrando en un estado de agotamiento. Esto puede llevar al sobreentrenamiento si no se permite un descanso adecuado.
El Principio de Sobrecompensación de Ozolín
Este principio complementa el SGA, explicando la mejora post-esfuerzo. Tras una carga de trabajo que genera fatiga y consume energía, el organismo entra en una fase de recuperación. Durante esta fase, no solo repone los recursos perdidos, sino que los excede, alcanzando un nivel superior de rendimiento. Este aumento de la tolerancia se conoce como sobrecompensación. Para que ocurra, es crucial:
- Que la carga de trabajo sea lo suficientemente intensa como para causar fatiga.
- Que exista un período de recuperación adecuado entre cargas. Si los descansos son demasiado breves, se impide la sobrecompensación y se puede caer en el sobreentrenamiento. Si son demasiado largos, el efecto del entrenamiento acumulado es mínimo.
¿Por qué los estímulos débiles no entrenan? La Ley de Schultz-Arnodt
La Ley de Schultz-Arnodt, también conocida como la ley del umbral, explica por qué la intensidad del estímulo es crucial para la adaptación y la mejora del rendimiento. Según esta ley:
- Estímulos por debajo del umbral: Son demasiado débiles para excitar las funciones orgánicas y, por lo tanto, no provocan una adaptación significativa ni mejoras en el rendimiento. No entrenan.
- Estímulos cerca o en el umbral: Son lo suficientemente intensos para producir excitaciones sensibles. Con la repetición y el descanso adecuado, generan fenómenos de adaptación y mejora.
- Estímulos fuertes (por encima del umbral pero por debajo del máximo de tolerancia): También producen adaptación, pero deben ser dosificados cuidadosamente para evitar el sobreentrenamiento.
- Estímulos excesivamente fuertes (por encima del máximo de tolerancia): Pueden llevar al agotamiento y al sobreentrenamiento, con consecuencias negativas para el organismo.
Esto subraya la importancia de una correcta dosificación de las cargas de entrenamiento, especialmente en la infancia, donde el umbral y la tolerancia varían rápidamente con el crecimiento y la maduración.
Entrenabilidad de las Capacidades Físicas Básicas en la Edad Escolar
El desarrollo de las capacidades físicas en la edad escolar debe ser un proceso cuidadoso, que establezca las bases para el futuro rendimiento motor sin interferir negativamente en el crecimiento y maduración del niño. La entrenabilidad de cada capacidad varía significativamente con la edad, y es fundamental no confundir la mejora natural por crecimiento con aquella que es fruto de un entrenamiento específico.
Algunos autores hablan de fases sensibles, periodos en los que una capacidad motriz responde de manera óptima al entrenamiento.
La Fuerza
Intereses
El desarrollo de la fuerza en niños y pre-adolescentes es crucial por varias razones:
- Aumento de la eficacia motora: Una fuerza adecuada mejora la ejecución de gestos y movimientos.
- Adopción de posturas correctas: Los músculos actúan como "tirantes" del esqueleto; una musculación armónica ayuda a mantener una postura adecuada, vital durante el crecimiento.
- Reducción del riesgo de lesiones: Niveles correctos de fuerza, junto con coordinación y flexibilidad, disminuyen el riesgo de lesiones musculares, tendinosas y articulares.
Entrenabilidad en la Edad Escolar
Según Grosser (en Hahn), la fuerza tiene un potencial de mejora limitado en estas edades. La fuerza máxima no se recomienda trabajar de forma prudente hasta los 12-14 años en chicas y 14-16 en chicos. La fuerza rápida puede iniciarse un poco antes (10-12 años en chicas, 12-14 en chicos). La fuerza resistencia también tiene un desarrollo limitado (12-14 años en chicas, 14-16 en chicos).
El objetivo principal en la edad escolar debe ser dotar a los niños de una musculación armónica y equilibrada para una buena postura y una base muscular para actividades cotidianas, introduciendo la fuerza rápida en el tercer ciclo.

Medios de Desarrollo
- Musculación general: Trabajo con el propio peso corporal (individual o por parejas), juegos de lucha y transporte, pequeños aparatos (bancos, pelotas medicinales), entornos dificultadores (arena, agua).
- Fuerza rápida: Saltos variados, multilanzamientos, carreras cortas.
Precauciones a Tener en Cuenta
El trabajo de fuerza, especialmente con sobrecargas, requiere cautela:
- Cuidado de la columna vertebral: Mantener la espalda recta al levantar o transportar pesos para evitar presiones sobre los discos intervertebrales.
- Higiene de la columna: Realizar estiramientos y ejercicios de movilización tras sesiones intensas.
- Reforzamiento muscular general: Crear una base muscular sólida antes de ejercicios específicos.
- Dominio de la técnica: Enseñar la técnica correcta para evitar lesiones.
- Elección correcta de la sobrecarga: Adaptar la carga a las posibilidades del niño, dada la fragilidad de su estructura ósea.
- Calentamiento correcto: Imprescindible para prevenir lesiones.
Aspectos Metodológicos Específicos
Vigilar la ejecución postural, supervisar el trabajo por parejas para evitar desequilibrios de peso, explicar la técnica de ejercicios complejos (ej. abdominales con piernas semiflexionadas), y asegurar un calentamiento adecuado.
La Resistencia
Intereses
El trabajo aeróbico ofrece numerosos beneficios para la salud:
- Mejora cardiovascular: Aumento del volumen cardíaco, flexibilización de arterias.
- Mejora respiratoria: Aumento del volumen y eficacia pulmonar, mejora de la absorción de oxígeno.
- Beneficios generales: Impacto positivo en el sistema nervioso, digestivo y reducción del tejido graso.
Entrenabilidad en la Edad Escolar
La resistencia aeróbica muestra mejoras a partir de los 8 o 9 años, sin interferir con el desarrollo de la velocidad en niños. La resistencia anaeróbica, sin embargo, no se recomienda trabajar sistemáticamente antes de la pubertad (12-14 años en chicas, 14-16 en chicos) debido a la inmadurez hormonal y bajo rendimiento.
En la edad escolar, el foco debe estar en la resistencia aeróbica, evitando la vía anaeróbica láctica.
Medios de Desarrollo
- Método Continuo: Actividades de larga duración y baja-media intensidad sin pausas (carrera continua, fartlek, juegos de carreras). Ideal para resistencia aeróbica.
- Método Interválico: Esfuerzos sucesivos con pausas de recuperación incompletas. Permite mayor intensidad, pero debe usarse con precaución en niños por la posibilidad de activar la vía anaeróbica láctica (circuitos por tiempo, series cortas en juegos).
- Método de Repeticiones: Esfuerzos de alta intensidad con pausas de recuperación completas. Utilizado para resistencia anaeróbica, no justificado en la escuela.
Precauciones a Tener en Cuenta
El control del ritmo es fundamental para asegurar el trabajo aeróbico. Se recomiendan frecuencias cardíacas de 150-170 ppm. Métodos de control alternativos para niños incluyen:
- Diseño adecuado de actividades: Priorizar tiempos prolongados a intensidades medias/bajas.
- Prueba del habla: Si pueden hablar con fluidez (adaptando la conversación al ritmo respiratorio), el ritmo es adecuado. Si el habla es entrecortada, la intensidad es demasiado alta.
Aspectos Metodológicos Específicos
Evitar tareas a ritmo único debido a la variabilidad de los alumnos. Priorizar actividades motivantes y adaptadas a la edad (juegos, circuitos) para el desarrollo de la resistencia.
La Flexibilidad
Intereses
El desarrollo de la flexibilidad es de gran interés por:
- Prevención de lesiones: Músculos y articulaciones flexibles responden mejor a fuerzas externas.
- Facilitación de posturas: Un buen nivel de flexibilidad contribuye a la adopción de posturas correctas.
- Facilitación de gestos deportivos: Disminuye las "resistencias internas" al movimiento.
Entrenabilidad en la Edad Escolar
La flexibilidad tiende a disminuir con la edad, por lo que su "mantenimiento" es útil desde edades tempranas. Grosser (en Hahn) sugiere un entrenamiento efectivo a partir de los 5-8 años, desde el inicio de la edad escolar.
Medios de Desarrollo
- Formas estáticas: Mantenimiento de posturas con estiramiento moderado (stretching). Más efectivas pero pueden ser aburridas para niños.
- Formas dinámicas: Repetición de pequeños movimientos de oscilación o "rebotes" con estiramiento moderado. Menos efectivas pero más motivadoras.
En ambos casos, evitar forzar la intensidad del estiramiento.
Precauciones a Tener en Cuenta
- Moderar la intensidad: Los estiramientos bruscos pueden causar traumas.
- Evitar desarrollo excesivo: Niveles excesivamente altos de flexibilidad pueden incidir negativamente en la estructura ósea y articular de los niños en crecimiento.
Aspectos Metodológicos Específicos
Enseñar a los alumnos la importancia de estirar sin tirones bruscos. En el trabajo por parejas, insistir en estiramientos suaves y no forzados. Las actividades deben ser motivantes.
La Velocidad
Intereses
En la educación física escolar, la velocidad no suele ser un objetivo prioritario, ya que tiene poca aplicación práctica en la vida cotidiana fuera del ámbito deportivo y un escaso margen de mejora por entrenamiento en ciertas manifestaciones. Sin embargo, en la iniciación deportiva, es de vital importancia.
Entrenabilidad en la Edad Escolar
La velocidad de reacción es aconsejable a partir de los 8-10 años. Las manifestaciones cíclica y acíclica pueden empezar a entrenarse a partir de los 10-12 años en chicas y 12-14 en chicos (Grosser en Hahn).

Medios de Desarrollo
- Velocidad de reacción: Salidas sorpresa, juegos de respuesta rápida. Se trabaja de forma específica.
- Velocidad gestual (acíclica): Desarrollada de forma aplicada en situaciones específicas, no globalmente.
- Velocidad de desplazamiento (cíclica): Series cortas (20-60m) con máximo de 5-6 repeticiones.
Precauciones a Tener en Cuenta
- Calentamiento exhaustivo: Crucial para prevenir lesiones.
- Posicionamiento en la sesión: Trabajar la velocidad al inicio de la parte principal de la sesión para evitar la interferencia de la fatiga.
- Recuperación entre series: Es vital respetar las pausas para permitir la reposición de los depósitos de energía anaeróbica aláctica (ATP y CP). Se recomienda 1 minuto de descanso por cada 10 metros recorridos (ej., 6 minutos para 60 metros) para evitar trabajar indirectamente la resistencia anaeróbica láctica, no aconsejable antes de la pubertad.
Aspectos Metodológicos Específicos
Aunque no sea prioritaria, la velocidad de reacción es motivante. Los trabajos deben ser de intensidad máxima o cercana a ella, por lo que la recuperación es clave.
Factores Entrenables y No Entrenables
Es fundamental diferenciar entre lo que puede modificarse significativamente con el entrenamiento y lo que está más determinado genéticamente o por el desarrollo natural. Algunos factores se consideran más no entrenables o muy difíciles de modificar sustancialmente:
- Estatura: Un rasgo genético y de crecimiento.
- Agilidad y Velocidad: Aunque pueden mejorarse ligeramente, su potencial máximo está fuertemente determinado por factores genéticos. No se habla tanto de su entrenabilidad como de su desarrollo.
Por otro lado, la fuerza y la potencia están íntimamente relacionadas con el tamaño corporal y la masa muscular, aumentando con el crecimiento y desarrollo, y pueden ser potenciadas con un entrenamiento racional. La resistencia cardiorrespiratoria, aunque influenciada por el entrenamiento, tiene una mejora más limitada antes de la pubertad.
La siguiente tabla, basada en Gutiérrez (1995), ofrece una guía sobre los niveles de entrenamiento y la entrenabilidad de factores técnicos y físicos en diferentes edades:
| Niveles de Entrenamiento | Edades | Rango Técnico | Rango de Condición Física |
|---|---|---|---|
| Entrenamiento de los Fundamentos | Niños: 5-8 años | Formación general polifacética, desarrollo de técnicas básicas | Fuerza general, Agilidad, Velocidad de Reacción, Resistencia fundamental |
| Entrenamiento Formativo | Niños: 9-12 años | La Técnica se sitúa en primer plano. Edad favorable para el entrenamiento motor-técnico. | Velocidad de reacción, Fuerza rápida, Resistencia aeróbica, Flexibilidad |
| Entrenamiento de Rendimiento | Adolescentes: 13-16 años | Entrenamiento técnico y condición física específica tienen mismo volumen y tiempo de trabajo | Predomina más en disciplina que requieren fuerza y resistencia. |
| Alto Rendimiento Deportivo | Adolescentes: a partir de 16 años | Según el deporte predomina la técnica o la condición física | Las cualidades específicas de cada especialidad |
Para asegurar un desarrollo armónico, el entrenamiento debe ser adaptado a la edad biológica, con un aprendizaje precoz de la técnica, planificado racionalmente por especialistas, y permitiendo suficiente tiempo de recuperación. Se deben evitar cargas estereotipadas, trabajo asimétrico y unilateral, y el uso de pesos y halteras en niños.
Planificación del Desarrollo de la Condición Física en la Educación Primaria
La inclusión del trabajo de la condición física en la educación primaria debe ser un proceso integrado y adaptado a las particularidades de cada ciclo, siempre buscando un desarrollo global y armónico, más que un rendimiento específico. El principio de sobrecompensación nos indica que el trabajo debe ser constante y progresivo, no agrupado temporalmente en el currículo.
Primer Ciclo (6-8 años)
En esta etapa, pocas capacidades físicas pueden mejorarse con un trabajo específico, siendo la flexibilidad la principal. El desarrollo de la fuerza, velocidad y resistencia se da de forma implícita a través del juego y el desarrollo de habilidades motrices básicas. Por ejemplo, las cuadrupedias contribuyen a la musculación, y el aumento progresivo de la duración de las actividades incide en la resistencia aeróbica. No se recomiendan unidades de programación específicas para la condición física.
Segundo Ciclo (8-10 años)
Además de la flexibilidad, la resistencia aeróbica y la velocidad de reacción comienzan a mostrar mejoras significativas con el entrenamiento. Aunque no se recomienda crear unidades de programación exclusivas para la condición física, el profesor debe asegurar que estas capacidades se trabajen de forma integrada en otras actividades. Se debe introducir la resistencia aeróbica de forma progresiva y motivante.
Tercer Ciclo (10-12 años)
Aquí emerge la diversidad sexual en el desarrollo de la condición física, con las chicas adelantando a los chicos en el desarrollo puberal (aproximadamente dos años). Mientras en los niños se mantienen las capacidades a desarrollar del ciclo anterior (flexibilidad, resistencia aeróbica, velocidad de reacción), en las niñas puede iniciarse el trabajo de fuerza rápida y velocidades cíclica y acíclica. Es crucial basar la diferenciación en el nivel madurativo individual, no solo en el sexo. En este ciclo, una unidad de programación dedicada a la condición física podría empezar a tener sentido, siempre con un enfoque progresivo y adaptado.
La actividad física sistemática en la infancia genera adaptaciones profundas en múltiples sistemas del organismo:
- Sistema Óseo-Articular: Aumenta la cantidad y calidad de la osificación, y las articulaciones se nutren mejor, aumentando el espesor del cartílago y protegiendo contra lesiones.
- Sistema Muscular: Mejora la fuerza, resistencia y velocidad de contracción. Aumenta la irrigación sanguínea, el metabolismo, la mioglobina y los depósitos de glucógeno. Los músculos se fortalecen y se vuelven menos propensos a lesiones.
- Sistema Cardiorrespiratorio y Circulatorio: Aumenta la cavidad cardíaca y se fortalece el miocardio, mejorando el bombeo de sangre. Disminuye la frecuencia cardíaca en reposo y para un mismo esfuerzo. Se activan capilares latentes y se crean nuevos, mejorando la irrigación. Aumenta la capacidad pulmonar y la eficacia respiratoria.
- Otros Aparatos y Sistemas: Se activa el funcionamiento de órganos de desintoxicación, glándulas endocrinas (suprarrenales), y aumenta la capacidad defensiva del organismo. Se fortalece el metabolismo general y se mejora la efectividad del cuerpo para mantener el pH sanguíneo.
Más allá de lo físico, la actividad tiene un impacto significativo en aspectos psicosociales:
- Mejora de la concentración y atención: La actividad física ayuda a liberar tensiones y mejora la capacidad cognitiva.
- Equilibrio psico-físico: Contribuye a manejar el estrés, la ansiedad y la agresividad.
- Habilidades sociales: Fomenta la participación, comunicación, integración y el ejercicio de la responsabilidad.
- Liberación emocional: Permite descargar tensiones acumuladas y asumir obligaciones con mayor ánimo.
Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre la Entrenabilidad Infantil
- ¿Es lo mismo desarrollo natural que entrenabilidad?
- No. El desarrollo natural se refiere a las mejoras en las capacidades físicas que ocurren simplemente con el crecimiento y la maduración. La entrenabilidad, en cambio, es la mejora adicional que se logra gracias a un proceso de entrenamiento sistemático y específico.
- ¿Por qué es importante la recuperación en el entrenamiento infantil?
- La recuperación es crucial porque es durante este período cuando el organismo no solo se repone del desgaste del esfuerzo, sino que también produce la "sobrecompensación", es decir, un aumento de su capacidad. Sin una recuperación adecuada, el niño podría caer en el sobreentrenamiento y ver afectado su desarrollo.
- ¿Los niños deben levantar pesas?
- El uso de pesas o halteras en niños pequeños no es recomendable debido a la inmadurez de su estructura ósea y articular, lo que aumenta el riesgo de lesiones. El entrenamiento de fuerza debe basarse en el propio peso corporal o en pequeñas resistencias adaptadas y siempre bajo supervisión profesional.
- ¿A qué edad se puede empezar a entrenar la velocidad?
- La velocidad de reacción puede empezar a entrenarse a partir de los 8-10 años. Las manifestaciones cíclica (carreras) y acíclica (gestos) de la velocidad se recomienda iniciarlas a partir de los 10-12 años en chicas y 12-14 en chicos, siempre con un calentamiento adecuado y respetando los tiempos de recuperación.
- ¿Cómo sé si un niño está sobreentrenado?
- El sobreentrenamiento en niños puede manifestarse con fatiga crónica, disminución del rendimiento, irritabilidad, alteraciones del sueño, pérdida de apetito, o un aumento en la frecuencia de enfermedades. Un entrenamiento adecuado siempre debe buscar la mejora sin llegar a estos estados de agotamiento.
En resumen, la entrenabilidad en la infancia es un campo fascinante y de suma importancia. Al comprender los principios de la adaptación al esfuerzo, las particularidades de cada capacidad física y las fases sensibles del desarrollo, podemos diseñar experiencias de actividad física que no solo promuevan la salud y el bienestar, sino que también sienten las bases para un futuro activo y lleno de posibilidades. La clave está en la dosificación inteligente, la progresión adaptada y el respeto por el ritmo individual de cada niño, garantizando que el camino hacia el desarrollo físico sea siempre positivo y enriquecedor.
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