¿Qué hizo gigante la bola de la maldición del Benfica?

Béla Guttmann: Genio, Maldición y Legado del Benfica

05/05/2019

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En la rica historia del Sport Lisboa e Benfica, un nombre resplandece con un brillo inigualable, pero también proyecta una sombra que ha perdurado por más de seis décadas: Béla Guttmann. Considerado por muchos como el mejor entrenador en la trayectoria del club lisboeta, Guttmann no solo llevó a las Águilas a la cúspide del fútbol europeo, sino que también es el protagonista de una de las leyendas más enigmáticas y persistentes del deporte: la famosa maldición que, según se dice, impide al Benfica ganar un título continental desde 1962. Su figura encarna la dualidad del éxito rotundo y la tragedia de una promesa incumplida, un legado que aún hoy define la ambición y la frustración de uno de los clubes más grandes de Portugal.

¿Por qué Bela Guttmann maldijo al Benfica?
Se fue porque no recibió un premio de dineros por ganar esas dos Champions … tras su salida, maldijo al Benfica. Se cuentan muchas historias sobre aquellas palabras que Bela Guttmann dijo tras su salida del Benfica, pero de lo que sí estamos seguros, es que el futuro de los portugueses se nubló gacho.

Índice de Contenido

¿Quién fue Béla Guttmann? El Arquitecto de una Época Dorada

Béla Guttmann, nacido en Budapest en 1899, fue mucho más que un entrenador; fue un pionero, un superviviente y una figura adelantada a su tiempo. Su vida, digna de una película, estuvo marcada por el horror del Holocausto, del cual logró escapar milagrosamente, a diferencia de gran parte de su familia. Esta experiencia forjó en él un carácter indomable y una resiliencia que se reflejarían en su singular filosofía de vida y, por ende, en su revolucionaria aproximación al fútbol.

Antes de llegar al Benfica, Guttmann ya había labrado una extensa y variopinta carrera, dirigiendo a 21 equipos en diversos países como Austria, Países Bajos, Hungría, Rumanía, Italia, Argentina, Chipre y Brasil. Esta trayectoria internacional le otorgó una visión global y una capacidad de adaptación que pocos poseían. Fue en el Milan donde comenzó a forjar su reputación de técnico controvertido y de fuerte personalidad, no temiendo enfrentarse a jugadores o directivos si consideraba que sus principios estaban en juego. Célebre por frases como “cuando en la mirada del entrenador aparecen los primeros indicios de miedo, ese entrenador está perdido”, Guttmann se veía a sí mismo como un domador de leones, siempre al mando.

Su llegada a Portugal en 1958, primero al Oporto y luego, en una controvertida decisión que rompió códigos de honor, al Benfica, marcó el inicio de su capítulo más glorioso. El Benfica, un club con grandes aspiraciones, recurrió a sus métodos poco ortodoxos pero eminentemente modernos. Guttmann impresionó desde su primera temporada en Portugal, conquistando el campeonato con el Oporto, antes de desembarcar en el Estádio da Luz.

Filosofía y Métodos: Un Adelantado a su Tiempo

Guttmann era un estratega que abogaba por el dominio total de cada situación en el campo. Su propuesta futbolística era ofensiva y directa, lejos de los regates excesivos. “No podéis andar regateando y pasando tanto delante de la portería. Hay que tirar. Tirar, tirar y volver a tirar. Es como cuando estás con tu esposa o tu novia y sigues besándola y hablando. Al final también tienes que marcar un gol”, decía, según relata David Bolchover en su biografía. Esta mentalidad agresiva y pragmática le permitió cosechar éxitos rápidamente. Además, fue un maestro en la motivación, como lo demostró al infundir orgullo en sus jugadores antes de enfrentarse al todopoderoso Real Madrid de Di Stéfano: “Ellos son historia; vosotros sois presente”.

El Benfica en la Cima de Europa: Las Dos Copas de Europa de Guttmann

La huella de Guttmann en el Benfica es imborrable gracias a sus logros sin precedentes. En su primera temporada con el club lisboeta, en 1960-61, no solo conquistó el doblete nacional (Liga y Copa de Portugal), sino que también llevó al Benfica a su primera final de la Copa de Europa. En Berna, Suiza, se enfrentaron a uno de los mejores Barcelona de la historia. En un partido recordado como la “final de los postes cuadrados”, el Benfica se impuso por 3-2, rompiendo la hegemonía del Real Madrid en la competición y alzando la primera Orejona de su historia.

¿Quién fue el mejor entrenador del Benfica?
Bèla Guttmann, arquitecto del considerado mejor Benfica de la historia, fue considerado el primer entrenador superestrella, inaugurando la senda de los Helenio Herrera, Johan Cruyff, Arsène Wenger, Arrigo Sacchi, Ernst Happel, Bill Shankly, Rinus Michaels, Pep Guardiola o José Mourinho.

Un año después, en la temporada 1961-62, Guttmann consumó su gesta. Aunque no ganó la Liga, el Benfica repitió la hazaña europea, esta vez ante el mismísimo Real Madrid, que venía de ganar cinco Copas de Europa consecutivas. En Ámsterdam, el equipo de Guttmann, con un joven y deslumbrante Eusébio, superó al Madrid de Di Stéfano, Gento y Puskas por 5-3, consolidándose como el nuevo gigante del continente. Este triunfo marcó el cénit de la época dorada del Benfica.

El Fichaje de Eusébio: Una Obra Maestra de Guttmann

Más allá de las tácticas y los títulos, el legado de Guttmann en el Benfica incluye una de las gestiones más trascendentales en la historia del club: el fichaje de Eusébio. Descubierto por Guttmann a través de una red de contactos que se extendía hasta Mozambique, Eusébio, la Perla Negra, era un talento bruto que el Sporting de Portugal también pretendía. Guttmann, con su astucia característica, “secuestró” literalmente al joven futbolista, reteniéndolo durante quince días en el Algarve, custodiado por guardaespaldas, para aislarlo de los cazatalentos rivales. “¡O menino é ouro!” (¡El niño es oro!), exclamó Guttmann tras el primer entrenamiento de Eusébio, presagiando la leyenda que se convertiría en uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol y pieza clave en las dos Copas de Europa.

La Maldición de Béla Guttmann: El Origen de una Leyenda

El punto de inflexión en la relación entre Guttmann y el Benfica, y el origen de la famosa maldición, se produjo tras la segunda Copa de Europa. Guttmann, consciente del valor de sus logros, reclamó a la directiva un aumento de sueldo y de los bonos por los éxitos obtenidos, argumentando: “Soy el entrenador más caro del mundo, pero mirando mis logros, en realidad soy barato”. La directiva del Benfica, sin embargo, se negó a satisfacer sus demandas, lo que derivó en su despido y en una airada salida del club.

Fue entonces, en el verano de 1962, cuando Guttmann supuestamente pronunció las palabras que se convertirían en una profecía autocumplida: “Sin mí, el Benfica nunca ganará más la Copa de Europa”. La frase exacta ha bailado con el tiempo, con algunas versiones sugiriendo que la maldición se extendería por cien años o que afectaría a todos los equipos portugueses. Otras interpretaciones, especialmente desde el propio club, sugieren que la maldición es un mito, fruto de un error de traducción o una invención periodística posterior. El Benfica, de hecho, ha intentado contrarrestar esta narrativa, asegurando que Guttmann se fue en buenos términos y que la leyenda de la maldición no se popularizó hasta 1988, antes de una nueva final europea.

Un Calvario de Finales Perdidas: El Peso de la Maldición

Sea cual sea la verdad detrás de las palabras de Guttmann, lo innegable es que desde 1962, el Benfica ha volado sobre un terreno maldito en Europa. El club no ha vuelto a alzar un título continental, sufriendo una serie de dolorosas derrotas en finales europeas que han alimentado la leyenda. Este rosario de frustraciones es el principal argumento de quienes creen firmemente en la maldición.

¿Quién fue el mejor entrenador del Benfica?
Bèla Guttmann, arquitecto del considerado mejor Benfica de la historia, fue considerado el primer entrenador superestrella, inaugurando la senda de los Helenio Herrera, Johan Cruyff, Arsène Wenger, Arrigo Sacchi, Ernst Happel, Bill Shankly, Rinus Michaels, Pep Guardiola o José Mourinho.

A continuación, una tabla que resume las finales europeas perdidas por el Benfica desde 1962:

TemporadaTorneoRivalResultado
1962-63Copa de EuropaAC Milan1-2
1964-65Copa de EuropaInter de Milán0-1
1967-68Copa de EuropaManchester United1-4 (Prórroga)
1982-83Copa UEFAAnderlecht1-2 (Global)
1987-88Copa de EuropaPSV Eindhoven0-0 (5-6 penaltis)
1989-90Copa de EuropaAC Milan0-1
2012-13UEFA Europa LeagueChelsea1-2
2013-14UEFA Europa LeagueSevilla0-0 (2-4 penaltis)

Ocho finales perdidas, una y otra vez, con la Copa de Europa (actual Champions League) y la Europa League escapándose de las manos lisboetas en los momentos más cruciales. Desde el gol de Frank Rijkaard en 1990 hasta las tandas de penaltis de 2013 y 2014, la suerte ha sido esquiva para las Águilas.

Intentos de Romper el Hechizo

A lo largo de los años, el Benfica ha intentado de diversas maneras romper el supuesto maleficio. En 1990, antes de la final de la Copa de Europa contra el Milan en Viena (ciudad donde Guttmann está enterrado), el legendario Eusébio fue enviado en una misión simbólica a la tumba de Guttmann, implorando el fin de la maldición. Dejó un ramo de flores y pidió en voz baja que el hechizo terminara. Sin embargo, el Benfica perdió la final al día siguiente.

En 2014, poco antes de la final de la Europa League contra el Sevilla, el club inauguró una estatua de bronce en honor a Béla Guttmann en la puerta 18 del Estádio da Luz, sosteniendo las dos Copas de Europa que ganó. El vicepresidente del club, Rui Gomes da Silva, aseguró que era un “homenaje” y que, si de paso se rompía la maldición, “mucho mejor”. Pero una vez más, la final se perdió en los penaltis.

La única excepción a esta triste racha ha sido el equipo juvenil del Benfica, que en abril de 2022 logró conquistar la Youth League, la Champions Juvenil. Un rayo de esperanza para los aficionados, aunque los más pesimistas sigan anclados en la profecía de los cien años, que no terminaría hasta 2062.

Preguntas Frecuentes sobre Béla Guttmann y el Benfica

¿Quién fue el mejor entrenador del Benfica?

Aunque es difícil comparar épocas, la mayoría de los aficionados y expertos coinciden en que Béla Guttmann fue el mejor entrenador en la historia del Benfica. Sus dos Copas de Europa consecutivas (1961 y 1962), además de su visión para fichar a talentos como Eusébio y su estilo de juego revolucionario, lo sitúan en una categoría propia.

¿Quién fue el entrenador que llevó al Benfica a ganar dos Copas de Europa consecutivas?
En la mente de todos, una palabra: "maldición". Las palabras del húngaro Béla Guttman, el entrenador que llevó al Benfica a ganar dos Copas de Europa consecutivas (1961 y 1962), vuelven a aparecer después de comprobar cómo las "águilas" volvieron a fallar en una final.

¿Cuál es la maldición de Béla Guttmann?

La maldición de Béla Guttmann es una leyenda que sostiene que, desde que el entrenador húngaro abandonó el club en 1962 tras una disputa salarial, el Benfica no ha vuelto a ganar ningún título europeo. Guttmann supuestamente dijo: “Sin mí, el Benfica nunca ganará más la Copa de Europa” o “en cien años, desde hoy, el Benfica, sin mí, no ganará una copa europea”. Desde entonces, el club ha perdido ocho finales continentales.

¿Por qué Béla Guttmann maldijo al Benfica?

Béla Guttmann maldijo al Benfica, según la leyenda, debido a un desacuerdo económico con la directiva del club. Tras ganar dos Copas de Europa consecutivas, Guttmann solicitó un aumento de sueldo y de bonos que el Benfica se negó a conceder. Este rechazo llevó a su despido y a la pronunciación de la famosa frase que, para muchos, selló el destino europeo del club.

¿El Benfica ha ganado algún título europeo desde la maldición?

El primer equipo del Benfica no ha ganado ningún título europeo desde la pronunciación de la maldición de Béla Guttmann en 1962. Ha perdido ocho finales europeas (cinco de la Copa de Europa/Champions League y tres de la Copa UEFA/Europa League). La única excepción ha sido el equipo juvenil, que ganó la Youth League en 2022.

El Legado de Guttmann: Gloria y Tragedia Entrelazadas

La figura de Béla Guttmann es un pilar fundamental en la historia del Benfica. Su paso por el club marcó una era de gloria sin precedentes, elevando a las Águilas a la élite del fútbol mundial. Sin embargo, su salida abrupta y la posterior maldición han teñido de melancolía cada intento del Benfica por reconquistar Europa. La estatua en su honor en el Estádio da Luz es un testimonio de la dualidad de su legado: el genio que trajo la máxima gloria y el profeta de una eterna frustración.

La maldición de Guttmann, fantasía o realidad, ha calado hondo en la idiosincrasia benfiquista, convirtiéndose en parte de su identidad. Cada final europea perdida, cada oportunidad desaprovechada, refuerza la leyenda y mantiene viva la sombra de aquel entrenador que, con su talento, elevó al Benfica a la cima, pero con sus palabras, lo condenó a un purgatorio continental. Solo el tiempo dirá si el conjuro de los cien años se rompe o si la figura de Guttmann seguirá siendo el héroe y el villano en la misma historia.

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