06/02/2019
Si existiera una fórmula para el carisma deportivo, John McEnroe la habría patentado. Irreverente, polémico, fanfarrón, espectacular, burlesco; estos son solo algunos de los adjetivos que, dependiendo del grado de simpatía, han definido la figura de "Big Mac" a lo largo de su carrera y más allá. Su historia está tejida con capítulos legendarios: desde su épica rivalidad con Björn Borg hasta sus infames estallidos de furia en la cancha. Pero más allá de la controversia, McEnroe fue, y sigue siendo, un prodigio del tenis, un artista con la raqueta cuya audacia y talento lo elevaron a la cima. Hoy, mientras celebramos el 40 aniversario de su ascenso al número uno del mundo con tan solo 21 años, es el momento perfecto para desentrañar cómo se forjó el irreverente estilo de juego que lo convirtió en un icono.

Los Cimientos de un Fenómeno: El Douglaston Club
El viaje de John McEnroe hacia la grandeza comenzó en Douglaston, un pequeño rincón a solo 30 minutos de la bulliciosa Nueva York. Fue en este entorno, donde se instaló con sus padres en 1963, que se sembraron las semillas de su carácter indomable. La ambición desmedida de sus progenitores, especialmente de su madre, Kay, fue un catalizador fundamental. Como recuerda su amiga de la infancia y extenista Mary Carillo, si John regresaba a casa con un 98 en un examen, la pregunta era inevitable: "¿Dónde están los otros dos puntos?". Este ambiente de exigencia y superación constante no solo forjó su personalidad, sino que también influyó directamente en su enfoque hacia el deporte.
Fue precisamente en el Douglaston Club donde McEnroe empezó a esbozar lo que se convertiría en su sello personal. En las modestas pistas de tierra y cemento de su infancia, lejos de los focos de los grandes estadios, un joven John experimentaba con la pelota de formas que desafiaban lo convencional. Mary Carillo, al rememorar un partido de su niñez contra un McEnroe de apenas nueve años (ella tenía once), describe la creatividad innata que ya poseía: "Me apabulló, destrozó todo mi juego aquel día. Recuerdo que paramos para beber agua y le dije 'Eres un gran jugador y algún día serás el número uno'. Su respuesta fue rápida: 'Cállate, ¡no sabes de lo que estás hablando!'". Lo más revelador de su testimonio es la descripción de cómo John golpeaba la bola: "A mí me enseñaron a jugar al tenis, los entrenadores tenían que mostrarme los golpes, pero cada vez que John golpeaba a la bola hacía algo diferente con ella: le pegaba plano, duro, cortado... y hablamos de la época de las raquetas de madera. Si querías ser creativo, debías trabajar muy duro". Esta anécdota es clave para entender el estilo de juego que practicaba McEnroe en el Douglaston Club: no era un estilo rígido o académico, sino uno marcado por la experimentación, la sorpresa y una asombrosa variedad de golpes, incluso con las limitaciones de las raquetas de madera de la época. Ya desde niño, McEnroe demostraba una capacidad única para manipular la bola, combinando potencia con delicadeza y efectos inesperados.
El Mentor y la Empuñadura que Cambió el Juego
Mientras el joven McEnroe deslumbraba con su tenis "anormal", una figura clave observaba desde las gradas: el mexicano Tony Palafox. Campeón de dos Grand Slams en dobles, Palafox se convertiría en el mentor que lo acompañaría durante 17 años, moldeando su talento bruto en una máquina de ganar. La colaboración entre ambos, iniciada en 1968, fue fundamental para el desarrollo del icónico estilo de McEnroe. Palafox recuerda uno de los cambios técnicos más importantes: "En uno o dos años conseguí que cambiase a la empuñadura continental, desde entonces trabajamos con ella cada día". Este ajuste, aparentemente menor, fue crucial. La empuñadura continental, si bien exigente, es ideal para el juego de saque y volea, permitiendo una transición rápida entre la derecha y el revés, y facilitando los golpes cortados y las voleas con precisión.
La disciplina de McEnroe, a pesar de su fama de rebelde, era evidente en su trabajo con Palafox: "Trabajó y trabajó hasta que se acostumbró a ella: aprendía muy rápido, pero también se olvidaba rápido. Siempre me escuchaba, prestaba atención, nunca se negaba a lo que le decía. Puede que no lo pillase todo en el primer golpe, pero lo intentaba y en el tercero o cuarto ya lo dominaba. Siempre trabajó con un objetivo, aunque no te decía cuál exactamente: solo ganar, que trabajaría para ello. Siempre quiso ejecutar el golpe correcto, nunca depender de la suerte". Este testimonio revela no solo la capacidad de aprendizaje de McEnroe, sino también su mentalidad de campeón, siempre buscando la perfección en cada golpe y la victoria a toda costa.
El Ascenso Meteórico: De Prodigio a Número Uno
El camino de McEnroe hacia la cima fue a una velocidad vertiginosa, dejando una estela de asombro a su paso. En 1977, un joven McEnroe se presentó en Roland Garros para el torneo junior, pero su ambición lo llevó más allá: superó la previa y alcanzó la segunda ronda del torneo masculino. Su verdugo fue Phil Dent, a quien dos meses después derrotaría en los cuartos de final de Wimbledon. La anécdota de Mary Carillo tras esa derrota en Roland Garros es reveladora: "Aquella noche salimos a por pizza... John me dijo: 'Si pierdo ante este tío otra vez, cuelgo la raqueta'". Esta mentalidad competitiva, casi obsesiva, era una constante.
Otro hito poco recordado es su paso por el tenis universitario. En 1978, llevó a la Universidad de Stanford a ganar el campeonato por equipos, mientras él mismo se alzaba con la corona en individuales. Aquella temporada, con solo dos derrotas, demostró que su talento no era una casualidad, sino el resultado de una combinación única de habilidad innata y una ética de trabajo implacable. Su capacidad para adaptarse rápidamente de las pistas de tierra batida a la hierba y el cemento, y de un nivel amateur a la élite profesional, era un testimonio de su genio.
El Legado de un Estilo Inconfundible: El Saque y Volea Elevado a Arte
El estilo de juego de McEnroe, una vez maduro, era una sinfonía de anticipación, precisión y agresividad. Su famoso juego de saque y volea no era simplemente subir a la red; era una estrategia compleja, ejecutada con una habilidad excepcional para leer el juego y una manipulación de la bola que pocos podían igualar. Rod Laver, una leyenda por derecho propio, lo describió así: "Me impresionó la forma en la que cubría la pista, su habilidad para volear y golpear la bola en el momento correcto. Sabía qué hacer cuando era junior, pero se adaptó rápidamente a jugar en la Era Open, donde los profesionales golpeaban mucho más fuerte. Hacía muchas cosas diferentes a la perfección, incluyendo su servicio con muchísimo liftado, un arma muy poderosa. Siempre parecía estar un golpe por delante del resto". Esta capacidad de anticipación y su servicio con efecto, que abría la pista para la volea, eran pilares de su juego.
Arthur Ashe, uno de sus grandes rivales y respetado analista, fue aún más poético al describir el impacto de su tenis: "simplemente, su juego te cortaba. Tenía un arsenal enorme de golpes. Un cortado por aquí, un golpe por allá, y de repente empiezas a sangrar aunque las heridas no sean muy profundas. Al poco después, te acababas desangrando". Esta metáfora ilustra la naturaleza punzante y desgastante del juego de McEnroe, que no buscaba la victoria por la fuerza bruta, sino desarmando al oponente con una combinación letal de rebanadas, drops, voleas anguladas y passings imposibles. Su juego era un rompecabezas para los rivales, una mezcla impredecible de velocidad y efectos, siempre buscando desequilibrar y sorprender. Su mano izquierda era una varita mágica capaz de realizar cualquier golpe, desde un potente saque hasta la volea más sutil.
| Etapa | Características Clave del Juego | Impacto/Efecto |
|---|---|---|
| Douglaston Club (Niñez) | Gran variedad de golpes: planos, duros, cortados. Experimentación constante. | Demostración de talento innato, creatividad y capacidad para manipular la bola desde muy joven. Base para un juego impredecible. |
| Inicios Profesionales (con Palafox) | Adopción y perfeccionamiento de la empuñadura continental. Énfasis en el trabajo técnico y la disciplina. | Consolidación de la base técnica para un juego de red dominante y una mayor versatilidad de golpes. |
| Apogeo Profesional | Dominio absoluto del saque y volea. Servicio con gran liftado y angulación. Voleas precisas y juego de red excepcional. Gran anticipación y arsenal de golpes cortados. | Juego "cortante" que desarmaba a los rivales. Impredecibilidad constante. Se convirtió en el prototipo del juego agresivo de ataque. |
Preguntas Frecuentes sobre el Juego de McEnroe
A menudo, la singularidad de John McEnroe genera muchas preguntas. Aquí respondemos algunas de las más comunes:
- ¿Cuál era el estilo de juego principal de McEnroe?
John McEnroe era un maestro del juego de saque y volea (serve and volley). Su estrategia principal consistía en sacar con gran angulación y efecto, para luego subir inmediatamente a la red y cerrar el punto con voleas precisas y decisivas. - ¿Quién fue el entrenador clave de McEnroe en sus inicios?
El mexicano Tony Palafox fue su entrenador más influyente y constante desde sus inicios, acompañándolo durante 17 años y ayudándolo a perfeccionar su técnica y estrategia. - ¿Qué empuñadura utilizaba McEnroe y por qué era importante?
McEnroe cambió a la empuñadura continental bajo la tutela de Palafox. Esta empuñadura es fundamental para el juego de saque y volea, ya que permite una rápida adaptación entre los golpes de derecha y revés, y facilita la ejecución de voleas y golpes cortados con gran sensibilidad. - ¿Cómo influyó la personalidad de McEnroe en su juego?
Su personalidad irreverente y apasionada se reflejaba directamente en su estilo de juego. Era agresivo, impredecible y a menudo teatral, utilizando su carisma y sus estallidos emocionales para desestabilizar a los oponentes. Su creatividad y su deseo de no depender de la suerte también eran extensiones de su carácter. - ¿Dónde comenzó a jugar tenis John McEnroe?
McEnroe comenzó a perfilar su estilo de juego y a practicar tenis en el Douglaston Club, en Douglaston, un pequeño pueblo a 30 minutos de Nueva York, donde vivió con sus padres desde 1963.
El legado de John McEnroe trasciende sus 170 semanas como número uno, sus 7 Grand Slams y sus 3 Finales ATP. Es el legado de un tenista que se atrevió a ser diferente, a jugar con una libertad y una creatividad que desafiaban las normas. Como bien apunta Tony Palafox, el tenis de McEnroe "sigue siendo un ejemplo a seguir en la actualidad" y su forma de jugar es única e inimitable. Al escucharlo comentar hoy, Palafox cierra los ojos y escucha los consejos que le daba a un joven de 15 años, un testimonio de la coherencia y la esencia de un genio que, desde las pistas de Douglaston hasta los escenarios más grandes del mundo, siempre fue fiel a su arte. Feliz aniversario, John. Tu tenis sigue siendo una inspiración.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a McEnroe: La Esencia de un Genio en la Cancha puedes visitar la categoría Tenis.
