21/03/2013
En un mundo donde la salud y el bienestar se promocionan como derechos universales, y los centros deportivos se presentan como santuarios de mejora personal, a veces la realidad dista mucho de la promesa. Go Fit Vallehermoso, un nombre que evoca dinamismo y vitalidad, ha sido el escenario de una experiencia que pone en tela de juicio los valores fundamentales de respeto, inclusión y humanidad, especialmente para aquellos miembros de nuestra sociedad que son más vulnerables: las personas con discapacidad y la tercera edad.

Este artículo no busca ser una crítica generalizada a la cadena, sino un eco de un testimonio particular y profundamente perturbador que expone una serie de desafíos y un trato que, según el afectado, es “el peor gimnasio de Madrid en el trato”. La narrativa que se despliega es la de una lucha constante por la dignidad, el acceso y la simple cortesía, en un lugar donde la rehabilitación debería ser un camino hacia la mejora, no una fuente de angustia y frustración.
Un Velo de Indiferencia: El Trato Indigno a Mayores y Discapacitados
El relato de un usuario con esclerosis es un espejo de una realidad chocante: la percepción de que Go Fit Vallehermoso no solo carece de respeto, sino que exhibe una alarmante falta de humanidad hacia las personas con discapacidad y los ancianos. Se describe un ambiente donde la aporafobia, el miedo o rechazo a la pobreza o a las personas pobres, parece estar a la orden del día, manifestándose en un trato de absoluta indignidad. Este testimonio sugiere que, a pesar de que la rehabilitación para personas con discapacidad está parcialmente cubierta por el estado, el establecimiento ha logrado convertir la experiencia en un calvario de desprecio.
La narrativa es cruda: se sienten tratados como si fueran “la mitad de seres humanos” y “pobres”, una categorización cruel que no solo deshumaniza, sino que también establece una barrera implícita entre aquellos que pagan directamente y quienes acceden a través de convenios estatales. Esta percepción de segregación es reforzada por las actitudes del personal, especialmente en la recepción, donde las risas y la falta de empatía se convierten en una constante. Imaginar a personas con problemas de movilidad esperando de pie, con la mirada de otros y la burla del personal, es una imagen que choca frontalmente con la idea de un espacio inclusivo y de apoyo a la salud.
Laberinto de Horarios y Burlas en Recepción
Uno de los puntos más críticos de la queja se centra en los horarios designados para la rehabilitación de personas con discapacidad y de la tercera edad. Se los califica de inhumanos, especialmente en el contexto de una ola de calor, con citas programadas a las 12 del mediodía o a las 3 de la tarde. En un país donde las temperaturas pueden alcanzar y superar los 45 grados centígrados, e incluso picos de 63 grados, obligar a personas vulnerables a desplazarse y realizar actividad física en estas horas es, cuanto menos, irresponsable y peligroso para la salud.
Además, la rigidez en el acceso es extrema. A pesar de necesitar al menos 15 minutos para cambiarse, a los usuarios no se les permite la entrada ni un segundo antes de su hora, forzándolos a esperar de pie frente a la recepción. Esto reduce el tiempo efectivo de rehabilitación a solo 30 minutos, ya que el proceso de cambio de ropa consume la mitad de la sesión asignada. La situación se agrava cuando, al sugerir un cambio de horario por motivos humanitarios y de salud, las recepcionistas, descritas con “mala educación y bordería enorme”, responden con sarcasmo, ofreciendo dos horas el domingo, un día en que los rehabilitadores estatales no trabajan y, para colmo, en el mismo rango de temperaturas extremas. Esta actitud no solo muestra una falta de empatía, sino también una desconexión total con la realidad de los usuarios y las condiciones climáticas.
La Segregación de Espacios: Piscinas y Prejuicios
La discriminación no se limita a los horarios y el trato personal; se extiende también al acceso a las instalaciones. El testimonio revela que a las personas con discapacidad y de la tercera edad se les niega el uso de las piscinas exteriores, bajo la tácita premisa de que “no le convenimos al establecimiento, el cual no sabe ni que existimos”. Esta exclusión crea una clara distinción entre los usuarios, reforzando la sensación de que son ciudadanos de segunda clase dentro del propio centro.
Un incidente particular subraya esta falta de consideración: un lunes, sin previo aviso, las piscinas interiores (descritas por el usuario como “la de gente pobre”) estaban en limpieza. Un grupo de diez personas, incluyendo al afectado, fue permitido pasar y cambiarse, solo para descubrir al llegar que las piscinas no estaban en funcionamiento. Al intentar acceder a las piscinas exteriores, se les denegó el paso por ser “viejos, tullidos y pobres”. La respuesta de las recepcionistas ante la reclamación fue la burla y la excusa de que “no se acordaron de avisarnos”. Este tipo de desorganización y la posterior reacción del personal no solo es una falta de profesionalismo, sino una muestra de profundo desprecio que lleva a la frustración y el llanto.
La Cruel Realidad de la Rehabilitación y la Dignidad
El relato es un recordatorio constante de que, para el usuario, Go Fit le hace sentir su discapacidad, su situación económica y su condición de “mitad de ciudadano”. Es una bofetada diaria que le recuerda lo arduo que es levantarse y luchar por integrarse e incluirse en una sociedad que, según su experiencia, es abusiva y poco empática. La conclusión es desgarradora: para recibir un trato digno, “tienes que tener dinero”.
Esto plantea una pregunta fundamental sobre el acceso a la salud y el deporte. Si bien el usuario acude por necesidad vital de rehabilitación, la experiencia se convierte en una tortura emocional. La idea de que “el deporte y la salud es solo para los que pagan en cuenta, no los que pagamos a través del estado” es una acusación grave que apunta a una posible brecha en la igualdad de acceso a servicios esenciales, incluso cuando estos están cubiertos por la seguridad social.
Un Llamado Desesperado por la Humanidad y el Cambio
El testimonio concluye con un llamado vehemente a la administración de Go Fit Vallehermoso para que realice cambios urgentes. La petición es clara: reemplazar al personal de recepción por personas “sin alzheimer o aporafobia, con la ciudadanos que necesitan trabajo porque tenéis a las mujeres que tenéis ahí??? Contratar gente con humanidad”. La necesidad de un personal más sensible y empático es evidente, así como la exigencia de modificar los horarios durante las olas de calor para que las personas con discapacidad y los ancianos puedan rehabilitarse sin poner en riesgo su vida o su bienestar.
Este grito de auxilio no es solo por horarios más justos o un mejor servicio, es por un cambio fundamental en la cultura del centro, que reconozca la dignidad inherente de cada persona, independientemente de su condición física o económica. Es un deseo de no volver a verles, de protestar públicamente para que la sociedad se entere de la “inhumanidad aporafóbica” que, según el usuario, impera en este local. Una experiencia que, lejos de contribuir a la salud, resta dignidad y esperanza.
Comparativa: Expectativa de Servicio Digno vs. Realidad en Go Fit Vallehermoso (según testimonio)
| Aspecto del Servicio | Expectativa de Servicio Digno (Ideal) | Realidad en Go Fit Vallehermoso (según Testimonio) |
|---|---|---|
| Trato al Cliente | Amable, respetuoso, empático y profesional con todos los usuarios, sin distinción. | Indigno, con risas y burlas hacia personas vulnerables, falta de humanidad y aporafobia. |
| Horarios de Rehabilitación | Flexibles, adaptados a las necesidades y condiciones climáticas, priorizando la salud y seguridad. | Inhumanos (12 PM, 3 PM en olas de calor), inflexibles, sin consideración por el tiempo de adaptación. |
| Acceso a Instalaciones | Universal y equitativo para todos los miembros, garantizando la inclusión en todas las áreas. | Segregado, con denegación de acceso a piscinas exteriores para ancianos y discapacitados. |
| Comunicación y Avisos | Clara, anticipada y efectiva sobre cambios o incidencias en las instalaciones. | Deficiente, con falta de avisos sobre cierres, causando inconvenientes y frustración. |
| Reconocimiento de Derechos | Valoración y cumplimiento de los derechos de todos los usuarios, especialmente los más vulnerables. | Percepción de que la dignidad y el buen trato dependen de la capacidad de pago directo. |
Preguntas Frecuentes sobre Go Fit Vallehermoso y el Trato a Usuarios Vulnerables
¿Es Go Fit Vallehermoso un centro adecuado para la rehabilitación de personas con movilidad reducida?
Según el testimonio detallado, aunque el centro ofrece servicios de rehabilitación, la experiencia para personas con movilidad reducida y ancianos es sumamente negativa debido a horarios restrictivos, trato discriminatorio y falta de empatía por parte del personal de recepción, lo que dificulta significativamente el proceso de rehabilitación y genera gran frustración.
¿Cómo gestiona Go Fit Vallehermoso los horarios para usuarios de la tercera edad o con discapacidad?
El testimonio indica que los horarios asignados son inhumanos, especialmente durante olas de calor (12 PM, 3 PM), y extremadamente rígidos. No se concede tiempo adicional para que los usuarios con discapacidad puedan cambiarse, lo que reduce drásticamente el tiempo efectivo de rehabilitación y expone a los usuarios a condiciones climáticas peligrosas.
¿Hay discriminación en el acceso a las instalaciones de Go Fit Vallehermoso?
Sí, según el relato, las personas con discapacidad y de la tercera edad son excluidas del uso de ciertas instalaciones, como las piscinas exteriores. Esta segregación refuerza la percepción de un trato discriminatorio y una falta de inclusión plena para estos grupos.
¿Qué tipo de atención al cliente se puede esperar en la recepción de Go Fit Vallehermoso?
El testimonio describe al personal de recepción como carente de educación, bordes y con una actitud de burla hacia las quejas y necesidades de los usuarios vulnerables. Se menciona explícitamente que se ríen de la situación de los usuarios y no muestran disposición a solucionar problemas o comunicar información importante.
¿Qué derechos tienen las personas con discapacidad en centros deportivos?
Las personas con discapacidad tienen derecho a un trato igualitario, no discriminatorio y a la accesibilidad universal en todos los servicios públicos y privados, incluyendo los centros deportivos. Esto implica la adaptación de instalaciones, horarios y políticas para garantizar su plena participación y el respeto a su dignidad, conforme a la legislación vigente sobre derechos de las personas con discapacidad.
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