¿Qué ejercicios son seguros para personas con hernia discal?

¿Cómo Combatir la Hernia Discal con Ejercicio?

17/01/2017

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La hernia discal es una afección que puede generar gran preocupación y dolor, impactando significativamente la calidad de vida de quienes la padecen. A menudo, se asocia con limitaciones extremas y la creencia de que el movimiento es el enemigo. Sin embargo, la evidencia actual nos muestra un panorama mucho más esperanzador: el ejercicio, cuando es adecuado y bien guiado, es una herramienta poderosa para combatir sus síntomas, promover la recuperación y fortalecer la columna vertebral. Lejos de ser una sentencia de inactividad, comprender la naturaleza de la hernia discal y cómo adaptar el entrenamiento es fundamental para su manejo efectivo. En este artículo, exploraremos qué es exactamente una hernia discal, desmentiremos mitos comunes que solo generan miedo y te guiaremos a través de ejercicios seguros y estrategias de adaptación para recuperar tu bienestar.

¿Cómo combatir la hernia discal?
Mantén la postura durante 15 segundos y procura repetir al menos cuatro veces de cada lado. Si sientes dolor de espalda con frecuencia tampoco te puedes perder nuestro artículo sobre la hernia discal. Estos músculos son muy fáciles de estirar y además proporcionan gran alivio a la presión lumbar.

La hernia discal ocurre cuando el núcleo pulposo, la parte más gelatinosa y central de un disco intervertebral, se desplaza o protruye a través de una ruptura o debilidad en el anillo fibroso que lo rodea. Imagina un donut relleno de crema: si la cubierta del donut se daña, la crema puede salir. Esa 'crema saliendo' es la representación de una hernia discal. Es importante distinguirla de una protusión, donde solo hay un abombamiento sin que el material gelatinoso salga completamente. Esta afección puede presentarse en cualquier parte de la columna, aunque es más frecuente en la zona lumbar.

Índice de Contenido

Mitos Comunes sobre la Hernia Discal que Debes Olvidar

Existen muchas ideas erróneas que rodean a la hernia discal, y estas pueden ser incluso más perjudiciales que la propia condición, ya que generan miedo, fragilidad y pueden agravar el dolor por un efecto nocebo. Es crucial desmentirlos para adoptar una perspectiva más empoderadora:

  • “La hernia siempre causa dolor”: Falso. Muchas personas tienen hernias discales asintomáticas, es decir, sin ningún dolor asociado. Y a la inversa, se puede experimentar dolor de espalda sin tener una hernia.
  • “La hernia no desaparece sin cirugía”: Esto es un mito. Las hernias, especialmente las más grandes, tienen una alta probabilidad de ser reabsorbidas espontáneamente por el propio cuerpo. El tiempo de reabsorción varía, pero la media suele ser de unos 7 meses.
  • “Flexionar la espalda agranda mi hernia”: Esta creencia, basada en modelos antiguos, ha sido desmentida. El comportamiento de los discos es individual; para algunas personas, la flexión puede aliviar los síntomas, mientras que para otras puede empeorarlos. Generalizar es un error.
  • “Si entreno, mi hernia aumentará o me haré daño”: Totalmente falso. El ejercicio bien adaptado puede ser muy beneficioso. La degeneración discal tiene un componente genético significativo, más que el tipo o cantidad de deporte practicado. Fortalecer los músculos circundantes (erectores espinales, glúteos) puede reducir el riesgo de dolor y mejorar la función.

¿Cuándo la Cirugía es una Opción?

Aunque el manejo conservador es la primera línea de tratamiento y muy efectivo en la mayoría de los casos, hay situaciones específicas donde la cirugía podría ser necesaria. Es fundamental consultar a un médico especialista si experimentas:

  • Ausencia de alivio después de 3-6 meses de tratamiento conservador bien supervisado.
  • Empeoramiento progresivo de los síntomas.
  • Aparición del síndrome de cola de caballo, una emergencia médica que se manifiesta con dolor descendente por ambas piernas, pérdida de sensibilidad en la zona 'en silla de montar', y alteraciones en la función urinaria o fecal (incontinencia). En este caso, la derivación médica debe ser inmediata.

Síntomas Típicos de la Hernia Discal

El dolor lumbar suele ser el primer síntoma de una hernia de disco en la zona baja de la espalda. Este dolor puede durar unos días y luego desaparecer, para dar paso a dolor en las piernas, entumecimiento u hormigueo, y/o debilidad en la extremidad inferior. Si bien estos síntomas no siempre indican una hernia, sí son un motivo suficiente para buscar atención médica y, sobre todo, para evitar ejercicios que ejerzan presión o impacto sobre la espalda.

¿Qué es una hernia discal?
¿Qué Es una Hernia Discal? Una hernia es algo que sale desde el interno hacia fuera, a través de una zona débil. A mi me gusta imaginarme una hernia discal como un donut relleno de crema. Donde la crema del donut, si sale para fuera, es la representación de la hernia discal (hernia de disco). Mira el 3º dibujo de la imagen de aquí abajo.

Ejercicios Seguros y Beneficiosos para la Hernia Discal

El ejercicio, los estiramientos y las actividades suaves pueden ser grandes aliados para aliviar el dolor de una hernia discal, además de fortalecer y mejorar la flexibilidad de la columna, el cuello y la espalda. La clave está en la precaución, la técnica y la individualización.

En general, los ejercicios de estiramiento y movilización de la columna vertebral son muy recomendables para mantener la flexibilidad muscular, aliviar la tensión y mejorar la postura. Las actividades de bajo impacto que no impliquen una carga excesiva también son útiles, siempre con un buen calentamiento y estiramiento adecuado.

Actividades Recomendadas:

  • Caminar: Es un ejercicio excelente. Presta atención a tu postura y busca superficies seguras y planas. Evita correr, ya que el impacto puede ser perjudicial.
  • Natación: Generalmente es segura para personas con hernia discal, ya que el agua reduce la carga sobre la columna. Sin embargo, no todas las técnicas son igual de apropiadas. Consulta con un especialista para revisar tu estilo y evitar aquellos de mayor demanda, como el estilo mariposa.
  • Yoga y Pilates: Ambas disciplinas pueden ser muy beneficiosas para fortalecer el core, mejorar la flexibilidad y la postura. Es fundamental elegir versiones suaves y restaurativas, y consultar tanto con tu médico como con el instructor para asegurarte de que los movimientos sean adecuados para tu condición.
  • Ciclo Indoor (Spinning): Puede ser una opción para actividad aeróbica de intensidad media o alta. No obstante, es crítico prestar una atención obsesiva a la técnica y la postura para evitar empeorar el problema.

Ejercicios y Movimientos a Evitar Absolutamente

Tan importante como saber qué hacer es conocer qué movimientos y ejercicios pueden agravar tu hernia discal. Evita cualquier actividad que te cause dolor o que sientas que empeora tus síntomas. Durante la recuperación, es fundamental evitar actividades extenuantes, levantamiento de objetos pesados, presión repentina en la espalda o movimientos repetitivos y extenuantes.

¿Cómo combatir la hernia discal?
Mantén la postura durante 15 segundos y procura repetir al menos cuatro veces de cada lado. Si sientes dolor de espalda con frecuencia tampoco te puedes perder nuestro artículo sobre la hernia discal. Estos músculos son muy fáciles de estirar y además proporcionan gran alivio a la presión lumbar.

Ejercicios Específicos a Evitar:

  1. Cualquier postura que provoque dolor: Es la regla de oro. Si un movimiento te duele o aumenta la compresión en la zona afectada, evítalo, especialmente en fases agudas de la lesión.
  2. Estiramientos de flexión de columna desde la posición de pie (tocar la punta de los pies): Este ejercicio pone una tensión excesiva en la parte posterior lumbar y comprime el disco, sobre todo si tienes dolor irradiado por la pierna.
  3. Estiramiento de rodillas al pecho (tumbado boca arriba): Aunque se usa para el dolor de espalda baja, con una hernia de disco puede comprimir el disco.
  4. Estiramientos de rotación lumbar y rotaciones de tronco: Estos movimientos pueden someter la columna a una tensión extrema y agravar la hernia. Evita también cualquier ejercicio que combine flexión y rotación.
  5. Ejercicio de “Supermán”: Aunque fortalece glúteos y espalda baja, puede ser perjudicial para una hernia discal al generar hiperextensión lumbar.
  6. Crunch abdominal clásico: Estos abdominales anticuados y poco eficientes someten a mucho estrés y presión a los discos herniados. Existen alternativas mucho más seguras y efectivas para fortalecer el core.
  7. Ejercicios de extensión de columna en máquina: Un clásico en el gimnasio para fortalecer la espalda baja, pero totalmente desaconsejado para quienes sufren o han sufrido hernias discales, ya que puede "machacar" las lumbares de forma muy específica.

Tabla Comparativa: Ejercicios Seguros vs. Ejercicios a Evitar

CategoríaEjercicios Seguros (con precaución)Ejercicios a Evitar (generalmente)
Actividades AeróbicasCaminar, Natación (ciertos estilos), Ciclo Indoor (con técnica perfecta)Correr, Deportes de alto impacto (saltos, artes marciales)
Movilidad y FlexibilidadEstiramientos suaves de movilización, Yoga suave, Pilates restaurativoEstiramientos de flexión de columna (tocar pies), Estiramiento rodillas al pecho, Rotaciones de tronco excesivas
Fortalecimiento del CoreEjercicios de core sin flexión lumbar (planchas, "dead bug", "bird-dog")Crunch abdominal clásico, Ejercicio de "Supermán"
Levantamiento de PesasAdaptaciones con bandas, neurodinamia, máquinas de apoyoLevantamiento de objetos pesados con mala postura, Ejercicios con alta carga axial o cizalla sin adaptación
GeneralMovimientos controlados y conscientes, Escuchar al cuerpo y evitar el dolorCualquier movimiento que cause dolor, Actividades con movimientos bruscos o pérdida de control

Adaptando tu Entrenamiento con una Hernia Discal

La clave para entrenar con una hernia discal de forma segura es la individualización. No hay dos hernias iguales, y la respuesta al ejercicio varía entre personas. Es fundamental identificar qué tipos de carga (flexión, extensión, cizalla, rotación) son dolorosas para ti.

Estrategias de Adaptación:

  • Reducir la carga sintomática: En la fase aguda, disminuye al mínimo la carga sobre la zona afectada y reintroduce gradualmente la intensidad y el volumen a medida que la tolerancia mejora.
  • Neurodinamia: Para ejercicios que estiran el nervio (como peso muerto, prensa, extensión de rodilla), puedes reducir la tensión acercando los extremos del nervio. Por ejemplo, al hacer un peso muerto, usar tacones o extender el cuello puede ayudar.
  • Uso de bandas de resistencia: Las bandas pueden alterar el perfil de resistencia de un ejercicio, reduciendo la carga en los puntos más dolorosos del recorrido (por ejemplo, en la parte baja de una sentadilla o peso muerto), permitiendo un buen estímulo con menos molestias.
  • Adaptaciones en ejercicios de bisagra de cadera (Sentadilla, Peso Muerto):
    • Sentadilla: Opta por variantes con mayor verticalidad (multipower, mancuernas en zancadas o sentadilla búlgara en lugar de barra). Las máquinas como la prensa o la sentadilla hacka pueden reducir la carga de cizalla, pero monitorea la carga de flexión.
    • Peso Muerto: Además de neurodinamia y bandas, si es muy sintomático, concéntrate en ejercicios como el hip thrust y sus variantes para trabajar glúteos, complementando con abducciones y aducciones de cadera.
  • Adaptaciones en ejercicios de tracción (Remos): En los remos horizontales, el uso de variantes con apoyo (remo seals en banco inclinado, remo en máquina con pecho apoyado, remo en polea con apoyo) puede ser muy útil. También puedes sustituir por jalones verticales.
  • Adaptaciones en ejercicios de empuje (Presses): Si los empujes causan dolor (especialmente en extensión), reduce la carga. Utiliza variantes como el press de banca Larsen o con los pies elevados. Para presses verticales, opta por variantes sentado, en máquina o unilaterales.

Recuerda que la reabsorción del disco es posible, y el cuerpo tiene una capacidad asombrosa para recuperarse. Sin embargo, el apoyo de profesionales de la salud, como fisioterapeutas y osteópatas, es invaluable para guiar este proceso de forma segura y efectiva.

¿Cuál es el mejor manejo conservador para la hernia de disco lumbar?
Hernia de disco lumbar . Obtenido de Spine.org: El manejo conservador para tratar las hernias discales ,resulta ser beneficioso para los pacientes afectados, si no hay una respuesta adecuada, el tratamiento definitivo es la cirugía Pietrangelo, A. (2021). Todo lo que necesitas saber sobre la disestesia.

Manejo Conservador: Un Enfoque Integral

El manejo conservador de la hernia discal abarca mucho más que solo el ejercicio. Incluye una serie de factores esenciales que, en conjunto, contribuyen a una recuperación notoria:

  • Higiene Postural: Desarrollar hábitos de postura correctos durante el día y la noche es fundamental. Saber la mejor postura para dormir con hernia discal, por ejemplo, puede marcar una gran diferencia.
  • Alimentación y Fitoterapia: Cuidar la alimentación y apoyarse en productos naturales o fitoterapia pueden ser complementos útiles antes de recurrir a medicamentos que a veces enmascaran el dolor sin resolver la causa.
  • Cambio de Mentalidad y Control del Estrés: Las creencias limitantes y el estrés pueden agravar el dolor. Desarrollar un pensamiento positivo y aprender a controlar el estrés ayuda a eliminar ideas desacertadas y a fomentar la recuperación.

Este enfoque integral, combinado con un ejercicio físico adaptado y personalizado, es la base para mejorar la hernia discal sin cirugía en la mayoría de los casos. La información correcta y el apoyo profesional son tus mejores aliados.

Preguntas Frecuentes sobre la Hernia Discal y el Ejercicio

Aquí respondemos a algunas de las dudas más comunes que surgen al abordar la hernia discal y el ejercicio:

¿Es seguro hacer ejercicio si tengo una hernia discal?

Sí, en la mayoría de los casos, el ejercicio adaptado y supervisado es seguro y muy beneficioso. La clave está en elegir los ejercicios correctos, ejecutarlos con la técnica adecuada y evitar aquellos que generen dolor o empeoren los síntomas. Siempre consulta a tu médico especialista o fisioterapeuta antes de iniciar cualquier rutina.

¿Qué tipo de dolor de espalda indica que podría tener una hernia discal?

El dolor lumbar que dura varios días y luego puede desaparecer, pero es seguido por dolor en las piernas, entumecimiento, hormigueo o debilidad en la extremidad inferior, son síntomas que podrían sugerir una hernia discal. Es importante no autodiagnosticarse y buscar evaluación profesional.

¿Cuáles son los ejercicios prohibidos con hernia discal?
La primera indicación de esta serie de ejercicios prohibidos con hernia discal es, algo tan obvio, como evitar todas aquellas posiciones que nos provoquen más dolor y excesiva compresión en nuestra zona afectada. Puede parecer una perogrullada pero a algunos pacientes les cuesta y es la base para no agravar más la patología.

¿Puedo correr si tengo una hernia discal?

Generalmente, se recomienda evitar correr debido al alto impacto que ejerce sobre la columna vertebral. Caminar es una alternativa mucho más segura y eficaz para mantener la actividad aeróbica sin riesgo de agravar la condición.

¿Por qué se deben evitar los crunches tradicionales si tengo una hernia discal?

Los crunches tradicionales someten a los discos lumbares a una gran presión y estrés por la flexión repetitiva de la columna. Esto puede agravar la hernia. Es preferible optar por ejercicios de fortalecimiento del core que estabilicen la columna sin flexión excesiva, como planchas o el "dead bug".

¿Cómo adaptar el entrenamiento a una hernia?
Uno de los aspectos más importantes será detectar los tipos de carga que son especialmente dolorosas para que así podamos adaptar el entrenamiento, ya que no hay dos hernias iguales, y dos personas no responden igual ante una hernia. Hay ejercicios que nos darán más demandas en flexión o extensión, además de la cizalla o la rotación. Por ejemplo

¿Cuánto tiempo tarda en reabsorberse una hernia discal?

El tiempo de reabsorción de una hernia discal varía considerablemente entre individuos. Los estudios sugieren que puede oscilar entre 3 y 20 meses, con una media aproximada de 7 meses. La reabsorción espontánea es más común en hernias de mayor tamaño.

En resumen, combatir la hernia discal no significa rendirse a la inactividad. Al contrario, implica un enfoque proactivo y bien informado que incluye el ejercicio adaptado, una postura consciente y un manejo integral de tu salud. La clave reside en la paciencia, la consistencia y, sobre todo, en trabajar de la mano con profesionales de la salud que puedan guiarte en cada paso de tu camino hacia la recuperación y el bienestar.

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