¿Es recomendable empezar a hacer deporte en ayunas?

Entrenamiento en Ayunas: Mitos, Ciencia y Beneficios

08/12/2020

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En el mundo del fitness y la salud, pocas estrategias generan tanto debate y curiosidad como el entrenamiento en ayunas. Se ha popularizado la idea de que iniciar la actividad física sin haber ingerido alimentos puede ser la clave para una pérdida de peso acelerada. Sin embargo, detrás de esta creencia popular, existen fundamentos científicos que revelan los verdaderos beneficios, las personas más adecuadas para adoptarlo y, crucialmente, sus posibles contraindicaciones. Lejos de ser una simple moda para adelgazar, el entrenamiento en ayunas es una estrategia metabólica con implicaciones profundas para el rendimiento y la composición corporal. Pero, ¿qué implica realmente ayunar y cómo afecta a nuestro organismo durante el ejercicio?

Índice de Contenido

¿Qué es el Entrenamiento en Ayunas y Cómo Funciona?

Ayunar se define como un período prolongado, generalmente entre 8 y 12 horas, sin ingerir ningún tipo de alimento sólido. Aunque a primera vista pueda parecer un lapso de tiempo considerable, si tomamos en cuenta que se recomienda dormir al menos 8 horas diarias, gran parte de este ayuno se cumple de forma natural durante el descanso nocturno. Es una práctica que se integra a menudo en patrones alimenticios como el conocido ayuno intermitente, donde las ventanas de ingesta de alimentos son restringidas.

¿Cuáles son los efectos adversos de hacer ejercicio mientras ayunas?
Existen posibles efectos adversos de hacer ejercicio mientras ayunas, y estos incluyen los siguientes: Rendimiento inferior: Estudios sugieren que el ayuno intermitente podría disminuir el rendimiento de atletas altamente entrenados. Por lo tanto, los atletas deben evaluar minuciosamente el ayuno intermitente antes de probarlo.

El fundamento metabólico del entrenamiento en ayunas radica en el estado de nuestras reservas de glucógeno, la forma en que el cuerpo almacena los carbohidratos. Tras un período prolongado de ayuno, especialmente durante la noche, los niveles de glucógeno hepático (en el hígado) se encuentran en su punto más bajo. Es importante distinguir entre los dos tipos de glucógeno que nuestro organismo almacena:

  • Glucógeno Muscular: Se encuentra en los músculos y es la principal fuente de energía durante el ejercicio físico. A diferencia del hepático, este glucógeno no se agota durante el sueño, ya que no se utiliza activamente mientras los músculos están en reposo.
  • Glucógeno Hepático: Ubicado en el hígado, su función principal es mantener estables los niveles de glucosa en sangre para abastecer de combustible al cerebro y otros órganos vitales durante los períodos de ayuno, incluido el sueño. Por ello, sus reservas disminuyen significativamente a lo largo de la noche.

Cuando entrenamos en ayunas, con las reservas de glucógeno hepático bajas, el cuerpo se ve forzado a recurrir a otras fuentes de energía. La hipótesis principal es que, al haber menos disponibilidad de carbohidratos, el organismo optimizará la utilización de las grasas como combustible principal. Esto ha llevado a la creencia popular de que el entrenamiento en ayunas es una vía directa y eficaz para la pérdida de peso y grasa corporal.

El Origen de la Práctica: De Atletas de Élite a la Población General

La idea de entrenar en ayunas no es nueva. Históricamente, deportistas de élite en disciplinas de resistencia como el ciclismo, el maratón y el triatlón han empleado esta estrategia. Su objetivo principal no era simplemente la pérdida de peso, sino conseguir una mejor utilización de las grasas durante el entrenamiento, lo que, en teoría, optimizaría el proceso de consumo de lípidos y mejoraría la eficiencia energética en competiciones de larga duración. La lógica es que si el cuerpo se acostumbra a usar grasa, será más eficiente cuando las reservas de glucógeno sean limitadas.

Sin embargo, la transferencia de estos hallazgos del ámbito del deporte de alto rendimiento a la población general que busca perder grasa corporal ha sido un punto de controversia. Durante mucho tiempo, ha existido una escasez de evidencia científica sólida que respalde los mismos resultados contundentes en personas que realizan ejercicio con el único fin de eliminar grasa corporal.

Desentrañando los Beneficios: Más Allá de la Grasa Corporal

Para arrojar luz sobre esta cuestión, Estefanía Fernández, nutricionista, divulgadora y coach de Adidas Runners Madrid, conocida en redes sociales como StefyActiva, llevó a cabo una investigación profunda. Su objetivo era determinar si el entrenamiento en ayunas ofrecía beneficios exclusivamente a nivel de grasa y peso, o si la realidad era mucho más compleja.

El estudio de StefyActiva incluyó a dos atletas de carrera. Antes de iniciar, se les realizaron mediciones antropométricas (peso, pliegues, perímetros, diámetros) y se les sometió a pruebas de carrera de 10 km para evaluar variables metabólicas, economía de carrera, lactato sanguíneo y velocidad. La investigación se extendió durante seis semanas, culminando con otra carrera de 10 km para reevaluar los parámetros.

Los resultados fueron reveladores. Si bien se observó una clara mejoría en el peso y la grasa corporal en el atleta que realizó el entrenamiento en ayunas en comparación con el que no lo hizo, el hallazgo más significativo fue la notable mejora en los valores de competición. El atleta que entrenó en ayunas mostró una mayor velocidad en la carrera de 10 km. Esto llevó a la nutricionista a concluir que esta estrategia puede ofrecer una mejora sustancial en el rendimiento en esfuerzos de carrera a pie, sugiriendo que sus beneficios trascienden la mera composición corporal.

Ventajas Comprobadas del Entrenamiento en Ayunas

Más allá de la mejora en el rendimiento, el ejercicio cardiovascular realizado en ayunas ha demostrado varios beneficios para la salud metabólica y la eficiencia energética del organismo:

  • Mejora de la Sensibilidad a la Insulina: Entrenar en ayunas puede mejorar la sensibilidad a la insulina, un factor crucial en la prevención de problemas asociados con la diabetes tipo 2 y la obesidad. Una mejor sensibilidad a la insulina significa que el cuerpo puede utilizar la glucosa de manera más eficiente, reduciendo la necesidad de producir grandes cantidades de insulina.
  • Mayor Eficiencia Energética: El cuerpo se vuelve más competente en la utilización de grasas como combustible principal, reduciendo su dependencia de la glucosa. Esto es particularmente útil para deportes de resistencia, donde la capacidad de oxidar grasas eficientemente puede prolongar el rendimiento.
  • Aumento de la Capacidad Energética: Puede inducir la creación de nuevas mitocondrias, las 'centrales energéticas' de nuestras células. Un mayor número de mitocondrias significa una mayor capacidad para producir energía, lo que se traduce en una mejor resistencia y capacidad de trabajo.
  • Mejora de la Flexibilidad Metabólica: El organismo se vuelve más adaptable, capaz de alternar eficientemente entre la quema de carbohidratos y grasas según la disponibilidad. Esto se refleja también en mejoras en los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre, contribuyendo a una mejor salud cardiovascular.
  • Autofagia: El ayuno en sí mismo promueve la autofagia, un proceso de reciclaje celular que elimina componentes dañados, contribuyendo a la salud general y la prevención de enfermedades degenerativas.

Precauciones y Recomendaciones Clave

A pesar de los beneficios potenciales, es fundamental abordar el entrenamiento en ayunas con cautela y siguiendo ciertas recomendaciones para asegurar una práctica segura y efectiva. StefyActiva ofrece valiosas directrices para quienes no tienen problemas al ejercitarse sin desayunar:

  • Intensidad Moderada: El entrenamiento debe ser de baja a moderada intensidad. Ejemplos incluyen caminar a paso rápido o trotar suavemente. Actividades de alta intensidad, como el HIIT (Entrenamiento de Intervalos de Alta Intensidad), que requieren una rápida disponibilidad de glucógeno, no son recomendables en ayunas y es mejor realizarlas habiendo ingerido alimentos.
  • Cena Previa Rica en Carbohidratos: Es aconsejable haber consumido una cena con al menos una ración de hidratos de carbono el día anterior. Esto asegura que haya suficientes reservas de glucógeno muscular para el entrenamiento.
  • Recuperación Post-Entrenamiento: Después de entrenar o desayunar, se recomienda una recuperación adecuada con una proteína de suero con L-Glutamina para favorecer la recuperación muscular.

Además, es crucial tener en cuenta las siguientes precauciones si decides iniciar el entrenamiento en ayunas:

  • Comenzar Suave y Progresivamente: Es común sentirse débil o mareado al principio. Date tiempo para que tu cuerpo se adapte. La progresión debe ser gradual, aumentando la intensidad y duración a medida que te sientas más cómodo.
  • Variar los Ejercicios: Una vez que tu cuerpo se adapte, evita la monotonía. Variar las rutinas, horarios y duraciones ayuda a desafiar al cuerpo y prevenir la adaptación excesiva.
  • Cuidado con el Estrés: Si estás bajo un nivel elevado de estrés físico o mental, es mejor no llevar tu cuerpo al límite con el entrenamiento en ayunas. El descanso es primordial para evitar efectos perjudiciales.
  • Riesgo de Pérdida de Masa Muscular: El ejercicio en ayunas, si no se gestiona correctamente (especialmente con intensidades muy altas o duraciones prolongadas sin una nutrición adecuada), puede provocar una pérdida de masa muscular. Es vital mantener una ingesta proteica adecuada para proteger tus músculos.

¿Qué Dice la Ciencia para la Población General? ¿Realmente Ayuda a Perder Grasa?

Aquí es donde la perspectiva científica se vuelve más matizada. La gran mayoría de las investigaciones sobre el entrenamiento en ayunas se han realizado con atletas de alto rendimiento. Existe muy poca evidencia que respalde los resultados directos en personas normales que realizan ejercicio para eliminar grasa corporal de manera significativa.

¿Cuáles son los efectos adversos de hacer ejercicio mientras ayunas?
Existen posibles efectos adversos de hacer ejercicio mientras ayunas, y estos incluyen los siguientes: Rendimiento inferior: Estudios sugieren que el ayuno intermitente podría disminuir el rendimiento de atletas altamente entrenados. Por lo tanto, los atletas deben evaluar minuciosamente el ayuno intermitente antes de probarlo.

Si bien estos estudios han evidenciado resultados positivos en aspectos como una mejora en la tasa de oxidación de grasas, un aumento de las enzimas involucradas en la lipólisis (movilización de grasas), disminución de triglicéridos intramusculares y aumento de hormonas que estimulan la movilización de grasas, es crucial señalar que casi ninguno de ellos ha demostrado un beneficio directo y sustancial en la pérdida de grasa corporal total. En otras palabras, no hay evidencia científica robusta que demuestre que esta estrategia por sí sola aumente la pérdida de grasa corporal de manera superior a entrenar después de una comida.

La razón es que, por más movilización de grasas que ocurra durante el entrenamiento en ayunas, el cuerpo no siempre puede utilizar todos esos ácidos grasos movilizados como energía. Dado que la intensidad recomendada para esta estrategia (baja a moderada) no requiere un gasto energético masivo, muchos de esos ácidos grasos movilizados en la sangre son, paradójicamente, almacenados nuevamente como grasa si no se utilizan. Esto contrasta con entrenamientos de alta intensidad (como el HIIT), que, aunque no se recomiendan en ayunas, sí promueven un mayor consumo energético general que puede conducir a una mayor quema de grasa a lo largo del día.

Entrenamiento en Ayunas y Rendimiento Físico: Un Análisis Detallado

La pregunta de si el entrenamiento en ayunas mejora el rendimiento físico, especialmente a alta intensidad, es compleja y genera opiniones diversas entre los expertos. Ramón de Cangas Morán, miembro de la Academia Española de Nutrición y Dietética, sugiere que, a pesar de que algunos expertos en nutrición deportiva proponen ciertos beneficios, la evidencia científica clara sobre la eficacia para perfeccionar los resultados deportivos es limitada.

De hecho, algunos estudios sugieren que a corto plazo, el entrenamiento en ayunas podría tener un efecto negativo en la velocidad y en la capacidad para realizar ejercicios más intensos. Esto implica que la restricción de alimentos no necesariamente favorece el rendimiento deportivo de alto nivel, y podría incluso desencadenar riesgos para la salud como sensación de fatiga repentina, mareos o dolor de cabeza, especialmente en individuos no adaptados.

Por otro lado, Gema Pascual Torrecilla, miembro de la Real Federación Española de Ciclismo, señala que muchas investigaciones indican que el entrenamiento en ayunas no mejora el rendimiento en ejercicios aeróbicos, el VO2max, ni la utilización u oxidación de grasas de forma directa en todos los contextos. Sin embargo, estos estudios sí apuntan a que el entrenamiento en ayunas puede aumentar el almacenamiento de glucógeno muscular y, por ende, la capacidad de resistencia. Además, se observa una adaptación en el metabolismo de las grasas y la activación de intermediarios metabólicos, lo que podría ser beneficioso para la eficiencia energética a largo plazo.

La duración e intensidad del entrenamiento, junto con la hidratación y la alimentación previa (especialmente la cena de la noche anterior), son factores cruciales a considerar. Para entrenamientos vigorosos, si la cena fue sustanciosa, es posible que se tenga energía suficiente. Si se plantea como una pauta ocasional para la adaptación fisiológica, es vital que la cena previa contenga hidratos de carbono. La doctora en Farmacia Marian García (Boticaria García) enfatiza la importancia de evitar la deshidratación.

¿Es el Entrenamiento en Ayunas para Todos? Preguntas Frecuentes

La decisión de entrenar en ayunas depende en gran medida del individuo, sus objetivos y su estado de salud. Aquí resolvemos algunas dudas comunes:

PreguntaRespuesta y Consideraciones
¿Es el entrenamiento en ayunas mejor que entrenar después de desayunar para perder peso?No hay una respuesta categórica. Si bien puede aumentar la oxidación de grasas durante el ejercicio, la evidencia científica no demuestra que resulte en una mayor pérdida de grasa corporal total a largo plazo en comparación con entrenar alimentado. La clave es el déficit calórico general.
¿Quiénes son los candidatos ideales para el entrenamiento en ayunas?Principalmente atletas de resistencia experimentados que buscan optimizar el uso de grasas como combustible y mejorar la flexibilidad metabólica para el rendimiento. Personas saludables con experiencia en ejercicio que prefieren entrenar por la mañana sin molestias estomacales.
¿Quiénes deberían evitarlo?Personas sedentarias que inician la actividad física, individuos con diabetes, problemas de tensión baja, o aquellos que experimentan mareos, náuseas, fatiga extrema o riesgo de hipoglucemia. Mujeres embarazadas o en período de lactancia.
¿Con qué frecuencia se recomienda?Para la mayoría de los deportistas amateurs o intermedios, no más de una o dos sesiones por semana, y siempre de baja a moderada intensidad. La escucha del cuerpo es fundamental.
¿Qué debo hacer si me siento mal durante el entrenamiento en ayunas?Detente inmediatamente. Hidrátate y consume algún carbohidrato de rápida absorción (fruta, zumo). Reevalúa si esta práctica es adecuada para ti y consulta a un profesional.
No hago deporte, ¿es recomendable empezar a hacerlo en ayunas?Rotundamente NO. Los expertos de Sanitas advierten que no hay estudios en personas sedentarias y que podría ocasionar mareos, náuseas y vómitos, especialmente si no se controla la intensidad o se carece de rutinas de entrenamiento. Es preferible empezar con una base nutricional adecuada.

En última instancia, para el ser humano cotidiano que entrena a diario, ya sea en ayunas o no, las diferencias a nivel de composición corporal no suelen ser drásticas. El consejo de Marian García es escuchar a nuestro cuerpo y actuar en función de nuestras preferencias y sensaciones. Ambas opciones, entrenar habiendo desayunado o en ayunas, son válidas siempre y cuando se hagan de forma segura y consciente.

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