02/02/2020
Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha organizado grupos con un propósito definido, una causa que los impulsa a actuar colectivamente. Cuando hablamos de un 'ejército', nuestra mente suele evocar imágenes de disciplina militar, uniformes y estrategias de combate. Sin embargo, existe una acepción de 'ejército' que trasciende el fragor de la batalla y se adentra en el ámbito de la vocación y el servicio desinteresado: el Ejército de Misioneros. Este concepto, profundamente arraigado en la fe y la invitación espiritual, nos invita a reflexionar sobre la preparación, el compromiso y el impacto de aquellos que se dedican a una misión, ya sea de índole religiosa, humanitaria o incluso en el complejo entramado de las fuerzas armadas. Acompáñanos en este recorrido para comprender las diversas facetas de estos 'ejércitos' y las misiones que han marcado la historia.

La noción de un 'ejército de misioneros' se asocia primariamente con la difusión de un mensaje, una doctrina o una forma de vida, a menudo con un fuerte componente espiritual. No se trata de una fuerza militar en el sentido convencional, sino de una congregación de individuos unidos por un objetivo común: compartir sus convicciones y extender una invitación a otros. Este particular 'ejército' se fortalece no con armas, sino con la fe, la convicción y la dedicación personal de cada uno de sus miembros.
- El Verdadero Ejército de Misioneros: Una Llamada Espiritual
- La Misión Expedicionaria: Entre el Campo de Batalla y la Asistencia Médica
- El Ejército y el Gobierno: La Doble Cara de la Misión
- La Preparación y el Compromiso en Cualquier Misión
- El Legado y el Reconocimiento: Honrando a Quienes Sirven
- Tabla Comparativa: Diversidad de 'Ejércitos' y sus Misiones
- Preguntas Frecuentes
- ¿Quién puede ser parte de un 'Ejército de Misioneros' espiritual?
- ¿Cuál es la diferencia entre un ejército militar y un ejército de misioneros?
- ¿Cómo se preparan los misioneros espirituales?
- ¿Qué papel juega la sociedad civil en la misión de un ejército?
- ¿Es siempre positiva la misión de un ejército?
- Conclusión
El Verdadero Ejército de Misioneros: Una Llamada Espiritual
Apenas unos meses después de su organización en abril de 1830, la Iglesia restaurada comenzó a extender una invitación divina: el Señor llamaba a misioneros para que recogieran a los “escogidos de los cuatro extremos de la tierra”. Lo que inicialmente fue el esfuerzo de un puñado de nuevos conversos en una región limitada, se ha transformado con el tiempo en un vasto y creciente ejército de misioneros que proclaman el Evangelio en cada rincón del mundo. Este crecimiento exponencial es testimonio del poder de la convicción personal y del deseo de compartir una buena nueva.
La obra misional, en este contexto, no se limita únicamente a aquellos que sirven en misiones de tiempo completo, a menudo jóvenes que dedican uno o dos años de sus vidas a esta causa. El Señor desea que cada persona, independientemente de su edad o situación, invite a quienes les rodean a venir a Él. Esta es una llamada a la acción personal, a compartir experiencias y a inspirar a otros a cumplir con el deber sagrado de traer almas a Jesucristo. La preparación para esta misión no es militar, sino profundamente espiritual. Implica un estudio diligente de las escrituras, el desarrollo de virtudes cristianas y una profunda conexión personal con la divinidad. Es un servicio que busca el bienestar eterno de los demás, ofreciendo esperanza y un camino hacia la salvación. A diferencia de un ejército convencional que busca dominar territorios, el ejército de misioneros busca transformar corazones y mentes, edificando comunidades de fe y amor.
La Misión Expedicionaria: Entre el Campo de Batalla y la Asistencia Médica
Mientras que el 'ejército de misioneros' se dedica a la difusión pacífica de la fe, el término 'ejército expedicionario' nos remite a un contexto completamente diferente: el militar. La historia está plagada de ejemplos de ejércitos con misiones específicas, a menudo de conquista o reconquista. Un caso paradigmático lo encontramos en las guerras de Independencia de Colombia, donde tanto el bando republicano como el español contaron con fuerzas expedicionarias cuyas misiones eran cruciales para el destino de la nación.
En el marco de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia de Colombia, es vital analizar la compleja situación de los hospitales militares y la atención médica a los heridos en combate y a los militares afectados por enfermedades. La misión de estos ejércitos no era solo luchar, sino también mantener a sus tropas operativas, una tarea que se vio gravemente obstaculizada. La hipótesis central de los estudios historiográficos sobre este periodo sugiere que la escasez de recursos y la falta de personal médico especializado generaron un déficit crítico en la atención sanitaria. Esta carencia, junto con el fenómeno de la deserción, se convirtió en una de las dos causas principales del desmoronamiento continuo de los ejércitos en contienda. Las enfermedades y las heridas eran tan letales como el enemigo.
Durante este período de convulsión política y militar, los avances en medicina y cirugía fueron escasos, y se mantuvieron las prácticas del dominio hispánico. La situación se tornó caótica con el aumento sustancial de militares afectados por heridas o enfermedades como la viruela, que causó estragos en lugares como Cartagena y Santa Fe. Los hospitales tradicionales, como los de San Juan de Dios, se vieron desbordados, y sus fondos, provenientes de donaciones y diezmos, eran insuficientes para cubrir los crecidos gastos de la guerra. Esto llevó a la improvisación y a la creación de hospitales 'de primera sangre' (en el frente) y 'de campaña' (en la retaguardia), estructuras móviles y temporales para paliar la crisis. La orden del Rey Fernando VII en 1814 para la formación del Ejército Expedicionario de reconquista, por ejemplo, incluía la disposición de un hospital estacional y otro ambulante con capacidad para atender a 1.200 hombres, una clara señal de la magnitud del desafío médico en una misión de esta envergadura.

El Ejército y el Gobierno: La Doble Cara de la Misión
La misión fundamental de un gobierno y su ejército es, idealmente, proporcionar ayuda y protección a sus ciudadanos. Son pilares de la seguridad y el orden social. Sin embargo, la historia nos muestra que, en ocasiones, esta misión sagrada puede desviarse trágicamente, convirtiéndose en una herramienta de opresión y verdugos de aquellos a quienes deberían servir. Un ejemplo doloroso y emblemático de esta dualidad es el 'Levantamiento de Gwangju' en Corea del Sur, ocurrido hace 40 años, una herida aún abierta en la sociedad coreana.
El 17 de mayo de 1980, el gobierno de Chun Doo Hwan aprobó una 'Ley Marcial', una medida drástica que otorgaba al ejército un poder casi ilimitado para mantener el orden. En la práctica, significaba que las fuerzas armadas podían tomar cualquier acción para controlar a la nación, suprimiendo libertades civiles. En respuesta, estudiantes y profesores en diversas ciudades, especialmente en Gwangju, iniciaron manifestaciones pacíficas exigiendo el fin de la ley marcial, libertad de prensa, un salario mínimo y una verdadera democracia. La respuesta del gobierno fue enviar tropas militares para sofocar los mítines con brutalidad.
El 18 de mayo de 1980, lo que comenzó como una protesta estudiantil se convirtió en un levantamiento masivo cuando los paracaidistas respondieron con golpes y arrestos indiscriminados. La sociedad en general, indignada por la brutalidad, se unió a las manifestaciones, transformando Gwangju en un símbolo de la protesta antiautoritaria. El 19 de mayo, miles de personas marchaban, enfrentándose a gases lacrimógenos y piedras. Para el 20 de mayo, cerca de 100.000 personas se unieron a la marcha, incluyendo taxistas que apoyaban la causa. La tensión escaló, y los manifestantes llegaron a incendiar edificios gubernamentales y medios de comunicación que consideraban cómplices de la desinformación.
El 21 de mayo marcó un punto de inflexión cuando militares surcoreanos abrieron fuego contra la multitud. En respuesta, los manifestantes formaron una fuerza defensiva, el 'Ejército de los ciudadanos', armándose con lo que pudieron conseguir de cuarteles de policía y recibiendo dinamita de mineros. La ciudad de Gwangju se unió, con amas de casa y vendedores de mercados ofreciendo comida a los manifestantes, y hospitales llenos de personas que acudían a donar sangre para los heridos. Tras un breve retiro del ejército, la ciudad fue bloqueada. Los intentos de negociación con el gobierno fracasaron, culminando en la madrugada del 27 de mayo de 1980, la trágica 'Masacre de Gwangju'. Cientos de soldados irrumpieron en el Salón Provincial, disparando y golpeando a manifestantes desarmados. En menos de 90 minutos, la revuelta fue aplastada, dejando cientos de muertos y desaparecidos, y un trauma profundo en la historia surcoreana. Las cifras oficiales subestimaron la verdadera magnitud de la tragedia, mientras que los medios de comunicación, bajo opresión, silenciaron o distorsionaron los hechos. Este evento subraya la importancia crucial de la responsabilidad y la ética en la misión de cualquier ejército y gobierno.
La Preparación y el Compromiso en Cualquier Misión
Independientemente de si hablamos de un ejército espiritual, militar o ciudadano, un hilo conductor unifica a todos: la importancia de la preparación y el compromiso. Un misionero espiritual se prepara espiritualmente, estudiando, orando y cultivando virtudes para ser un instrumento efectivo del Evangelio. Un soldado se prepara físicamente y estratégicamente para el combate y para las rigurosas condiciones del servicio, esperando cumplir con su deber de proteger. Los ciudadanos que se levantan en defensa de sus derechos, como en Gwangju, se preparan organizándose, manifestándose y, en casos extremos, defendiéndose, impulsados por un profundo compromiso con la libertad y la justicia. En cada caso, la dedicación individual y colectiva es el motor que impulsa la misión hacia su objetivo, superando desafíos y adversidades. La fuerza de cualquier 'ejército' reside en la cohesión y el propósito compartido de sus integrantes.
El Legado y el Reconocimiento: Honrando a Quienes Sirven
El servicio, ya sea en el campo misional o en las fuerzas armadas, a menudo implica sacrificio y una dedicación que va más allá del llamado del deber. Por ello, es fundamental reconocer y honrar a aquellos que han cumplido con su misión. En el ámbito militar, se tributan homenajes al personal del Ejército que pasa a situación de retiro, así como a funcionarios civiles jubilados, según las condiciones que establezca la reglamentación. Estos actos de reconocimiento no solo celebran una trayectoria de servicio, sino que también refuerzan los valores de lealtad, disciplina y entrega que sustentan cualquier 'ejército' con una misión noble. De igual manera, en el ámbito espiritual, el impacto de un misionero es recordado y valorado por las vidas que ha tocado y transformado, un legado que perdura mucho más allá de su tiempo de servicio formal.

Tabla Comparativa: Diversidad de 'Ejércitos' y sus Misiones
| Tipo de 'Ejército'/Misión | Objetivo Principal | Herramientas/Métodos | Desafíos Comunes | Impacto |
|---|---|---|---|---|
| Ejército de Misioneros (Espiritual) | Difundir un mensaje de fe, invitar al cambio de vida, salvar almas. | Testimonio personal, enseñanza, servicio comunitario, escritura. | Rechazo, escepticismo, adaptación cultural, recursos limitados. | Crecimiento espiritual, transformación de vidas, edificación de comunidades de fe. |
| Ejército Expedicionario (Militar Histórico) | Conquista, reconquista, mantenimiento del poder. | Estrategia militar, combate, disciplina, logística. | Escasez de recursos, enfermedades, heridas, deserción, moral baja. | Determinación de fronteras, cambios políticos, consecuencias humanitarias. |
| Fuerzas Armadas (Misión de Protección Ciudadana) | Proteger la soberanía, mantener el orden, garantizar la seguridad ciudadana. | Capacitación militar, equipamiento, inteligencia, operaciones de seguridad. | Corrupción, dilemas éticos, abuso de poder, financiamiento, amenazas internas/externas. | Estabilidad nacional, seguridad pública, confianza social (si se cumple la misión). |
| Ejército de Ciudadanos (Movimiento Social) | Demandar derechos, justicia, democracia, cambio social. | Manifestaciones, huelgas, resistencia civil, organización comunitaria. | Represión gubernamental, desinformación, falta de unidad, riesgo personal. | Cambios políticos, reconocimiento de derechos, memoria histórica, inspiración para futuras luchas. |
Preguntas Frecuentes
¿Quién puede ser parte de un 'Ejército de Misioneros' espiritual?
En el contexto de la Iglesia restaurada, todos los miembros están invitados a participar en la obra misional, ya sea como misioneros de tiempo completo o compartiendo el Evangelio en su vida diaria. No hay requisitos de edad ni de experiencia militar, solo el deseo de servir y compartir la fe.
¿Cuál es la diferencia entre un ejército militar y un ejército de misioneros?
La diferencia fundamental radica en su propósito y sus métodos. Un ejército militar busca imponer o defender la voluntad de un estado, a menudo mediante el uso de la fuerza. Un ejército de misioneros, especialmente en el ámbito espiritual, busca persuadir e invitar, utilizando el convencimiento, el testimonio y el servicio como sus principales herramientas.
¿Cómo se preparan los misioneros espirituales?
La preparación de los misioneros espirituales es principalmente espiritual y académica. Implica el estudio de las escrituras, la doctrina, las habilidades de enseñanza, la comunicación intercultural y el desarrollo de atributos personales como la paciencia, el amor y la humildad. También se preparan mental y emocionalmente para los desafíos de la obra.
¿Qué papel juega la sociedad civil en la misión de un ejército?
Idealmente, la sociedad civil es el objeto de protección y el beneficiario de la misión de un ejército. Sin embargo, en situaciones de conflicto o abuso de poder, la sociedad civil puede transformarse en un 'ejército de ciudadanos' que se levanta para defender sus propios derechos y exigir que el ejército cumpla con su verdadera misión de proteger y servir.
¿Es siempre positiva la misión de un ejército?
No necesariamente. Aunque la misión intrínseca de un ejército es proteger y servir, la historia muestra que, bajo ciertas circunstancias políticas o de liderazgo, la misión puede ser pervertida, llevando a la opresión, la violencia contra los propios ciudadanos o la violación de derechos humanos, como se evidenció en el Levantamiento de Gwangju.
Conclusión
El concepto de 'ejército' y 'misión' es mucho más amplio de lo que a primera vista parece. Desde el Ejército de Misioneros que busca la salvación espiritual de la humanidad, hasta los ejércitos expedicionarios que forjan naciones en el fragor de la guerra, o las fuerzas armadas que deben proteger a sus ciudadanos, y aún más, los 'ejércitos de ciudadanos' que luchan por la justicia y la democracia, todos comparten un elemento común: la dedicación a una causa. Cada uno, a su manera, busca un impacto, ya sea en el alma individual, en el destino de una nación o en la estructura misma de la sociedad. Comprender estas diversas facetas nos permite apreciar la complejidad del servicio, el compromiso y la intrincada relación entre el propósito y la acción colectiva, recordándonos que el verdadero poder de un 'ejército' reside en la fuerza de su convicción y la nobleza de su propósito.
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