19/04/2016
La historia del Ejército de Tierra de España es un relato épico que se extiende a lo largo de más de cinco siglos, un testamento de resiliencia, innovación y adaptación. Pocas instituciones militares en el mundo pueden presumir de una trayectoria tan dilatada y de una influencia tan profunda en la configuración de la geopolítica mundial. Desde sus orígenes como una fuerza cohesionada y revolucionaria, hasta su papel actual como garante de la paz y la seguridad internacional, el Ejército español ha sido un actor fundamental en innumerables conflictos y transformaciones históricas, dejando una huella imborrable en los anales militares.

A lo largo de su existencia, las unidades del Ejército de Tierra han combatido en prácticamente todos los continentes, desde los campos de batalla de Europa hasta las vastas extensiones de América del Norte, Central y del Sur, pasando por el árido paisaje de África y las lejanas tierras de Asia. Esta omnipresencia global no solo forjó su carácter, sino que también le permitió desarrollar y perfeccionar tácticas y estructuras organizativas que, en su momento, representaron la vanguardia del arte de la guerra. Comprender esta evolución es clave para apreciar la magnitud de su legado y su relevancia en el presente.
El Siglo de Oro: El Nacimiento de una Potencia Terrestre
Los inicios del Ejército español como una fuerza unificada y profesional se remontan a finales del siglo XV y principios del XVI, coincidiendo con la unificación de los reinos de Castilla y Aragón bajo los Reyes Católicos. Fue durante esta época cuando se sentaron las bases de lo que se convertiría en el poder militar dominante de Europa durante más de un siglo. La necesidad de consolidar el poder real y proyectarlo más allá de las fronteras peninsulares, especialmente en las guerras de Italia, impulsó la creación de unidades permanentes y bien entrenadas.
El gran hito de esta era fue el desarrollo de los Tercios, una formación militar revolucionaria que combinaba picas, arcabuces y espadas en una sinergia letal. Los Tercios no eran solo una innovación táctica; representaban una nueva forma de organización militar, basada en la profesionalidad, la disciplina y un fuerte espíritu de cuerpo. Eran unidades compuestas por soldados voluntarios, bien pagados y entrenados, lo que contrastaba con los ejércitos mercenarios o feudales de la época. Su flexibilidad, capacidad de fuego y solidez los hicieron prácticamente invencibles en los campos de batalla europeos, desde Ceriñola hasta Pavía.
Durante el reinado de Carlos I y Felipe II, el Ejército de Tierra español alcanzó su apogeo. Sus Tercios se convirtieron en la espina dorsal del Imperio español, combatiendo exitosamente en las guerras de Italia, las guerras de religión en Francia, la Guerra de los Ochenta Años en los Países Bajos, y en la defensa del Mediterráneo contra el Imperio Otomano. La «Escuela Española de Guerra» se estableció como referente, y el prestigio de sus soldados era inmenso. Esta era de dominio militar no solo aseguró las posesiones imperiales, sino que también influenció profundamente la doctrina militar de otras naciones, que intentaron emular su éxito.
La Expansión Global y los Desafíos
Más allá de Europa, el Ejército español fue crucial en la conquista y consolidación de un vasto imperio en América. Las expediciones de Hernán Cortés, Francisco Pizarro y otros conquistadores, aunque numéricamente pequeñas, estaban compuestas por veteranos de las guerras europeas que aplicaron las tácticas y la disciplina aprendidas en el Viejo Continente. La fundación de ciudades, la defensa de las rutas comerciales y la contención de otras potencias coloniales en América, África y Asia, fueron tareas encomendadas a estas unidades, que operaban en condiciones extremas y a miles de kilómetros de la metrópoli. La Flota de Indias, protegida por infantes de marina y destacamentos del ejército, garantizaba el flujo de riquezas y comunicaciones.
Decadencia y Conflictos Internos: Un Siglo de Tormentas
A partir del siglo XVII, y especialmente tras la Guerra de Sucesión Española (1701-1714) que puso fin a la dinastía de los Austrias y entronizó a los Borbones, el poderío militar español comenzó un lento declive. Aunque se realizaron reformas inspiradas en el modelo francés, el esplendor de los Tercios había pasado, y el Ejército se enfrentaba a nuevas potencias emergentes y a un escenario geopolítico cambiante. Sin embargo, la verdadera crisis y un periodo de profunda inestabilidad comenzarían con la Guerra de la Independencia (1808-1814).
La invasión napoleónica sumió a España en un conflicto devastador que, aunque victorioso gracias a la resistencia popular y la ayuda británica, dejó al país exhausto y abrió la veda a un siglo de infructuosas guerras fratricidas y coloniales. El Ejército, que había sido el héroe de la resistencia contra Napoleón, se vio inmerso en la política, protagonizando numerosos pronunciamientos militares que buscaban imponer una u otra facción política (liberales, absolutistas, etc.). Las Guerras Carlistas, en particular, desgarraron el país en el siglo XIX, enfrentando a facciones del propio ejército en sangrientos conflictos civiles que minaron su cohesión y prestigio.

El siglo XIX también fue testigo de la progresiva pérdida de las colonias americanas, un proceso en el que el Ejército español, a pesar de valerosos esfuerzos, no pudo contener el imparable avance de los movimientos independentistas. La pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas en la Guerra Hispanoamericana de 1898 marcó el fin definitivo del imperio colonial y sumió al país en una profunda crisis de identidad, conocida como el «Desastre del 98».
El Siglo XX: De la Guerra Civil a la Democracia
El Ejército español entró en el siglo XX arrastrando las heridas de la centuria anterior. Las campañas en el norte de África, especialmente en Marruecos, supusieron un coste enorme en vidas y recursos, generando tensiones internas y un distanciamiento con la sociedad civil. La inestabilidad política de la Segunda República culminó en la Guerra Civil Española (1936-1939), un conflicto fratricida que dividió al Ejército y al país en dos bandos, dejando una cicatriz profunda en la memoria colectiva. Tras la victoria del bando nacional, el Ejército se convirtió en un pilar fundamental del régimen franquista, asumiendo un papel preponderante en la vida política y social del país.
Durante el franquismo, el Ejército de Tierra se mantuvo como una fuerza considerable, si bien su doctrina y equipamiento estaban más orientados a la defensa interna y a la contención de posibles amenazas ideológicas que a una proyección exterior. Con la muerte de Franco en 1975 y el inicio de la Restauración Democrática, el Ejército se enfrentó a uno de sus mayores desafíos: adaptarse a los nuevos tiempos democráticos, renunciar a su papel político y profesionalizarse como una fuerza al servicio exclusivo de la Constitución y la sociedad. Este proceso, aunque no exento de tensiones (como el intento de golpe de Estado del 23-F de 1981), se completó con éxito, marcando un antes y un después en la historia de la institución.
El Ejército Moderno: Paz y Proyección Internacional
Desde finales del siglo XX, y especialmente con la plena integración de España en organismos internacionales como la OTAN y la Unión Europea, el Ejército de Tierra ha experimentado una profunda modernización y profesionalización. Se ha recuperado su misión fundamental de defensa frente a las agresiones exteriores, pero también ha asumido un nuevo y crucial papel en la seguridad internacional. La abolición del servicio militar obligatorio en 2001 y la transformación en un ejército plenamente profesional y voluntario ha sido un hito clave en este proceso.
Actualmente, el Ejército de Tierra de España es una fuerza moderna, bien equipada y altamente entrenada, capaz de operar en los entornos más complejos. Sus unidades participan activamente en Misiones Internacionales de paz y seguridad en cooperación con otras naciones amigas y bajo el amparo de organismos como la ONU, la OTAN o la UE. Desde Afganistán hasta Líbano, pasando por Mali, Irak o los Balcanes, los soldados españoles contribuyen a la estabilidad global, la ayuda humanitaria y la formación de fuerzas de seguridad locales. Esta proyección internacional no solo refuerza la posición de España en el mundo, sino que también permite al Ejército mantener un alto nivel de operatividad y adaptación a los desafíos del siglo XXI, desde el terrorismo hasta la ciberdefensa.
Legado y Evolución Continua
La historia del Ejército de Tierra de España es un espejo de la historia misma de la nación. Ha sido protagonista y testigo de la grandeza y de los momentos más difíciles. Sus innovaciones, como los Tercios, cambiaron la forma de hacer la guerra, y su resiliencia le ha permitido adaptarse a los vaivenes políticos y sociales. Hoy, lejos de su pasado intervencionista, se erige como una institución democrática y profesional, dedicada a la defensa de España y a la contribución a la seguridad global. Su evolución es continua, siempre buscando la excelencia y la adaptación a las nuevas amenazas y tecnologías, manteniendo vivo el espíritu de servicio y sacrificio que ha caracterizado a sus soldados durante más de cinco siglos.
Preguntas Frecuentes sobre la Historia del Ejército de Tierra de España
- ¿Cuándo se considera que nació el Ejército de Tierra de España?
- Aunque los ejércitos existían antes, se considera que el Ejército de Tierra de España como una fuerza unificada y moderna comenzó a formarse a finales del siglo XV y principios del XVI, con la unificación de los reinos de Castilla y Aragón y la creación de las “coronelías” que darían origen a los Tercios.
- ¿Qué fueron los Tercios y por qué fueron tan importantes?
- Los Tercios fueron las unidades de infantería del Ejército español durante los siglos XVI y XVII. Eran revolucionarios por su combinación de picas, arcabuces y espadas, su disciplina, profesionalidad y capacidad de adaptación. Su éxito en los campos de batalla europeos les valió una reputación de invencibilidad y los convirtió en el modelo a seguir para otros ejércitos.
- ¿Qué papel jugó el Ejército de Tierra durante la Guerra de la Independencia?
- El Ejército de Tierra fue fundamental en la resistencia contra la invasión napoleónica. Aunque inicialmente desorganizado, sus restos y la formación de nuevas unidades, junto con la guerrilla y la ayuda aliada, lograron expulsar a las tropas francesas, consolidando un espíritu de heroísmo y sacrificio nacional.
- ¿Cómo afectó la Guerra Civil Española al Ejército?
- La Guerra Civil Española (1936-1939) dividió al Ejército de Tierra en dos facciones enfrentadas, lo que resultó en un conflicto devastador. Tras la guerra, el Ejército vencedor se convirtió en un pilar clave del régimen franquista, con un papel político predominante que se mantuvo hasta la Transición Democrática.
- ¿Cuándo se profesionalizó el Ejército de Tierra de España?
- El proceso de profesionalización del Ejército de Tierra comenzó a finales del siglo XX y culminó con la suspensión del servicio militar obligatorio (la mili) en 2001. Desde entonces, es un ejército compuesto exclusivamente por personal voluntario y profesional.
- ¿En qué tipo de misiones participa el Ejército de Tierra actualmente?
- Hoy en día, el Ejército de Tierra de España participa activamente en misiones internacionales de paz y seguridad bajo el paraguas de organismos como la ONU, la OTAN y la Unión Europea. Estas misiones incluyen operaciones de mantenimiento de la paz, ayuda humanitaria, entrenamiento de fuerzas locales y lucha contra el terrorismo en diversas partes del mundo.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Historia del Ejército de Tierra Español puedes visitar la categoría Entrenamiento.
