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El Ejército Catalán: Profesionales y Planificación

22/05/2024

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La aspiración de una Cataluña independiente ha llevado a la elaboración de detallados planes que van más allá de la mera secesión política, adentrándose en la conformación de estructuras estatales fundamentales, entre ellas, un ejército propio. La Asamblea Nacional Catalana (ANC), a través de su sectorial de Defensa y con el apoyo de la Sociedad de Estudios Militares (SEM), ha delineado una visión clara para lo que denominan el futuro ‘Ejército catalán’. Este proyecto ambicioso no solo contempla la existencia de fuerzas armadas, sino que especifica su composición, el número de profesionales y hasta el tipo de equipamiento que podrían adquirir.

¿Cuántos profesionales tiene el ejército terrestre catalán?
De ese modo, el Ejército terrestre catalán contaría con una fuerza de 2.400 profesionales.

La necesidad de un ejército, según los promotores de esta iniciativa, responde a la convicción de que para que un Estado sea reconocido plenamente en el ámbito internacional, debe cumplir con tres elementos esenciales: el reconocimiento internacional propiamente dicho, la capacidad de recaudar tributos y, crucialmente, el control efectivo del territorio. Este último punto es el que subraya la importancia de unas fuerzas armadas. A diferencia de lo que se podría pensar, la idea de una nación sin ejército, como el caso de Islandia, es descartada por ser considerada una excepción inviable para Cataluña, dada su población y ubicación estratégica. Por ello, la planificación ha avanzado significativamente, detallando no solo la Fuerza Naval, sino también la Fuerza Aérea y, de manera prominente, la Fuerza Terrestre.

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La Visión de un Ejército Catalán: Más Allá de la Teoría

Los documentos elaborados, titulados “Dimensionamiento de las Fuerzas de Defensa de Cataluña III. La Fuerza Terrestre” y “Dimensionamiento de las Fuerzas de Defensa de Cataluña II. La Fuerza Aérea”, revelan una planificación minuciosa. La discreción en su publicación, utilizando el logotipo de la Sociedad de Estudios Militares (SEM) en lugar del de la ANC, busca evitar las controversias que surgieron con la divulgación de los planes para la Fuerza Naval. Sin embargo, el SEM mismo reconoce que sus objetivos fundacionales son idénticos a los de la sectorial de Defensa de la ANC, lo que valida la seriedad y el respaldo detrás de estas propuestas.

El objetivo principal de esta planificación es contrarrestar la posibilidad de que una futura Constitución Catalana no contemple la existencia de un ejército, algo que los promotores consideran un “gravísimo error”. Por ello, se prevé el inicio de una campaña para concienciar sobre la conveniencia de contar con unas Fuerzas Armadas que garanticen la soberanía y la seguridad de la nación.

Estructura Inicial: El Núcleo Terrestre en Cinco Años

La primera fase de conformación del Ejército terrestre catalán se proyecta para un plazo de cinco años. Durante este periodo, se prevé la creación de un Estado Mayor Conjunto (que agruparía tierra, mar y aire), un centro de formación militar y una unidad de combate inicial de dimensión batallón, complementada con unidades de apoyo. Este batallón constituiría el pilar fundamental de la fuerza terrestre en sus primeras etapas.

El batallón inicial estaría compuesto por aproximadamente 600 efectivos, distribuidos en cuatro compañías especializadas, cada una con roles y equipamiento específicos:

  • Primera Compañía: Infantería Mecanizada. Diseñada para el combate con vehículos, contaría con 12 vehículos ligeros de combate, cuatro vehículos de mando y entre 3 y 6 vehículos plataforma de armas, equipados con cañones de 105 milímetros o morteros de 120. Se barajan opciones como los Piranha suizos o los Patria AMV finlandeses para estos vehículos, lo que indica un enfoque en la movilidad y la potencia de fuego.
  • Segunda Compañía: Infantería Aerotransportada. Su despliegue rápido sería clave. Aunque la decisión sobre el transporte blindado (posibles RG-31 Nyala sudafricanos o AMZ Dzik polacos) o no blindado (Eagle suizos, GAZ-2975 Tigr rusos o URO Vamtac españoles) se dejaría para más adelante, su capacidad de proyección sería fundamental.
  • Tercera Compañía: Fusileros Marinos. A pesar de su nombre, esta unidad operaría sin vehículos anfibios propios. Su movilidad dependería de la Fuerza Naval, que debería dotarse de 10 embarcaciones neumáticas ligeras (Zodiac F470 francesas) y de 2 a 4 lanchas rápidas de asalto (CB90 suecas), destacando la interconexión entre las distintas ramas del ejército.
  • Cuarta Compañía: Fusileros de Montaña. Especializada en operaciones en terrenos difíciles, para esta compañía no se contempla la adquisición de vehículos especiales, lo que sugiere un enfoque en la habilidad individual y la adaptación al entorno.

El Batallón de Apoyo al Combate: Un Pilar Fundamental

Para complementar y sostener la operatividad del batallón de combate, se crearía un Batallón de Apoyo al Combate. Este estaría compuesto por varias unidades especializadas, cada una vital para el funcionamiento integral de la fuerza terrestre:

  • Batería de Apoyo (Artillería): Dotada con 6 u 8 obuses ligeros (A118 británicos o M119 norteamericanos de 105 mm) o medios (M7877 norteamericanos o Soltam M-71 israelíes de 155 mm). La ambición va más allá, buscando sistemas modernos de obús medio autopropulsado, como los Caesar franceses o los Archer suecos (ambos de 155 mm montados sobre camiones todoterreno), lo que denota una búsqueda de capacidad ofensiva y movilidad.
  • Compañía de Ingeniería: Su misión sería garantizar la movilidad de las fuerzas propias e impedir la del enemigo. Estaría provista de maquinaria de obra civil y contaría con un equipo especializado en manejo y desactivación de artefactos explosivos, incluyendo robots y perros. Para esta última tarea, se apoyaría en el área Tedax-NRBQ de los Mossos d’Esquadra, evidenciando una posible integración de capacidades existentes.
  • Compañía de Señales: Fundamental para el control del espacio electromagnético y la comunicación. Su dotación de material y equipos complejos requeriría el asesoramiento de “Estados aliados” y la colaboración de empresas catalanas del sector de las telecomunicaciones y universidades, subrayando la importancia de la tecnología y la cooperación internacional.
  • Compañía de Inteligencia: Encargada de procesar información para asesorar a los mandos en la toma de decisiones estratégicas, esta compañía sería el cerebro detrás de las operaciones, asegurando que las acciones militares estén bien fundamentadas.

La Segunda Fase: Crecimiento y Consolidación

Una vez establecida la estructura inicial, el plan contempla una segunda fase de expansión significativa en un plazo de diez a quince años. El objetivo es “cuadruplicar” los efectivos, transformando las compañías iniciales en batallones y agrupándolos posteriormente en una Brigada de Combate. En esta fase, el Ejército terrestre catalán alcanzaría una fuerza de 2.400 profesionales.

¿Cuál es el futuro del catalán?
También ve decisivo para el futuro del catalán que los jóvenes de la nueva inmigración, que ve «muy numerosa y culturalmente muy distinta», aprendan bien la lengua.

Se plantea la posibilidad de emular el modelo del Ejército británico, creando regimientos formados por un solo batallón. Esta medida no solo buscaría eficiencia operativa, sino que también permitiría recuperar nombres históricos de unidades catalanas de diferentes épocas, como una forma de “reforzar la personalidad y el espíritu de cuerpo” de las nuevas formaciones, conectando el futuro ejército con el pasado militar de Cataluña.

La Importancia de los Reservistas: Ciudadanía y Defensa

Más allá de los profesionales a tiempo completo, el proyecto del ejército catalán otorga un papel crucial a las unidades de reservistas. Esta idea se ancla en la tradición histórica catalana, evocando figuras como el Princeps namque (antecesor del somatén), los Sagramentals (organización paramilitar del siglo XIII) o el Somatén. La intención es “dotar de capacidades militares a un grueso de la ciudadanía comprometida con la salvaguarda de la vida, la libertad y los derechos de sus conciudadanos y la defensa de la existencia misma del Estado”.

Los reservistas serían ciudadanos que compaginarían su vida civil con tareas militares, siendo llamados a filas en caso de necesidad. La pertenencia a estos cuerpos paramilitares se vería como una forma más de voluntariado en el país. Se prevé que la proporción de reservistas asignados a las Fuerzas Terrestres sea significativamente mayor que la de las Fuerzas Aéreas y Navales, lo que resalta la importancia de una amplia base ciudadana en la defensa territorial.

Preguntas Frecuentes sobre el Ejército Catalán

PreguntaRespuesta
¿Cuántos profesionales tendría el ejército terrestre catalán en su fase inicial?En la primera fase, que se completaría en cinco años, el ejército terrestre catalán contaría con un batallón inicial de aproximadamente 600 efectivos profesionales.
¿A cuántos profesionales aspira el ejército terrestre catalán en su segunda fase?En una segunda fase, proyectada a diez o quince años, el objetivo es cuadruplicar los efectivos, alcanzando una fuerza de 2.400 profesionales en el ejército terrestre.
¿Cuál es la principal motivación para crear un ejército catalán?Los promotores consideran que un ejército es esencial para que un Estado sea reconocido internacionalmente, junto con la capacidad de recaudar tributos y el control efectivo del territorio.
¿Qué tipo de unidades conformarían el batallón inicial?El batallón inicial estaría formado por cuatro compañías especializadas: Infantería Mecanizada, Infantería Aerotransportada, Fusileros Marinos y Fusileros de Montaña.
¿Qué papel jugarían los reservistas en el ejército catalán?Los reservistas serían ciudadanos que combinarían su vida civil con tareas militares, comprometidos con la defensa del país y actuarían como un complemento fundamental a las fuerzas profesionales, con una alta proporción en las fuerzas terrestres.
¿Por qué se descarta el modelo de Islandia para Cataluña?El caso islandés no se considera válido para Cataluña debido a la gran diferencia demográfica (Islandia tiene una población similar a la de Badalona) y su ubicación remota. La defensa de Islandia corre a cargo de otros Estados, lo que implicaría una soberanía parcial para Cataluña.
¿Qué organismos están detrás de la planificación del ejército?La Asamblea Nacional Catalana (ANC) a través de su sectorial de Defensa, y la Sociedad de Estudios Militares (SEM), que comparte los mismos objetivos fundacionales.

La planificación del futuro ‘Ejército catalán’ demuestra la profundidad con la que se ha abordado la cuestión de la independencia, contemplando no solo los aspectos políticos y económicos, sino también la crucial dimensión de la defensa y la seguridad. Desde un núcleo inicial de 600 efectivos profesionales hasta una fuerza consolidada de 2.400 profesionales para el ejército terrestre, sin olvidar la integración estratégica de los reservistas, cada detalle subraya una visión de un Estado con plena capacidad de autodefensa y control territorial. Este ambicioso plan, aunque aún en fase de propuesta, refleja la determinación de sus promotores de dotar a una eventual Cataluña independiente de todos los atributos de un Estado soberano.

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