¿Cuál es la misión de los comisarios políticos?

Comisarios Políticos: Clave del Ejército Popular

08/04/2014

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En los albores de la Guerra Civil Española, el caos y la improvisación dominaban el bando republicano. Tras el golpe militar de julio de 1936, el Ejército español se fragmentó y las fuerzas leales a la República se vieron obligadas a improvisar una defensa basada en milicias de voluntarios, surgidas de partidos políticos y sindicatos. Esta heterogeneidad, si bien reflejaba el fervor popular, carecía de la disciplina, la unidad de mando y la cohesión ideológica necesarias para enfrentar a un ejército sublevado profesionalizado y apoyado por potencias extranjeras. Fue en este contexto de urgencia y necesidad que nació el Ejército Popular de la República (EPR) y, con él, una figura esencial para su funcionamiento y supervivencia: el comisario político. Estos hombres no solo buscaban insuflar moral a la tropa, sino también cimentar la lealtad y la unidad ideológica en una fuerza armada nacida de la diversidad y el conflicto.

¿Cuál es la misión de los comisarios políticos?
En la misma Gaceta del 16 de octubre se creó también el Comisariado de Guerra. 7 Los comisarios políticos tenían como misión dar moral a los soldados en todas las unidades y asegurar su cooperación con los oficiales de alto grado (en los que muchos milicianos republicanos no confiaban).
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El Nacimiento de una Necesidad: El Ejército Popular de la República

El verano de 1936 reveló la cruda realidad de la guerra. Las milicias, valientes pero desorganizadas, no podían contener el avance de las experimentadas unidades del Ejército de África. La caída de Talavera de la Reina y la amenaza inminente sobre Madrid hicieron evidente que el sistema de milicias era insostenible. El gobierno de Francisco Largo Caballero, denominado el «Gobierno de la Victoria» y con una amplia base que incluía a todas las fuerzas del Frente Popular y los sindicatos UGT y CNT, asumió la tarea impostergable de crear un ejército regular y disciplinado. El 16 de octubre de 1936, se publicó en la Gaceta de Madrid la orden que formalizaba la creación del Ejército Popular Regular (EPR) y la integración de las milicias en unidades militares unificadas, las Brigadas Mixtas. Este paso era crucial para dotar a la República de una estructura militar moderna capaz de hacer frente al enemigo.

La situación del ejército leal era precaria. De los 18.000 oficiales existentes en julio de 1936, la mayoría tenía una mentalidad conservadora y muchos de los que quedaron en la zona republicana no eran de plena confianza, con un número significativo rehusando obedecer a las autoridades o siendo incluso fusilados. Esta falta de cuadros militares leales y competentes hizo que la República tuviera que formar rápidamente nuevos mandos y asegurar la adhesión de la tropa, a menudo compuesta por milicianos con fuertes convicciones políticas pero escasa formación militar. El desequilibrio de fuerzas, especialmente en unidades de élite y experiencia de combate como el Ejército de África, obligaba a la República a buscar métodos innovadores para compensar estas carencias.

La Misión Fundamental de los Comisarios Políticos

La creación del Comisariado de Guerra, también el 16 de octubre de 1936, fue una respuesta directa a la necesidad de cohesionar y motivar a las tropas del naciente Ejército Popular. La misión principal de los comisarios políticos, como se estableció, era doble: dar moral a los soldados en todas las unidades y asegurar su cooperación con los oficiales de alto grado. Esta segunda parte era especialmente crítica, ya que muchos milicianos republicanos, provenientes de entornos sindicales y políticos diversos, desconfiaban de los oficiales profesionales, a quienes a menudo veían como parte del antiguo régimen o incluso como potenciales traidores. El comisario actuaba, por tanto, como un puente entre la dirección política del gobierno y la base de la tropa, garantizando la lealtad y la cohesión ideológica en un ejército que se construía desde cero y en medio de una guerra civil.

Más allá de la moral y la cooperación, los comisarios tenían otras funciones vitales. Eran los encargados de la educación política de los combatientes, transmitiendo los ideales de la República y la causa por la que luchaban. Vigilaban el cumplimiento de la disciplina, prevenían la desmoralización y el derrotismo, y actuaban como garantes de la justicia y la equidad dentro de las unidades. En un ejército donde las lealtades podían ser complejas y la escasez de recursos era constante, el comisario se erigía como una figura que debía inspirar confianza, resolver conflictos y mantener alta la moral, incluso en las circunstancias más adversas. Su presencia buscaba asegurar que cada soldado entendiera el porqué de su lucha y mantuviera su compromiso con la causa republicana, transformando la heterogeneidad de las milicias en una fuerza unida por un propósito común.

Estructura y Evolución del Comisariado de Guerra

El Comisariado de Guerra se integró rápidamente en la estructura del Ejército Popular, estableciendo una jerarquía paralela a la militar. Desde el Comisario General, que supervisaba todas las fuerzas armadas, hasta los delegados políticos de compañía, los comisarios estaban presentes en todos los niveles de mando. Esta dualidad de mando, con un oficial militar y un comisario político compartiendo la autoridad en cada unidad, buscaba combinar la pericia técnica militar con la dirección política e ideológica. A continuación, se presenta una tabla que muestra la estructura de rangos dentro del Comisariado de Guerra y su paralelismo con los rangos militares:

Rango Militar (Ejército Popular de la República)Rango del Comisariado de Guerra
GeneralComisario General
CoronelSubcomisario y Secretario General
Teniente CoronelComisario Inspector
Comandante o MayorComisario de Brigada
CapitánComisario de Batallón
TenienteComisario de Compañía
AlférezDelegado Político de Compañía

Esta estructura permitió que la influencia política llegara hasta el último rincón del ejército, asegurando que las directrices del gobierno y del Frente Popular fueran comprendidas e implementadas. Los comisarios no solo eran ideólogos, sino también organizadores y administradores, encargados de la logística moral y el bienestar de la tropa. Su papel fue dinámico, adaptándose a las necesidades cambiantes del frente y a la evolución de la guerra.

Enrique Castro Delgado: Un Comisario en la Tormenta

La figura de Enrique Castro Delgado (1907-1965) es un ejemplo paradigmático de la trayectoria de un comisario político y de las complejidades que entrañaba su rol. Nacido en una familia humilde y afiliado desde joven a la UGT y al PCE, Castro Delgado demostró una notable habilidad para la oratoria y la organización. Antes de la guerra, fue una pieza clave en la organización de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC), la fuerza paramilitar del Partido Comunista, sentando las bases de lo que sería su contribución más significativa al esfuerzo bélico republicano.

Al estallar la guerra, Castro Delgado fue uno de los artífices y el primer comandante del emblemático Quinto Regimiento de Milicias Populares. Esta institución se convirtió en un modelo de cómo las milicias podían ser militarizadas y politizadas simultáneamente. Su propósito no era solo enviar combatientes al frente, sino, crucialmente, formar unidades instruidas militarmente y políticamente. El Quinto Regimiento, con su disciplina y su intensa formación ideológica, contrastaba con la improvisación de otras milicias y fue fundamental para el desarrollo del Ejército Popular, proveyendo cuadros y una metodología que sería adoptada en la formación de las Brigadas Mixtas. La leyenda del Quinto Regimiento trascendió fronteras, aunque su rol como embrión del Ejército Popular no fue el único, sí fue un centro de instrucción vital.

A pesar de su éxito organizativo en el Quinto Regimiento, Castro Delgado fue relevado por Enrique Líster en septiembre de 1936. Las razones fueron diversas: su falta de experiencia militar directa, una personalidad presuntuosa que no siempre caía bien entre la tropa, y, lo más determinante, un enfrentamiento con Dolores Ibárruri, la Pasionaria. Este episodio marcó el inicio de una serie de movimientos que lo llevaron a ocupar diversos puestos de carácter político-administrativo en el gobierno republicano, como Director General de la Reforma Agraria o Subcomisario General del Ejército de Tierra. Estos roles, aunque menos visibles en el frente, eran cruciales para mantener la cohesión política interna y la lealtad al gobierno en un contexto de constantes tensiones entre los partidos del Frente Popular.

¿Quién fue el último y tercer comisario general?
Nota: Ossorio Tafall, como era conocido, fue el último y tercer Comisario General. Parece que fue potenciado por Negrín para poder unificar los Comisariados de Tierra, Mar, y Aire y resolver así la crisis del Comisariado desatada tras el informe del Comisario Piñuelas sobre la penetración comunista en el ejército.

El final de la guerra trajo para Castro Delgado el exilio en Moscú, donde continuó trabajando para la Komintern y en Radio España Independiente, «La Pirenaica». Sin embargo, su destino se vio marcado por las purgas internas del PCE en el exilio. Al apoyar a Jesús Hernández contra Dolores Ibárruri, Castro fue expulsado del Comité Central y, finalmente, del propio partido. Su vida posterior, marcada por la amargura y la desilusión, lo llevó a regresar a España bajo la protección del régimen franquista y a escribir obras críticas sobre su experiencia en el comunismo, como «Mi fe se perdió en Moscú» y «Hombres made in Moscú». La historia de Castro Delgado ilustra no solo la importancia de los comisarios en la contienda, sino también las profundas luchas ideológicas y personales que se vivieron en el seno del bando republicano, y cómo el fervor revolucionario podía transformarse en desencanto y traición.

Desafíos y Legado de los Comisarios

La labor de los comisarios políticos no estuvo exenta de desafíos. La diversidad ideológica de las milicias, que iban desde anarquistas hasta comunistas y socialistas, hacía compleja la unificación de criterios y la imposición de una disciplina uniforme. A menudo, se enfrentaban a la desconfianza de los mandos militares profesionales, que veían su autoridad socavada, y a la reticencia de algunas unidades a abandonar sus estructuras autónomas, como ocurrió inicialmente con los anarquistas en el frente de Aragón. La escasez de recursos, la desmoralización ante las derrotas y las purgas internas en el propio Comisariado, como la que afectó a Castro Delgado, añadían capas de dificultad a su ya exigente misión.

A pesar de estas dificultades, el papel de los comisarios fue fundamental para la supervivencia del Ejército Popular. Contribuyeron a transformar una masa desorganizada de voluntarios en una fuerza militar con cierta cohesión y disciplina, capaz de resistir durante casi tres años. Su legado reside en haber intentado, a través de la educación política y la supervisión ideológica, construir un ejército no solo militarmente eficaz, sino también ideológicamente comprometido con la defensa de la República y sus valores. Fueron el pegamento ideológico que buscó mantener unida una fuerza nacida de la necesidad y la diversidad, en uno de los conflictos más sangrientos de la historia de España.

Preguntas Frecuentes

¿Por qué se crearon los comisarios políticos en el Ejército Republicano?

Los comisarios políticos se crearon en octubre de 1936 para unificar y cohesionar al Ejército Popular de la República. Su objetivo era elevar la moral de la tropa y asegurar la cooperación entre los soldados (muchos de ellos milicianos de diversas afiliaciones políticas) y los oficiales profesionales, en quienes a menudo no confiaban. Eran esenciales para infundir la ideología republicana y mantener la disciplina en un ejército en formación.

¿Cuál era la relación entre los comisarios y los mandos militares?

La relación era de dualidad de mando. En cada unidad, el comisario político compartía la autoridad con el oficial militar al mando. Mientras el oficial se encargaba de las operaciones y tácticas militares, el comisario se ocupaba de la moral, la disciplina, la educación política y la lealtad ideológica de la tropa. Esta estructura buscaba combinar la eficiencia militar con la cohesión política.

¿Fue el Quinto Regimiento un modelo para el Ejército Popular?

Sí, el Quinto Regimiento de Milicias Populares, cofundado por Enrique Castro Delgado, fue un modelo crucial. Su enfoque en la formación militar y política simultánea de los voluntarios sentó un precedente para la organización de las futuras Brigadas Mixtas del Ejército Popular. Demostró que era posible transformar milicianos en soldados disciplinados y políticamente conscientes, lo que era vital para el esfuerzo de guerra republicano.

¿Cómo influyeron los comisarios en la moral de la tropa?

Los comisarios políticos jugaron un papel clave en la moral de la tropa. Eran los encargados de explicar la causa de la guerra, combatir la desinformación, resolver quejas y asegurar el bienestar de los soldados. Su presencia constante en el frente y su dedicación a la educación política ayudaron a mantener el espíritu de lucha y la cohesión ideológica, incluso en momentos de grandes dificultades y reveses militares.

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