¿Quién convence a Molowny para continuar en el banquillo?

Molowny: El Talismán Reluctante del Real Madrid

24/04/2020

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En la historia centenaria del Real Madrid, pocos nombres resplandecen con la luz de la discreción y la eficacia como el de Luis Molowny Arbelo. Conocido cariñosamente como 'El Mangas' durante su brillante etapa como futbolista, este tinerfeño se transformaría, casi a su pesar, en el 'señor de los milagros' del banquillo blanco. Un hombre de la casa, profundamente arraigado a los valores del club, cuya vocación era, paradójicamente, la de la oficina y la cantera, lejos de la silla eléctrica de los focos mediáticos. Sin embargo, el destino, y la imperiosa necesidad de la entidad, lo llamaron una y otra vez al rescate, convirtiéndolo en un auténtico talismán en los momentos de mayor zozobra.

¿Quién convence a Molowny para continuar en el banquillo?
Termina la temporada con el Campeonato de Liga en el zurrón y Molowny intenta de nuevo volver a la retaguardia, pero el nuevo presidente Luis de Carlos (Bernabéu fallece el 2 de junio de 1978) le convence para continuar en el banquillo. Eran tiempos difíciles de transición y había que arrimar el hombro. Nuestro hombre acepta el envite.
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Molowny: De Jugador Brillante a Figura de Club

Antes de convertirse en el salvador del banquillo, Luis Molowny fue un futbolista excepcional. Su fichaje por el Real Madrid en 1946 es una anécdota que define la astucia de Santiago Bernabéu: mientras el Barcelona enviaba a su emisario por vía marítima a las Islas Canarias, el presidente blanco despachó al suyo por vía aérea, sellando el traspaso del prometedor interior. Molowny se consolidó como un jugador fino, elegante y con una visión de juego privilegiada, capaz de actuar tanto de interior como de extremo. Su calidad lo llevó a defender la camiseta de la Selección Española en el Mundial de Río de Janeiro de 1950, formando parte de la mítica plantilla que logró el histórico cuarto puesto, incluyendo la victoria ante Inglaterra. En el Real Madrid, 'El Mangas' fue parte de la alineación que debutó en la Copa de Europa ante el Servette suizo y colgó las botas en 1957 con dos Copas de Europa en su palmarés, dejando una huella imborrable como deportista.

Tras su retirada, Molowny inició una carrera como entrenador que, aunque intermitente, ya mostraba destellos de su capacidad, dirigiendo a la U.D. Las Palmas en varias temporadas y llegando incluso a ser seleccionador nacional en un breve y peculiar triunvirato en 1969. Pero sería en el Real Madrid donde su leyenda como técnico se forjaría, a menudo, contra su propia voluntad.

El Primer Llamado: Un Desembarco Inesperado (1974)

La primera vez que Luis Molowny asumió las riendas del primer equipo del Real Madrid fue en un lunes, 14 de enero de 1974. El club vivía una de sus primeras grandes crisis modernas. Miguel Muñoz, el entrenador más longevo y exitoso de la historia blanca, con casi 14 años y 15 títulos a sus espaldas, dimitía en medio del clamor de un "¡Fuera Muñoz!" que resonaba en Chamartín. El equipo deambulaba en la séptima posición de la Liga, lejos de las aspiraciones del club, tras una derrota por 2-0 en Castellón. El viejo patriarca Santiago Bernabéu, en un gesto de confianza en la gente de la casa, recurrió a Molowny, a quien ya conocía bien de su etapa en Las Palmas, donde le había disputado la Liga años antes.

Molowny llegó de forma transitoria, con el yugoslavo Miljan Miljanic ya perfilado para la siguiente temporada. Su debut, sin embargo, estuvo marcado por uno de los episodios más dolorosos en la historia del club: el célebre 0-5 que el Barcelona de Johan Cruyff endosó al Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Aquella Liga fue un calvario, y el equipo terminó en una decepcionante novena posición, fuera de puestos europeos. Pero el 'Mangas' estaba destinado a obrar milagros. Llegó la Copa del Generalísimo, y en un torneo sin jugadores foráneos, el Real Madrid se transformó. Goleó a diestro y siniestro: siete al Betis, otros siete al potente Granada, cinco a Las Palmas y, en la final del Vicente Calderón, una revancha histórica: ¡cuatro goles al Barcelona! Aquel 4-0 no solo significó un título, sino la curación de las heridas del 0-5 y la confirmación de Molowny como un técnico con un don especial para los momentos difíciles. Con la misión cumplida, y el equipo clasificado para la Recopa, Molowny volvió a la Ciudad Deportiva, a ese segundo plano que tanto ansiaba.

La Consolidación Involuntaria: Dos Ligas y un Presidente Persuasivo (1977-1979)

Tres años después, en la temporada 1977-1978, el Real Madrid volvió a necesitar a Molowny. Miljanic, que había traído dos Ligas y una Copa, dimitió sorprendentemente tras una jornada de Liga. Un ya enfermo don Santiago Bernabéu, con su instinto intacto, volvió a llamar a filas al canario. Molowny debutó en la segunda jornada con un contundente 3-0 al Sevilla y desde ese momento, el equipo merengue desplegó un fútbol notable, goleando al Atlético de Madrid (4-2) y al Barcelona (4-0), además de un valioso 2-3 en el mismísimo Camp Nou. La temporada culminó con un nuevo Campeonato de Liga en el zurrón blanco, un éxito rotundo.

Molowny, fiel a su naturaleza, intentó de nuevo regresar a la retaguardia. Pero en ese momento crucial, el 2 de junio de 1978, fallecía Santiago Bernabéu. El nuevo presidente, Luis de Carlos, consciente de la difícil transición que vivía el club y de la necesidad de estabilidad y conocimiento interno, logró convencer a Molowny para que continuara en el banquillo. Fue un momento de profunda responsabilidad para el canario, quien aceptó el envite en pro de la entidad. Y la decisión dio sus frutos. Con una plantilla que aún contaba con leyendas como Pirri, Benito, Del Bosque, Juanito, y los extranjeros Stielike y Jensen, el Real Madrid conquistó un nuevo título de Liga en la temporada 1978-1979, con cuatro puntos de ventaja sobre un magnífico Sporting de Gijón. Aunque se perdió la final de Copa ante un Valencia más que afortunado, la misión estaba cumplida: dos temporadas y dos Ligas, recuperando la hegemonía nacional. Una vez más, Molowny se retiró a sus cuarteles de invierno, dejando paso a otro yugoslavo, Vujadin Boskov.

Un Regreso Fugaz y Victorioso (1982-1983)

La historia se repitió tres años después. Otra de las famosas y cíclicas crisis azotó al club blanco, culminando con el cese de Vujadin Boskov. ¿Quién acudió al rescate? De nuevo, el "señor de los milagros". En su primer partido, Molowny clasificó al Real Madrid para la final de Copa tras una emocionante tanda de penaltis ante la potentísima Real Sociedad. En la final, celebrada en Valladolid con un frío siberiano, el Real Madrid levantó un nuevo título al imponerse 2-1 al Sporting de Gijón. Por si fuera poco, en la penúltima jornada de Liga, el club blanco venció al Barcelona por 3-1, arrebatándoles el campeonato. En total, apenas seis partidos en el banquillo, pero muy, muy bien aprovechados, demostrando una vez más su increíble capacidad para enderezar el rumbo del equipo en situaciones límite. Tras esta efímera pero gloriosa etapa, el hijo pródigo Alfredo Di Stéfano llegó al banquillo, y Molowny volvió a su zona de confort: la cantera.

El Último Baile del Talismán: Doblete Europeo (1985-1986)

A sus 57 años, Molowny creía que su etapa en la 'silla eléctrica' del banquillo más exigente del mundo había terminado. Pero el destino le tenía reservada una última sorpresa. Amancio Amaro, otra vieja gloria del club, fue cesado tras el desastre de Milán ante el Inter en semifinales de la Copa de la UEFA. El Real Madrid necesitaba otro rescate, y la llamada recayó, inevitablemente, en Luis Molowny.

Y los milagros volvieron a suceder. El Real Madrid realizó uno de los mejores partidos de su historia en la vuelta de la semifinal, remontando la eliminatoria y metiéndose en la final de la Copa de la UEFA, que conquistó por vez primera en su inigualable palmarés, derrotando al Videoton húngaro. Justo al final de esa misma temporada, también se alcanzó la Copa de la Liga, venciendo en la final al Atlético de Madrid y habiendo eliminado al Barcelona por penaltis en semifinales.

En esos momentos, se produjo un cambio en la presidencia: Ramón Mendoza tomó el relevo de Luis de Carlos. Una de las primeras decisiones del nuevo mandatario merengue fue proponer a don Luis que continuara una temporada más al frente del equipo, que además se remozaba con fichajes extraordinarios como Hugo Sánchez, Maceda y Gordillo. La temporada 1985-1986 fue sencillamente extraordinaria, culminando con un histórico doblete de Liga y Copa de la UEFA, con un fútbol digno de elogio. A pesar del rotundo éxito y la propuesta de continuar, Luis Molowny le transmitió a Ramón Mendoza que a sus 60 años se encontraba cansado y quería poner punto final a su carrera de entrenador. Mendoza, agradecido por los servicios prestados, fichó al holandés Leo Beenhakker, marcando el final de la era Molowny en el banquillo. Así concluyó la increíble historia de un futbolista extraordinario que fue entrenador a la fuerza, convirtiéndose en el auténtico talismán y el salvador recurrente del Real Madrid.

Molowny en Cifras: Un Legado Inigualable

La influencia de Luis Molowny en el Real Madrid, a pesar de su naturaleza discreta y sus reticencias a ocupar el primer plano, se refleja de manera contundente en sus números y en los títulos que consiguió en sus distintas etapas como entrenador.

PeriodoPartidos DirigidosVictoriasDerrotasTítulos ConquistadosContexto Principal
Ene. 1974 - May. 1974241661 Copa del GeneralísimoSucesor de Muñoz, 0-5, revancha en Copa.
Sep. 1977 - Jun. 19798649162 Ligas (1978, 1979)Sucesor de Miljanic, fallecimiento de Bernabéu, consolidación.
Mar. 1982 - May. 19826501 Copa del Rey (1982)Sucesor de Boskov, salvador en el final de temporada.
Abr. 1985 - Jun. 1986644382 Copas de la UEFA (1985, 1986), 1 Copa de la Liga (1985), 1 Liga (1986)Sucesor de Amancio, la 'Quinta del Buitre' en ascenso, doblete histórico.

Preguntas Frecuentes sobre Luis Molowny

¿Quién convenció a Molowny para continuar en el banquillo del Real Madrid después de la temporada 1977-1978?

Fue Luis de Carlos, el nuevo presidente del Real Madrid tras el fallecimiento de Santiago Bernabéu, quien logró persuadir a Luis Molowny para que continuara al frente del equipo en la temporada 1978-1979. Molowny, que prefería un segundo plano, cedió ante la petición de un club en transición y la necesidad de estabilidad en un momento delicado.

¿Cuántas veces asumió Molowny el rol de entrenador del Real Madrid?

Luis Molowny asumió el cargo de entrenador del primer equipo del Real Madrid en cuatro ocasiones distintas: en enero de 1974, en septiembre de 1977, en marzo de 1982 y en abril de 1985. Cada una de estas intervenciones estuvo marcada por una crisis previa en el banquillo blanco.

¿Qué títulos ganó Luis Molowny como entrenador del Real Madrid?

Molowny conquistó un total de 8 títulos con el Real Madrid como entrenador: 3 Ligas (1978, 1979, 1986), 2 Copas del Rey (1974, 1982), 2 Copas de la UEFA (1985, 1986) y 1 Copa de la Liga (1985).

¿Por qué se le conocía a Luis Molowny como "El Mangas"?

Se le apodó "El Mangas" por su peculiar costumbre de agarrarse las mangas de la camiseta con las manos mientras jugaba o estaba en el banquillo. Este gesto, que lo hacía fácilmente reconocible, se convirtió en parte de su identidad.

¿Cuál fue el último título de Molowny como entrenador y por qué decidió retirarse?

El último título de Luis Molowny como entrenador del Real Madrid fue la Liga de la temporada 1985-1986, que formó parte de un histórico doblete junto a la Copa de la UEFA. A pesar del éxito y de la propuesta del nuevo presidente, Ramón Mendoza, para que continuara, Molowny decidió retirarse del banquillo debido a su cansancio y el deseo de poner punto final a su carrera a los 60 años.

Conclusión: Un Legado de Discreción y Éxito

La historia de Luis Molowny es el testimonio de un hombre que, sin buscar los honores ni la primera línea, se convirtió en una figura indispensable para el Real Madrid en sus momentos de mayor incertidumbre. Su naturaleza discreta, su profundo conocimiento del fútbol y su inquebrantable lealtad al club lo hicieron el candidato ideal para apagar fuegos y restaurar la gloria. Cada vez que el Real Madrid se tambaleaba, la figura tranquila y serena de 'El Mangas' emergía de la sombra para obrar un nuevo milagro, dejando un legado de títulos y estabilidad. Molowny no fue un entrenador de grandes discursos, sino de resultados, de calma y de un talento innato para sacar lo mejor de sus futbolistas. Su trayectoria es un recordatorio de que, a veces, los héroes más grandes son aquellos que actúan en silencio, dejando que sus acciones hablen por sí mismas.

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