¿Qué características tenía Pastoriza desde sus tiempos de jugador?

José Omar Pastoriza: El Pato, un Sello Inolvidable

12/11/2024

Valoración: 4.88 (14152 votos)

En la vasta y rica historia del fútbol argentino, pocos nombres resuenan con la profundidad y el afecto que genera José Omar Pastoriza. Conocido cariñosamente como “El Pato”, su legado va mucho más allá de las estadísticas y los títulos. Fue un hombre que marcó una época, no solo por su destreza en el campo de juego, sino por la impronta indeleble que dejó en cada persona que tuvo el privilegio de cruzar su camino, especialmente en sus dirigidos, quienes a menudo lo recordaban como un segundo padre. Su partida el 2 de agosto de 2004 dejó un vacío irremplazable, pero su esencia, su simpleza y su sabiduría continúan siendo un faro en un fútbol que hoy parece sobrecargado de términos complejos y análisis que a veces opacan la pasión.

¿Qué características tenía Pastoriza desde sus tiempos de jugador?
Pastoriza se había destacado desde sus tiempos de jugador, como un hombre de códigos, fuerte personalidad y un profundo respeto por la amistad. El culto que hacía de ella lo extendió a sus tiempos de entrenador, que comenzaron en julio de 1976, apenas regresado de Francia, cuando asumió en Independiente.

El “Pato” les hablaba a sus muchachos con un lenguaje simple y directo, un estilo que no solo fue tremendamente ganador, sino que también sembró en ellos infinitas enseñanzas y anécdotas. Esta capacidad de conectar, de simplificar lo complejo y de infundir confianza, fue una constante en su vida, tanto en sus años de jugador como en su prolífica carrera de entrenador.

Índice de Contenido

El Pato Jugador: Carácter, Habilidad y Liderazgo Innato

Desde sus primeros pasos en el fútbol, José Omar Pastoriza se destacó no solo por su habilidad con el balón, sino por una serie de características que lo convertirían en una figura respetada y querida. En su época como futbolista, Pastoriza era reconocido como un hombre de códigos, con una fuerte personalidad que lo hacía sobresalir dentro y fuera de la cancha. Su profundo respeto por la amistad era una de sus virtudes cardinales, un culto que él extendió y aplicó de manera ejemplar durante toda su carrera como entrenador.

Comenzó su formación deportiva en Rosario Central, aunque su debut en Primera División se dio en Colón de Santa Fe en 1962. Su talento como volante habilidoso no pasó desapercibido, y en 1964 llegó a Racing Club de Avellaneda. Sin embargo, fue en Independiente donde escribiría gran parte de su leyenda como jugador, conquistando tres títulos locales y la Copa Libertadores de 1972. En el campo, era combativo y carismático, un líder natural que inspiraba a sus compañeros.

Pero su influencia no se limitaba al terreno de juego. En 1971, Pastoriza asumió un rol crucial como secretario general de Futbolistas Agremiados, liderando una huelga que se extendió por 18 días. Esta lucha histórica buscaba el reconocimiento de los futbolistas como trabajadores del deporte, y gracias a su tenacidad, en 1973 se sancionó el estatuto del jugador de fútbol profesional. Este episodio demuestra su valentía y compromiso social, características que lo definían más allá de su rol deportivo. La dictadura cívico-militar de la época lo forzó a continuar su carrera en el extranjero, recalando en el Mónaco, donde finalmente se retiró en 1976 para iniciar su brillante trayectoria como director técnico.

¿Qué equipos dirigió Pastoriza?
Pastoriza viajó por el mundo siendo técnico. Además de Talleres, Racing, Boca, Argentinos y Chacarita, dirigió equipos de Colombia, Brasil, España, Bolivia, El Salvador y en Venezuela es señalado por el entrenador que cambió el fútbol de ese país.

La Esencia del Pato Entrenador: Un Mentor y un Padre

Apenas regresado de Francia en julio de 1976, Pastoriza asumió la dirección técnica de Independiente, el club de sus amores. Rápidamente comenzó a moldear un equipo que, un año y medio después, protagonizaría la “epopeya cordobesa”, una de las hazañas más recordadas del fútbol argentino. Su estilo de liderazgo era único, una mezcla de cercanía, autoridad y una profunda comprensión de la psicología del jugador.

Pastoriza no se destacaba por intrincadas pizarras tácticas, sino por su capacidad para armonizar el grupo de una manera fabulosa. Su método era simple: hablarle al jugador como un “hermano mayor”, ganándose su confianza y lealtad. Carlos Fren, quien lo tuvo como DT y luego fue su ayudante, lo recuerda como un padre. Esta relación paternal se construía sobre la base de la verdad y la cercanía, algo que el futbolista siempre agradecía. “Era un tipo abierto y simple, con quien podías hablar sin problemas”, evoca Omar Larrosa.

Uno de sus sellos distintivos eran los famosos asados. Lejos de ser un mero encuentro social, estos eventos eran una excusa perfecta para vincular y unir al grupo, para fomentar la solidaridad y fortalecer los lazos entre los jugadores. Carlos Navarro Montoya, uno de sus dirigidos en Boca, lo explica así: “Esos asados eran una excusa para vincular y unir al grupo. Era un placer ir a entrenar si estaba él, que era alguien muy llano y muy cercano, pero con una autoridad tremenda. Cuando decía algo, era palabra santa.”

Su don de gente y su solidaridad eran también rasgos sobresalientes. Ricardo Giusti lo describe como “un crack como tipo, un compañero más”. La gente que no tenía recursos acudía a su pizzería, “La Gata Alegría”, y él les daba a todos sin distinción. Esta generosidad no era solo material; Pastoriza también ofrecía apoyo incondicional en momentos difíciles, como cuando ayudó a Pedro Damián Monzón a conectar con médicos para la operación de su hijo, demostrando que su preocupación por el futbolista iba más allá del campo de juego.

Momentos Inolvidables: Liderazgo Bajo Presión

La carrera de Pastoriza como entrenador está plagada de momentos que ilustran su carácter y su capacidad para inspirar. Aquí algunos de los más emblemáticos:

  • La Epopeya de Córdoba (Nacional 1977-78): La noche del 25 de enero de 1978, Independiente disputaba la final del Campeonato Nacional contra Talleres en Córdoba. Ante un arbitraje polémico que derivó en la expulsión de tres jugadores de Independiente, dejando al equipo con solo ocho hombres en cancha, la desesperación cundió. Fue en ese momento que Pastoriza, con la cabeza fría, pronunció la frase que pasaría a la leyenda: “Vayan. Sean hombres. Jueguen y ganen.” Reorganizó al equipo con maestría, hizo cambios ofensivos y Bochini marcó el gol del título. Esta anécdota encapsula su visión: la valentía, la fe en sus jugadores y la capacidad de revertir situaciones adversas. Osvaldo “Japonés” Pérez también recuerda cómo Pastoriza, con su viveza, hizo salir a los jugadores al campo antes del partido para “aclimatarse con el ambiente”, permitiendo que la hinchada local descargara su euforia antes del pitazo inicial, una muestra de su astucia y manejo de la presión ambiental.
  • La Libertadores de 1984: Antes de la revancha de la final contra Gremio, Pastoriza motivó a sus jugadores con una frase lapidaria: “Muchachos, del segundo nadie se acuerda. Esto de hoy va a ser para siempre. Si lo logramos, cada vez que digan Independiente 1984, los van a nombrar a ustedes.” Esta simple pero poderosa sentencia impulsó al equipo a la gloria, conquistando la Copa Libertadores y, meses después, la Copa Intercontinental ante el Liverpool.
  • La “Jubilación” de Gatti en Boca (1988): Cuando Pastoriza asumió en Boca, tuvo que tomar una decisión difícil respecto a Hugo Gatti, un ídolo del club. Prometió a Carlos Navarro Montoya, el nuevo arquero, que jugarían los que estuvieran mejor. Tras un error de Gatti en un partido, Pastoriza cumplió su palabra y le dio la titularidad a Navarro Montoya, demostrando su rectitud y su apego a la meritocracia, sin importar los nombres o el estatus.
  • La Cohesión en Racing (1981-82): En su paso por Racing, Pastoriza dejó clara su filosofía de grupo. Tras una pelea de Juan Ramón Carrasco con un hincha, y ante la inacción de algunos compañeros, el Pato, sin dar nombres, sentenció: “Acá cuando se pelea uno, nos peleamos todos, y lo voy a decir una sola vez y no quiero volver a repetirlo. En caso contrario, van a tener problemas conmigo mano a mano.” Un mensaje claro sobre la importancia de la unidad y la defensa mutua.
  • La Vinotinto Venezolana (Años 90): Pastoriza aceptó el desafío de dirigir a la selección de Venezuela. Aunque al principio se sintió abrumado por el nivel del fútbol local, su enfoque fue el de despojar a los jugadores venezolanos de sus complejos, animándolos a jugar de igual a igual contra cualquier rival. “Nos obligó a compararnos con otros, a atrevernos a ganar,” recuerda Ruberth Morán. Aunque los resultados no siempre acompañaron, Pastoriza profesionalizó la selección y sentó las bases para el crecimiento futuro.

Anécdotas que Reflejan su Humanidad y Carácter

Las historias de Pastoriza son innumerables y reflejan su particular manera de ser:

  • El Desafío a Monzón: Pedro Damián Monzón, buscando un lugar en Independiente, chocó con el fuerte carácter del Pato. En 1986, Pastoriza desafió a sus jugadores a que, quien sintiera que no iba a jugar, lo dijera y levantara la mano. Monzón lo hizo, se fue del club por seis meses, pero con el tiempo reconoció que Pastoriza tenía razón, demostrando la visión y la dureza necesaria del DT para forjar carácter.
  • El Viaje con De Bruno: Luciano de Bruno, recién llegado a Talleres, tuvo una entrada memorable. Pastoriza lo confundió con “Del Bono”, pero rápidamente lo invitó a jugar. Una noche, lo obligó a llevarlo en auto de Rosario a Córdoba. De Bruno, tras una noche de fiesta, casi se duerme al volante. El Pato, furioso, le dio un cigarrillo y tomó el volante, demostrando su lado temperamental pero también su capacidad de resolver situaciones inesperadas con pragmatismo.
  • La Multa por no Festejar: Carlos Fren rememora una noche en Córdoba, tras ganar un partido clave. Pastoriza, en lugar de dar una charla táctica, les dijo: “Muchachos: el avión sale a las 8 de la mañana. El que está golpeado y tiene que ser revisado por el médico, se queda. Del resto, al que no sale a festejar, lo multo.” Y el mismo Pato fue el primero en la barra del boliche, con un whisky en la mano, un claro ejemplo de su espíritu libre y su convicción de que la vida también se disfruta.

Tabla Comparativa: El Pato en Dos Roles

CaracterísticaComo JugadorComo Entrenador
LiderazgoCombativo, carismático, referente en el campo, líder sindical.Paternal, inspirador, motivador, con autoridad innata.
Relación con el GrupoCompañero, forjador de amistades, solidario.Forjador de lazos fuertes, promotor de la unidad (asados), “hermano mayor”.
EstiloVolante habilidoso, de garra y despliegue.Lenguaje simple y directo, pragmático, enfocado en lo humano antes que en lo táctico complejo.
ImpactoMúltiples títulos, pionero en derechos del futbolista.Múltiples títulos (nacionales e internacionales), formador de jugadores y personas, legado humanitario.
PersonalidadDe códigos, fuerte, comprometido.Vivo, atorrante (en el buen sentido), chispa, abierto, simple, hombre de palabra, solidario.

Preguntas Frecuentes sobre José Omar Pastoriza

¿Cuál fue la frase más famosa de Pastoriza como DT?
La frase más icónica de José Omar Pastoriza como director técnico es sin duda: “Vayan. Sean hombres. Jueguen y ganen.” La pronunció en la final del Campeonato Nacional de 1977-78 contra Talleres, cuando Independiente quedó con ocho jugadores en la cancha.
¿Qué equipos dirigió Pastoriza a lo largo de su carrera?
José Omar Pastoriza dirigió una extensa lista de equipos. En Argentina, estuvo al frente de Independiente (en varias ocasiones), Racing Club, Boca Juniors, Talleres de Córdoba, Argentinos Juniors y Chacarita Juniors. Internacionalmente, dirigió clubes en Colombia, Brasil, España, Bolivia, El Salvador y también la selección nacional de Venezuela.
¿Por qué Pastoriza es recordado como un “segundo padre” por sus jugadores?
Pastoriza era recordado como un “segundo padre” debido a su cercanía, su capacidad para escuchar, su apoyo incondicional en momentos personales difíciles y su manera de hablarles con afecto y verdad. Más allá de lo deportivo, se preocupaba por el bienestar de sus dirigidos, forjando lazos de amistad y lealtad que trascendían el fútbol.
¿Cuál fue el rol de Pastoriza en la huelga de futbolistas argentinos?
En 1971, Pastoriza fue el secretario general de Futbolistas Agremiados y lideró una huelga histórica de 18 días. Gracias a esta lucha, que buscaba el reconocimiento de los derechos laborales de los futbolistas, en 1973 se sancionó el estatuto del jugador de fútbol profesional, un hito fundamental en la historia del deporte argentino.
¿Pastoriza llegó a dirigir a la Selección Argentina?
Aunque fue un deseo profundo y estuvo muy cerca de lograrlo, José Omar Pastoriza nunca llegó a ser el director técnico de la Selección Argentina. Según Carlos Fren, Julio Grondona, presidente de la AFA, le había manifestado su intención de ofrecerle el cargo a principios de 2004, poco antes de su fallecimiento en agosto de ese año.

La vida de José Omar Pastoriza fue un testimonio de pasión, liderazgo y humanidad. Fue un adelantado en la gestión de grupos, un estratega que entendía que el factor humano era tan o más importante que cualquier esquema táctico. Su estilo campechano, su viveza, su chispa y su capacidad de conectar con la gente lo convirtieron en una figura irrepetible. El “Pato” no solo ganó títulos; ganó corazones. Su manera de ser, su filosofía de vida y su profundo amor por el fútbol quedaron adheridos al ADN del fútbol argentino, una huella que, a pesar del tiempo, se mantiene imborrable en la memoria colectiva y en el relato de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo. Como bien lo expresó Omar Larrosa, “Es una lástima que la vida se lo haya llevado tan rápido”, una frase que sintetiza el sentir de todos aquellos que lo valoraron como el grande que fue.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a José Omar Pastoriza: El Pato, un Sello Inolvidable puedes visitar la categoría Fútbol.

Subir