21/06/2022
La gestación de la independencia de México fue un proceso complejo, plagado de figuras históricas, batallas decisivas y alianzas cambiantes. En este escenario turbulento, emergen fuerzas militares con propósitos contrapuestos, entre ellas, el enigmático Ejército del Sur. Para comprender su origen y papel, es imprescindible adentrarse en la biografía de Agustín de Iturbide, un militar y político de origen mexicano, cuya trayectoria personal y cambio de ideales fueron catalizadores fundamentales de los eventos que llevaron a la emancipación del Virreinato de la Nueva España.

Agustín de Iturbide, nacido el 27 de septiembre de 1783 en Valladolid (hoy Morelia), Michoacán, fue un personaje central en esta epopeya. Desde joven, mostró inclinación por la carrera militar, uniéndose a la infantería de su ciudad natal a los 17 años. Su ascenso fue meteórico dentro del ejército realista, la fuerza leal a la Corona española. Se casó con Ana María de Huarte, proveniente de una familia influyente, lo que le brindó una dote considerable y conexiones importantes. Antes de abrazar la causa independentista, Iturbide se distinguió como un implacable perseguidor de insurgentes, logrando victorias significativas que lo llevaron a ser nombrado coronel por el virrey Félix María Calleja en 1813, obteniendo el control de tropas en Celaya y posteriormente de la conflictiva Guanajuato. Sus métodos, sin embargo, eran severos, llegando a arrestar a familiares de rebeldes y a instigar fusilamientos, aunque también se preocupaba por el bienestar económico y la educación de sus soldados.
De la Lealtad Realista al Abrazo Independentista
Los primeros años de Iturbide en el servicio militar lo encontraron como alférez del regimiento provincial de Valladolid en 1800. Durante la crisis política de 1808 en México, se vio inmerso en el movimiento golpista de Gabriel de Yermo y participó en la represión de la Conjura de Valladolid en 1809. A pesar de que Miguel Hidalgo le ofreció el rango de teniente general en 1810, Iturbide optó por no unirse al alzamiento independentista, manteniéndose fiel a la Corona. Su participación en la Batalla del Monte de las Cruces, bajo el mando de Torcuato Trujillo, le valió el reconocimiento del virrey Francisco Xavier Venegas y el título de capitán de la compañía de Huichapan. Continuó combatiendo insurrecciones, capturando a Albino García Ramos y derrotando a Ramón López Rayón en el Puente de Salvatierra, lo que consolidó su ascenso a coronel y comandante general en Guanajuato.
A pesar de sus éxitos, como la derrota de José María Morelos en 1815, Iturbide también sufrió reveses, siendo vencido por Ignacio López Rayón. Su carrera militar se vio empañada por acusaciones de corrupción y abuso de autoridad, incluyendo el monopolio del comercio de lana, azúcar, cigarros y aceite en Guanajuato. Estas denuncias llevaron a su destitución por el virrey Calleja en 1816. Aunque fue indultado por intervención real, no recuperó su mando en Guanajuato, lo que lo llevó a Michoacán y luego a un período de retiro en la Ciudad de México. Fue en este tiempo de reflexión, tras una derrota en Cóporo, que Iturbide compartió con el capitán Vicente Filisola su visión de una independencia lograda a través de un pacto, en lugar de una guerra sangrienta.
La Crisis Española y la Conspiración de la Profesa
El Trienio Liberal en España, iniciado por la revolución de Rafael de Riego en 1820, restauró la Constitución de Cádiz y provocó una profunda inquietud entre los conservadores y el clero de la Nueva España. Temiendo la implementación de medidas liberales radicales que pudieran afectar sus privilegios, estos grupos comenzaron a reunirse en secreto en el Oratorio de San Felipe Neri, en lo que se conoció como la Conspiración de la Profesa, liderada por Matías de Monteagudo. El objetivo era establecer una monarquía independiente en Nueva España, comandada por un príncipe español, para preservar el orden tradicional y evitar las reformas liberales impuestas desde la metrópoli. Para llevar a cabo este plan, necesitaban un militar con ideales conservadores y una probada capacidad de liderazgo. El virrey Juan Ruiz de Apodaca, presionado por las circunstancias, eligió a Iturbide como Comandante General del Sur, con la misión oficial de combatir a Vicente Guerrero, el líder insurgente más persistente en la Sierra Madre del Sur.
El 9 de noviembre de 1820, Iturbide fue oficialmente nombrado comandante del sur. Su tarea era enfrentar a Guerrero, pero sus intenciones iban más allá. Iturbide buscaba una conciliación, un pacto entre insurgentes y realistas que permitiera una independencia sin más derramamiento de sangre. Su estrategia era convencer a Guerrero de unirse a su causa, pues una alianza entre liberales y conservadores era la clave para el éxito del plan de independencia monárquica.
El Ejército del Sur: Una Reacción Realista
La situación en el sur era compleja. El liderazgo general de la región se extendía desde Taxco hasta la costa del Pacífico, con fuerzas realistas controlando el norte (Zacualpan, Cuernavaca, Cuautla), el poniente bajo el coronel Ráfols, el oriente bajo el teniente coronel Miota, y Juan Isidro Marrón controlando la zona del río Mezcala. Pedro Ascencio operaba en Ajuchitlán y las montañas de la Coronilla. Las campañas de Iturbide contra Guerrero y Ascencio fueron duras. A pesar de los esfuerzos realistas, los insurgentes, que conocían mejor el terreno, infligieron derrotas significativas, como la victoria de Pedro Ascencio sobre las tropas de Ráfols en Totomaloya y la de Guerrero sobre Carlos Moya en Zapotepec.

Fue en este contexto de creciente fuerza insurgente y de la difusión del Plan de Iguala por parte de Iturbide, que el virrey Apodaca tomó medidas drásticas para contener la marea independentista. El 14 de marzo, Iturbide fue declarado fuera de la ley, y se ofreció un indulto general a quienes abandonaran el Plan de Iguala y regresaran a la fidelidad al rey y la Constitución. Estas acciones de la Corona fueron la chispa que generó la formación de una nueva fuerza militar. En la capital mexicana, se organizó el Ejército del Sur, una tropa de aproximadamente cinco mil efectivos, cuyo objetivo principal era combatir la insurgencia y, específicamente, el avance del Plan de Iguala promovido por Iturbide. Este ejército fue inicialmente dirigido por Pascual de Liñán y Javier de Gabriel, y posteriormente por José Gabriel de Armijo como Comandante General del Sur. A estas tropas se unieron otros regimientos realistas, como los de Francisco Hevia, el Infante Carlos y Juan Ráfols, consolidando una fuerza considerable destinada a sofocar la rebelión.
Alianzas y Batallas Cruciales
Mientras el Ejército del Sur se consolidaba como la principal fuerza realista en la capital, Iturbide y sus aliados trabajaban incansablemente para ganar apoyos. El momento clave fue el Abrazo de Acatempan, el 4 de febrero de 1821, cuando Iturbide y Vicente Guerrero se encontraron. Este pacto de paz y unión selló la alianza entre los antiguos enemigos y unificó las fuerzas insurgentes y realistas que apoyaban la independencia. Guerrero puso sus tropas a disposición de Iturbide, y otros líderes como Pedro Celestino Negrete, Quintanar, Anastasio Bustamante y Luis Cortázar también se sumaron al movimiento. La adhesión de Antonio López de Santa Anna y Nicolás Bravo (quien inicialmente desconfiaba de Iturbide) al Plan de Iguala, aportó miles de hombres a la causa independentista, formando el formidable Ejército Trigarante.
Las batallas continuaron. Aunque el Ejército del Sur y otras fuerzas realistas intentaron detener el avance trigarante, enfrentaron constantes deserciones y derrotas. Líderes realistas como Márquez Donayo y Gabriel de Armijo lograron algunos éxitos iniciales, pero la marea estaba cambiando. La captura de Acapulco por Francisco Rionda (quien luego se unió a Iturbide), la resistencia en Cuernavaca, y las batallas en Tepeyehualco y San Juan de los Llanos mostraron la tenacidad de ambos bandos. A pesar de las bajas y los desafíos, el Ejército Trigarante, bajo el liderazgo estratégico de Iturbide, fue ganando terreno y adeptos. El virrey Apodaca, desesperado, ofreció un perdón general a los desertores, pero fue en vano; el impulso independentista era imparable.
La Caída del Virreinato y el Nacimiento del Imperio
A medida que el Ejército Trigarante avanzaba, las noticias de las constantes derrotas realistas llegaban a la Ciudad de México, generando indignación y un cambio en el liderazgo virreinal. Para agosto de 1821, Iturbide y sus aliados lograron el triunfo en Puebla, el segundo territorio más importante después de la capital. La entrada de Iturbide en Puebla fue triunfal, aclamado por el obispo Antonio Joaquín Pérez, lo que consolidó aún más su imagen como el líder indiscutible de la independencia.
La culminación de este proceso se dio con la llegada de Juan O'Donojú, el último jefe político superior de la Nueva España. O'Donojú, consciente de la irreversible situación, se reunió con Iturbide en Córdoba, Veracruz. El 24 de agosto de 1821, ambos firmaron los Tratados de Córdoba, un documento crucial que ratificó el Plan de Iguala. Este tratado reconocía la soberanía e Independencia de México, que pasaría a llamarse Imperio de México, bajo una monarquía constitucional moderada. El trono sería ofrecido a Fernando VII de España o, en su defecto, a miembros de su familia. Se establecía también la religión católica como única y oficial, y se crearía una Junta Provisional Gubernativa para redactar la constitución.
El 27 de septiembre de 1821, coincidiendo con el cumpleaños de Iturbide, el Ejército Trigarante hizo su entrada triunfal en la Ciudad de México. Este desfile, liderado por el propio Iturbide, fue un espectáculo de fervor patriótico, con tropas que en su mayoría habían sido realistas pero que ahora abrazaban la causa de la independencia. La ciudad entera celebró la libertad, y Iturbide fue aclamado como el libertador. Al día siguiente, el 28 de septiembre, se convocó a la Junta Provisional Gubernativa, cuyos miembros fueron seleccionados por Iturbide. Se juró el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba, y finalmente, se firmó el Acta de Independencia del Imperio Mexicano. Iturbide fue nombrado presidente de la Junta y, posteriormente, generalísimo de armas de mar y tierra, consolidando su poder y liderazgo en la naciente nación. Aunque algunos antiguos insurgentes como Guadalupe Victoria, Nicolás Bravo y Vicente Guerrero no fueron inicialmente incluidos en la Junta, la independencia se había logrado, marcando el fin de tres siglos de dominio español.
En los meses siguientes, el Imperio Mexicano dio sus primeros pasos. Las últimas resistencias realistas en Acapulco, Perote y Veracruz fueron sometidas. Antonio López de Santa Anna, por ejemplo, tomó el castillo de Perote en octubre, y Juan Álvarez hizo lo propio con el fuerte de San Diego en Acapulco. La única resistencia significativa que quedaba era la de José García Dávila en San Juan de Ulúa, quien finalmente se atrincheró allí, siendo el último bastión español. La repentina muerte de O'Donojú en octubre de 1821 complicó la situación, pero la estructura gubernamental establecida por Iturbide continuó avanzando, designando gobernadores y secretarios para el nuevo imperio.

| Líder / Fuerza | Afiliación Principal | Rol Destacado |
|---|---|---|
| Agustín de Iturbide | Realista (inicial) / Trigarante | Comandante, proclamador de Independencia, Primer Emperador |
| Vicente Guerrero | Insurgente / Trigarante | Líder clave en el sur, Aliado de Iturbide en Acatempan |
| Juan Ruiz de Apodaca | Virrey (Realista) | Último Virrey de la Nueva España antes de la Independencia |
| Pascual de Liñán | Realista (Ejército del Sur) | Primer comandante del Ejército del Sur |
| José Gabriel de Armijo | Realista (Ejército del Sur) | Comandante General del Sur |
| Antonio López de Santa Anna | Insurgente / Trigarante | Comandante clave, capturó puntos estratégicos |
| Pedro Ascencio | Insurgente | Líder de la insurgencia en el sur, combatió a realistas |
Preguntas Frecuentes
¿Quién fue Agustín de Iturbide?
Agustín de Iturbide fue un militar y político mexicano, figura clave en la Guerra de Independencia de México. Inicialmente un oficial realista que combatió a los insurgentes, cambió sus ideales y proclamó el Plan de Iguala, liderando el Ejército Trigarante que consumó la independencia. Posteriormente, se convirtió en el primer emperador de México, Agustín I.
¿Por qué se creó el Ejército del Sur?
El Ejército del Sur fue creado por las autoridades virreinales realistas en la capital mexicana, bajo el mandato del virrey Juan Ruiz de Apodaca, como una respuesta directa y una fuerza de contención contra el avance del movimiento independentista liderado por Agustín de Iturbide y su Plan de Iguala. Se formó específicamente después de que Iturbide fuera declarado fuera de la ley por la Corona, con el objetivo de sofocar la rebelión y mantener la fidelidad a España.
¿Qué fue el Plan de Iguala?
El Plan de Iguala fue un documento político proclamado por Agustín de Iturbide el 24 de febrero de 1821, que sentó las bases para la independencia de México. Establecía la independencia de la Nueva España bajo una monarquía constitucional, la unión de todos los habitantes (criollos y españoles), y la religión católica como única y oficial. Sus tres principios (Religión, Independencia y Unión) dieron nombre al Ejército Trigarante.
¿Qué fue el Ejército Trigarante?
El Ejército Trigarante, también conocido como Ejército de las Tres Garantías, fue la fuerza militar resultante de la unión de las tropas de Agustín de Iturbide (antiguo realista) y Vicente Guerrero (líder insurgente) tras el Abrazo de Acatempan. Su nombre se debía a los tres principios del Plan de Iguala: Religión, Independencia y Unión. Este ejército fue el que consumó la independencia de México al entrar victorioso en la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821.
¿Qué fueron los Tratados de Córdoba?
Los Tratados de Córdoba fueron un acuerdo firmado el 24 de agosto de 1821 en Córdoba, Veracruz, entre Agustín de Iturbide y Juan O'Donojú, el último jefe político superior de la Nueva España. Estos tratados ratificaron el Plan de Iguala y reconocieron formalmente la independencia del Imperio Mexicano, estableciendo una monarquía constitucional y la formación de una Junta Provisional Gubernativa.
En retrospectiva, la creación del Ejército del Sur, aunque concebida como una medida para preservar el dominio español, fue parte de la compleja dinámica que finalmente llevó a la consumación de la independencia. La capacidad de Iturbide para transformar la lealtad de las tropas realistas y unificar a los bandos opuestos bajo un ideal común de libertad fue decisiva. Así, los esfuerzos de contención de fuerzas como el Ejército del Sur se vieron superados por el imparable anhelo de una nación por su autonomía, culminando en la Independencia de México y el nacimiento de una nueva era.
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