12/03/2023
En el dinámico mundo de las ejecuciones judiciales y las subastas de bienes, surge un mecanismo legal de gran relevancia: la cesión de remate. Este procedimiento permite la transferencia de un bien que ha sido adjudicado en una subasta a un tercero, incluso antes de que la propiedad quede formalmente inscrita a nombre del adjudicatario original. Es una herramienta poderosa que se enmarca dentro del complejo sistema de la ejecución judicial, ofreciendo oportunidades y soluciones tanto para los acreedores que buscan recuperar sus deudas como para aquellos interesados en adquirir propiedades en condiciones particulares.

Comprender la cesión de remate es fundamental para cualquier persona o entidad que se mueva en el ámbito inmobiliario o financiero. A lo largo de este artículo, desglosaremos sus aspectos clave, desde su marco legal y el procedimiento necesario para llevarla a cabo, hasta las ventajas y desventajas que implica para todas las partes involucradas. También abordaremos la importancia de un asesoramiento adecuado para navegar este proceso con seguridad, destacando cómo este mecanismo puede ser una estrategia eficaz para la gestión de activos y la inversión.
- ¿Qué es una Cesión de Remate?
- Marco Legal de la Cesión de Remate en España
- Procedimiento de Ejecución Hipotecaria y Cesión de Remate
- Roles en la Cesión de Remate
- Motivos para Optar por una Cesión de Remate
- Aspectos Fiscales de la Cesión de Remate
- Proceso Detallado de la Cesión de Remate
- Ventajas de la Cesión de Remate
- Desventajas de la Cesión de Remate
- Casos de Éxito y Peligros Asociados
- Servicios Ofrecidos en el Contexto de las Cesiones de Remate
- ¿Cómo Entender Mejor las Subastas y la Cesión de Remate?
- Preguntas Frecuentes sobre la Cesión de Remate
- ¿Quién puede realizar una cesión de remate?
- ¿Qué impuestos se deben pagar?
- ¿Cuándo y cómo se puede realizar la cesión?
- ¿Qué puede hacer un ocupante del inmueble después de una subasta?
- ¿Quién comercializa oportunidades de subastas de inmuebles?
- ¿Por qué son una buena opción para invertir?
- Riesgos Asociados
¿Qué es una Cesión de Remate?
La cesión de remate es una figura jurídica que posibilita la transmisión de la propiedad de un bien, previamente adjudicado en una subasta pública, a una tercera persona. Esta transferencia se realiza antes de que la inscripción definitiva de la propiedad se formalice a nombre de quien inicialmente resultó adjudicatario. Su relevancia es particularmente notoria en el contexto de las ejecuciones hipotecarias, donde los bienes inmuebles son el objeto principal de la subasta.
Definición y Concepto Legal
Jurídicamente, la cesión de remate se define como el acto por el cual el adjudicatario de un inmueble en una subasta judicial decide transferir sus derechos sobre dicho bien a un tercero. El propósito subyacente de este mecanismo es doble: por un lado, facilita el cobro de deudas para el acreedor, y por otro, evita que entidades como los bancos se vean obligadas a adquirir y gestionar propiedades que no forman parte de su negocio principal.
Desde una perspectiva legal, la cesión de remate está meticulosamente regulada. En España, la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC) es el cuerpo normativo que establece las condiciones y requisitos bajo los cuales esta cesión puede llevarse a cabo, garantizando su validez y la protección de los derechos de todas las partes implicadas. Esto asegura que el proceso se realice con la transparencia y la seguridad jurídica necesarias.
Contexto en el que se Aplica
La aplicación más común de la cesión de remate se da en el ámbito de las ejecuciones hipotecarias. Cuando un deudor incumple con sus obligaciones de pago, el banco o entidad financiera inicia un proceso para recuperar la deuda, que puede culminar en la subasta del bien hipotecado. Si en dicha subasta el banco resulta ser el adjudicatario (ya sea por no haber otros postores o por ser su oferta la más alta), puede optar por ceder el remate en lugar de asumir la propiedad del inmueble. Asumir la propiedad implicaría costos de mantenimiento, gestión y posibles responsabilidades adicionales que las entidades financieras suelen preferir evitar.
Así, la cesión de remate se convierte en una vía práctica y eficiente para que los acreedores minimicen su exposición a los riesgos inherentes a la gestión de bienes inmuebles. Permite que un tercero, el cesionario, asuma la responsabilidad y los derechos sobre el bien. Además, para los cesionarios, representa una oportunidad de adquirir propiedades en condiciones potencialmente ventajosas, todo dentro de un marco legal establecido que, aunque específico, es cada vez más conocido y utilizado.
Diferencias con Otras Figuras Jurídicas Similares
Es crucial distinguir la cesión de remate de otras figuras jurídicas que, a primera vista, podrían parecer similares, como la venta de bienes embargados o un contrato de compraventa tradicional. Aunque todas implican la transferencia de una propiedad, sus contextos y particularidades son muy diferentes. La siguiente tabla comparativa ilustra estas distinciones clave:
| Característica | Cesión de Remate | Compraventa Tradicional | Venta de Bienes Embargados |
|---|---|---|---|
| Contexto | Exclusivamente en ejecuciones judiciales (tras subasta). | Amplio (mercado libre, acuerdo entre partes). | Bienes en proceso de embargo, pero no necesariamente subastados. |
| Agilidad del Proceso | Generalmente más ágil, transferencia rápida de derechos. | Puede ser prolongado por trámites y negociaciones. | Varía; puede ser ágil si el embargo es claro, o lento si hay complejidades. |
| Obligaciones Fiscales | Ventajas para el cedente (evita ciertos impuestos al no ser propietario). Cesionario asume la carga. | Cargas fiscales tradicionales (ITP/IVA, Plusvalía) para comprador y vendedor. | Depende del tipo de venta y del momento procesal, puede tener implicaciones fiscales específicas. |
| Origen del Bien | Adjudicado en una subasta judicial. | De un propietario particular o empresa. | Sujeto a un procedimiento de embargo. |
| Participación Judicial | Requiere formalización ante Letrado de la Administración de Justicia. | Generalmente no requiere intervención judicial. | Puede requerir autorización o supervisión judicial. |
Marco Legal de la Cesión de Remate en España
El marco legal que rige la cesión de remate en España es un pilar fundamental para garantizar la seguridad jurídica y la transparencia de este proceso. La Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC) es la normativa principal que establece las directrices y los límites para la participación de ejecutantes y cesionarios.
Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC) y su Relevancia
La Ley de Enjuiciamiento Civil es la columna vertebral del procedimiento de ejecución de sentencias y la gestión de deudas en España. Su alcance es vasto y, en el contexto que nos ocupa, resulta indispensable, ya que no solo regula la ejecución hipotecaria en sí, sino también los mecanismos que permiten la cesión de remate de manera efectiva y conforme a derecho. Esta ley provee un marco que protege tanto a los acreedores como a los deudores, asegurando que las cesiones se realicen con la formalidad y la transparencia exigidas.
Artículo 647.3 de la LEC
El corazón de la regulación de la cesión de remate se encuentra en el Artículo 647.3 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. Este precepto legal es crucial porque delimita de manera explícita quiénes están autorizados a ceder la propiedad adjudicada en un proceso de ejecución hipotecaria. Según este artículo, solo el ejecutante (el acreedor que impulsó la ejecución) o, en su defecto, los acreedores que hayan participado activamente en la subasta y realizado una postura, tienen la facultad de llevar a cabo la cesión del remate a un tercero.
Además, el artículo establece una condición indispensable: el procedimiento de cesión debe realizarse de forma judicial. Esto implica que la cesión debe llevarse a cabo con la presencia y la supervisión del Letrado de la Administración de Justicia. Este funcionario público es quien verifica la cesión y garantiza que el cesionario acepte formalmente la operación, un paso ineludible para otorgar validez legal a la cesión y proteger los derechos de todas las partes involucradas, incluido el deudor original.
Otros Artículos Relevantes
Más allá del fundamental Artículo 647.3, la Ley de Enjuiciamiento Civil contiene otros preceptos que complementan y amplían la regulación de las cesiones de remate, conformando un marco legal más robusto. Estos artículos abordan aspectos cruciales como los plazos, las condiciones y las obligaciones de cada parte en el proceso:
- Artículo 646: Este artículo establece los procedimientos detallados para la realización de la subasta y cómo debe llevarse a cabo la adjudicación del bien. Es la base que precede a cualquier cesión de remate.
- Artículo 651: Describe los derechos y responsabilidades que adquiere el adjudicatario inmediatamente después de la subasta, sentando las bases para una posible cesión de esos derechos.
- Artículo 653: Define las implicaciones fiscales y económicas que se derivan de la cesión, así como las posibles cargas o gravámenes que podrían afectar al cesionario una vez que adquiera la propiedad.
La correcta interpretación y aplicación de estos artículos son vitales para el éxito y la seguridad jurídica de las operaciones de cesión de remate en España. Juntos, forman un entramado legal que busca equilibrar los intereses de acreedores, deudores y terceros, promoviendo un proceso transparente y eficiente.
Procedimiento de Ejecución Hipotecaria y Cesión de Remate
El proceso de ejecución hipotecaria es un camino legal complejo que, en muchas ocasiones, puede culminar con la cesión de remate. Entender cada una de sus fases es crucial para comprender cómo y cuándo se inserta la cesión de remate en este procedimiento.
Inicio de la Ejecución Hipotecaria
El camino de la ejecución hipotecaria comienza cuando el acreedor, generalmente un banco o una entidad financiera, presenta una demanda ante un tribunal. Esta acción legal se activa cuando el deudor ha incumplido de manera reiterada y significativa con las obligaciones de pago pactadas en el contrato hipotecario. Una vez que la demanda es admitida a trámite, el juez emite un auto de ejecución, que es una orden judicial que instruye al Registrador de la Propiedad para que inscriba el embargo sobre el inmueble que sirve como garantía de la deuda.
Tras la notificación al deudor para que cumpla con las obligaciones pendientes, si el pago no se produce en el plazo estipulado, se procede a la siguiente fase: la subasta del inmueble.
Subasta del Inmueble
La subasta del inmueble es el corazón del procedimiento de ejecución. Se organiza a través del juzgado competente y su convocatoria se comunica mediante edictos públicos, garantizando la publicidad y la transparencia del proceso. En esta fase, se establecen las condiciones de la subasta, incluyendo el precio de salida del bien, que suele ser una valoración pericial del mismo. Las subastas pueden ser presenciales o, cada vez más, electrónicas, lo que ha ampliado significativamente la participación de posibles compradores.
Durante un plazo determinado, los interesados presentan sus ofertas. Si no se recibe ninguna oferta válida o que alcance un porcentaje mínimo del valor de tasación, el banco o entidad financiera que inició la ejecución puede solicitar el remate del inmueble, adjudicándose la propiedad por un porcentaje de su valor, o incluso por la totalidad de la deuda, si es el único postor.
Adjudicación y Cesión de Remate
Una vez finalizada la subasta, el inmueble se adjudica al mejor postor. Este acto es la formalización del traspaso de derechos sobre la propiedad. Es en este punto donde la cesión de remate adquiere su máxima relevancia, ya que permite al adjudicatario (que puede ser el propio banco o un tercero) transferir los derechos sobre la propiedad a un nuevo tercero, el cesionario, antes de que el bien se inscriba a su nombre en el Registro de la Propiedad. Este mecanismo simplifica la recuperación de la inversión para los bancos y ofrece una vía de adquisición para los inversores.

Requisitos para la Adjudicación
Para que la adjudicación sea válida, el postor debe cumplir con ciertos requisitos:
- Estar presente en la subasta (o participar telemáticamente) y realizar una oferta que cumpla con las condiciones establecidas.
- Aportar la cantidad exigida como depósito o señal para formalizar la puja.
- Realizar el pago del precio del remate en el acto o en el plazo establecido por la ley o el juzgado, que suele ser de forma inmediata o en los días posteriores a la adjudicación.
Plazos para Efectuar la Cesión
Aunque la ley no establece un plazo específico para la cesión de remate con una duración fija y explícita, sí indica que debe realizarse antes de que transcurra el plazo de 40 días fijado para consignar el precio total del remate. Este intervalo proporciona un margen de tiempo suficiente para que el adjudicatario, si así lo desea, pueda encontrar un cesionario y formalizar la cesión, lo cual es un elemento clave tras un proceso de subasta exitoso. La cesión debe formalizarse ante el Letrado de la Administración de Justicia.
Roles en la Cesión de Remate
El proceso de cesión de remate involucra a varios actores clave, cada uno con un rol y unas responsabilidades específicas. Comprender estas funciones es esencial para entender la dinámica de este mecanismo jurídico.
El Ejecutante
El ejecutante en la cesión de remate es, en esencia, el acreedor que ha iniciado el proceso de ejecución hipotecaria. Su principal objetivo es recuperar la deuda impagada que está garantizada por el bien inmueble. Este rol recae con mayor frecuencia en entidades financieras, como bancos o cajas de ahorro, pero también puede ser desempeñado por fondos de inversión o incluso particulares que hayan adquirido la deuda.
Como ejecutante, esta parte tiene la autoridad para impulsar la subasta del bien y, si no hay otros postores interesados o si su oferta es la más ventajosa, puede solicitar la adjudicación del mismo. Desde esta posición, el ejecutante tiene la opción de ceder el remate a un tercero. Esta decisión le permite recuperar su inversión de forma más eficiente, evitando los costos y las responsabilidades asociadas con la gestión directa del inmueble una vez que se convierte en propietario.
El Adjudicatario
El adjudicatario es la persona o entidad que, tras el proceso de subasta, resulta ganadora y se hace con el derecho a adquirir la propiedad del inmueble. Este puede ser el propio ejecutante (el banco, por ejemplo) si no hubo otros postores o si su oferta fue la más alta. También puede ser un tercero que haya pujado y ganado la subasta. Una vez formalizada la subasta, el adjudicatario posee el derecho a adquirir la propiedad, pero es precisamente este derecho el que puede ser transferido a través de una cesión de remate.
Tras la adjudicación, el adjudicatario debe cumplir con las condiciones establecidas en la subasta, incluyendo el pago del precio. En función de sus circunstancias e intereses, puede optar por realizar una cesión de remate a un cesionario. Este mecanismo le brinda la oportunidad de evitar el largo y a menudo costoso proceso administrativo que conlleva la gestión y titularidad de un inmueble, así como de reducir los riesgos inherentes a su propiedad, como posibles ocupaciones o gastos imprevistos.
El Cesionario
El cesionario es la persona o entidad que finalmente recibe la propiedad del inmueble a través de la cesión de remate. Este rol es crucial porque es quien asume la titularidad efectiva del bien, sin que el ejecutante o el adjudicatario intermedio se conviertan en propietarios directos a efectos registrales. Al convertirse en el verdadero adquirente del bien, el cesionario asume la responsabilidad de todos los aspectos asociados a la propiedad, incluyendo cargas, impuestos y la posesión.
Es fundamental que el cesionario esté presente en el acto de cesión ante el Letrado de la Administración de Justicia y cumpla con todos los requisitos establecidos por la Ley de Enjuiciamiento Civil. Su aceptación expresa y el pago del precio acordado son aspectos ineludibles para la validez del proceso. Además, el cesionario debe ser consciente de las posibles cargas fiscales y los riesgos ocultos que pueden venir asociados a la adquisición del inmueble, por lo que un análisis previo exhaustivo es indispensable.
Motivos para Optar por una Cesión de Remate
La cesión de remate se ha consolidado como una alternativa estratégica que ofrece beneficios tangibles tanto para las entidades financieras como para los inversores. Las razones para elegir esta opción en el marco de las ejecuciones hipotecarias son diversas y responden a intereses económicos y de gestión de riesgos.
Ventajas para el Banco Ejecutante
Para el banco o entidad financiera que actúa como ejecutante, la cesión de remate representa una serie de beneficios cruciales:
- Recuperación rápida de la inversión: Al ceder el remate a un tercero, el banco evita los procedimientos prolongados y los tiempos de espera que suelen asociarse con la venta directa de un inmueble. Esto le permite recuperar su inversión inicial de manera mucho más ágil, liberando capital.
- Evitar gastos adicionales: Ser propietario de un inmueble, especialmente uno proveniente de una ejecución, implica asumir costos significativos como el mantenimiento, los suministros, los impuestos (IBI, tasa de basuras, etc.) y posibles reparaciones. Con la cesión, estos costos son asumidos directamente por el cesionario, liberando al banco de esta carga económica y administrativa.
- Flexibilidad en la negociación: La cesión de remate permite al banco negociar el precio de forma directa con el cesionario, adaptándose a las circunstancias del mercado en el momento de la subasta y post-adjudicación. Esto puede resultar en condiciones más favorables que las que obtendría si tuviera que vender el inmueble en el mercado abierto tras su inscripción.
- Minimización de riesgos: Al no convertirse en propietario registral del inmueble, el banco limita su exposición a riesgos inherentes a la propiedad, como posibles ocupaciones ilegales, deterioros estructurales o litigios relacionados con el inmueble.
Beneficios para el Cesionario
Por otro lado, los cesionarios encuentran en las cesiones de remate múltiples ventajas que las convierten en una atractiva oportunidad de inversión:
- Adquisición a precios competitivos: La posibilidad de negociar directamente con el banco en la cesión puede resultar en precios de adquisición significativamente más accesibles que los de una compraventa tradicional. Esto se debe a que el banco, en su afán por recuperar la deuda rápidamente, puede estar dispuesto a ceder el derecho por un monto inferior al valor de mercado o incluso al precio de adjudicación.
- Eliminación de barreras burocráticas: Este mecanismo suele ofrecer un proceso más ágil y con menos formalidades que una compraventa tradicional. Al evitar ciertos pasos intermedios, se permite una transición más rápida hacia la propiedad del inmueble.
- Oportunidad de inversión: Los cesionarios pueden ver en estas operaciones la posibilidad de obtener propiedades a precios inferiores al valor de mercado, ya que suelen derivar de situaciones de ejecución hipotecaria donde la prioridad es la liquidez para el acreedor. Esto puede generar importantes márgenes de beneficio en una futura venta o alquiler.
Otros Intereses en Juego
La cesión de remate también satisface otros intereses que trascienden a las partes directamente implicadas:
- Interés del sistema financiero: Al optar por este mecanismo, los bancos contribuyen a la sostenibilidad de su negocio financiero. Les permite sanear sus balances, reducir la morosidad y optimizar la gestión de sus activos, lo que beneficia la estabilidad del sistema en su conjunto.
- Interés del mercado inmobiliario: Las cesiones de remate facilitan un flujo constante de propiedades en el mercado, especialmente aquellas que, de otra forma, permanecerían en manos de entidades financieras. Esto genera oportunidades para nuevas inversiones, dinamiza el sector inmobiliario y contribuye a su reactivación.
- Bienestar social: Al facilitar la transferencia de bienes a nuevos propietarios, se contribuye a mantener el uso de las propiedades, evitando la degradación de barrios, promoviendo la ocupación regular de inmuebles y reduciendo el riesgo de situaciones de abandono o precariedad.
Aspectos Fiscales de la Cesión de Remate
Los aspectos fiscales son una pieza fundamental en el rompecabezas de la cesión de remate, ya que determinan las implicaciones económicas para el banco ejecutante y, sobre todo, para el cesionario. Es vital comprender las obligaciones y cargas tributarias que se derivan de este proceso.
Obligaciones Fiscales para el Banco Ejecutante
El banco o entidad financiera que actúa como ejecutante tiene ciertas obligaciones fiscales, aunque la cesión de remate le permite evitar algunas de las más onerosas al no convertirse en propietario del inmueble. Las principales consideraciones fiscales para el ejecutante incluyen:
- Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (ITP y AJD): Al no adquirir la propiedad del inmueble, el banco ejecutante evita el devengo del ITP/AJD por la adquisición en subasta. Sin embargo, si la cesión se considera una transmisión de un derecho, podría haber implicaciones en el AJD por el documento notarial de la cesión, aunque esto es menos común que si se inscribiera la propiedad a su nombre.
- Rendimientos patrimoniales: Cualquier ingreso que el banco obtenga de la cesión del remate se considerará un rendimiento que deberá ser declarado a la Agencia Tributaria. Si el precio de cesión es superior al valor por el que se adjudicó la propiedad (o al valor de la deuda que se recupera), podría generarse una ganancia que tributaría en el Impuesto sobre Sociedades.
- Comunicaciones a la Agencia Tributaria: Es esencial que el banco cumpla con las normativas de información fiscal, reportando adecuadamente las operaciones realizadas para asegurar la transparencia y el cumplimiento normativo.
Cargas Fiscales para el Cesionario
El cesionario, por otro lado, asumirá una serie de cargas fiscales que deben ser gestionadas adecuadamente, ya que es quien finalmente adquiere la propiedad del inmueble:
- Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (ITP y AJD): El cesionario será el principal responsable de abonar este impuesto. El ITP se aplica a la adquisición del inmueble, y su base imponible se calculará en función del valor acordado en la cesión, no necesariamente del precio de adjudicación de la subasta. El porcentaje a aplicar varía según la comunidad autónoma. El AJD se devenga por la formalización del documento público de la cesión y la inscripción en el Registro.
- Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF): En caso de que el cesionario, en el futuro, decida vender el inmueble y obtenga un beneficio patrimonial (es decir, lo venda por un precio superior al de adquisición), dicha ganancia se integrará en su base imponible del IRPF.
- Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI): A partir del momento en que el cesionario se convierte en propietario, será el sujeto pasivo de este impuesto municipal, que se devenga anualmente.
- Plusvalía municipal (Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana): Este impuesto grava el incremento de valor que experimentan los terrenos urbanos al transmitirse su propiedad. El cesionario podría ser responsable de su pago, dependiendo de la normativa municipal y si el transmitente (el que cede el remate) es una entidad que no está sujeta al mismo o si se ha pactado.
Cálculo de la Base Imponible
El cálculo de la base imponible para los impuestos derivados de la cesión de remate es un aspecto crucial que determinará las obligaciones fiscales de las partes involucradas. Este proceso incluye varios pasos:
- Determinación del precio de la cesión: La base imponible para el ITP se calculará en base al precio acordado entre el banco (o adjudicatario) y el cesionario. Es fundamental destacar que no se basa en el precio de adjudicación del inmueble en la subasta, sino en el valor real por el que se produce la cesión del derecho.
- Desglose de costes: Se deben considerar posibles gastos asociados a la cesión (honorarios de gestoría, notaría, registro) que, aunque no formen parte de la base imponible del ITP, sí afectarán el coste total de la operación y el cálculo de futuras ganancias o pérdidas patrimoniales.
- Acatamiento de normativas locales y autonómicas: Las normativas sobre impuestos pueden variar significativamente entre comunidades autónomas y municipios. Por ello, es imperativo consultar con un asesor fiscal especializado para asegurar el correcto cumplimiento de todas las obligaciones tributarias y evitar sorpresas desagradables.
Proceso Detallado de la Cesión de Remate
La cesión de remate, aunque ágil en comparación con otros procesos, implica una serie de pasos formales y meticulosos que deben seguirse con precisión. Este procedimiento asegura que todos los aspectos legales y administrativos se cumplan correctamente para facilitar la transferencia efectiva de la propiedad.
Comparecencia ante el Letrado de la Administración de Justicia
La primera y más crucial etapa en la cesión de remate es la comparecencia ante el Letrado de la Administración de Justicia (anteriormente conocido como Secretario Judicial). Este momento es fundamental, ya que es en este acto público y formal donde se materializa la voluntad de ceder el remate a un tercero. Tanto el ejecutante (o el adjudicatario que cede) como el cesionario deben presentarse personalmente o mediante representación legal debidamente acreditada. La validez y legalidad de la cesión dependen intrínsecamente de la voluntad expresada por ambas partes ante este funcionario judicial.
El Letrado de la Administración de Justicia es quien certifica el acuerdo alcanzado entre el cedente y el cesionario, dando fe pública de la transacción y proporcionando una capa esencial de seguridad jurídica. Es imprescindible contar con toda la documentación pertinente y actualizada para que el proceso se realice sin contratiempos. El acta o diligencia de esta comparecencia es un documento esencial para futuras referencias y para la posterior inscripción de la propiedad en el Registro.
Formalización y Documentación
Una vez realizada la comparecencia, se procede a la formalización del acuerdo. Este paso implica la recopilación y presentación de diversos documentos que son fundamentales para validar la cesión y asegurar la transparencia del proceso. La documentación típica incluye el auto de adjudicación, la identificación de las partes, los justificantes de pago y cualquier otro documento que el Letrado considere necesario.
Aceptación por Parte del Cesionario
La aceptación explícita por parte del cesionario es un pilar irrenunciable del proceso. Esta aceptación debe manifestarse de manera clara y sin reservas durante la comparecencia ante el Letrado de la Administración de Justicia. Sin esta manifestación de voluntad, no se puede proceder a formalizar la cesión. La plena conformidad del cesionario con las condiciones de la cesión y su disposición a asumir los derechos y obligaciones inherentes al bien deben quedar plasmadas en la documentación que se eleva ante el funcionario judicial.
Pago del Precio Acordado
Otro aspecto vital y simultáneo a la aceptación es el pago del precio acordado entre el cedente (el que cede el remate) y el cesionario. Este pago se debe llevar a cabo de forma inmediata o en los plazos que el Letrado de la Administración de Justicia autorice, asegurando que el acto de cesión y el traspaso económico estén sincronizados. La inmediatez en la transacción garantiza que ambas partes cumplan con sus responsabilidades financieras, facilitando la ejecución del acuerdo. Es importante recordar que la cantidad acordada se refiere al precio negociado por la cesión del derecho, que puede o no coincidir con el precio de adjudicación del inmueble en la subasta.
Inscripción en el Registro de la Propiedad
Una vez que se han llevado a cabo y formalizado todos los pasos anteriores, el procedimiento culmina con la inscripción de la propiedad a nombre del cesionario en el Registro de la Propiedad. Este acto es de suma importancia, ya que es el que otorga plena seguridad jurídica al nuevo propietario. La inscripción garantiza que la transferencia de propiedad queda oficialmente registrada y es oponible a terceros, protegiendo los derechos del cesionario y evitando futuras disputas sobre la titularidad del bien. Para llevar a cabo la inscripción, es necesario presentar toda la documentación requerida, incluyendo el acta de la comparecencia ante el Letrado de la Administración de Justicia y el comprobante del pago realizado. Con esta inscripción, el proceso de la cesión de remate se concluye de forma categórica y legal.

Ventajas de la Cesión de Remate
La cesión de remate, como hemos visto, ofrece una serie de ventajas distintivas que la convierten en una opción atractiva tanto para el ejecutante como para el cesionario, en el contexto de la gestión de deudas y la adquisición de bienes inmuebles.
Rapidez en el Proceso
Una de las ventajas más destacadas de la cesión de remate es la agilidad con la que se puede llevar a cabo la operación. Este mecanismo permite a los bancos y entidades financieras recuperar su inversión sin necesidad de convertirse en propietarios registrales del inmueble, lo que se traduce en:
- Eliminación de procedimientos administrativos complejos: Se evitan los largos y a menudo burocráticos trámites que suelen estar vinculados a la toma de posesión y posterior venta de una propiedad por parte de una entidad bancaria.
- Evitar la gestión directa del inmueble: El cedente no tiene que enfrentar problemas como la gestión de inquilinos no deseados, la necesidad de realizar costosas reparaciones, el pago de suministros o el mantenimiento de la propiedad, lo cual representa un alivio significativo en términos de tiempo y recursos.
- Agilización del flujo de caja: Los bancos pueden obtener los fondos de manera más eficiente, sin esperar a que se complete un proceso de venta directa que puede tardar meses o incluso años. Esto mejora su liquidez y capacidad para reinvertir.
Flexibilidad en el Precio
La cesión de remate ofrece un grado considerable de flexibilidad en la fijación del precio del inmueble, lo que puede resultar muy atractivo para ambas partes:
- Posibilidad de negociación directa: Permite al cedente y al cesionario negociar directamente el precio de la cesión. Esto facilita alcanzar un acuerdo que se ajuste a las necesidades y circunstancias financieras de ambas partes, muchas veces por debajo del valor de tasación o del precio de adjudicación en subasta.
- Libertad para establecer condiciones: Las partes tienen la libertad de establecer condiciones que favorezcan a ambos, haciendo que la operación se adapte a situaciones específicas del mercado, a la urgencia del cedente o a las preferencias individuales del cesionario.
- Oportunidades de adquisición ventajosas: Para el cesionario, esta flexibilidad se traduce en la opción de adquirir propiedades a precios que pueden ser significativamente inferiores al monto por el que se adjudicó el bien, o incluso por debajo del valor de mercado, abriendo puertas a inversiones rentables.
Beneficios Fiscales
Desde un punto de vista fiscal, la cesión de remate ofrece ventajas significativas que pueden ser determinantes en la decisión de optar por este mecanismo:
- Evitar la carga fiscal de la propiedad para el banco: El banco o entidad financiera evita convertirse en propietario registral del inmueble, lo que les exime de múltiples obligaciones fiscales asociadas a la propiedad, como el ITP por la adjudicación, el IBI anual, o la plusvalía municipal en caso de una futura venta.
- El cesionario asume la carga fiscal de la adquisición: Es el cesionario quien asume la carga fiscal de la transmisión patrimonial (ITP/AJD), lo que permite al banco recuperar su inversión sin afrontar el pago de impuestos adicionales por la propiedad del bien.
- Cálculo de la base imponible favorable: El cálculo de la base imponible para los impuestos se lleva a cabo según el precio acordado en la cesión, y no necesariamente según el precio de adjudicación de la subasta. Esto puede resultar en un tratamiento fiscal más favorable para el cesionario, ya que puede negociar un precio de cesión más bajo.
Desventajas de la Cesión de Remate
A pesar de sus múltiples ventajas, la cesión de remate no está exenta de inconvenientes y riesgos que deben ser cuidadosamente evaluados. Es crucial que tanto el cesionario como el ejecutante sean conscientes de estas posibles desventajas antes de comprometerse en este tipo de operación.
Riesgos Ocultos para el Cesionario
Uno de los principales desafíos y riesgos que enfrenta el cesionario se relaciona con la adquisición de un inmueble que puede arrastrar problemas ocultos o no evidentes a primera vista. Estos problemas pueden manifestarse de diversas formas:
- Cargas y deudas adicionales: El cesionario puede heredar deudas o cargas asociadas al inmueble que no fueron completamente reveladas o que son difíciles de detectar en una investigación superficial. Esto incluye hipotecas no canceladas, embargos posteriores no registrados, deudas con la comunidad de propietarios, impagos de suministros (agua, luz, gas) o impuestos municipales (IBI).
- Condiciones del inmueble: Es posible que el estado físico real de la propiedad no se corresponda con las expectativas. Daños estructurales, problemas de habitabilidad, vicios ocultos o la necesidad de reformas significativas pueden conllevar gastos imprevistos y cuantiosos, mermando la rentabilidad esperada de la inversión.
- Ocupantes indeseados: Un riesgo muy común es que los inmuebles subastados estén ocupados por inquilinos que no cumplen con los requisitos legales o por ocupas. La cesión de remate no garantiza la desocupación inmediata de la propiedad, lo que puede generar largos y costosos procesos judiciales de desahucio, impidiendo al nuevo propietario el acceso y disfrute del bien en el corto plazo.
- Falta de información exhaustiva: A menudo, la información disponible sobre los inmuebles subastados es limitada, lo que dificulta una investigación a fondo antes de la cesión.
Menor Control para el Banco Ejecutante
Para el banco o entidad ejecutante, aunque la cesión de remate simplifica el proceso de recuperación de deuda, también implica una pérdida de control sobre el activo una vez que se ha cedido. Esto trae consigo ciertas limitaciones:
- Decisiones del cesionario: Una vez que se cede el remate, el banco ya no tiene la capacidad de influir en las decisiones relacionadas con el inmueble. Esto puede ser problemático si el nuevo propietario decide no gestionar adecuadamente la propiedad, afectando su valor o generando problemas que, indirectamente, podrían impactar la reputación del banco si la operación se asocia públicamente con él.
- Posibilidad de pérdidas económicas: En ocasiones, el precio acordado en la cesión puede ser inferior al esperado por el banco o al que se podría haber obtenido en una venta directa tras la adjudicación. Esto puede resultar en una recuperación parcial de la deuda, incidiendo negativamente en los resultados financieros de la entidad.
- Limitaciones en el seguimiento: La falta de control sobre la gestión posterior del bien dificulta el seguimiento de la situación del inmueble y de sus futuros inquilinos o propietarios. El banco pierde la visibilidad sobre cómo se desarrolla la inversión una vez que el derecho ha sido cedido.
Casos de Éxito y Peligros Asociados
La cesión de remate es un mecanismo que puede generar grandes beneficios, pero también entraña riesgos significativos. Analizar ejemplos concretos, tanto positivos como negativos, es crucial para entender las dinámicas y los peligros implicados.
Ejemplos de Cesiones de Remate Exitosas
Existen numerosos casos en los que la cesión de remate ha resultado altamente beneficiosa para todas las partes implicadas. Estos ejemplos demuestran cómo una transacción bien gestionada puede evitar complicaciones y permitir una recuperación eficiente de las inversiones o la adquisición de activos valiosos:
- Recuperación rápida para el banco: Un banco logró recuperar la totalidad de su inversión en un inmueble problemático al ceder el remate a un inversor que estaba dispuesto a asumir el costo de la propiedad rápidamente. El acuerdo se formalizó antes de que el banco se convirtiera en propietario registral, evitando así la carga de impuestos y la gestión del bien.
- Oportunidad para promotores: Una entidad financiera cedió el remate de una vivienda en un barrio en crecimiento a un promotor inmobiliario que ya tenía planes de rehabilitación. La adaptación rápida de la propiedad a las necesidades del mercado resultó en un beneficio mutuo, permitiendo al banco liquidar su crédito sin complicaciones adicionales y al promotor iniciar su proyecto rápidamente.
- Rentabilidad para inversores: Se han dado casos ejemplares donde varias cesiones de remate se realizaron con éxito en una serie de inmuebles adjudicados. Los cesionarios, bien asesorados, lograron rentabilidades significativas al revender los bienes tras realizar rehabilitaciones menores, aprovechando la oportunidad de adquisición a bajo coste.
Posibles Fracasos y Pérdidas
No obstante, no todas las cesiones de remate concluyen de forma positiva. Algunos casos han mostrado que, bajo ciertas condiciones, las pérdidas pueden ser considerables y los problemas, difíciles de resolver:
- Cargas ocultas: En una ocasión, un banco cedió el remate de un inmueble que, tras la adquisición por el cesionario, se descubrió que presentaba cargas ocultas o deudas vinculadas (como embargos de la Seguridad Social o de Hacienda no liquidados) que no habían sido reveladas o detectadas. Esto llevó a una pérdida significativa en la inversión del cesionario, que tuvo que asumir dichas cargas.
- Incumplimiento del cesionario: Un ejemplo de fracaso se dio cuando un inmueble fue cedido a un tercero que no cumplió con el pago acordado en el plazo establecido. El banco se vio obligado a emprender un nuevo proceso judicial para recuperar la propiedad, incurriendo en más costes y retrasos.
- Fluctuaciones del mercado: Las fluctuaciones inesperadas en el mercado inmobiliario han afectado negativamente a algunas cesiones de remate. Se han documentado casos donde los cesionarios adquirieron propiedades por encima de su valor real de mercado en el momento de la venta posterior, generando una inversión poco rentable.
- Problemas de ocupación: Un cesionario adquirió un inmueble mediante cesión y se encontró con que estaba ocupado ilegalmente por personas vulnerables. El proceso de desahucio se extendió por mucho tiempo, generando gastos legales y la imposibilidad de rentabilizar el inmueble durante años. El que cede el remate se desentiende de la toma de posesión del inmueble, lo que significa que el problema de la ocupación recae enteramente sobre el cesionario.
Recomendaciones para Evitar Riesgos
Para maximizar el éxito y minimizar los peligros asociados a las cesiones de remate, es fundamental adoptar ciertas precauciones y estrategias:
- Investigación exhaustiva del inmueble: Antes de la cesión, es imprescindible realizar una investigación profunda sobre el inmueble. Esto incluye consultar el Registro de la Propiedad, el Catastro, verificar posibles deudas con la comunidad de vecinos, y si es posible, realizar una inspección física del estado de la propiedad.
- Asesoramiento legal adecuado: Contar con un abogado experto en ejecuciones hipotecarias y cesiones de remate es fundamental. Este profesional puede ayudar a detectar cargas ocultas, evaluar riesgos legales, interpretar la documentación y asegurar que todo el proceso se ajuste a la ley.
- Establecer condiciones claras en el acuerdo: El acuerdo de cesión debe ser lo más detallado posible, especificando claramente los derechos y responsabilidades tanto del cedente como del cesionario, así como las contingencias posibles.
- Valoración precisa del activo: Estar al tanto de la evolución del mercado inmobiliario y realizar una valoración precisa del activo es crucial para asegurar que el precio de la cesión es adecuado y la inversión es rentable.
- Provisión para gastos imprevistos: Es recomendable contar con una provisión económica para cubrir gastos imprevistos que puedan surgir tras la cesión, como reparaciones urgentes, impuestos no contemplados o costes de desocupación.
Servicios Ofrecidos en el Contexto de las Cesiones de Remate
Navegar el complejo mundo de las cesiones de remate requiere un conocimiento especializado y un acompañamiento profesional. Diversos servicios están diseñados para facilitar este proceso, desde la investigación inicial hasta la adquisición final del inmueble.
Informe de Deudas
Un informe de deudas exhaustivo es una herramienta indispensable para cualquier persona interesada en una cesión de remate. Este estudio proporciona un análisis detallado de la situación financiera del deudor y de las posibles cargas que pesan sobre el inmueble en procedimiento de ejecución hipotecaria. Un informe completo incluye:
- Análisis de deudas pendientes: Un desglose detallado de las deudas que han motivado la ejecución, así como otras posibles cargas financieras asociadas al inmueble.
- Información sobre embargos y cargas registrales: Verificación de cualquier embargo, hipoteca, servidumbre o carga inscrita en el Registro de la Propiedad que afecte el bien.
- Historial de pagos y morosidad: Datos sobre el comportamiento de pago del deudor, lo cual puede dar pistas sobre la situación general del inmueble.
- Valoración del inmueble: Una estimación del valor de mercado actual del bien, que ayuda a determinar la idoneidad del precio de cesión.
Recopilar y analizar estos datos permite a los interesados tomar decisiones informadas, evaluar los riesgos asociados a la cesión de remate y negociar con mayor conocimiento de causa.
Asesoramiento y Acompañamiento
El asesoramiento profesional es crucial en cada etapa del proceso de cesión de remate. Este servicio integral incluye:
- Orientación legal: Información detallada sobre el marco legal que regula la cesión de remate, incluyendo la Ley de Enjuiciamiento Civil y otras normativas aplicables.
- Asistencia en documentación: Ayuda en la preparación, revisión y gestión de toda la documentación necesaria para la cesión, asegurando que cumple con los requisitos legales.
- Guía procesal: Acompañamiento y orientación durante el proceso de la subasta, la adjudicación y la formalización de la cesión ante el Letrado de la Administración de Justicia.
- Gestión de disputas: Asesoramiento sobre cómo gestionar posibles disputas, complicaciones legales o imprevistos que pudieran surgir durante o después de la cesión, como problemas con ocupantes o cargas inesperadas.
El acompañamiento de expertos durante estas fases asegura que se cumplan todas las normativas, se minimicen los riesgos y se maximicen las probabilidades de éxito en la transacción.
Gestión Integral hasta la Adquisición del Inmueble
Este servicio integral abarca todo el proceso, desde la identificación de una oportunidad de cesión hasta la toma de posesión efectiva del inmueble. Las etapas suelen incluir:
- Investigación de propiedades: Búsqueda y selección de propiedades disponibles para cesiones de remate que se ajusten a los criterios de inversión del cliente.
- Evaluación y negociación: Análisis exhaustivo del inmueble y negociación del precio de la cesión con el cedente, buscando las condiciones más favorables para el cesionario.
- Formalización de la cesión: Gestión de los pagos y formalización de la cesión ante el Letrado de la Administración de Justicia, asegurando la correcta ejecución del acuerdo.
- Inscripción registral: Tramitación de la inscripción del inmueble a nombre del cesionario en el Registro de la Propiedad para asegurar la titularidad y la seguridad jurídica.
- Toma de posesión: Asistencia en el proceso de toma de posesión del inmueble, incluyendo, si fuera necesario, la gestión de la desocupación legal.
La gestión integral es un factor determinante para garantizar que la adquisición se realice sin contratiempos, ajustada a lo estipulado por la ley y con la menor preocupación posible para el inversor.
¿Cómo Entender Mejor las Subastas y la Cesión de Remate?
Comprender el funcionamiento de las subastas judiciales y, específicamente, el mecanismo de la cesión de remate, es esencial para cualquier persona o inversor que desee participar en el proceso de ejecución hipotecaria. Un conocimiento sólido permite tomar decisiones informadas y evitar sorpresas no deseadas.
Importancia de la Orientación Inicial
La orientación inicial es un paso fundamental para navegar el complejo mundo de las subastas y las cesiones de remate. Esta fase permite a los interesados familiarizarse con los procedimientos, los requisitos legales y las particularidades del proceso. A través de una correcta orientación, se pueden entender mejor los siguientes aspectos:
- Los diferentes roles de los participantes en el proceso, como el ejecutante, el adjudicatario y el cesionario.
- Los derechos y obligaciones de cada parte involucrada, lo cual es crucial para evitar malentendidos y asegurar el cumplimiento de la ley.
- Las implicaciones fiscales que pueden surgir, incluyendo los impuestos que debe asumir el cesionario y las ventajas para el cedente.
- El cronograma y los plazos relevantes que deben ser respetados, especialmente el plazo de 40 días para la consignación del precio de remate.
- Los posibles riesgos y oportunidades que presenta la cesión de remate, permitiendo una evaluación realista de la inversión.
Agendar una Cita de Orientación
Agendar una cita de orientación con un experto es una medida altamente aconsejable para aquellos que desean profundizar en el funcionamiento de las subastas y la cesión de remate. Esta cita sirve como un espacio para recibir asesoría especializada y resolver dudas específicas. Durante la consulta, se pueden abordar temas como:
- Las características específicas de las subastas en la región o provincia de interés, ya que pueden existir particularidades locales.
- Las mejores prácticas para participar en una subasta, incluyendo estrategias de puja y análisis de oportunidades.
- Las estrategias para maximizar las oportunidades de éxito en la cesión de remate, incluyendo la negociación del precio y la gestión de riesgos.
- La identificación de propiedades que pueden ser de interés y cómo realizar un análisis preliminar de las mismas.
- Las pautas para realizar un análisis exhaustivo de las cargas y condiciones de los inmuebles, incluyendo posibles ocupaciones o deudas ocultas.
La disponibilidad de asesores con experiencia en el ámbito legal y financiero contribuye significativamente a la comprensión del proceso. Este tipo de apoyo profesional puede facilitar la identificación de estrategias adecuadas y la minuciosa evaluación de las opciones disponibles bajo la normativa vigente, brindando seguridad y confianza al inversor.
Preguntas Frecuentes sobre la Cesión de Remate
El proceso de cesión de remate genera numerosas preguntas debido a su naturaleza específica y sus implicaciones legales y económicas. A continuación, se presentan las inquietudes más habituales y sus respuestas, que buscan aclarar este mecanismo en el ámbito de la ejecución hipotecaria.
¿Quién puede realizar una cesión de remate?
La cesión de remate puede ser llevada a cabo por el ejecutante, que es generalmente el banco o la entidad financiera que ha iniciado la ejecución hipotecaria y a quien se le ha adjudicado el bien en la subasta. Adicionalmente, los acreedores que hayan participado en la subasta y hayan realizado una postura también tienen la capacidad de ceder su remate a un tercero. Es fundamental que el cesionario esté presente durante el proceso de cesión ante el Letrado de la Administración de Justicia y acepte el traspaso de la propiedad de manera formal y explícita.
¿Qué impuestos se deben pagar?
En el caso de la cesión de remate, las obligaciones fiscales se distribuyen. El banco ejecutante evita pagar ciertos impuestos que surgirían de la adquisición del inmueble, dado que no se convierte en propietario registral. En cambio, el cesionario asume la carga fiscal principal en el momento de la cesión. Los impuestos pueden variar dependiendo de la valoración del bien, el precio acordado en la cesión y la comunidad autónoma. Es esencial que el cesionario se informe sobre los diferentes impuestos que puede enfrentar, como el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) y el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) si correspondiera (aunque es poco común en cesiones de remate de inmuebles de segunda mano), así como el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) y la Plusvalía Municipal.
¿Cuándo y cómo se puede realizar la cesión?
La cesión debe efectuarse antes de que se cumpla el plazo de 40 días establecido por la Ley de Enjuiciamiento Civil para la consignación del precio total del remate por parte del adjudicatario. La cesión se lleva a cabo mediante una comparecencia formal ante el Letrado de la Administración de Justicia del juzgado que tramita la ejecución. En esta ceremonia, el cesionario debe aceptar la cesión y realizar el pago del precio acordado de manera simultánea o en los plazos que el Letrado autorice. La cesión se considera válida solo si se cumplen todos los requisitos legales y si los implicados siguen el procedimiento establecido por la Ley de Enjuiciamiento Civil.
¿Qué puede hacer un ocupante del inmueble después de una subasta?
Después de una subasta, si el inmueble está ocupado, la situación puede ser compleja. El nuevo propietario (el cesionario en este caso) tiene derecho a la posesión del bien, pero si hay ocupantes, deberá iniciar un procedimiento de desahucio si estos no abandonan la propiedad voluntariamente. El acreedor ejecutante, por su parte, también puede pedir al Letrado de la Administración de Justicia que suspenda la celebración de la subasta o la toma de posesión para que el juez resuelva si esos ocupantes tienen o no derecho a continuar en el inmueble, incluso después de haberse adjudicado los bienes. Esto es especialmente relevante en casos de vulnerabilidad de los ocupantes, donde la ley puede prever un proceso más largo o la necesidad de reubicación.
¿Quién comercializa oportunidades de subastas de inmuebles?
Las oportunidades de cesiones de remate en subastas de inmuebles son comercializadas por diversas vías. A menudo, son las propias entidades bancarias o fondos de inversión (incluidos los llamados “fondos buitre” que han adquirido la deuda del banco) los que ofrecen estas oportunidades directamente. También existen plataformas especializadas en la comercialización de bienes provenientes de subastas judiciales, como Auctree, Totally Rad o Escrapalia, que actúan como intermediarios entre los adjudicatarios (o los ejecutantes) y los potenciales cesionarios. Sea cual sea la comercializadora, es muy conveniente para una cesión de remate en subastas de inmuebles asesorarse con un abogado experto para garantizar la seguridad jurídica de la operación.
¿Por qué son una buena opción para invertir?
Las cesiones de remate pueden ser una excelente opción para invertir debido a varias razones clave:
- Oportunidades de Negocio: Permiten a los inversores adquirir propiedades a precios potencialmente más bajos que los del mercado. El adjudicatario original (especialmente si es el acreedor hipotecario como un banco) puede estar dispuesto a ceder su derecho por una cantidad significativamente menor al valor de tasación, incluso por debajo del 70%, buscando liquidez rápida y evitando la gestión del bien.
- Flexibilidad: Los inversores pueden entrar en el proceso de adquisición de un inmueble sin haber participado directamente en la subasta. Esto ahorra tiempo y esfuerzo, ya que pueden enfocarse únicamente en la negociación de la cesión.
- Diversificación: Esta modalidad ofrece una forma adicional de diversificar la cartera de inversiones inmobiliarias, permitiendo el acceso a propiedades que de otra manera podrían no estar disponibles en el mercado tradicional.
Riesgos Asociados
A pesar de las oportunidades, es fundamental ser consciente de los riesgos asociados a las cesiones de remate:
- Falta de Información: A menudo, los inmuebles subastados pueden tener cargas, deudas ocultas o problemas legales (como embargos no cancelados o deudas con la comunidad) que no son evidentes a primera vista. Es crucial realizar una investigación exhaustiva antes de proceder con la cesión.
- Exceso de celo comercial: En ocasiones, los comerciales de las entidades ejecutantes o de las empresas intermediarias, ya sea por desconocimiento o por interés en “vender” a toda costa, no informan adecuadamente sobre la situación real del inmueble, incluyendo el estado de los ocupantes, los gastos reales, los plazos para acceder a la vivienda o la situación procesal en el juzgado.
- Complicaciones Legales: El proceso de cesión puede ser complejo y estar sujeto a diversas normativas. Ello puede generar retrasos y costos adicionales, por ejemplo, con ocupaciones ilegales o problemas con legítimos poseedores (arrendatarios, o personas en situación de vulnerabilidad con derecho temporal a permanecer). Además, normalmente el que cede el remate se desentiende de la toma de posesión del inmueble, lo que significa que el cesionario hereda el problema de no poder entrar a su propiedad sin ayuda.
Las cesiones de remate en subastas de inmuebles pueden ser una excelente oportunidad de inversión. Sin embargo, solo si se manejan con extremo cuidado y se realiza un estudio diligente de cada caso. Es indispensable ser consciente de los riesgos y estar preparado para gestionarlos, preferiblemente con el apoyo de un informe legal de un abogado experto.
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