28/04/2016
En el corazón de cualquier institución, especialmente aquellas arraigadas en la jerarquía y el orden como las Fuerzas Armadas, la cortesía y el tratamiento adecuado son mucho más que meras formalidades. Son la expresión tangible de la disciplina, el respeto mutuo y la cohesión interna. Desde el saludo más simple hasta las formas de dirigirse a un superior, cada gesto y cada palabra construyen un entramado de consideración que define el espíritu castrense. Pero, ¿alguna vez te has preguntado de dónde provienen estas tradiciones? ¿Por qué decimos “mi coronel” o qué diferencia hay entre “Usía” y “Vuecencia”? Acompáñanos en un viaje a través de la historia y el protocolo militar español para desentrañar estas y otras incógnitas.

La cortesía, según la Real Academia Española, es una "demostración o acto con que se manifiesta la atención, respeto o afecto que tiene alguien hacia otra persona". En el ámbito militar, esta definición se eleva a un código de conducta que asegura la armonía y la eficacia en las relaciones jerárquicas. Es una virtud que se traduce en la consideración recíproca entre subordinados y superiores, un pilar fundamental para el correcto funcionamiento de cualquier cuerpo armado.
- Un Viaje Lingüístico: La Evolución de los Tratamientos de Cortesía
- Descifrando los Tratamientos Militares Actuales
- La Peculiaridad del “Mi [Empleo]”: De Francia a España
- Normativas y Protocolos en las Fuerzas Armadas
- Particularidades en la Armada Española
- El Nuevo Ejército de los Borbones: Un Cambio de Paradigma
- Hacia un Futuro Igualitario: Propuestas de Adaptación
- Preguntas Frecuentes sobre Cortesía Militar
Un Viaje Lingüístico: La Evolución de los Tratamientos de Cortesía
Para comprender los tratamientos militares actuales, es indispensable echar un vistazo a la evolución del castellano. Nuestra lengua, heredera del latín, ha visto cómo las formas de cortesía han mutado a lo largo de los siglos. El latín clásico utilizaba el pronombre “tú” para la dirección directa. Sin embargo, ya en el siglo III, surge la forma “vos”, que el castellano adoptaría para conferir un tratamiento más reverencial y cortés que el “tú”, reservado para un entorno familiar o cercano.
Durante la Edad Media, desde el siglo XI hasta el XV, el “vos” era el tratamiento de elección para dirigirse a figuras de autoridad como el rey o los nobles. Incluso dentro del ámbito familiar, se empleaba para mostrar respeto a personas importantes o de mayor edad. No obstante, a partir del siglo XVI, el uso del “vos” comenzó un proceso de “desgaste”. Aunque seguía siendo una forma de cortesía, su uso se generalizó entre iguales, perdiendo parte de su carga reverencial.
A principios del siglo XVII, el “vos” se había “depreciado” tanto que la sociedad sintió la necesidad de crear nuevas formas para dirigirse con el debido respeto a sus superiores. Así nacieron términos como “vuestra reverencia”, “vuestra merced” y “vuestra señoría”. Con el tiempo y la frecuencia de su uso, algunos de estos términos también se desgastaron, perdiendo su significado original. De esta evolución surge el pronombre “usted”, derivado de “vuestra merced”, que se popularizó a partir del siglo XVII y cuya abreviatura “Vd.” aún hoy nos recuerda su origen. De manera similar, “vuestra señoría” evolucionó a Usía, y “vuestra excelencia” (o “vuestra reverencia” en algunos contextos) a Vuecencia. Es importante destacar que, de todas estas formas, solo “usted” logró consolidarse como un pronombre de uso generalizado.
Descifrando los Tratamientos Militares Actuales
En el ámbito militar español, los tratamientos de cortesía están claramente definidos por las Reales Ordenanzas y manuales de protocolo. Estos aseguran una jerarquía clara y un respeto mutuo entre todos los miembros de las Fuerzas Armadas. A continuación, detallamos los tratamientos más comunes según el empleo:
| Tratamiento | Empleo Militar |
|---|---|
| Excelentísimo Señor/a | Generales de los Ejércitos, Almirante de la Armada, Tenientes Generales, Almirantes, Generales de División, Vicealmirantes, Generales de Brigada, Contraalmirantes. |
| Ilustrísimo Señor/a | Coroneles, Capitanes de Navío. |
| Señor/a | Comandantes, Capitanes de Corbeta, Capitanes, Tenientes de Navío, Tenientes, Alféreces de Navío, y el resto de graduaciones desde Suboficial Mayor hasta Soldado o Marinero. |
Es fundamental destacar que, según los manuales de cortesía actuales, a un Teniente Coronel le corresponde el tratamiento de Ilustrísimo Señor. Este rango es inmediatamente superior al de Mayor (o Comandante en algunos países) e inferior al de Coronel, siendo su equivalente en la Armada el Capitán de Fragata.
La Peculiaridad del “Mi [Empleo]”: De Francia a España
Una de las formas de dirigirse a un superior que más llama la atención en el ejército español es el uso del pronombre posesivo “mi” antes del empleo: “mi sargento”, “mi coronel”, “mi cabo primero”. Esta expresión, tan arraigada en la cultura militar, tiene un origen curioso y se remonta a la llegada de la Casa de Borbón a España en el siglo XVIII.
Con el ascenso al trono de Felipe V en 1700, las reformas inspiradas en el modelo francés se extendieron a las Fuerzas Armadas españolas. En Francia, la expresión de tratamiento militar era “monsieur”, seguida del empleo, por ejemplo, “monsieur le capitaine”. Esta forma resultaba excesivamente larga para el uso diario, por lo que “monsieur” se abrevió a “mon”. Así, “mon capitaine” se consolidó como una fórmula más práctica y efectiva en el argot militar francés.
Cuando esta nueva forma de tratamiento llegó a España de la mano de los Borbones, el “mon” francés sufrió una transformación al castellano, adoptando el pronombre posesivo “mí”. Esta traducción, aunque lingüísticamente incorrecta en su origen (ya que “mon” aquí no implicaba posesión), se popularizó rápidamente y se consolidó como una forma protocolaria de dirigirse a los superiores, permaneciendo en vigor hasta nuestros días. Constituye un fascinante ejemplo de cómo los préstamos lingüísticos pueden adaptarse y arraigarse en una nueva cultura.
Normativas y Protocolos en las Fuerzas Armadas
Las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas son el marco legal que rige el comportamiento, los derechos y los deberes de los militares. Estas ordenanzas han evolucionado a lo largo de la historia, desde las promulgadas por Carlos III en 1768 hasta las actuales. En ellas se detalla cómo debe ser el trato entre los miembros de la institución.

Por ejemplo, las Reales Ordenanzas del Ejército de Tierra, aprobadas por el Real Decreto 2945/1983, establecen claramente las fórmulas de tratamiento. El Artículo 287 indica que “Todo militar que deba dirigirse de palabra a un superior se cuadrará ante él, le saludará y le dirá «a la orden de (tratamiento), mi (empleo del superior)» cuando tenga tratamiento de excelencia o señoría y «a sus órdenes, mi (empleo del superior)» cuando tenga el de usted”. Esto subraya la importancia de la posición de firmes y la formalidad en la interacción.
El Artículo 301 refuerza que “Todo militar recibirá, tanto de palabra como por escrito, el tratamiento que tenga legalmente reconocido por razón de la dignidad, autoridad, empleo o cargo y condecoraciones que posea”. Es decir, el tratamiento no es una opción, sino una obligación protocolaria. Curiosamente, el Artículo 305 señala que “En mensajes cursados entre componentes de las Fuerzas Armadas por asuntos del servicio se omitirán los tratamientos”, priorizando la eficiencia en la comunicación interna.
Particularidades en la Armada Española
Aunque la base de la cortesía es común, cada ejército tiene sus matices. La Armada Española, por ejemplo, presenta algunas particularidades en el tratamiento. A diferencia de los otros ejércitos, en la Armada se suprime el pronombre posesivo “mí” para dirigirse al empleo de Almirante. Además, se utiliza la expresión “oficial” para designar a aquellos miembros que ostentan el empleo desde Alférez de Navío hasta Teniente de Navío. De igual modo, se denomina “comandante” a todos los oficiales desde el empleo de Capitán de Corbeta hasta el de Capitán de Navío. En el caso de dirigirse a un suboficial, es habitual utilizar el apelativo “don” seguido del nombre de pila del interpelado.
El Nuevo Ejército de los Borbones: Un Cambio de Paradigma
La llegada de la Casa de Borbón a España en el siglo XVIII no solo trajo consigo cambios en los tratamientos militares, sino también una profunda transformación en la estructura y el carácter de los ejércitos. El nuevo ejército que se fue formando bajo la influencia francesa se destacó por ser permanente y profesional, en contraste con las milicias temporales anteriores. Se implementó una nueva organización administrativa basada en un sistema disciplinado y centralizado.
Estas reformas incluyeron la modernización de la instrucción en la infantería, con la adopción del fusil y la bayoneta en lugar del antiguo mosquetón. Asimismo, se perfeccionaron los servicios logísticos, como el acuartelamiento, la intendencia y el transporte. Los tradicionales tercios fueron reemplazados por una estructura de brigadas, regimientos, batallones, compañías y escuadrones. A partir de entonces, el ejército se dividió en cuatro cuerpos fundamentales: infantería, caballería, artillería e ingenieros, una organización que, en esencia, se mantiene hasta la actualidad.
Hacia un Futuro Igualitario: Propuestas de Adaptación
El lenguaje, y con él las formas de cortesía, no es estático; evoluciona con la sociedad. En la actualidad, con la incorporación de la mujer a las filas de nuestras Fuerzas Armadas y Guardia Civil desde hace más de 30 años, surge la necesidad de adecuar ciertas tradiciones. El uso del apelativo “mí” para dirigirse a una superiora jerárquica puede resultar anacrónico, especialmente al conocer su origen histórico derivado del francés “monsieur” o “señor”.
Para armonizar el tratamiento y la cortesía militar con los tiempos actuales, en los que hombres y mujeres conviven y trabajan codo con codo, se ha propuesto la supresión del apelativo “mí” al dirigirse a una superiora jerárquica, utilizando simplemente el empleo militar (teniente, capitán, teniente coronel, etc.). Extendiendo esta lógica, y en aras de la igualdad entre todos sus miembros, también se podría optar por suprimir el pronombre posesivo “mí” tanto para hombres como para mujeres. Esta medida contribuiría a eliminar uno de los muchos “bancos pintados” (un término que hace referencia a órdenes o procedimientos que, aunque en su día fueron efectivos, hoy carecen de sentido y justificación), adaptando la institución militar al siglo XXI.
Preguntas Frecuentes sobre Cortesía Militar
- ¿Cuál es la diferencia entre Usía y Vuecencia?
- Usía es la contracción de “vuestra señoría” y se emplea tradicionalmente para el rango de Coronel. Vuecencia es la contracción de “vuestra excelencia” y se utiliza para el rango de General. Ambas formas se usan principalmente en el ambiente militar, aunque su uso ha disminuido en la actualidad.
- ¿Qué tratamiento recibe un Teniente Coronel?
- Según los manuales de cortesía actuales en las Fuerzas Armadas españolas, el tratamiento que corresponde a un Teniente Coronel es Ilustrísimo Señor/a.
- ¿Cómo debo dirigirme a un Coronel en el ejército español?
- Actualmente, el tratamiento formal para un Coronel es Ilustrísimo Señor/a. En el uso coloquial o directo, se emplea la fórmula “mi coronel”, un vestigio de una adaptación histórica del francés.
- ¿Por qué se dice “mi [empleo]” en el ámbito militar?
- La expresión “mi [empleo]” (ej. “mi sargento”, “mi coronel”) proviene de una adaptación lingüística del francés. Originalmente, era “monsieur le [emploi]”, que se abrevió a “mon [emploi]”. Al llegar a España con la Casa de Borbón, “mon” se transformó en el pronombre posesivo “mí”, aunque su uso original no implicaba posesión, se popularizó y arraigó como una forma de cortesía.
- ¿Qué son los “bancos pintados” en el contexto militar?
- El término “bancos pintados” (del francés “banc peint”) se refiere a aquellas órdenes, procedimientos o costumbres que, en su momento, pudieron ser efectivas o necesarias, pero que con el tiempo han perdido su razón de ser, careciendo de sentido o justificación para su continuidad. Mantenerlos se considera una inercia o “dejadez”.
La cortesía militar es un universo de normas y tradiciones que, si bien se anclan en la historia, deben también mirar hacia el futuro. Mantener el respeto y la disciplina es vital, pero la adaptación a una sociedad más igualitaria y moderna es igualmente crucial. Comprender el origen y la evolución de estos tratamientos nos permite no solo apreciarlos mejor, sino también reflexionar sobre cómo pueden seguir evolucionando para reflejar los valores de las Fuerzas Armadas del siglo XXI.
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